Finalmente: los diseños de textiles indígenas serán protegidos contra el plagio

Grandes marcas han utilizado injustamente diseños de textiles tradicionales sin pagar por ellos. El INAH está por acabar con esta práctica.

Los textiles tradicionales tienen algo que seduce, irremediablemente, a nuestros ojos. Primero los ricos y brillantes colores; después el entramado de los hilos que produce intrincados patrones; también, claro, la textura que a primera vista prometen al tacto, pero, sobre todo, algo que simplemente no se puede explicar: una magia sutil que tienen impregnada.

No es tan extraño: estos textiles llevan en manos de las comunidades indígenas cientos de años y cada elemento implicado en su diseño es profundamente simbólico y remite a las cosmogonías de sus tradiciones. Tal vez nuestras miradas intuyen este poder que desborda la materialidad de las telas y que sin duda las vuelve invaluables.

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Pero también hay ojos que ignoran esta magia. Tristemente, existen documentados múltiples casos de plagio de parte de grandes empresas a los textiles tradicionales mexicanos. Según Animal Político sólo entre 2012 y 2017 ocho marcas internacionales lo han hecho. El reciente caso de Zara ocurrido en julio de 2018 fue la gota que derramó el vaso; pero también la que motivó a las instituciones a actuar de manera contundente.

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Por segunda vez la marca afiliada a Inditex fue acusada. Las mujeres de Aguacatenango, Chiapas se dieron cuenta de que sus diseños habían sido usados para vender chaquetas de 559 pesos cada una. De estas ventas las artesanas, por supuesto, no ganaron nada y hay que decir que por sus piezas originales no suelen recibir más de 200 pesos. A las afectadas, según el reportaje de Nayeli Roldán, esta situación les provoca mucha tristeza; pero lo que debería provocarnos a todos es enojo.

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¿Y por qué no están protegidos los diseños tradicionales?

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Los asuntos de propiedad intelectual son más complicados de lo que parece. Hay muchos debates al respecto. Incluso podría argumentarse que es injusto registrar los diseños tradicionales porque es extraerlos de sus “usos y costumbres” y forzar a sus “propietarios” a funcionar como tales. Por otro lado ¿a quién le pertenece un símbolo sagrado? Y es que cuando hablamos de textiles indígenas, también hablamos de objetos simbólicos.

Pero necesitamos llegar a un punto medio, porque al no haber “registrado” esta propiedad intelectual (que sólo podría ser considerada como comunitaria) a cualquier marca le sale gratis robarse estos diseños porque, básicamente, no es ilegal. Pero a las comunidades que los producen esto les sale muy caro, en muchísimos sentidos. De su trabajo creativo ganan muy poco y en términos culturales pierden muchísimo. En palabras de Aída Castilleja del INAH: “sin mediaciones, las grandes marcas cosifican y silencian a toda una cosmovisión.”

Finalmente, una solución

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A raíz de esta molesta situación, el Instituto Nacional de Antropología e Historia está trabajando finalmente para detener el plagio de textiles tradicionales. La solución propuesta es una plataforma de Registro de Patrimonio Cultural y Mercado en donde se harán visibles los casos en que alguna marca se haya apropiado injustamente de saberes y creaciones indígenas.

Se mapearán a los pueblos afectados, las formas en las que se ha realizado la apropiación y quiénes lo están haciendo. De esta manera se tratará cada caso con ayuda de especialistas en derecho, propiedad intelectual, antropólogos y colectivos en defensa de esta causa.

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El objetivo máximo es cambiar las leyes para que los pueblos, de forma específica, puedan obtener una “marca colectiva” que proteja todas sus creaciones, permitiendo que se sigan transmitiendo entre generaciones. Otra opción es que que algunos bordados obtengan denominación de origen. Así, para usar los diseños habría que pagar los derechos y si no se hace, el caso se podría someter a juicio.

Claro que mucho está en manos de los consumidores. Está en cada uno de nosotros la posibilidad de elegir de manera responsable a quién comprarle. Hay que recordar que pagar por un producto es financiar las prácticas que lo hacen posible.

¿A quién vas a patrocinar?

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*Imágenes: 1, 5 y 6) Ian Benet; 2) Impacto; 3) Zara; 4) Coolhunter MX

11 momentos donde Yalitza Aparicio usó textiles tradicionales (y por qué importa)

La actriz de “Roma” ha protagonizado toda clase de controversias por su forma de vestir, pero lo que su imagen nos recuerda es que no solo se vale mezclar, sino que urge hacerlo.

Yalitza Aparicio, la protagonista de ROMA, se ha convertido en símbolo de muchas cosas. Por ser indígena, ser maestra normalista, ser mujer y ser mexicana, la inmensa fama que ahora la rodea la convierte no sólo en un sujeto a seguir, sino en una voz con múltiples replicadores y bien posicionada que podría, si así lo decide, hacernos reflexionar sobre muchos asuntos sociales y de identidad.

En gran medida lo ha estado haciendo. Sobre todo al responder elocuentemente y de manera justa a las críticas que toda clase de agentes emiten sobre ella, su origen, su actuación y hasta su ropa. Sí: la actriz ha protagonizado toda clase controversias por su forma de vestir, pero lo que su imagen nos recuerda es que no solo se vale mezclar, sino que urge hacerlo.

¿A qué nos referimos? A que además de que “está bien” que una chica indígena se vista con ropa que “pertenece” a una cultura ajena a la suya (por que es absolutamente su decisión), esa acción no representan un desdén hacia otras partes de su identidad. También a que es importante que Yalitza porte (tal vez sin hacerlo como declaración política, tal vez sólo porque se le antoja) textiles tradicionales en contextos donde no serían vistos.

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“Aquí con textiles artesanales, (no se específica de qué comunidad) en la famosa sesión de Vogue.” Yásnaya Elena

Por un lado porque es una forma de regresarlos al imaginario contemporáneo, re-valorarlos y de recordarnos que existen un montón de grupos culturales con magníficas expresiones creativas que, injustamente despreciamos (a veces con actos de racismo, burla o incluso cuando regateamos a los artesanos).

Por otro lado, porque es muy importante, sobre todo si nos llamamos a nosotros mismos mexicanos, considerar la posibilidad de hacernos más flexibles y disfrutar a nuestras anchas de los cientos de miles de símbolos que están presentes en el espacio que todos estamos compartiendo.

No se trata de “apropiación cultural” en el sentido perverso o con la intención de explotar a una comunidad cultural ajena a la propia, sino de celebrar que, al fin y al cabo todos nos agrupamos bajo los límites —sí, imaginarios, históricos e impuestos, pero completamente reales en sus consecuencias—  que definen a este país, a México.

Yalitza es muchas cosas y nos afecta de muchas maneras, pero, sobre todo, es un recordatorio, de que, en nuestro tiempo las fronteras son desmontables y se pueden replantear. Te compartimos entonces una serie de fotografías donde la actriz y maestra vistió con textiles tradicionales, curada y comentada por la fantástica activista, lingüista e investigadora ayuujk oaxaqueña, Yásnaya Elena.

La iniciativa de esta joven mexicana te recuerda que es posible ayudar al planeta

Un proyecto como este –con creatividad y mucha iniciativa– es lo que necesitamos para mejorar el mundo en el que vivimos.

Jhoga es una palabra en otomí cercana a los conceptos de felicidad y placer. Este fue el nombre que Sara Sacal eligió para su colección de zapatos hechos con PET en 2015. La joven emprendedora mexicana comenzó así una misión que se convertiría en Oni, una marca sustentable que está tratando de retribuirle al planeta Tierra por todo el daño que nuestros procesos de consumo le han hecho.

Todos los productos de su marca son amigables con el medio ambiente. Además de zapatos, en Oni se hacen bolsas y chamarras, y los diseños, como los de las artesanías tradicionales, son únicos. No sólo utilizan PET y otros materiales de reciclaje, algunas piezas de Oni están decoradas con bordados de comunidades de artesanos, muchos de pueblos indígenas. Estos diseños textiles son verdaderamente preciosos e implican invaluable trabajo y esfuerzo.

Es importante mencionar que todas las colaboraciones con artesanos, están mediadas por principios de comercio justo y que las ganancias que recibe la empresa, se destinan a diferentes causas y acciones medioambientales, como la reforestación y campañas para la protección de biodiversidad en peligro de extinción. De esta manera, el equilibrio en las prácticas sociales y la toma de responsabilidad sobre la forma en la que nos relacionamos con el medio ambiente, se convierte en una sola cadena de consumo. Por otro lado, las piezas de Oni no comprometen el estilo, demostrando que es posible mediar entre las necesidades personales y el bienestar ecológico.

5 casos en que las marcas internacionales han plagiado diseños mexicanos artesanales

La rica tradición artesanal del país ha sido utilizada a nivel internacional sin darle reconocimiento a sus creadores. Te presentamos algunos de los casos más evidentes.

Los diseños cultivados históricamente en las diversas tradiciones de México son invaluables. Su contexto ritual y el hecho de condensar una riquísima cosmogonía, hacen de ellos patrones y motivos únicos. Por mucho tiempo, los textiles han servido incluso como lienzos del oráculo mexicano. Además, los procesos con los que estos diseños se materializan nos remiten a la esencia misma de lo artesanal: objetos que no solo son únicos, sino que están elaborados, cada uno, con un “pedacito de alma”. 

El diseño importa porque sus símbolos, líneas y figuras importan. Los diseños que definen su belleza suelen ser representativos de la identidad de diversos grupos indígenas. Es bajo este sentido, que transmutan en oro y se vuelven objetos invaluables.

Su delicada maestría encanta a muchos ojos y, afortunadamente, los artesanos se permiten compartirlos a través de su venta, siempre y cuando, esta sea justa con compradores y productores. Son muchas las iniciativas que conectan la tradición local de las comunidades artesanas con el diseño y la moda contemporáneos y, a través de ellas, podemos consumir responsablemente el diseño mexicano tradicional.

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Desafortunadamente, se han documentado múltiples casos en los que empresas internacionales simplemente plagian estos diseños  y los comercian masivamente y, en ocasiones, a precios poco accesibles. Los creadores no sólo no reciben remuneración, sino que su trabajo y tiempo dedicado a su obra artesanal no son reconocidos. Por si esto fuera poco, la iconografía, en muchos casos sagrada, les es plagiada y pierde posibilidades de ser significada como tal.

El problema es que las comunidades artesanas —en muchos casos indígenas— no registran sus diseños como propios, ya que las referencias simbólicas de sus diseños son comunitarias, y no personales. Pero, al no proteger sus creaciones, otros se toman la libertad de patentarlas o darse autoría.

Con el afán de exponer no al que plagia, sino a quien está siendo plagiado, y reconocer con orgullo su trabajo como artesanos, en breve te mostramos algunos de los casos en que ciertas marcas han plagiado diseños textiles genuinamente mexicanos: 

Huipil chinanteco a 198 euros

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A principios de 2017, se dio a conocer una denuncia de la comunidad de San Juan Bautista Tlacoatzintepec en Oaxaca. Expresaban su descontento hacia la empresa Intropia que estaba comercializando una copia de un huipil originario de la región oaxaqueña en 198 euros, sin dar crédito alguno a sus creadores. Incluso se anunciaba como una pieza inspirada en la cultura “azteca” lo que ofendió mucho a los artesanos chinantecos.

La blusa Xaam nïxuy

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Este diseño elaborado en Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca es una de las prendas representativas de la indumentaria tradicional de las mujeres de la zona. La iconografía y material (hilos rojos y negros) hacen referencia directa a la cosmovisión y cultura de su comunidad. En 2015, la marca francesa Isabel Marant lanzó una colección con patrones que son plagio del diseño de esta blusa. Cuando la comunidad hizo la denuncia, se dieron cuenta de que no sólo esta empresa los había plagiado. También la empresa Antik Batik lo hacía desde 2014.

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Más plagios a comunidades de Oaxaca

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Rapsodia, una marca Argentina, también está envuelta en un problema similar por haber copiado iconografía zapoteca de la comunidad de San Antonino Castillo Velasco para el diseño textil de una camiseta.

Nike y el arte huichol

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El arte en textil de los huicholes ha alcanzado fama internacional. Sus intrincados patrones son increíblemente bellos y relatan una cosmovisión muy amplia y profunda. Desafortunadamente han sufrido plagios de todo tipo, incluso la marca Nike patentó algunos diseños icónicos y los utiliza para sus tenis. Los reconocidos “ojos de dios”, los venados azules y otros personajes muy relevantes para esta cultura, ahora adornan los zapatos de Nike y, teóricamente, no pueden ser utilizados por los herederos de esta tradición, porque son propiedad intelectual de la marca internacional.

Diseños otomíes “Made in China”

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En 2016, la tienda de muebles y diseño interior The Pottery Barn, presentó una colección que contiene 10 piezas que plagian diseños tradicionales de los artesanos otomíes. Es, además, muy desafortunado —y también una invitación a reflexionar sobre nuestra manera de consumir— que los cojines bordados tengan la etiqueta de “Hecho en China”.

Tú puedes apoyar a que esto no suceda, consumiendo responsablemente, asegurándote de que cuando compras un producto artesanal le estás pagando a los creadores y no a intermediarios o empresas que se apropian de los diseños. Además, puedes apoyar iniciativas para que el patrimonio artesanal de cada comunidad les pertenezca automáticamente a ellos. Y por supuesto, no te adueñes de diseños ajenos. Para estas comunidades, algunos son conexiones con un terreno divino y están dispuestos a compartirlo, siempre y cuando se utilicen desde un enfoque muy respetuoso.

*Imágenes: 1) Nike; 2) Xinhua/Francisco Cañedo; 3) Intropia; 4) Isabel Marant; 5) Carina Pérez García; 6) Rapsodia; 7) Nike; 8) Pottery Barn