8 piezas de rap en lenguas indígenas: identidad rítmica y denuncia versada

Un canto de transgresión y verdad, así es el rap indígena en México, una voz que no calla.

Lenguas indígenas y rap, una combinación improbable pero con resultados radiantes. ¿Cómo un género musical que nació, como tal, en Estados Unidos hace unos cincuenta años, y popular sobretodo en barrios marginales de afroamericanos, terminaría por adaptarse a diversas lenguas indígenas de México? No tenemos la respuesta pero sin duda se trata de uh fenómeno fascinante.

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La larga historia que presumen muchas de estas lenguas parece llevarse muy bien con la naturaleza transgresora del rap. Al parecer, tal como ocurrió originalmente con el rap y sus antecedentes, en diversas comunidades indígenas de México este genero se ha ido popularizando como un vehículo para dotar de voz, y fortalecer la identidad, de grupos de jóvenes.  

Y ai alguien duda de la creativa convivencia entre los jóvenes indígenas de diversos lugares de México y el rap, reunimos una selección para demostrarla:  

ESTOY CONTENTO-KI ́IMAK IN WÓOL

ESTOY CONTENTO-KI ́IMAK IN WÓOL es una canción de MC CHAMA DE TIHORAPPERS. A través de un ritmo vertiginoso, atrevido, este rapero hace una canción que enaltece su cultura y tierra. El mensaje es claro: “Estoy contento por lo que hago”.

Hip Hop en Totonaco- Dieguiito Mc

Los indígenas también tenemos voz, es de esta manera que el rap de Dieguiito Mac enaltece la identidad totonaca, la importancia de no creerse inferior. 

MAMA TSIL (MADRECITA MIA)-EL CHEPE 

El cariño y el respeto a las generaciones pasadas es una constancia en esta canción. La relación madre-hijo puede verse en este video y la letra, en la que la conexión emerge desde la gestación del hijo en el vientre de su madre. 

Matchuk Bemela – Jume Go’im (El Júpare, Huatabampo) Rap en lengua Yoreme/Mayo

A partir de alabanzas a la luna y su mítica figura, estos raperos hablan del coyote, animal que canta a la belleza de los astros, pero, a la vez, es feroz. Sin duda, una gran alegoría sobre el espíritu humano, tan contradictorio como la vida del animal salvaje. 

ESTE ES MI PUEBLO -DINO CHAN 

La identidad y el orgullo es una temática recurrente en el rap indígena, con esta canción, Dino Chan vuelve a poner orgullo en su tierra Kantemo, comunidad en la que, se está orgullo de quién es.

MORALES RAP MAZATECO

La consciencia del planeta, los animales y seres vivos, estos son los valores que este rapero busca sembrar en sus escuchas. Para él, la urbanización extrema es un problema. En sus palabras, la idea de cortar más árboles y matar animales es sólo el perdurar de una ideología colonizadora, sin respeto a la vida en sí misma. 

MIXE REPRESENT SONES Y JARABES EN RAP

Reflexión y el cuidado de las próximas generaciones, de esta manera, la consciencia grupal cobra un nuevo significado en la obra de este rapero mixe. Sólo al cuidar de la naturaleza, se podrá cuidar de todos los seres humanos. La crítica hacia un pensamiento que no era propiamente mexicano, sino de externos, es otra de las críticas que hace este rapero.

EXTRAÑO MI PUEBLO -TEJERO RAPERS FEAT EL TERKO YU´UN B´ALAM 

El título no podría ser más claro. En este rap, la identidad y pertenencia se enaltecen para recordar a las comunidades mayas. El sentido de comunidad y hermandad en este video se refuerza por las voces en grupo que hay. Un recuerdo de que un maya nunca estará solo. 

Identidad, comunidad y respeto a la naturaleza. Estos son algunos de los principales temas en los raps en lenguas indígenas. Su naturaleza y valor, el rescatar la voz de distintas comunidades las cuales, no siempre han tenido la oportunidad de alzar la voz o contar sus historias. 

*Referencias de imágenes: 1) Mi Morelia

Joel Merino: el artista triqui que podría cambiar tu forma de entender México

La resistencia de la comunidad triqui se manifiesta en los actos cotidianos. Así lo retrata este increíble artista.

“Algún día, México será libre.”

Joel Merino

Joel Merino, quien se define como “artesano triqui”, aunque los medios insisten en llamarlo muralista, contó una preciosa leyenda de su pueblo:

El perro es el protector del espíritu del humano y cuando llegó el Diablo y se quiso llevar su alma, el perro saltó para salvarlo. “No vas a tocar al humano hasta que cuentes el último pelo de mi cuerpo” y el Diablo empezó a contar. Entrando la madrugada, el perro se sacudió, el diablo perdió la cuenta y tuvo que volver a empezar. Llegó el amanecer y el diablo tuvo que irse. Y el humano fue salvado por el perro. 

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El relato evoca con precisión la estrecha relación que la comunidad triqui ha tejido con la naturaleza y que, hasta hace poco, otras culturas comenzar a tratar de establecer. Pero este no es el único rasgo admirable de la etnia oaxaqueña, hay mucho sobre su concepción del mundo que vale la pena aprender y celebrar. Tradiciones, lenguas (de las que se cuentan 3 variantes), formas de organizarse, vestimenta y sentido colectividad, son algunas de las más evidentes.

Joel Merino: un sujeto sin fronteras

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Imagen: Queretanízate.

Son las ganas de compartir con el mundo los puntos de anclaje de su identidad lo que mueve a Joel Merino a pintar en gran formato y en las calles. Arte urbano o graffiti, esa es su especialidad. Y lo ha practicado por muchas partes del mundo. Él nació en San Juan Copala, pero su idea de territorio no se limita a una concepción del origen tan estrecha. Joel Merino afirma que no hay fronteras:

“Me tocó nacer en este lugar, yo no creo en las fronteras, no creo en la forma en que se dividieron las naciones y, tampoco, en la división interna de la nación. Yo creo que todos somos parte de un mismo pueblo y de un mismo lugar. Creo que la única diferencia es que somos grupos distintos de culturas. No creo en la ‘nación mexicana’ o ese tipo de cosas […] Yo me considero más triqui que cualquier otra cosa.”

Su concepción de las fronteras aplica también para la definición de su labor. Su familia la componen artesanos. Su mamá se dedica al telar tradicional y su papá es joyero. Lo de ser artista es relativo. Contrario a la concepción popular, no le parece que el trabajo artesanal “valga menos” por hacerse “en serie”. Y concordamos. El trabajo del artesano es hacer una pieza magnífica, excepcional y, luego, desapegarse de ese logro individual y hacer otra y otra. Y en cada pieza impregna un fragmento de sí.

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Y, aunque muchos lo llaman muralista, tampoco considera que este término describa su labor:

“Yo no concuerdo con muchas cuestiones del muralismo mexicano, que veían un ‘México mágico’ donde está una persona indígena pidiendo una limosna, vendiendo flores, ese tipo de cosas […] Yo creo que ese México no es así. Yo creo que en los pueblos originarios se están levantando, están luchando y están resistiendo. Por algo se han conservado las 68 lenguas y variantes de esa pluriculturalidad.” 

Y tiene un punto. Por más espectacular que sea la obra ligada al muralismo, la imagen que construyó esta corriente post-revolucionara puede ser muy condescendiente con las comunidades indígenas y, también, seriamente injusta. Estos grupos siguen vivos. No son un asunto el pasado; no son la raíz, sino el árbol y crecen porque han resistido.

La política de lo público

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Por otro lado, lo “público” del muralismo importa. “Siempre me ha gustado la calle,” dice Merino.“Yo conocí el arte por la calle.” El graffiti es accesible y la imagen es un lenguaje que podemos compartir, todos podemos construir a partir de ella. Intervenir la calle es, por eso, un acto político. En primer lugar, modifica el transitar. 

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“El graffiti se ha ocupado de lanzar preguntas […] Y yo no creo que nosotros tengamos la verdad [las respuestas], simplemente creo que somos personas que tenemos preguntas y es bonito generarlas, pues empiezas a romper esa cotidianidad de la gente, empiezas a apuntar a donde la gente no miraba y empiezas a generar otro discurso.”

¿Y cómo plantea Merino sus preguntas? Él también está des-cubriendo su identidad. Por eso pinta a la gente que conoce, en situaciones cotidianas y familiares, con una intimidad inmensa y de sus piezas el cariño se escurre y se saborea. Si el Diablo es esta historia que borró a los pueblos indígenas, el reconocimiento de Joel Merino, la fidelidad con esa gente viva que existe y resiste, es el perro, ingenioso y defensor.

 

“Yo heredo una cultura [triqui] de parte de mis padres. Y me di cuenta de que la gente no conocía absolutamente nada de nosotros. […] Las mismas preguntas que yo tenía [sobre mi cultura] comencé a trasladarlas a los muros. […] Y me di cuenta que en realidad somos muy parecidos. Que la diferencia en realidad hace que nos parezcamos más a los demás. […] Fue curioso, entendí que la diferencia nos hace más hermanos. La diferencia nos pone en un lugar donde podemos entrelazarnos de una mejor manera. Obviamente hay fricciones, pero yo soy de las personas que creen que la fricción puede ayudar de muchas maneras […] si unos con otros comenzamos a lanzar esas preguntas y respuestas y empezamos a generar algo el uno con el otro, incluso enojo, yo creo que es algo bueno, porque empezamos a acercarnos más a la respuesta que buscamos.”

Y acercarnos es urgente. La distancia le ha costado la vida a miles de indígenas que, desde la conquista, han sufrido toda clase de abusos e injusticias:

“Una de las cosas que me entristece es que, antes de la Independencia de México, se consideraba que el 60% de la población hablaba una lengua originaria. Posteriormente a través de las políticas públicas del estado nos damos cuenta de que actualmente un aproximado del 6% habla una lengua originaria, entonces ¿qué pasó con todas esas personas? ¿Por qué se generaron esos cambios?. Eso es mi trabajo: fomentar, acercar. El arte público es una buena manera de compartir, de hacer preguntas.”  

Los pueblos indígenas resisten

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¿Qué pasó con todas esas personas? La pregunta deja un eco incómodo y doloroso. Pero, sobre todo, urge preguntarnos: ¿cómo es México hoy? y ¿cómo lo estamos representando? Las imágenes de Merino son honestas, transparentes, no tratan de folklorizar, ni construir una fantasía visual para llamar al turismo. Se trata de presentar el mundo que lo rodea y hacer una invitación a habitarlo, sin condiciones y sin garantías. Habitarlo como es.

“Yo creo que se sigue resistiendo, se sigue trabajando y se siguen creando nuevas historias a partir del legado de estos pueblos. Y el hecho de que en la cultura del Estado no se mencione… Muchos creen que estas culturas se quedaron en el pasado. Pero hay muchísimas cosas que nos han cortado, que se nos han negado. El hecho de que no conozcamos la historia de los pueblos originarios es un lastre lamentable para nosotros, como pueblo […] Por otro lado, estamos en una época donde por fin esa información empieza a salir, pero también se tergiversa […] es nuestra responsabilidad transmitirlo de manera que se pueda entender y practicar.”

Lo que significa ser mexicano

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Hablando de identidad, era inevitable preguntarle a Joel Merino si él se considera o no mexicano. No tardó en recordarnos que él no cree en las fronteras y que, en todo caso, se hace llamar triqui, en primer lugar. Él es portador de un legado;tiene “ese privilegio” y debe activarse en ese sentido. Es su responsabilidad “que la gente conozca la historia de los que fueron oprimidos” y “poner en duda esa Independencia” que funciona como mito central de la identidad que llamamos “mexicana”. 

Por otro lado, afirma Joel Merino que las preguntas que se hace son para sí mismo, no para imponerse a otros:

“Si la pregunta viene desde ti, desde tu corazón, pues es correcto […] Y nadie sabe más, más que uno mismo.”  

La imposición de unos sobre otros es, finalmente, lo que ha destruido sistemáticamente a muchas de las culturas nativas del país: “Nosotros vivimos cotidianamente el racismo, el clasicismo, el hecho de que se subyugue la historia de nuestros pueblos. Es algo cotidiano. […] Tenemos que poner esas cosas en evidencia.”

Por eso Joel Merino también se considera “activista”, aunque el término no termina de cuadrarle. Junto a su padre y a otros tantos artesanos forma la Asociación de Artesanos Indígenas Triquis Tinujei A.C. Ellos luchan por los derechos de los artesanos indígenas, con base en la ley, pero también desde un lugar más profundo. A su parecer, es urgente cambiar la forma en que el Estado entiende a las comunidades indígenas, siempre con un tono “patriarcal” y como si los pueblos no fueran capaces de tomar sus propias decisiones políticas. 

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Hasta que esta autonomía —idealmente otorgada a cualquier sujeto, sin importar su etnia, ni ningún otro rasgo identitario— no exista de forma pareja, Joel Merino seguirá luchando y pintando. Para él y para los miembros de su comunidad, el activismo es más parecido al “tequio”: le corresponde inmediatamente como miembro del pueblo. Es algo que le debe a los demás. Por eso piensa que ser mexicano es un asunto de afinidades, más que de orgullos. Y por esas afinidades lucha: 

“Voy a gritar ‘¡Viva México!’ cuando exista un México libre […] Yo creo en un México que tendrá memoria. Y esa memoria seguirá viva, para que nuestros muertos puedan descansar en paz.” 

Dice Joel Merino que los mexicanos, que los humanos, siempre encontramos lugares en común. Y al preguntarle ¿qué es eso que nos reúne tanto?, él respondió sin titubear: “Pues que en realidad todos somos hermanos. Es muy simple.” 

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*Imágenes: Destacada: El Universal; Facebook de Joel Merino.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

6 cuentos mexicanos para leer en español y en su lengua originaria

Una breve antología de cuentos mexicanos indígenas –muy agradables e ingeniosos– para recordar nuestras lenguas milenarias.

Mitos, alegorías, relatos hilarantes o simplemente narraciones cotidianas que rayan en lo sobrenatural, es algo de lo que podemos encontrar en los cuentos indígenas descritos y contados de boca en boca en México, y por muchas lenguas, desde hace siglos.

Como bien se sabe, 68 lenguas y 11 familias lingüísticas se hablan tan sólo en nuestro país, de las cuales aproximadamente unas 30 culturas todavía permanecen muy presentes –con sus costumbres y sus rasgos originarios. Si bien se trata de una variedad lingüística bastante rica, hoy no es ni la mitad de lo que alguna vez existió en territorio mexicano. 

Una de las formas de retomar los dialectos indígenas es sin duda el legado literario prehispánico. El cuento, a manera de ejemplo agradable e ingenioso, nos muestra fugazmente lo que en cotidianidad se construía a través de la pluma en tiempos antiguos. Una manera, también, de enriquecer el vocabulario mexicano.

Aunque muchas de estas lenguas son tan complejas de entender como de pronunciar, hoy gracias a internet podemos deleitarnos de sus historias; de la construcción de las palabras, de las ideas –quizá hasta de la armonía de éstas– para seguirnos asombrando de nuestra cultura sanguínea, pero sobre todo, para seguir superponiendo la importancia que es para las nuevas generaciones no dejar morir estas variantes lingüísticas.

A continuación te compartimos seis cuentos en distintas lenguas indígenas que a la par se yuxtaponen con su traducción al español:

 

1. Cuento náhuatl

hija del rey

On Tlatoani iwan Ichpoch / El rey y su hija

Sen Tlatoani kipiyaya sen ichpoch yejwan kinekiya nonamiktis, niman yejwa xkimatiya akinon iwan.

On Tlatoani okinminots nochimej on telpokamej yejwan chanejkej ompa para yejwa ma kitlapejpeni yejwan kwelitas.

Niman kemaj miyekej onosentlalikej, niman yejwa xkimatiya akinon iwan nemis.

On Tlatoani okijtoj:

—On yejwan kichiwas tlamahuizolli, nochpoch iwan nemis.

—¡Kwajli! —okitokej nochimej.

Achtopa opanok sen telpochtli motolinqui niman on Tlatoani okijlij:

—Nikmakawas macuilpoalli Tochtin niman tejwa tikmati ken tikchiwas para tikinsentlalis nochimej.

On telpochtli kipiyaya sen iakatlapitsal, niman okipits, kemaj nimantsin onosentlalikej nochimej on tochtin. In onochiw ipan tepetl.

Kemaj on tepochtli okinots on Tlatoani ma kita ika nemij macuilpoalli tochtin.

Niman on Tlatoani xonokaw ikan paktli, niman okijlij:

—Tla tejwa sanoyej titlakatl timitstsakwas ipan sen kajli tepantli niman chicuatzontli tlaxcaltl ijtik. Niman ijkwak tlanesis nikneki nikitas nion se tlaxcaltl. Xkwa nochi.

Okitsakwkej ikan chicuatzontli tlaxcaltl. Ipan tlakyo iwan on telpochtli okontilan iakatlapitsal niman okipits. Niman amanaman onosentlalijkej se mil wisakomej. Yejwamej in yolkej okwakej nochi on tlaxcaltl.

Niman on Tlatoani sanoyej opak niman yejwa okijlij:

—Tejwa iwan tinemis nochpoch.

Ijkon tej onochiw iwan on ichpoch on Tlatoani ika iwan onen sen telpochtli motolinqui.


El rey y su hija

Un rey tenía una hija que quería casarse, pero ella no sabía con quién.

El rey llamó a todos los jóvenes del pueblo para que ella escogiera al que más le gustara.

Luego, vinieron muchos jóvenes, pero ella no sabía con quién casarse.

El rey dijo:

—Mi hija se casará con el que haga un milagro.

—¡Bien! —dijeron todos ellos.

Primero pasó un joven pobre y el rey le dijo:

—Soltaré cien conejos y usted verá cómo le hace para juntarlos todos.

El joven tenía una flauta de carrizo y la tocó. Inmediatamente se acercaron todos los conejos. Esto sucedió en el monte.

Entonces el joven llamó al rey, para que viera que estaban los cien conejos juntos.

Pero el rey no quedó contento, y le dijo:

—Si es usted tan valiente, lo vamos a encerrar en una casa de paredes fuertes con dos mil cuatrocientas tortillas adentro. Cuando amanezca, no quiero ver ni una sola tortilla. Se las tiene que comer todas.

Lo encerraron, pues, con los dos mil cuatrocientas tortillas. A la medianoche el joven agarró la flauta de carrizo y la tocó. Inmediatamente se acercaron mil ratas. Estos animales se comieron todas las tortillas.

El rey quedó muy contento, y le dijo:

—Usted se casará con mi hija.

Y así fue como sucedió que la hija de un rey se casó con un joven pobre.

 

2. Cuento maya

pajaro reloj cuento maya

Tsikbal tuuso’ob: / El pájaro reloj

Ku tsikbalta’al tumen úuchben máako’obe’, ma’ úuch beeta’ak ba’alche’obe’, k’a’aj ti’ Yuum K’uj ma’ u ts’aamaj u k’aaba’ mix juntúul ba’alche’i’.
Le beetik tu ts’aj u t’aanile yaan u beetik jump’éel cha’an tu’ux kun anchajak jump’el áalkab. Tuláakal ba’alche’ kun áalka’nako’ob, je’el bix kun k’uchulo’obe’ bey kun ts’abak u k’aaba’ob, paklan kun áalkanak ch’íich’o’ob yéetel ba’alche’ob. 

Yuum K’uje’ tu ya’alaj ti’ u nojochil le ba’alche’ob ba’ax u tukulmajo’, ka’ p’áat túun u t’aanil le cha’ano’. 
Ichil tuláakal le ba’alche’ob yaan yóok’ol kaaba’ yaan juntúul chan ch’íich’e’ táaj ki’ichkelem u k’uk’mel yéetel u chowak nej. 
Náach u pakta’ale’ bey mina’an mix ba’al k’aas ti’e’, je’el bix a wilik máak seen jats’uts u yiche’ ba’ale’ táaj k’aas u puksi’ik’al; bey túun le chan chíich’a’ jats’uts u yila’al, ba’ax túun ku yúuchule’ táaj kaajal ti’ wenel, seen ku búuyul.
Ka’ ts’ab u yoojéelt tuláakal le ch’íich’o’ob yéetel ba’alche’ob le cha’an kun beeta’ako’, le ki’ichkelem ch’íich’a’ ma’ bini’ tumen weenij. Tu koj uláak’ ch’íich’ tu yoojeltaj. 

-Húum, wa bey kun weenkech tu k’iinil le áalkabo’ ma’ ten a náajalt a k’aaba’ kaajaltech wenel. 
Táaj yaachaj tu yóol ba’ax a’ala’ab ti’e’ ka’a jo’op’ol u tukultik ba’ax ken u beet u tia’al ka’a u náajalt u k’aaba’. Ka’a jo’op’ol u tukultik:
-Jaaj ba’ax ku ya’alik in nuupo’, táaj kaajalten wenel, ba’ax túun ken in beet beya’, wa ma’e’ ma’ ten in náajalt in k’aaba’.
Máan ka’ap’el k’iin chéen le táan u tukultik, ba’ax ken u beete, ka’ tu tukultaj u wenel táan chumuk bej, tumen beyo’, ken u yu’ub tu taal u juum u yook le ba’alche’obo’ chéen u líik’il u yáalkabe’ ku jo’op’ol u bin tu paach le u nuupo’obo’.
Je’el bix tu tukultajilo’, bey tu beetij, mix tíip’ik k’iin ka’a bin u ts’o’oks u wenel yóok’ol chúumuk beji’.
Ka’ sáaschaje’ tuláakal ba’alche’ob laj áalka’najo’ob, ba’ale le chan ch’íich’e’ ma’ tu yu’ubaj u máan u nuupo’obi’, ma’ úuch le ba’ax u tukultmaje’.

Ka’alikil tuláakal le ba’alche’ob táan u k’amik u k’aaba’ob, tu chi’ Yuum K’uje’, le chan ch’íich’a’ tu chéen ajal. 
Ki’imak u yóol mix máak ku yilik yóok’ol beje’ ka’a jo’op’ol u chéen áalkab, seen ki’imakchaj u yóol ka’a tu yu’ubaj séeb u papakxiik’, ma’ aali’. Ma’ u yojel bixe’ ka’ tu chéen sutaj u pool u yil wa mix juntúul u nuup ku taal tu paach, le ku beetke’ chéen ka’ túup’ u yok’ol. 

Jak’a’an u yóol tu kaxtik u ki’ichkelem nej, mina’an, chéen jump’el chan ch’ili’ yaan tu paach, ka’ tu paktaj k’iinej, táan chúumuk anij ti’ ka’an, ka’ tu na’ataj ba’axten mix máak ku yilik bej, tuláakal ts’o’ok u máano’ob tu yóok’ol u nej, ts’ats’acha’ta’abij.

Táan u yok’ol ka’ k’uch tak tu’ux unaj u k’uchul u yáalkab ka’achi. Yuum K’uje’ chéen tu paktik le chan ch’íich’a’ ta’aytak u túup’ul u che’ej yo’olal tu yilik bix anil u nej le chan ch’íich’a’. Yuum K’uje’ tu ya’alaj tí’ beya’: 
-Ta wilik wa ba’ax úuchtech yo’olal kaajatech wenelo’. Te’e k’iina’ kin ts’áayk a k’aaba’ Toj, Tumeen bey p’a’atik a nejo’, toj, ma’ ten in wutskintech yo’olal u k’a’ajal ti’ a ch’i’ibalo’ob ba’axten ma’ unaj u máan u wenel máaki’.

 


El pájaro reloj

Cuentan los antiguos señores, que no había pasado mucho tiempo después de la creación de los animales, cuando Dios recordó que no le había dado nombre a ninguno. Por esta razón, anunció que haría una fiesta en la cual habría una carrera. Todos los animales correrían y conforme fueran llegando les iría dando su nombre. Correrían juntos aves y animales de la tierra.

Quetzal animal cultura MayaEl Señor Dios lo comunicó al lider de los animales y fue así como quedó concretada la carrera.
Entre todos los animales que hay en este mundo existe un pequeño pájaro muy hermoso, debido a su plumaje multicolor y a su larga cola.
A distancia se veía como un animal perfecto. Y así como cuando vemos a una persona hermosa pero de corazón muy feo o malo, este pajarillo se veía muy hermoso pero le encantaba dormir demasiado, se pasaba de dormilón.
Quetzal animal cultura MayaEl día que se anunció la carrera a todos los animales y también los festejos; este hermoso pájaro se durmió. Del pico de otras aves lo supo.
– Huum, si así vas a dormir el día de la carrera, no podrás ganar tu nombre, te encanta dormir.
Le dolió tanto este comentario, que empezó a pensar en la manera de participar y poder ganar su nombre. Esto era lo que pensaba:
– Es verdad lo que dice mi compañero, me encanta dormir ¿Qué haré entonces? De otra manera no podré tener mi nombre.
Pasaron dos días en los cuales solo esto pensaba. Entonces decidió dormirse en medio del camino, pues así, cuando oyera el ruido de todos los animales, el solamente se levantaría e iría atrás de sus compañeros.
Así como lo pensó, así lo hizo. No había salido aún el sol cuando fue a terminar de dormir en medio del camino.
Cuando amaneció, todos los animales participaron en la carrera, sin embargo, este pequeño pájaro no los oyó pasar, no sucedió lo que había pensado.
Mientras todos los animales estaban felices de haber recibido su nombre de la boca de Dios, esta ave apenas despertaba.
Contento estaba cuando despertó y no encontró a nadie sobre el camino y comenzó a correr. Sin embrago, mas contento se puso cuando sentía que al batir las alas con la fuerza acostumbrada volaba mas rápido, sentía que no pesaba. Sin saber porqué, viró la cabeza para ver si venía algún animal corriendo, cuando reventó en llanto.
Se hallaba asustado. Buscaba su hermosa cola, pero no quedaba mas que una delgada pluma. al mirar el sol y ver que se encontraba en medio del cielo, comenzó a comprender porqué no había ningún animal; todos habían pasado sobre su cola, la habían pisoteado.
Estaba llorando cuando llegó hasta la meta. El señor Dios, al ver a este pajarito se aguantaba las ganas de reír por el aspecto que tenía su cola.
El Señor le dijo así:
– ¿Ves lo que te pasa por dormilón? En este día te pongo el nombre de Recto, porque así quedó tu cola. Recto, no te la voy a componer, para que se acuerden tú y tus descendientes cuál es la razón por la que no debemos dormir demasiado.

 

3. Cuento otomí

maiz-cuento 

Ár ‘rini ar de:thä pa ya ja’i / El origen del maíz para los humanos

Bí thogi ndunthe ya pa, pe ndunthe ya pa, ar dängu bí be ar de:thä jar jo’mi, pa ndi hñäts’i ma ‘na jar ha:i ho xki thets’i ar dehe. Ho:ntho mar me:ti ya thä. Bí hñeki ar jo’mi pa ndi ‘ñägi ya thä.

‘Nar pa ga:tho yá bo:ni ar ka mi tsa:ya: jar zabi, bí ‘ya:ni ar dängu: —¿Temu: gi pe:fi? Ar dängu bí dädi ke mi tsi ya thä.

Mi pädi ke ya jä’i himi tsi ya thä ne bí beni Kwä, ge’ä xki me:hni, ar ka bí xifi ar dängu: —Nugu:ga: di ‘yoga:, nu’bu: ho di nega:. ¿Gi ‘raki ir thä, pa ga häxka: jar ha:i, nu’bu: ho di ‘bu:ka:? Getho nu’bu:, ho di ‘bu:ka:, otho ya thä.

Ar dängu himbí ne bí ts’oni ár ‘be:ts’i. Pe ‘nehe ya xki umbi ar xuhñä ne mi ne ndi ‘mu:i ya’bu:, nu’bu: ho mi ‘bu:i ma ‘ra ya jä’i. Gem’bu: bí däti ar ka: —Ga ‘ra’i ma thä, pe gi tsiski jar lugar ho gi ‘bu:i. Bí nja’bu: bí gohi.

Ar ka bí gu:ki ya thä, ar dängu bí dets’e jár xu:tha ne bí ma ga:tho yoho jár ha:i ar ka. Bí nja’bu: bí gohi. Nu’bya ga:tho ya jä’i tsi ya thä. ‘Nehe ya dängu nu’bya nzäm’bu: ju:ki ya thä ja ya ngú.


El origen del maíz para los humanos

Hace mucho tiempo, pero mucho tiempo, la rata robaba el maíz del tapanco para llevarlo a otra tierra, rodeada de agua. Era la única dueña del maíz. Agujereaba el tapanco para robar las mazorcas.

Un día, durante sus viajes, el cuervo descansaba en la isla y le preguntó a la rata: —¿A qué te dedicas? La rata le contestó que estaba comiendo maíz.

Sabiendo que los humanos no consumían maíz y recordándose de Dios, quien le había mandado, el cuervo le dijo a la rata: —Yo ando a donde quiera. ¿Me das tu maíz para llevarlo a la tierra en donde vivo? Allá no hay maíz.

La rata no quiso deshacerse de sus bienes. Pero también ya estaba fastidiada y quería estar lejos de donde vivían otros seres. Después, contestó al cuervo: —Te doy mi maíz, pero me tienes que llevar al lugar donde vives. Así se pusieron de acuerdo.

El cuervo sacó las mazorcas, la rata se subió en su lomo y juntos se fueron a la tierra del cuervo. Así quedaron.

Ahora, todos los seres humanos comen maíz y también las ratas todavía roban las mazorcas de las casas.

 

4. Cuento zapoteco

cuento-insectos

Gwdil bchhee ke badao zu xlech / La guerra de los insectos

Chnia bda dillen lo yixtaon gát to gwdil ke nhaytonn, bekw’yiu, bellyix, kuchyix nha bxill; til’lhengakba bezj’llen, beser nha bzojé. Yoyte baki bazu’akba xnhid. Bell’ka balaa luz’akba, nhaytonn’ka based’akba ka wcheo’akba, lez bellyix’ka based’akba ka xit’akba. Kuchyix’ka nha bekwyiu’ka balaa luchj’akba, nha lao’ka btup’akba da xhixh wenllh gaken blul ke’akba.
Nha llaks’ke badao’ka balaa xhléch’akba; chhoplate llakzed’akeba nulhba gun gan lhao gwdil’nhi, nhall badup’akba be’akba xhtille ka gun’akba tabay’akba ba’ki. Nhall nhaytonn’ka ben’akba xhbab babengaksba gan, bi’ gun badao’ka chhake’akba, leska badaoka bazu’akba xnhid le bawalh’ aken til’lhengakba.
Ka bllin lla’n gaken’nha, yoyte banhít xnhid, bellyix’nha nhák xan nhaytonn’ka, nha to beserdao nhake xan badaoka zu xléch, leba nhak ba’sinn. Ka bzulhao gwdilen ben’akba kan bgan’akba dill; bdill beserdao’ka gan dzulhao xban bellyixen, ka gwlhá gan bdill beserdao’ka, llénkenllénheba’ bago xbamban lhadj nhiaba, lezka guk ke baka yalá, yoytebá wenklhe baxhonj’akba. Ki guk ben badao chinkw kanxhia’ka gan lhao bayix zán, dan guk’akba ba’sinn.


La guerra de los insectos

Un día corrió la voz en el bosque, de que iba a estallar la guerra entre burros, lobos, pumas, jabalíes y tejones contra avispas, abejas, abejorros y demás insectos con aguijones; todos los animales se prepararon para esta lucha. Los toros afilaron bien sus cuernos, los burros cómo dar sus patadas, los pumas ensayaban saltos. Los jabalíes y lobos amacizaban sus colmillos, mientras los changos amontonaban frutas para usarlas como proyectiles.
Por otro lado los insectos hacían lo mismo, preparaban sus aguijones; en los dos bandos había preocupación por quién iba a ganar, porque era necesario utilizar cuanta maña había; los cuadrúpedos se sentían ya victoriosos al saber de sus fuerzas.
Desde luego también los insectos hacían planes para derrotar al poderoso enemigo. Cuando llegó el día señalado, todos estaban preparados, el jefe de los cuadrúpedos era el puma; por el otro lado el líder de los insectos era una abeja, por su inteligencia. Al iniciar la lucha los insectos pusieron en práctica su plan, comenzaron por picar la parte donde empieza el rabo del puma, éste al sentir el dolor optó por huir con la cola entre las patas, igual suerte corrieron los demás animales. De esta manera fue como los insectos pequeños y débiles ganaron gracias a su inteligencia.

 

5. Cuento cora

el conecto cuento indigena

Tátsi’u / El conejo

Ayée pu waríj í já’ati jayéin jantewáaka’a kúmu Tátsi’u. Entonse a’íjna… aah… yá’uche’ekan. Ayée pu atyá’ure’ene chájta’a. Jápui’i jautébe kúmu ja’a waískin, jápui’i jautébe wajíjwaka’a. Ayén ti’utañíu ti hín:
—Yo vendo maiz con todo y costales.
Wi yée nu.
Aaaah, pues ráanamuari’i, í muarabí ti’írara’a.
—¡Ah!, jápu wi já’ati jautébe yúuri ti ta tuane con todo y costal. —Mmmm.
—¿Ni tíahnanan?
—Jée we. ¡Watajé ché’e mo’ubé’eme’in!
Ja’uré’ene.
—¿Ni muépe pi ti htua í yúuri?
—Jée.
—Aaaah… ¿Já’achu ni píku?
—Pus tanto.
—Aaaah, ándale pues.
Jajtá jiráta’a. Jajtá mejiyá’uche’ekane [jíra’ara, ji…] jijtawájra’a
yá’uche’ekan. Ajtá raxíjtewa’a. Ajtáwa’a ye ja’utéchaxi. Puj mijmu xikára hetsé tiwa’atáratsiiri’i í tyáite… í… í… ti wá’añijri’i í túmin. El mijmo día pu hetsé, go’utá’ixa.


El conejo

Así se hizo la persona que se llamaba Conejo. Entonces ése… aah… anda- ba por dondequiera. Y así llegó a un pueblo. Allí en el pueblo, como por la esquina, allí parado gritó. Así dijo:
—Yo vendo maiz con todo y costales.
Así dijo.
Aaaah, pues lo escuchó la esposa de la cucaracha.
—¡Ah!, allá está una persona parada que vende maíz con todo y costal. —Mmmm.
—¿Le vamos a comprar?
— Sí. ¡Háblale, que venga!
Se fue.
—¿Tú eres el que vende el maíz?
—Sí.
—Aaaah… ¿Cuánto cuesta?
—Pus tanto.
—Aaaah, ándale pues.
Y le dio. Y [el conejo] se fue de parranda… se emborrachó por ai. Y lo
gastó. Y otra vez se paró. Pus el mismo día les dio un plazo… a la gente, a la que le pidió prestado el dinero. El mismo día, les dijo.

 

6. Cuento náhuatl 

la gallina cuento nahuatl

On Kwanaka / La gallina

Se tonajli on kwanaka okinextij sen tlayojli. Okajkok ikan itenchochipiyaj, niman okinijli o iyeyi icniuhtlin:

—¿Akinon nechpalewis para nikontokas in tlayojli?

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa ka.

Okijtoj on miston:

—Nejwa ka.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa ka.

Ijkon tej, on kwanaka okimijlij:

—Nejwa noselti niktokas in notlayol.

Oajsik on tonajli ijkwak on kwanaka kinekiya kitlalmakas imil. Niman okijtoj:

—¿Akinon nechpalewis para nikontlalmakas nomiltsin?

On yeyimej ikojtojkej ika ka.

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa ka.

Okijtoj on miston:

—Nejwa ka.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa ka.

Ijkon tej, okijtoj on kwanaka:

—Nejwa noselti niktlalmakas nomiltsin.

Oajsik on tonajli ijkwak kinekiya kichipawas imil, niman okijtoj:

—¿Akinon nechpalewis para nikchipawas nomiltsin?

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa ka.

Okijtoj on miston:

—Nejwa ka.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa ka.

Ijkon tej, okijtoj on kwanaka:

—Nejwa noselti nikchipawas nomiltsin.

No sa no ijki onochiw ijkwak on kwanaka okipixkak on isin, ijkwak otlaox, ijkwak okinexkets on itlayol, ijkwak otis, niman ijkwak otlaxkaloj.

Kemaj okintlajtoltij:

—¿Akinon nechpalewis para nikwas in notlaxkal?

Okijtoj on pitsotl:

—Nejwa.

Okijtoj on miston:

—Nejwa.

Okijtoj on chichi:

—Nejwa.

Okimijlij on kwanaka:

—Ijkwak niknekiya xnechpalewikan, onemonenekej, aman noseltinikwas in notlaxkal.

Ijkon okinkwepiltij on kwanaka pampa sanoyej tlatsiwkej kaktaj.


La gallina

Un día la gallina encontró un grano de maíz. Lo recogió con su pico, y dijo a sus tres amigos:

—¿Quién me va a ayudar para que siembre este grano de maíz?

Dijo el puerco:

—Yo no.

Dijo el gato:

—Yo no.

Dijo el perro:

—Yo no.

Así pues, dijo la gallina:

—Yo sembraré el grano solita.

Llegó el día cuando la gallina quería dar tierra a su planta de maíz. Y dijo:

—¿Quién me va a ayudar a darle tierra a mi planta de maíz?

Y los tres dijeron que no. Dijo el puerco:

—Yo no.

Dijo el gato:

—Yo no.

Dijo el perro:

—Yo no.

Así pues, dijo la gallina:

—Yo le echo tierra solita.

Llegó el día cuando la gallina quería limpiar su milpa, y dijo:

—¿Quién me va a ayudar para que limpie mi milpa?

Dijo el puerco:

—Yo no:

Dijo el gato:

—Yo no:

Dijo el perro:

—Yo no.

Así pues, dijo la gallina:

—Yo la limpiaré solita.

Lo mismo sucedió cuando la gallina quería cosechar su mazorca, al desgranarla, al utilizarla para hacer nixtamal, y al molerla para hacer tortillas. Entonces les preguntó:

—¿Quién me va ayudar a comer mis tortillas?

Cuando hizo la invitación para comer tortillas, entonces los tres juntos aceptaron. Dijo el puerco:

—Yo sí.

Dijo el gato:

—Yo sí.

Dijo el perro:

—Yo sí.

La gallina les dijo:

—Cuando quería que me ayuden, ustedes se negaron, y ahora solita comeré mis tortillas.

Así les pagó con la misma moneda, porque fueron flojos.

 

*Fuentes: 

X J N ÉN NTÁXJ, Narraciones Mazatecas con Glosario

Antología de cuentos indigenas, Rosa Román Lagunas

 

*Imágenes: 1) sesenta y ocho voces; 2, 4, 5, 6 7 ) www.sil.org; 3) books.openedition.org

¿Ya viste el video de raperos mayas que se viralizó en internet?

Apenas fue subido a YouTube hace un mes y el material del colectivo Tihorappers Crew lleva más de 2 millones de reproducciones.

Existe un genuino interés por conocer las lenguas ancestrales de México y ello se muestra, por ejemplo, en que en este medio algunas de las notas más leídas tienen que ver con ello. Como ejemplo, el Glosario de Palabras Prehispánicas que usamos cotidianamente ha alcanzado más de cien mil visitas en solo tres meses.

También, ha suscitado mucho interés el proyecto de Lumaltok, rock tsotsil de un grupo de jóvenes desde Chiapas. Quizá estamos en un momento en el que las redes sociales están acercándonos información sobre las raíces mexicanas a las que de otra manera jamás se tuvo acceso: no por la educación y mucho menos a través de los medios de comunicación convencionales.

Otro caso que en estos días muestra el interés por las lenguas milenarias, es el de un video de un grupo de jóvenes mayas de la agrupación llamada colectivo Tihorappers Crew originario de Quinta Roo.

Desde hace cuatro años esta agrupación compone temas en español y maya desde Tihosuco en el noroeste de Quintana Roo. El video de su canción “Estoy contento” que apenas fue subido a YouTube el cuatro de mayo lleva ya en un solo mes hasta 2.5 millones de reproducciones según información de Newsweek.

Expresamente, por parte de miembros del grupo, una de las intenciones del proyecto es salvar su lengua. “Relatamos nuestra vida diaria, lo que pasa en nuestro entorno y la percepción que tenemos del mundo”, dijo a El País Christian Augusto.

Sobre todo el coro es completamente en maya y es muy interesante la terminación de los sonidos que empatan con lo tajante del rap: se llevan increíblemente.