Top 10 de piñatas psicodélicas (FOTOS)

Colores y más colores que nos llevan a una experiencia de la imaginación y la psicodélica popular.

Las piñatas fueron traídas a México por los religiosos españoles en el siglo XVI como una manera de incentivar la conversión de las festividades prehispánicas. Aunque, según una investigación de la escritora Wendy Devlin, probablemente México las adoptó, más que ningún otro país, precisamente por que los mexicas tuvieron una práctica similar en honor a Hutzilopochtli:

Para celebrar al dios de la guerra Hutzilopochtli, los sacerdotes colocaban una olla de barro en su templo al final del año. Coloridas plumas adornaban la olla finamente decorada, llena de pequeños tesoros… Cuando la rompían con un palo o garrote, los tesoros caían a los pies de la imagen del dio como una ofrenda.

La identificación de México con la piñata es inigualable. Y sus creadores la han adaptado tanto como una sátira política como una manera de hacer alusión a la mexicanidad o una manera de apropiarse de la globalización y sus imágenes difundidas por los medios.

El ingenio y la creatividad en el mundo piñatero es incomparable en México, y sus manifestaciones en ocasiones también pueden remitirnos al mundo más psicodélico, donde los colores nos llevan a la frontera con lo ilusorio.

Hoy te compartimos un top de piñatas psicodélicas (y lo mejor es que quizá ni siquiera estén inspiradas en estas sustancias), una muestra fehaciente más del surrealismo mexicano, que se desborda, desde su diversidad intrínseca.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Piñatas perfectas para tu posada millennial (GALERÍA)

La tradición es preciosa y muy antigua, pero se presta para experimentar con los estilos y los íconos contemporáneos...

Entre las tradiciones más icónicas y entrañables, las piñatas son de esas que producen en los millennials mexicanos una peculiar nostalgia. Recordatorio de un pasado simple, cuando el (también tradicional) drama navideño se te pasaba desapercibido y lo único que te tocaba hacer era recibir regalos, comer muchísimo y, claro, romper la piñata.

Esto último es literal: hay un honor extraño que deviene de ser ese que la rompe. El niño o niña en cuestión adquiere estatus prácticamente de santo, que libera al resto de la espera eterna y una inmensa tensión y pone a disposición de una masa efervescente la aclamada recompensa: los dulces y otras delicias.

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Hay que remixear las piñatas

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Las piñatas, originalmente, no nacieron en estas tierras, sino que fueron traídas por los españoles, que las habían adoptado de los italianos, que se habían inspirado en los chinos en tiempos de Marco Polo. Sin embargo, las hemos hecho parte de nuestras tradiciones —especialmente las posadas— a tal grado que son símbolo (y cliché) de México.

De alguna manera, como prácticamente todas nuestras manifestaciones culturales, las piñatas son resultado de la mezcla, el intercambio y la modificación de los significados. En ese sentido, no hay punto en ponerse conservadores con ellas; al contrario: hay que remixear las piñatas, traerlas de vuelta a nuestras fiestas.

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Las piñatas son profundamente simbólicas

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Además de la nostalgia que provocan las piñatas, vale la pena volver a ellas porque son profundamente simbólicas. Se rumora que, cuando las españoles las trajeron a México, solo existían las clásicas, hechas con ollas de barro y decoradas con 7 picos. Cada pico representaba a uno de los 7 pecados capitales y la venda que, tradicionalmente se le pone en los ojos a quien le toca pegarle en la piñata, representaba la fé ciega que nos lleva a quebrar los pecados.

Entre tanto remix, mucho de ese significado se ha perdido, pero las piñatas, por el acto contundente de quebrar son el ejercicio perfecto para sublimar toda clase de odios, violencias y negatividades. Así, no sobran las piñatas que representan presidentes no queridos o a otras figuras públicas que no está de más romper.

Por otro lado, la piñata, en su plasticidad, es un vehículo perfecto para ser creativos e ingeniosos y en un guiño a la muy presente nostalgia millennial, te presentamos piñatas perfectas para tu posada contemporánea.

La simbología tras la piñata y el porqué las rompemos con los ojos vendados

Cada Navidad en México es única y especial ¿la razón? Una estrella que se balancea en el cielo, mientras que con risas y gritos, se busca romperla. Ésta es la piñata.

Conocida por muchos y amada por casi todos. Este es el signo distintivo de la piñata, cuyo brillo y picos vuelan en el cielo, con la esperanza de que nadie la atrape –aunque su final siempre será fatídico–. Se sospecha que proviene de China, donde fue descubierta por Marco Polo y llevada a Italia. Después de esto, los españoles no tardaron en conocerla y comenzar a usarla en Navidad. Por lo que su llegada a México sucedió de manera inevitable. Aún así, también existe la teoría de que los aztecas hacían una celebración al dios Huitzilopochtli con un objeto similar.

El uso de la piñata en China se remonta a las celebraciones en primavera. Aquí se hacía una ceremonia en la que se realizaban figuras de animal, las cuales eran cubiertas con papel de colores y les colgaban herramientas agrícolas.  En el caso de China, los colores de la piñata simbolizaban las condiciones en las que se esperaba cómo se desarrollaría el año. También se rellenaba esta supuesta piñata con cinco tipos diferentes de semillas, las cuales caían al suelo cuando los reyes mandarines les pegaban con varas de diferentes colores. Una vez quebrada la piñata, ésta era quemada y sus cenizas altamente codiciadas entre los espectadores, quienes creían que les darían buenos augurios.

Hasta esos momentos, la piñata era meramente conocida por sus cualidades festivas y coloridas. Sólo fue hasta que llego a Europa, cuando se le dio un significado religioso. En esta región, la piñata comenzó a ser utilizada para la cuaresma, la cual concordaba con la primavera. Las piñatas también empezaron a ser hechas de recipientes de barro y decoradas con colores brillantes, cuyo atractivo no era casual.

En Europa, la piñata estaba hecha con la intención de representar al demonio, al mal que se vale de lo llamativo y atractivo para cautivar a los hombres, mujeres y hacerlos caer en la tentación. Por su parte, pegarle a la piñata con los ojos vendados, era un símbolo de la fe ciega. Al hacerlo, el sujeto ponía a prueba sus virtudes contra la soberbia, la avaricia, la ira, la envidia, la lujuria, la gula y la pereza. Que el número de estos  pecados sean siete no es gratuito, por eso es que las piñatas son estrellas de siete picos.

Cada una de estas protuberancias aluden a un pecado. Pero no todo es representación de maldad o pecado en la piñata. Al romperla, el desprendimiento de la fruta y los cacahuates es un símbolo de la gracia de Dios una vez que se derrota el mal.

En el caso específico de México, la piñata continuó con el sentido religioso. Aunque hay teorías que, justamente por esta asociación con la religión, los frailes las utilizaban para enseñar las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La fe es representada por la confianza que quien está al turno debe tener al resto –que van orientándolo–; la esperanza, porque todos miran al cielo esperando el premio; y la caridad, para compartir los regalos que caen de la piñata.

Tanto Europa como China tienen un papel muy importante en la creación de la piñata. Aunque, su origen, aún puede decirse que es muy mexicano. Ya que, también existen pruebas que, cuando la tradición de la piñata era aún desconocida, los indios mayas practicaban un juego en el que trataban de romper una holla de barro llena de chocolate con los ojos vendados. Acorde a muchos, sólo fue después de esto que los frailes querían dar una visión religiosa al acto.

Nunca se sabrá a ciencia cierta de dónde proviene la piñata. Lo más acertado es decir que resulta un producto del sincretismo de culturas y religiones. Pero esto no aminora su relevancia y su importancia en la cultura mexicana.

*Referencias de imágenes: 2) cefuenco3) Kekko Diaz4) adrian, 5) Pulpolux !!!, 6) drmtoiber

¿Qué borracho de posada eres según las piezas del nacimiento?

Descubre con qué personalidad etílica disfrutas estas fiestas tan tradicionales en México.

Las posadas tienen un papel muy importante en el imaginario mexicano. Tanto por la convivencia que implican, como por la diversión y recuerdos que hacen florecer en las familias y amigos. Son fiestas populares que tienen una tradición muy arraigada en México. Iniciaron en la colonia, con la llegada de los españoles y, desde allí, su celebración no ha parado. Se realizan durante las fiestas navideñas y en un principio fueron creadas para evangelizar.

De hecho, que se hagan durante los nueve días antes del nacimiento del niño Dios no es casual. Significa el momento en que José y María pidieron posada para que Jesucristo pudiera nacer. Por esta razón, en muchas de las posadas se representa, entre otros episodios, el momento en que José y María buscan dónde quedarse y recibir comida. En muchas de estas festividades se hacen pastorelas y se romper piñatas.

El consumo de alimentos y bebidas son otras de las características de estos eventos, por lo que el alcohol no se hace esperar. Aquí te presentamos un test que, acorde a las piezas del nacimiento, revelará que tipo de borracho serás (o estás siendo) en estas posadas: