Este artista reinventa la piñata y la convierte en punto de encuentro entre latinos y EU

Recuperar la identidad latina y pensar en utopías posibles es lo que Justin Favela propone a partir del papel maché

Justin Favela es un artista de origen mexicano, residente en Las Vegas, y a quien no queremos catalogar sólo de “chicano”, “latino” o “folklórico”, pues el mismo quiere ir más allá de eso. De hecho, es un artista que a través de piñatas, apuesta por lo colectivo, por las utopías con raíces pero también por el arte más allá de las fronteras.

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En ese sentido es que ha usado el simbolismo detrás de la piñata, un objeto que se ha mexicanizado en el tiempo y que se ha vuelto referente de nuestra cultura. Pero Favela no le tiene miedo a usar la piñata más allá de su faceta expresiva de festejo y alegría, volviéndola también un símbolo transgresor. Así, bien puede hacer una piñata de un burrito cuya postura corporal expresa una cierta tristeza, o reinventar la magnificencia del Popo y la Iztaccihuatl que pintó Velasco en su versión mural de papel maché.

De esta manera remezcla Favela está vieja y bella técnica manual del hacer piñatas, incluso para crear espacios enteros dotados de una peculiar vida. Pero la piñata no es todo lo que en su obra remite a México; más allá de la resignificación de ésta hay mucho más de nuestro país en su obra. Por ejemplo, ha estado trabajando en una instalación que se presentará en Denver para el próximo mes de octubre, en la cual retomará la figura de Frida Kahlo y recreará el patio de la Casa Azul, así como todos los maravillosos objetos de las diversas culturas precolombinas que Frida alojaba en ella.

Favela se había resistido a la figura hipnotizante de Frida, pues parecía fácil reflejar la mexicanidad a través de ella. Pero descubrió que era un mundo aparte el de la artista: mexicano y a la vez sólo de ella, de Frida. Así que descubrirla era descubrir también su conocimiento de todo lo mexicano y su particular sensibilidad por ese mundo, lo que Favela vio como una forma de hacer emerger en el espectador la fantasía por lo mexicano.

Esto es fundamental porque la pregunta que rodea la obra de este artista es ¿qué es la mexicanidad?; una pregunta que cobra mayor relevancia cuando la identidad está en juego, como la de nuestros paisanos en Estados Unidos. En Favela esa identidad parece algo tropical; una mezcla de biodiversidades a la vez que una simbiosis de religiones y concepciones, que no se repelen sino que conviven y se re-simbolizan y re-significan. Esto coexiste con algo inherentemente pop de la cultura latina, de lo cual la piñata se ha vuelto el símbolo por excelencia.

Pero además de captar la realidad mexicana y latina, y por ende su encuentro con otras culturas —como la propia multidmensionalidad étnica de Favela, quien tiene raíces mexicanas y guatemaltecas—, las instalaciones de este artista buscan imaginar México –como su serie Piñatatopia–. Para Favela, esa utopía mexicana es un mundo donde son representadas las distintas y colectivas visiones de México; es un tipo de utopía muy particular que no sólo busca ir hacia un futuro posible, sino indagar en el pasado para crear nuevos símbolos de la nación. 

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Pero también es una utopía surgida a partir de lo que los espectadores pudieran proponer sobre lo que es México para ellos. Así, las instalaciones de Favela abren un espacio, quizás de nostalgia, quizás de reencuentro, para los paisanos en Estados Unidos, pero también de transformación, y que además no teme a las singularidades culturales de ser latino y vivir en otro país.

Así, y con la piñata como medio, es como Favela se ha propuesto retomar “lo que ha sido tomado de nosotros”, de una forma por demás creativa y fantástica.

*Fuentes de consulta: Artista Justin Favela habla sobre Family Fiesta 

*Imágenes: 1, 2 y 3) Página de Justin Favela; 4) El Universo

La simbología tras la piñata y el porqué las rompemos con los ojos vendados

Cada Navidad en México es única y especial ¿la razón? Una estrella que se balancea en el cielo, mientras que con risas y gritos, se busca romperla. Ésta es la piñata.

Conocida por muchos y amada por casi todos. Este es el signo distintivo de la piñata, cuyo brillo y picos vuelan en el cielo, con la esperanza de que nadie la atrape –aunque su final siempre será fatídico–. Se sospecha que proviene de China, donde fue descubierta por Marco Polo y llevada a Italia. Después de esto, los españoles no tardaron en conocerla y comenzar a usarla en Navidad. Por lo que su llegada a México sucedió de manera inevitable. Aún así, también existe la teoría de que los aztecas hacían una celebración al dios Huitzilopochtli con un objeto similar.

El uso de la piñata en China se remonta a las celebraciones en primavera. Aquí se hacía una ceremonia en la que se realizaban figuras de animal, las cuales eran cubiertas con papel de colores y les colgaban herramientas agrícolas.  En el caso de China, los colores de la piñata simbolizaban las condiciones en las que se esperaba cómo se desarrollaría el año. También se rellenaba esta supuesta piñata con cinco tipos diferentes de semillas, las cuales caían al suelo cuando los reyes mandarines les pegaban con varas de diferentes colores. Una vez quebrada la piñata, ésta era quemada y sus cenizas altamente codiciadas entre los espectadores, quienes creían que les darían buenos augurios.

Hasta esos momentos, la piñata era meramente conocida por sus cualidades festivas y coloridas. Sólo fue hasta que llego a Europa, cuando se le dio un significado religioso. En esta región, la piñata comenzó a ser utilizada para la cuaresma, la cual concordaba con la primavera. Las piñatas también empezaron a ser hechas de recipientes de barro y decoradas con colores brillantes, cuyo atractivo no era casual.

En Europa, la piñata estaba hecha con la intención de representar al demonio, al mal que se vale de lo llamativo y atractivo para cautivar a los hombres, mujeres y hacerlos caer en la tentación. Por su parte, pegarle a la piñata con los ojos vendados, era un símbolo de la fe ciega. Al hacerlo, el sujeto ponía a prueba sus virtudes contra la soberbia, la avaricia, la ira, la envidia, la lujuria, la gula y la pereza. Que el número de estos  pecados sean siete no es gratuito, por eso es que las piñatas son estrellas de siete picos.

Cada una de estas protuberancias aluden a un pecado. Pero no todo es representación de maldad o pecado en la piñata. Al romperla, el desprendimiento de la fruta y los cacahuates es un símbolo de la gracia de Dios una vez que se derrota el mal.

En el caso específico de México, la piñata continuó con el sentido religioso. Aunque hay teorías que, justamente por esta asociación con la religión, los frailes las utilizaban para enseñar las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La fe es representada por la confianza que quien está al turno debe tener al resto –que van orientándolo–; la esperanza, porque todos miran al cielo esperando el premio; y la caridad, para compartir los regalos que caen de la piñata.

Tanto Europa como China tienen un papel muy importante en la creación de la piñata. Aunque, su origen, aún puede decirse que es muy mexicano. Ya que, también existen pruebas que, cuando la tradición de la piñata era aún desconocida, los indios mayas practicaban un juego en el que trataban de romper una holla de barro llena de chocolate con los ojos vendados. Acorde a muchos, sólo fue después de esto que los frailes querían dar una visión religiosa al acto.

Nunca se sabrá a ciencia cierta de dónde proviene la piñata. Lo más acertado es decir que resulta un producto del sincretismo de culturas y religiones. Pero esto no aminora su relevancia y su importancia en la cultura mexicana.

*Referencias de imágenes: 2) cefuenco3) Kekko Diaz4) adrian, 5) Pulpolux !!!, 6) drmtoiber

¿Qué borracho de posada eres según las piezas del nacimiento?

Descubre con qué personalidad etílica disfrutas estas fiestas tan tradicionales en México.

Las posadas tienen un papel muy importante en el imaginario mexicano. Tanto por la convivencia que implican, como por la diversión y recuerdos que hacen florecer en las familias y amigos. Son fiestas populares que tienen una tradición muy arraigada en México. Iniciaron en la colonia, con la llegada de los españoles y, desde allí, su celebración no ha parado. Se realizan durante las fiestas navideñas y en un principio fueron creadas para evangelizar.

De hecho, que se hagan durante los nueve días antes del nacimiento del niño Dios no es casual. Significa el momento en que José y María pidieron posada para que Jesucristo pudiera nacer. Por esta razón, en muchas de las posadas se representa, entre otros episodios, el momento en que José y María buscan dónde quedarse y recibir comida. En muchas de estas festividades se hacen pastorelas y se romper piñatas.

El consumo de alimentos y bebidas son otras de las características de estos eventos, por lo que el alcohol no se hace esperar. Aquí te presentamos un test que, acorde a las piezas del nacimiento, revelará que tipo de borracho serás (o estás siendo) en estas posadas:

 

 

Runsy, una artista chicana que reivindica el mestizaje (FOTOS)

En su trabajo creativo, los estereotipos se transforman en una reapropiación de las raíces mexicanas.

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Ser mujer en este mundo es un reto. Ser mujer y mexicana al otro lado de la frontera lo es más. Pero ser mujer mexicana, extranjera chicana y además artista es asumirse sin temor en este mundo.

Eso es lo que define a Esperanza Rosas, conocida como Runsy. Ella es una artista chicana de 23 años que asume su condición y que no pretende deshacerse de estereotipos, sino al contrario: reivindicarlos. Así lo deja ver su arte de tonos pastel, que ostenta predilección por el rosa, así como por elementos de la cultura mexicana que van desde las calaveras a las botas y, por supuesto, que pasan por retratar a la comunidad mexicana en Estados Unidos.

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Así como para la mayoría de los chicanos y chicanas, la vida de Runsy es un combate constante contra la discriminación y el racismo, y por reivindicar el orgullo por su color de piel, sus raíces y su género, algo que se mezcla con otras corrientes que, además de ser vanguardias artísticas, constituyen esencialmente trincheras de combate, como es el caso del arte chicano queer.

Eso es Runsy: una artista que es mujer y que es chicana, que es mestiza, que le gusta el rosa y el rock y que, como compartió en entrevista para Bianca Betancourt, busca que su arte signifique algo positivo para ella y para su comunidad: “Si no puedo explicar lo que mi arte significa, no estoy hacienda nada positivo”, afirma.

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“Mujer en una galería”

Por eso ella reclama desde su Instagram, en sus fanzines y en sus instalaciones no ser objetivizada: “Soy tan talentosa como cualquier hombre, tan talentosa como cualquiera. Soy una persona”. Y sin embargo tampoco teme posar ante la cámara ni rehúye banalmente a adoptar las modas que ya hoy no son sino parte de la hibridación que caracteriza al siglo XXI.

En la campaña realizada por Red Bull Music para el evento 30 Days in Chicago Runsy habla acerca de su trayectoria en el medio artístico: “Cuando hago arte soy un libro abierto. Hago obvio que soy una mujer y que soy una mexicana“, dice. “Eso en sí mismo ya es político. Y creo que mi historia familiar y mis ideas ya cuentan una historia por sí mismas, lo cual está presente en todo lo que hago”.

Te compartimos algo de su trabajo creativo:

 

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Runsy artista mexicana chicana ilustraciones

*Imagen de portada: Anthony Treviño; todas las ilustraciones de Runsy