México es color: un recorrido por los lugares más coloridos del país

Nuestro país es una cosmogonía de colores que transmiten historia y tradición.

Un mundo de contrastes, matices y tonalidades se encuentran recorriendo el territorio mexicano. En la arquitectura, las calles y la gente se observan colores que hablan de nuestras raíces y que hacen de México un país que cautiva y hace alucinar a quien lo conoce.

Esta particular importancia que se le da al color en nuestra cultura viene desde los antiguos mexicanos. Para los mayas, por ejemplo, cada punto cardinal correspondía a un color, y cada uno era sostenido por un bacab: árboles de algodón que se consideraban sagrados y estaban asociados con los colores del mundo. Ellos usaban los colores, además, para expresar diversos estados del ser o acciones como el ayuno.

Y en el Valle de México (el Anáhuac) los pintores nahuas experimentaban de mil maneras para obtener una gama cósmica de colores, ello a partir de plantas, minerales y animales como la cochinilla, de cuyas mezclas conseguían nuevos y vibrantes colores que usaban para pintar tejidos, códices y objetos de arte, pero también para pintar las fachadas de templos y edificios.

Nuestras raíces, pues, están llenas de enigmáticos y vivos colores, que para los antiguos mexicanos tenían un simbolismo particular y que eran considerados sagrados. Esa tradición sigue viva en muchos lugares de México, donde la gama de colores y sus combinaciones en la arquitectura no sólo forman una visión orgásmica para nuestras pupilas, sino que nos susurran vestigios de una filosofía que se asentaba en los colores, en los números y en los rumbos.

 

*Fuentes consultadas: Simbolismo de los colores, deidades, números y rumbos
Materiales colorantes prehispánicos

*Imágen de portada: Dianne Graham

Adornos coquetos y coloridos de las calles de México (FOTOS)

Como lluvia de colores, las calles son el lugar donde la comunidad manifiesta su cultura, engalanándolas.

Si hablamos de comunidad, quizá lo primero que se nos viene a la mente es lo que está externo a la casa, pero también muy cercano. En este sentido la comunidad siempre se ha construido a través de la proximidad del hogar (su extensión). Y la calle ha sido fundamental para la conformación de comunidad; la calle próxima es donde emergen las familias para encontrarse con el otro, el cercano, el que le sigue a la familia.

Por ello, en las calles, en la proximidad del hogar, se ha formado la comunidad y ahí mismo se desenvuelven sus símbolos culturales en común. Las calles en tiempos prehispánicos (que no se llamaban así pero que se desdoblaban como plazas públicas y andadores) fueron también el lugar donde se hacía la celebración cultural común, lo que unía a un grupo como sociedad. Por ello, estos espacios comunes han sido milenariamente adornados, engalanados, para celebrar la comunidad y la cultura.

Hoy en México en las grandes ciudades aún se adornan las plazas públicas y avenidas para conmemorar asuntos comunes, y en los pueblos es donde más se desdobla esta práctica de identidad y alegría.

Hoy te compartimos imágenes de estos arreglos del acervo de la fotógrafa Ana Paula Fuentes (@anadelcamino):

calles de mexico adornos adornadas fiestas

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*Imágenes:1-16) Ana Paula Fuentes; 17) oaxacaentrelineas.com

Mira el increíble proceso de extracción del añil natural en Santiago Niltepec, Oaxaca (VIDEO)

Ubicado en la zona de Istmo, a partir de la planta Indigofera suffructicosa se crea uno de los azules más hermosos en un proceso artesanal milenario.

Oaxaca es uno de los lugares que más conserva el México Profundo, quizá por que su paisaje montañesco resguarda su tradición casi naturalmente; su diversidad étnica es aún impresionante, en este estado aún viven 18 de los 65 grupos que hay en México. Y Oaxaca es uno de los lugares donde se conserva la tradición de teñido con pigmentos naturales, en gran parte gracias a la viva tradición en Teotitlán del Valle de la elaboración de sus hermosos tapetes hechos manualmente, generando hilos de lana, y tiñéndolos cuidadosamente con pigmentos naturales cuya elaboración es sumamente meticulosa.

El añil, un hermoso azul intenso primordial en la elaboración de los tapetes de Teotiltlán, es extraído en una zona del Istmo de Tehuantepec, en Santiago Nilptepec, donde crece la Indigofera suffructicosa. Esta planta de unos 50 centímetros tiene una flor morada y el pigmento se extrae tanto de las hojas como del tronco.

En el siguiente video de Fundación Harp Helú se observa el proceso de elaboración de añil. Previamente se corta la hoja con rama fina, se colocan en una pila y sobre ellas piedras. Luego estas se dejan sumergidas en agua durante 15 horas; después se bate con guacales o remos hasta que completa la oxigenación, luego aparece la espuma blanca que después se torna en azul y el líquido es verde oscuro.

La señal de que el colorante está en su punto es cuando desaparece la espuma, esa agua se cuela con tela apretada y lo que resulta es una masa azul que se seca al sol y se vuelve polvo.

Si estás interesado en visitar Teotitlán del Valle y llevarte alguno de estos tapetes milenarios y de diseños admirables, seguro no te arrepentirás.

¿Cómo llegar?

Está a solo  45 minutos de la ciudad de Oaxaca por la Carretera Oaxaca-Tehuantepec.

Ver Mapa 

Un catálogo de tintes naturales utilizados desde tiempos prehispánicos en México

De plantas e insectos se extraen hermosos colores naturales, cuya elaboración viene desde la época prehispánica.

Como todo lo creado por el hombre lleva un significado, la creación de tinturas en todas las civilizaciones guardó una estrecha relación con su simbolismo. Siendo parte imprescindible de la percepción del humano el color, a partir de este ha diferenciado mucho de lo que puede percibir de la realidad.

Los colores, más allá de las figuras o signos, fueron en sí uno de los primeros símbolos, a los que las sociedades confirieron distintos significados. En el mundo prehispánico no fue la excepeción. Para los nahuas (cultura a la que también perteneces de algún modo los mexicas), por ejemplo, los colores guardaban una importante asociación con los dioses, y su vocablos de hecho, comenzaban muy similar para hacer esta relación evidente:

Para el azul o verde se empleó el vocablo xiuhtic. Este se desprende de Xiuhtecutli, el dios más antiguo e importante de la cultura nahua, el dios del fuego: el Señor Azul.

Sobre los cuatro ejes cardinales, el rojo simbolizaba al este, a Tezcatiploca, y significaba: resurrección, fertilidad, juventud y luz. El negro simbolizaba al norte, Tezcatlipoca, noche, oscuridad, frío, sequía y muerte. El blanco al oeste, a Quetzalcóatl, al nacimiento y decadencia, misterio del origen y del fin, antigüedad y enfermedad. El azul, por su parte, al sur, Hutizilopochtli, luz, calor y fuego, clima tropical.

Así, los colores fueron imprescindibles, y su elaboración estuvo estrechamente vinculado a la naturaleza. Los hombres extraían las tonalidades de plantas e insectos, en procesos artesanales sofisticadísimos que aún hoy se conservan en zonas como en Teotitlán del Valle, Oaxaca (lugar famoso por la extraordinaria elaboración artística de sus tapetes, de diseños increíbles, además).

Compartimos algunos materiales naturales de donde se extraen milenariamente los pigmentos en México:

Añil o tlacehuilli (Indigofera suffructicosa)

nil colorantes tinturas prehispanicas

Se trata de un azul intenso, bellísimo, extraído (macerando en agua los tallos y las hojas) de la Indigofera suffructicosa. Tiene el tlacehuilli la fama de ser el pigmento azul más fino que procede del continente americano, y es semejante al añil del Viejo Mundo.

Grana cochinilla (Dactylopius coccus)

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Se trata del insecto-parásito del nopal. Se deseca el cuerpo de la cochinilla hembra y se obtiene el ácido cármico (colorante rojo). De ella (su nombre más común es simplemente grana) se obtiene el tono rojo más intenso, y con llegada de la lana por parte de los españoles su uso creció potencialmente, ya que su capacidad para adherirse a este material es excepcional. Su obtención es altamente artesanal. Por un lado se hace la cría de los insectos, lenta, que requiere paciencia. Hoy, aún se cultiva en Santa Ana del Valle y en Teotitlán del Valle, Oaxaca, por ejemplo, y de un kilo de grana es posible extraer hasta 5 litros de colorante rojo cadmio.

Achiote (Bixa orellana)

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Este árbol da una semilla con el mismo nombre. De estas semillas, de color rojo amarillento, se extrae el pigmento. Estas se muelen o se remojan en agua caliente, aunque en tiempos prehispánicos se echaban en agua moderadamente fría para conseguir un color escarlata. Luego se formaban pastillas. Los granos maduros se arrojaban en agua caliente, y cuando se asentaba la cocción se forma una pasta. Del pigmento del achiote se consiguen tonos rojizos y rojizos amarillentos.

Palo de Campeche (Haematoxylum campechianum)

palo de Campeche color tintes prehispanicos colorantes

Endémico de la Península de Yucatán, especialmente de Campeche, este vegetal fue apreciadísimo por los mayas. De su tronco se extraía, haciendo una mezcla con sulfato de hierro, un color rojo-tinto elegantísimo. En la época de la conquista, fue tan preciado que provocó el asedio de piratas ávidos por lucrar con su tráfico a Europa y otros lugares.

Xochipal, suchipal (Cosmos sulphureus)

xochipal tintura flor prehispanica colorante

Esta flor que tiñe, según los informantes de Sahagún, produce un amarillo fino, aunque también de ella pueden sustraerse rojos o anaranjadas. Esta flor se cocía en agua agregándole nitro, se le exprime, y luego de le cuela.

Tláhuitl

Se trata de una especie de tierra amarilla que puesta al fuego tomaba un color rojo. Era empleada para colorear sobre todo las paredes al interior y pisos de las casas.

Flores de la Commelina, yerba del pollo o matlalítztic o matlalxóchitl (Commelina erecta)

flores de commelina colorante tintes prehispanicos

De ella, de sus hermosas flores azules, se extre este tono, como un azul cielo metálico y hermoso.

Muicle o mohuitli (Justicia spicigera schlect – Justicia spicigera schdl)

muicle o mohuitli colorantes prehispanicos tintes

Hoy su nombre más común es muicle pero sus acepciones son muy diversas como mozote, mohintli, añil de piedra, micle, mohuite, mouait, muu, o para los mayas, cruz k ‘aax. Se trata de un arbusto que da flores rojas; de este se extrae un azul para teñir telas, muy usado en Oaxaca.

El zacatlascal o zacatlaxcalli (Cuscuta tinctorea)

zacatlascal colorantes prehispanicos naturales tinturas

De ella se extraía el amarillo y el rojizo. Se trata de una planta parásita, que trepa, muy similar al zacate.

El heno o musgo cuapascle

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Este se forma en el árbol quappachtli. De ahí es posible generar el color moreno oscuro o  un amarillento oscuro. Cuando se le agregaba un barro llamado palli, surge un color leonado, semejante al café.

Texotlalli, tejotlate o texotli

En la época prehispánica era muy famosa. Se trata de un tipo de tierra de Michoacán, la cual se hacía polvo y es de color azul, los purépecha la usaban mucho. Se mezclaba con aceite de chía y xicáltetl para hacer la tintura.

*Fuentes:

Anderson J.O, Arthur. Materiales Colorantes Prehispánicos, Estudios de Cultura Náhuatl/UNAM

Martí, Samuel. Simbolismo de los Colores, Deidades, Números y Rumbos.Estudios de Cultura Náhuatl/UNAM

*Imágenes: 1) ifilbarcelona.wordpress.com; 4) lasficheras.com; 5) ladulcelocuradeliz.blogspot.mx; 10) phytoimages.siu.edu; 11) Mark E. Olson/ Instituto de Biología (UNAM);