Extraños descubrimientos arqueológicos que cambiaron nuestra visión sobre el pasado

Hemos dado con auténticas rarezas que la historia mexicana se tenía bien guardaditas…

En un país como este, donde la diversidad es inmensa, la historia cobra un sentido muy particular. Sin quererlo, tal vez, la hemos transformado en una especie de “pasado común”, un origen que todos compartimos y que por su aparente majestuosidad y profunda relación con lo divino, a cualquiera provoca orgullo.

Pero la verdad es que no tenemos idea de lo que significaba habitar los lugares que nuestra historia imagina; y menos las formas de pensar (y ser) de las personas que ahí estuvieron. Incluso las culturas “herederas” de algunas de estas antiguas tradiciones, los “pueblos indígenas”, tienen solo sospechas sobre ese pasado; lo que sí resguardan y es digno de explorarse y conocerse son leyendas, mitos y otras narraciones orales que los conectan con las de sus más antiguos abuelos.   

En ese sentido, los descubrimientos arqueológicos, las evidencias que constantemente brotan de la tierra y que nos dejan algunas pistas sobre el pasado, no dejan de sorprendernos y siempre ponen a prueba lo que ya teníamos por seguro. Además, muchas veces, en lugar de conectarnos con las vidas de antes, nos distancian, porque muchos vestigios son resultado de prácticas que están lejísimos de nuestra comprensión y hasta nos asustan (como los sacrificios).

Estas rupturas, estos “desengaños”, pero también las curiosidades que nos fascinan y los momentos de auténtica identificación, dicen mucho más de nosotros, del presente, que del pasado. Y tal vez por eso son tan emocionantes, porque nos están haciendo preguntas con las que no nos hubiéramos encontrado si, de manera incidental, nuestros ancestros no hubieran dejado por ahí, en lo profundo, piezas de un rompecabezas que nunca terminaremos de construir.

Te presentamos 10 extravagantes descubrimientos arqueológicos que cambiaron para siempre nuestra visión sobre el pasado.

Túnel al inframundo en Teotihuacán

En 2003 el investigador Sergio Gómez Chávez se encontró casi por accidente con un inmenso túnel debajo de la pirámide de Quetzalcóatl en Teotihuacán. Lo que hallaron ahí Gómez y su equipo es absolutamente fantástico y la investigación sobre el contenido hasta 2018 ha podido ser presentada en la forma del fantástico video de 360° que está arriba. El túnel estaba compuesto por tres cámaras mortuorias llenas de maravillas: ojos de cristal, esculturas de jade, figurillas de diorita y una especie de maqueta del inframundo, representando a escala montañas y lagos (que antaño estaban rellenos de mercurio, en representación de las aguas oscuras) y en las paredes de las cavernas, manchas de pirita, simulando estrellas.

También en Más de México: Entre reflejo y reflejo: la elusiva historia de Teotihuacán como un espejo

Ofrenda de finas joyas para Huitzilopochtli

En 2016 se encontró una ofrenda más (entre 205) a Hutzilopochtli en el Templo Mayor, en la CDMX. Pero esta tenía algo muy especial: los restos de un lobo de 8 meses ataviado con finísimas joyas de oro y conchas; según los investigadores que las descubrieron las piezas más magníficas hasta el momento. De acuerdo a los arqueólogos, se pensaba entre los mexicas al lobo como un guía para los muertos y, evidentemente, los antiguos indígenas estaban seguros del valor de las joyas y el oro, fetiche que extrañamente ligamos solo con “los españoles”.

Inmenso tzompantli, altar de cráneos

En 2015, en un predio en pleno centro de la Ciudad de México, se descubrieron múltiples maravillas insospechadas; entre ellas el Huey Tzompantli, una estructura mexica formada con cabezas de sujetos sacrificados o enemigos matados. Además, fue encontrada una ofrenda ritual cerca de un juego de pelota con los huesos cervicales de 32 personas. Por supuesto esta visión podría resultar escandalosa; pero antes de defenderla y argumentar que los mexicas y otras culturas antiguas “veían la muerte y vida distinto”, hay que recordad que los sacrificios tenían que ver con un asunto de orden cósmico, universal; del ritual dependía la mismísima existencia. Tendría algo de honorable, además, prestar la vida a esa causa. Aún ahora es preferible a otras salidas.

Peculiar entierro de perros prehispánicos

En múltiples entierros prehispánicos se han encontrado restos caninos y no es extraño pues se piensa que los perros eran guías para los muertos. Pero este es muy peculiar pues contenía 12 esqueletos de techichi y xoloitzcuintli.

Sacrificio infantil para el dios de la guerra

En 2017, arqueólogos del INAH encontraron un entierro infantil dedicado Huitzilopochtli y no es el primero: en 2005 se había descubierto uno muy similar. Los niños estaban ataviados con adornos corporales y motivos del dios de la guerra. El niño de esta segunda ofrenda tenía aproximadamente 5 años. Sin duda este es el tipo de descubrimientos que nos “alejan”; pero tendríamos que ponernos en unos zapatos muy distintos a los nuestros para poder entender en qué medida las necesidades (interpretadas por sujetos mundanos) de las divinidades eran implacables.

Reina Roja

Fue en Palenque donde se encontró una mujer de la realeza digna de ser enterrada con uno de los más lujosos ajuares jamás encontrados. Hoy sabemos que Hun K’Anleum fue una mujer destacada en la política de la ahora zona arqueológica, cambiando el prejuicio de que no había mujeres en ese tipo de cargos. La llamamos Reina Roja porque fue enterrada pintada de rojo con un mineral (cinabrio).

El magnífico Palacio de Kulubá, joya recién descubierta de la civilización maya

De acuerdo al Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Palacio maya de Kulubá tiene más de 1,000 años; ¿no es increíble?

La antigua cultura maya es una de las civilizaciones mesoamericanas más destacadas de la historia. Sus aportes fueron numerosos, y su legado, trascendente. El calendario maya, por ejemplo, es uno de los calendarios más precisos en el mundo. Además, fueron los primeros en cultivar el cacao. Pero no solamente eso: también hicieron importantes aportes a las matemáticas, al manejo del diseño y color en los tejidos, a la cocina y, por si fuera poco, a la arquitectura.

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Más que ruinas, los templos, pirámides y palacios mayas son de los mejores legados culturales que tenemos. La exquisitez de su arquitectura retrata las creencias y el modo de vida de los habitantes: la cosmología maya se refleja en estas grandes obras. Es por ello que el Palacio de Kulubá es un gran descubrimiento.  

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Este sorprendente palacio fue descubierto en la antigua ciudad de Kulubá, en el estado de Yucatán. La construcción tiene aproximadamente 55 metros de largo y 6 de altura. El Palacio Maya se encuentra en medio de la selva Tizimín, y es uno de los hallazgos más importantes de la zona.

Imagen de: INAH

De acuerdo al INAH, los vestigios pertenecen a dos periodos: el periodo clásico tardío (600-900 d.C) y el clásico terminal (850-1050 d.C).  Los expertos afirman que, durante esos tiempos, Kulubá tuvo gran influencia de la cultura precolombina: maya y toltecas.

“Fue en el Clásico Terminal cuando Chichén Itzá, al volverse una metrópoli destacada en el nororiente del actual Yucatán, extendió su influencia sobre sitios como Kulubá. Por los datos que tenemos y materiales de cerámica tipo Chichén y obsidiana encontrados […], podemos inferir que se convirtió en un enclave Itzá”.

Imagen de: INAH

La belleza del palacio no solo radica en los detalles arquitectónicos que posee, sino también en lo que alberga y representa. La zona arqueológica tiene un gran valor ambiental, puesto que se encuentra dentro de un ecosistema complejo: la selva Tizimín. Además, en su interior se han desarrollado microorganismos y plantas que se mantienen en equilibrio natural con la arquitectura.

En conclusión, el Palacio de Kulubá es muestra del ingente patrimonio cultural y natural con que cuenta la nación. Además, recalca la importancia de preservar el legado de nuestros ancestros.

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*Imagen destacada de: Desde el Balcón

El INAH celebra sus primeros 80 años con estas imperdibles líneas del tiempo virtuales

Apasionados de la arqueología y la historia de México, no dejen de visitar este sitio web que recopila 80 años de increíbles descubrimientos.

La historia de México y las piezas, edificios, monumentos y documentos que la hacen de evidencia, son inmensamente ricos y variados. En nuestro territorio habitaron grandes y complejas culturas, que dejaron una increíble herencia simbólica y material. 

No olvidamos que, además, son sumamente significativos, no solo para quienes los admiramos como fragmentos del pasado; también para las culturas vivas que son herederas de los antiguos mexicanos y sus cosmogonías.

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1951

Fue por eso que en 1939, mientras gobernaba Lázaro Cárdenas, se fundó el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Su misión fue desde el principio investigar, preservar, proteger y difundir el patrimonio arqueológico, antropológico e histórico de México. Además, el del Instituto dependen las exploraciones y la restauración de los monumentos arqueológicos y todas las prácticas científicas en torno a ellos. Así, gracias al INAH los mexicanos aprendemos cada día más sobre nuestro pasado.

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El INAH es responsable de más de 100 mil monumentos, construidos entre los siglos XVI y XIX, además de 29 mil sitios arqueológicos. El número probablemente seguirá creciendo, pues las investigaciones continúan y la historia de México parece nunca agotarse. 

Por otro lado, esta entidad tiene a cargo 162 de museos, destacando el Museo Nacional de Antropología, uno de los más importantes del mundo entero. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de las Escuelas que están bajo el INAH, formando a los investigadores, antropólogos, etnólogos y restauradores del futuro.

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1952

Es gracias a esta constante investigación e interés vivo por el patrimonio histórico de México, que se resguarda esta memoria colectiva que refuerza nuestro tejido social e identidad. Los mexicanos disfrutamos y reconocemos zonas arqueológicas, edificios y monumentos, gracias al trabajo que miles de investigadores han realizado a lo largo de 80 años.

INAH celebra sus 80 años con una increíble plataforma web

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2016

Todo esto es motivo de celebración y si, como nosotros, tú eres un apasionado de la arqueología y la historia de México, no puedes dejar de visitar este sitio web que recopila 80 años de increíbles descubrimientos. Se trata de una extensa memoria visual del trabajo que ha realizado el INAH en las últimas 8 décadas, presentado de una forma muy creativa.

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2015

Para entender cómo ha evolucionado la historia de la arqueología en México, visita el sitio y observa la extensa “Línea del tiempo” y los “80 años en imágenes”. Para ubicar las miles de zonas arqueológicas y monumentos y los cientos de museos administrados por el INAH, visita la sección “Galería de mapas”.

Solo visitando, activando, reinterpretando, reconociendo y redescubriendo nuestro patrimonio, podremos mantenerlo realmente vivo.

Descubren en México entierro prehispánico en forma de espiral

La disposición espiral de un entierro múltiple es algo inédito entre las culturas prehispánicas; el descubrimiento ocurrió en Tlalpan.

La historia de México es tan rica que por más investigaciones y excavaciones que se hagan, las sorpresas siempre continuarán apareciendo. Por ejemplo, recién se descubrió un entierro múltiple con osamentas acomodadas en forma espiral –algo hasta ahora inédito–. El hallazgo se registró en la llamada “Aldea Preclásica de Tlalpan”, un sitio ocupado por los primeros habitantes de la Cuenca de México, y hasta ahora tiene bastante intrigados a los arqueólogos. 

El entierro podría haberse originado en una especie de ritual para evocar el ciclo de la vida: los esqueletos, entrelazados de manera concéntrica, corresponden a personas de distintas edades, y formando una figura geométrica, el espiral, que probablemente evoca nuestro transitar cíclico por la existencia.

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Jimena Rivera, especialista de la Dirección de Salvamento Arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), detalló en entrevista para una cadena televisiva:

Hay un bebé, un niño, un infante, unos adultos jóvenes, adultos y un adulto mayor. […] Estaba un individuo sobre el otro, por ejemplo: La cabeza del individuo sobre el pecho del otro, las manos de un individuo bajo la espalda del otro, el bebé sobre el cuerpo de otro. De manera que estaban relacionados”, detalló la arqueóloga.

De acuerdo con el INAH, el descubrimiento ocurrió al interior de la Universidad Pontificia de México, cerca del centro de Tlalpan. Y mientras los especialistas se disponen a tratar de explicar esta peculiar configuración de un entierro, nosotros nos deleitamos con los misterios estéticos que nuestros antepasados dejaron para el resto de los mexicanos –incluida la belleza ritual de la muerte–. 

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