Sobre la boyante escena del arte contemporáneo en México

En un contexto de violencia social, incertidumbre política y movimientos en la periferia, florece el arte contemporáneo de este país…

“Este es un momento que demanda que los artistas se involucren. En los seis años con este presidente (Peña Nieto), la guerra contra las drogas ha empeorado. Nuestro tejido social ha sido cambiado. Pero eso no nos afectó en Zona Maco. Ha sido increíble para nosotros.” El ríe, avergonzado. “Me siento mal al respecto. Culpable.”

José Kuri para el Financial Times

¿Se pueden enunciar (y celebrar) posibles ventajas del escenario violento al que se enfrenta hoy la sociedad mexicana? Quien lo haga está poniendo muchas cosas en riesgo. Tal vez, en primer lugar, su credibilidad. Cuando José Kuri una de las figuras más relevantes en la boyante escena del arte contemporáneo en México declaró para el Financial Times que los cambios al tejido social derivados de la guerra contra las drogas en México han beneficiado a su gremio, debió levantar por lo menos un par de cejas

Pero, hay que decirlo: las rupturas (como las muchas que nos continúa dejando la guerra contra el narcotráfico) siempre traen consigo oportunidades (en el sentido más amplio de la palabra), particularmente porque nos exigen innovar, ser creativos y también buscar formatos resilientes para no dejar que la fisura nos coma. Así, nos toca indagar más a fondo sobre la afirmación vertiginosa de Kuri. Afortunadamente de ella podemos desprender muchos asuntos problemáticos.

La escena del arte contemporáneo ¿mexicana?

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Zona Maco, 2018

No vale la pena en este momento detenerse a definir qué es y qué no es arte, porque en el mercado en donde se comercian los bienes que llevan ese título, la definición está demás. Así, se puede poner complicado discutir si en México “siempre ha habido arte” o si llegó a nosotros con la conquista (o tal vez después); que, por cierto, marcó para siempre nuestro ritmo al avanzar de estilo a estilo como tardío. Esto quiere decir que a México los grandes estilos europeos siempre llegan un poco tarde, pero llegan (y no solo en el arte).

Y, a pesar de que grandes figuras de la escena defiendan lo contrario, el arte en México siempre ha estado basado en modelos externos, no sólo técnicos, también conceptuales. Nuestro toque personal es que podemos darnos el lujo de ser relativamente críticos de dichos modelos. Si nos ponemos a pensarlo son estos los que han excluido a toda otra manifestación estética. Así, cuando los mexicanos hacemos arte contemporáneo, nos conviene hablar de México y de su fragmentada sociedad, porque ese es nuestro delicado diferenciador en el mercado global. La escena mexicana sigue siendo exótica y sigue valiendo en tanto al modelo original: el de la burguesía occidental; pero está aquí para corromperlo.

También en Más de México: Remixeando las raíces mexicanas a través del arte: 5 brillantes ejemplos.

Arte mexicano de aparador (y galería)

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Terceruquinto en Poroyectos Monclova. El trabajo reflexiona en torno a los graffittis callejeros que aparecieron en la CDMX después de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.

En 1985, después del temblor, la ciudadanía en México tuvo que auto-organizarse para sobrevivir. Esta sensación de que el Estado era incapaz de actuar, de “rescatar” a la sociedad se transformó en una fuerza enorme que, a lo largo de los años 90 llevó a los creadores mexicanos a tomar sus asuntos en sus propias manos. Fue entonces cuando comenzó a florecer la escena del arte contemporáneo, que, curiosamente, siempre ha estado parada sobre una situación política muy inestable.

Sin ganas de ofender, se podría decir que el arte mexicano siempre ha “lucrado con su desgracia”; con la de su contexto. En defensa de José Kuri, podría uno afirmar incluso que no hay por qué sentirse culpable al respecto: la labor que mucho del arte mexicano se ha auto impuesto tiene que ver con el acto de la “denuncia social”. Incluso si las piezas y los artistas no se mezclan nunca con el violento contexto y se mantienen tranquilas en galerías, siendo observadas solo por ojos a los que los secretos de la escena ya le habían sido revelados.

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Still de video del performance “Desecho” de Regina José Galindo, donde se metió a una bolsa negra de basura y permitió que la llevaran en el camión, en referencia al anonimato de los desaparecidos en Latinoamérica.

Por otro lado, estamos preocupados. El Financial Times llamó a México un lugar “intoxicante para artistas”, porque la escena no deja de crecer. Kurimanzutto, la mítica galería fundada por José Kuri y Mónica Manzutto, hace 20 años estaba compuesta de “sólo un departamento y un teléfono” dicen en el FT. Ahora es otra cosa; solo el nombre del espacio hace vibrar a cualquier artista y crítico mexicano: el nombre lleva la promesa de acontecer en la escena, no solo local, también internacional.

De la misma forma, los artistas internacionales quieren venir aquí. Y no solo a la Ciudad de México, también a Guadalajara y a Tijuana. Si no es para exponer o vender, es para encontrar un tema, es para abordar la violencia, es para hacer crítica del modelo. Basta con ir a cualquier pueblo y preguntar: siempre hay algo de qué hablar.

“Claro, hay mucho de qué hablar. México es especial para hablar de cosas porque hay mucha apertura. En México todo está roto: la ley, la nacionalidad, la moral. No se hacen cosas concretas, porque no hay nada concreto. Esa es la ventaja.” dice Ian Benet, artista emergente.

Cuando se cansen de sentirse inseguros, pueden volver a la Ciudad; a las galerías y a los parques; a los cafés y las avenidas.

Pero ¿el arte le debe algo a “lo social”?

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101 indigentes, Santiago Sierra.

Si “la culpa” de Kuri molesta, es porque parece decir: le debemos algo a lo social, nosotros desde el mundo del arte; pero en lugar de dárselo, lucramos con sus desgracias. La frivolidad con la que se trata el asunto irrita un poco; pero, por otro lado ¿el arte le debe algo a lo social?

Gustavo Luna, profesor e investigador de la Universidad del Claustro de Sor Juana nos dice:

“…ni en México ni en ningún otro lugar es obligación del arte hablar de las condiciones políticas, sociales o económicas de su origen y menos aún si los espacios de consagración corresponden al extranjero (es decir, fuera de los lugares para los que supuestamente estaría hecho en términos de crítica o compromiso).”

Además explica que si el modelo occidental forzó a sus periferias, como a México, a ser crítico de lo social en lugar de permitirle hablar de temas como “la autosuficiencia de la forma, la reflexión sobre el medio, la definición del arte, etc.” eso es otra manifestación de violencia.

Por otro lado, como explica el artista Ian Benet:

“El arte contemporáneo surgió aquí como corriente alterna en un contexto ardiente, de desconfianza hacia el estado. Artistas como Santiago Sierra (que no es mexicano, pero ha trabajado aquí en temas de violencia) y Teresa Margolles, localizaron la violencia en donde no se estaba señalando. El primer mundo está jodiendo todo y lo que se hizo fue una denuncia crítica, que se regocija en el dolor del cuerpo (en el asco, la incomodidad) porque está abriendo sus posibilidades, no porque está lucrando con él.”

Pero después esto se transformó en un estilo, aceptable, vendible; también bello, a su manera. Ahora que la violencia se convirtió en un estilo, es prácticamente invisible. Y, mientras que el señalamiento parecía necesario, el compromiso entre arte y sociedad nunca debió ser fijado.

Y es que, tal vez, quien le debe algo a lo social no es el arte, somos todos. Dice Gustavo Luna:

“Los artistas tienen tanta responsabilidad como cualquiera, todos somos sujetos políticos y nuestras acciones forman parte de las acciones de otros, los compromisos políticos que pueda tener un artista pueden ser considerados por otros como políticamente correctos (cuando defienden el “estado de derecho”, “las leyes”, la justicia, la verdad, etc.) o como tendenciosos o irresponsables si defienden lo que a otros no les parece. En esto el artista no tiene ninguna posición de privilegio ni se puede presumir que su mirada sea más “honesta” que la de cualquiera que toma posición frente a las situaciones que nos comprometen políticamente. Cualquiera podría estar siendo cooptado por poderes fácticos que no comprende y pensar que está actuando honestamente o actuar intencionada y cínicamente movido por intereses que lo favorecen, pero no se le puede pedir al artista mayor o menor compromiso que el que se le pide a cualquier otro ciudadano. Si no lo pensamos así, somos nosotros quienes actuamos irresponsablemente concediéndoles a ellos la responsabilidad que nos corresponde.”

Los espacios (mexicanos) que difieren

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Azotea de Biquini Wax.

La explosión del arte contemporáneo en México es natural. Como explicaron Luna y Benet para Más de México tiene que ver con el crecimiento del mercado global y las ganas de este país de formar parte de él y con el aumento de la población que consume y produce arte. No tiene que ver con la “evolución” de los miembros de esta esfera. Lo que es cierto es que también ha aumentado (bajo las mismas condiciones) el interés por aprender en y sobre arte contemporáneo.

Como pasa con las galerías, existen espacios institucionales o independientes pero muy determinantes (como Kurimanzutto) y espacios diferentes. En los últimos, lo que importa es abrir espacios donde se pueda hablar desde otro lado; donde uno pueda darse lugar, más allá de la violencia.

Un sitio destacado en este sentido sin duda es Biquini Wax, colectivo artístico con sede en un pequeño departamento en la Ciudad de México. Su práctica es bastante radical. Viven, trabajan y exhiben su obra en el mismo espacio y de forma simultánea. Se han posicionado como un modelo efervescente, siempre cambiante, siempre en la ruptura, con un camino que no necesita terminar de quedar claro. Pero ¿la efervescencia es suficiente?

Ian Benet piensa que no: tenemos que poder hacer política. No basta montarse en la efervescencia o manifestarse permanentemente en contra; en sus palabras: “hay que ser crítico, incluso de la forma de hacer crítica. Todo lo que tiene que ver con arte siempre es social, sólo porque se despliega en las relaciones entre personas y ahí siempre hay una responsabilidad.”

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La obra de Ian Benet, artista egresado de “La Esmeralda” ilustra la relación directa entre el modelo de sociedad occidental y sus aspiraciones y el terrorismo en Medio Oriente como su consecuencia directa.

Si la responsabilidad con lo social es de todos, nos toca apostarle a espacios que se presten a construir con eso en mente. En la visión de Benet, el arte contemporáneo, su estudio y su crítica debería darse en sitios que no sean doctrinarios, sino que ofrezcan herramientas a quienes están comprometidos; que se manifiesten como potencias, no instituciones; que se atrevan a hacer política, y, especialmente, que organicen sus relaciones de forma explícita; sin culpa, pues.

Como ejemplo de este modelo menciona a Zona de Desgaste, espacio donde se ensamblan de forma peculiar seminarios de “teoría crítica” y que se mantiene cerca de la escena del arte contemporáneo en la CDMX.  Sobre el trabajo que realizan, Sandra Sánchez, miembro del equipo, dijo para La tempestad:

“Revisamos los textos a profundidad. Con una obsesión no por desempolvar sus verdades, sino por abrir un campo de juego en el que se de una comunión. Entonces el texto es lo de menos, es el anfitrión de una fiesta que convoca a derivas que se reconfiguran en cada sesión y que para quienes quieran se convierten (en) investigaciones largas. En Zona hay gente que lleva dos meses y otra que lleva dos años. Somos amigos. Van brotando conceptos, los pisamos o los cuidamos. Es una fiesta amarga. Estudiar entristece. Le exigimos al mundo mucho más de su simpleza pusilánime. Pero estar juntos nos da fuerza”.

Las lecciones aprendidas

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“Fresh Start” de Ian Benet. Si Benet prefiere hablar de Medio Oriente, específicamente de Siria, en lugar de México es porque piensa que, como periferias ambos espacios están en condiciones similares; pero en Siria las consecuencias más avanzadas ya están presentes.

Nos dijo Gustavo Luna:

“Mi tarea es siempre tomar distancia crítica frente a cualquier cosa que se produzca, no importa qué intenciones parezca tener, siempre se debe sospechar de las intenciones que persiguen los productos culturales y controlar hasta donde sea posible las formas de su consumo. No hay que facilitarle la tarea al consumidor, sino todo lo contrario.”

Empezamos por esta lección. Si hoy nos damos a la tarea de cuestionar a la rebosante escena del arte contemporáneo en México es precisamente porque nos preocupan los eventos que la llevaron a florecer. ¿Cómo ocurrió? ¿Quiénes la sostienen? ¿Por qué? ¿Qué es lo que ganan? Y, especialmente ¿qué es lo que se pierde? Aunque celebramos, claro, que la producción artística en México crezca, nos preocupa lo que se va quedando de lado. Bueno, no nos preocupa, nos ocupa y lo estamos trabajando.

Por otro lado sí hay que anunciar las ventajas de nuestro contexto: está claro que México es un país dislocado y como dice Ian Benet esto “da cabida a la posibilidad de crear en un contexto que no está construido sobre unos cuantos signos, como se nos había hecho creer. México está fundado en la contradicción, no podemos dar una respuesta simple.” Como sucede con cualquier otra nacionalidad ser mexicano es una afirmación institucional concreta, pero, en palabras de Benet:  “Afortunadamente para todo mundo, cualquiera puede ser humano” y el arte, constantemente, nos lo está recordando.

Epílogo: Lo que ya viene

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Dr Lakra en Kurimanzutto.

La violencia está que arde. Somos muchos los que preferimos renunciar a sus insinuaciones creativas y verla frenar ya. En el marco de las elecciones presidenciales, aún después de los tres debates, seguimos sin tener claridad sobre cómo el Estado planea abordarla, sobre cómo podemos ayudar sin salir heridos y sobre las características del papel que nos toca asumir. Todo es incierto y, también, cuando escuchamos declaraciones como las de José Kuri, un poco “esquizofrénico”.  

Las propuestas sobre el campo del arte tampoco han sido enunciadas, menos las que tienen que ver con la escena que nos atañe. Ricardo Anaya, candidato de la colación “Por México al Frente” planteó un solo eje en donde promete: “educación y formación artística y apoyo a creadores.” López Obrador de la coalición “Juntos Haremos Historia” ha hablado de generar proyectos culturales para estimular la paz social; pero de arte no ha dicho nada. De los otros dos candidatos es difícil extraer propuestas en este rubro.

Para Gustavo Luna lo que cambiará, dependiendo de quién gane, es el tipo de productos culturales y artísticos que se permitan exhibir y que se apoyen; pero eso poco tiene que ver con el mercado general. Para Ian Benet lo más grave para la escena del arte contemporáneo sería que el nuevo régimen abandone la necesidad de consolidar a México como potencia mundial, porque habría un “retorno a las bases, la autorreferencia; un círculo vicioso de producción de nacionalismo. Mientras no exista una identidad tan clara, hay apertura para lo emergente, para lo creativo”. Sin duda las fallas tienen sus ventajas…

*Agradecimientos:

A Ian Benet y Gustavo Luna por ofrecer una extensa entrevista con respecto a los temas aquí tratados.

**Referencias:

FINANCIAL TIMES: “Mexico: an intoxicating place for artists”, Richard Holledge

LA Times: “Mexico City’s art scene is booming, but even with deep roots, political uncertainty keeps it fragile”, Carolina Miranda

The Telegraph: “Why art lovers are flocking to Mexico City”, Alastair Smart

The New York Times: “Art Scene Thrives on the Edges in Mexico City”, Elisabeth Malkin

LA TEMPESTAD: “El giro educativo en las artes”, Guillermo Nuñez Jáuregui

CULTURA COLECTIVA NEWS: “Estas son las propuestas de Ricardo Anaya para impulsar la cultura en México”, Gustavo Pineda

AGENCIA REFORMA: “Discuten propuestas representantes de cultura de los candidatos presidenciales”, Tatiana Maillard

***Imagen destacada: Ian Benet.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

Neuzz, la esencia prehispánica, el muralismo e ir más allá de uno (Entrevista)

Los murales de este artista callejero de México exudan actualidad pero también un pasado vibrante.
Un algo de la esencia prehispánica, de los rasgos físicos de los antepasados (con sus prominentes pómulos); ilustraciones de trazos gruesos y definidos, una esencia de diseño que se asoma. La obra de Neuzz (Miguel Mejía) es reconocible en sus distintos formatos.
 
De origen mixteco, de la  comunidad de Santiago Ihuitlán Plumas, aunque nacido y crecido en CDMX, este diseñador, ilustrador y muralista lleva en su haber una tradición que lo persigue, o al menos le surge cuando cuando hace sus mundos.
 
Mis imágenes tienen que ver con la educación que tuve desde niño e indirectamente bebí mucho de esta gráfica prehispánica. Sí quedó muy vinculado a todo mi repertorio visual. Pero no es premeditado, es algo que me sale más natural, más inconsciente. También tengo influencia Jorge Alderete, por ejemplo, me dice.
 
Hoy es reconocido internacionalmente aunque su historia en esta escena fue más bien una especie de casualidad. 
 
Nunca fui a una escuela de arte, fui autodidacta y en 1996 a mis 16 años empecé a hacer grafiti, hasta 2002. Luego me cansé; en ese tiempo ya estudiaba diseño gráfico. La escena del grafiti había cambiado mucho, y hasta el gobierno te comisionaba para pintar. Antes era antisocial y el tipo de gente que lo practicaba era my distinta.
 
Neuzz street art
 
neuzz street artist
 
Sobre si cree que hay un resurgimiento de un ‘muralismo mexicano’ reacciona algo irritado, pues, en el fondo cree que no tiene nada que ver con el movimiento posrevolucionario de hace un siglo y más bien se trata de una escena internacional y un marketing de por medio.
 
“Lo que vivimos es más una consecuencia de una tendencia global”, afirma.
 
Neuzz tiene un albergue de animales y cree que las personas tenemos que ser útiles a nuestro entorno, más allá del éxito. 
 
Hay una frase que no recuerdo de quién es pero dice algo así como el que la gente quiere ser famosa pero no quiere ser útil. Es importante cuestionar qué beneficios estás dejando en el entorno más cercano, ir mas allá de ti.
 
Neuzz street art
 
Entre sus últimos trabajos está un mega mural que hace un grito para cuestionarnos el concepto de ‘desarrollo’ que arrasa los ecosistemas. Ubicado en la Avenida Centro sur de la ciudad de Querétaro, en una zona de la periferia habitada por personas de clase media alta, un coyote mira a la izquierda:
 
En la cultura occidental el lado izquierdo está asociado a algo negativo; en esta obra la izquierda insinúa un retroceso, el coyote está volteando al lado desarrollado. 
 
Neuzz street artist
 
El cerro al fondo del coyote es el volcán Cimatario, el cual se haya en una reserva natural amenazada. 
 
En mi historia personal el coyote siempre me ha perseguido. Los coyotes siempre estuvieron vinculados con la historia de mi familia y en el misticismo de mis antepasados.
 
Neuzz street artist
 
 
Ahora Neuzz resurge al coyote, esta vez asociado a su búsqueda de que las personas seamos parte activa de lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo demás, es pasajero. 
 
Fotos: 6) Juan Carlos Reynoso.
 
 
 
 
Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Mexican Pink: una vibrante representación de nuestra tierra (GALERÍA)

Paloma Rincón construye con sus fotografías hermosos mundos llenos de significado…

Cuando decimos que las fotografías de Paloma Rincón son vibrantes, es en serio. En ellas hay algo ineludible que captura el ojo y más que un elemento concreto, ese algo es una sensación que emerge del conjunto: entre colores brillantes, hermosas composiciones y una sospecha de que, lo que ahí se presenta es un mundo cargado de significado.

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La fotógrafa mexicana ahora vive y trabaja en Madrid, pero en ella y su hacer se manifiesta algo que evidentemente se originó en otro lado. Su estilo definitivamente hace eco profundo con su profesión: la fotografía publicitaria; sus imágenes tienen un acabado impecable y siempre están sugiriendo algo que no termina de concretarse en el encuadre. Ella les llama juegos visuales y sin duda hay una invitación en su obra que apuesta por lo lúdico. Paloma dice:

La fotografía me permite trabajar con elementos del mundo real y descontextualizarlos para formar pequeños universos que de alguna forma representan de manera icónica conceptos o ideas que me gusta explorar.

Y es que su proceso implica mucho más que capturar un momento, Paloma se dedica a montarlo, a ensamblar la escena con lujo de detalles, contruyendo preciosos  —y ya muy característicos de su trabajo— bodegones contemporáneos.

“Mexican Pink” es una serie dedicada a bodegones inspirados en nuestra tierra. Nombrada para hacer honor el mítico rosa nacional, este proyecto es enteramente personal y el resultado final trae a presencia los hermosos colores mexicanos, los sabores, los olores y sin duda también, la rica y fina tradición artesanal local. En palabras de Paloma:

Todo lo que hacemos ahora se nutre inevitablemente del pasado, ya sea de la tradición o de expresiones artísticas anteriores que se van adaptando a las nuevas épocas. Nada es nuevo del todo pero sí se puede aportar una nueva mirada a algo ya existente. Hay muchas maneras de abordar un tema desde un nuevo punto de vista y con ello generar algo diferente.

Es claro que, con su hacer, Paloma está honrando nuestras tradiciones, pero también se permite encuadrarlas desde lugares insospechados, recordándonos que el ingenio es vital en la práctica creativa. Solo a través de la re-creación y la experimentación nos podemos encontrar con nuevas formas de leer e inventar el mundo que nos rodea. En ese sentido, “Mexican Pink” se vuelve también una pregunta por la identidad.

Me intereso mucho por técnicas de todo tipo y sobretodo las que tienen más conexión con lo hecho a mano […] Intento incorporar en mi trabajo formas de trabajar con materiales que aporten algo diferente y que a la vez tengan identidad.

Y la búsqueda termina bien. Aunque en su obra Paloma utiliza elementos típicos, con los que cualquiera de nosotros podría relacionarse o por lo menos puede reconocer, no deja de de-construirlos y re-construirlos, como diciendo que no somos solo los clichés. Es claro: ser mexicano es mucho más que eso. Para Paloma esta identidad es casi una forma de sentir el mundo:

Para mí el ser mexicana tiene asociada una forma de haber crecido, haberme relacionado y estimulado con el mundo de los sentidos a muchos niveles. Es una manera de entender el mundo a partir de las texturas, los olores, los colores y los sonidos. Esa riqueza artística y gastronómica además va acompañada de un gran peso cultural.

Conoce más de su obra en su web, Facebook e Instagram.

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La narrativa gráfica hecha por mujeres mexicanas (o sobre cómo surfear paradigmas estéticos con creatividad)

El trabajo creativo de las artistas reunidas en la exposición "Estereotipas" no sólo es alucinante, sino que abre nuevos diálogos y espacios de construcción entre mujeres.

Las ilustraciones de estas mujeres mexicanas podrían quitar el aliento a cualquier mirada que penetre en sus propósitos. “Romper para construir nuevas miradas: que de las grietas de lo fragmentado se cuele la luz que alumbre nuevos caminos y narrativas”, advierte la exposición Estereotipas, que condensa el trabajo de 30 ilustradoras mexicanas y de otros países de habla hispana en una sola muestra colectiva.

Con esta sentencia, el arte gráfico de estas mujeres demuestra ser también un escaparate de denuncia. Porque apela a visibilizar las dificultades en las que se ven inmersas las mujeres de todo el mundo, y a las condiciones de violencia —psicológica, física y verbal— que viven cotidianamente, no sólo en México, sino en todo el planeta.

El trabajo gráfico de estas creadoras, es acompañado por los textos de múltiples escritoras, quienes complementan la sustancia visual, con una narrativa que va de los deseos a los sueños, del miedo a la preocupación, y del cielo al abismo. Para una de las escritoras presentes en esta exposición, Andrea Fuentes, se trata de “construir desde el arte y reinventar una nueva narrativa visual en la ajustada historia del arte; una narrativa incluyente, presente y activa particularmente desde la gráfica; una narrativa múltiple y diversa que representa la identidad femenina como una identidad lejos del concepto de igualdad y homogeneización”.

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Así, esta exposición es también un diálogo entre las mujeres mismas, donde pueden hablar libremente de aquello a lo que se enfrentan en un mundo androcéntrico. Se trata de una narrativa que compone diversas historias reales, pues las obras de las ilustradoras están basadas en vivencias personales, o en historias conocidas que involucran una violencia que se ha vuelto normal en los nuevos tiempos.

Estereotipas es parte de una importante campaña llamada #VivanLasMujeres que impulsa Amnistía Internacional contra la violencia hacia las mujeres.

 

Te mostramos algo del trabajo de estas creadoras y un texto de la escritora Ave Barrera que lo acompaña.

El amor justifica el daño: la palabra hiriente, el gesto despectivo, el golpe, el despojo, el veneno cotidiano, la cuchillada, el ácido, la pedrada, los cortes y las balas. Nadie lo dice. Uno lo ve. Lo ves en tu madre y en tu padre, lo ves en la tele y en el ojo morado de la vecina que escucha canciones despechadas. Lo aprendes. Lo sufres en carne propia. Te detienes y dices NO. Huyes. Vuelves a caer. Hasta que un buen día entiendes, con la cara en el polvo, que el amor es algo que ni siquiera conoces.

 

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Elisa Malo
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Esteli Meza
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Jimena Estíbaliz
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Jazmin Varela
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Srita. Cobra
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Mariana Villanueva
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Ixchel Estrada
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Chiquita Milagro
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Valeria Gallo
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Cecilia Ruiz

 

*Artistas mexicanas que participan:
Daniela Soto, Jimena Estíbaliz, Elisa Malo, Emilia Schettino, Estelí Meza, Gala Navarro, Inés de Antuñano, Chiquita Milagro, John Marceline, Lore Mondragón, Mariana Villanueva, Natalia Gurovich, Pamela Medina, Amanda Mijangos, Srita. Cobra, Liz Meville, Cecilia Ruiz, Inés Da Luz, Nuria Mel, Abril Castillo, Flavia Zorilla y Ericka Martínez. 

*Vértigo Galería

*Calle Colima 23, colonia Roma, Ciudad de México 

*Inauguración 6 de diciembre / 19:30 hrs. 

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