6 lecciones que el 68 nos dejó a los jóvenes

Han pasado 50 años desde el fatídico 2 de octubre. ¿Qué hemos aprendido? y ¿qué no debemos olvidar?

En 2018 se cumplen 50 años del evento socio-político que los mexicanos han jurado nunca olvidar. El 2 de octubre ocurrió la fatídica culminación del movimiento estudiantil que en 1968 inauguró —a pesar de que fue disuelto con la más tremenda violencia en Tlatelolco— una forma inédita de involucrarse en la vida pública; de asumirse como ciudadano.

El 2 de octubre también se celebra el Día Internacional de la No Violencia, en ese sentido la fecha se ha transformado en una efeméride donde toca reflexionar precisamente sobre el estado de la violencia en nuestro país y también sobre la manera en la que cada uno de nosotros se está haciendo responsable de actuar para disminuirla.

El Movimiento Estudiantil de 1968 fue en gran medida el inicio de la democracia en México (que por cierto, sigue en construcción), pues este catalizador inspiró la creación del instituto electoral, la búsqueda de una prensa separada del estado y la visibilización de la necesidad de concretar derechos para grupos como estudiantes, campesinos, trabajadores y mujeres.

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Por otro lado, aunque estos procesos han avanzado (y muchísimo), como bien dicen las antiguas consignas “la lucha sigue”. ¿Por qué? A pesar de que ya pasaron 50 años del evento que marcó México para siempre y con todo y que la democracia ya está evidentemente “mejor parada”, la violencia sigue al alza. Aunque nuestra consigna contemporánea es “Nunca más”, la realidad es que constantemente ocurren eventos insólitos que nos recuerdan al del 2 de octubre.

Así, este día no debería olvidarse, pero urge transformar lo que sabemos en lecciones aplicables a la cotidianidad. Y quienes deberíamos tenerlas bien presentes somos los jóvenes, porque nosotros somos el vínculo entre las responsabilidades que nos dejó el pasado y las posibilidades que se pueden imaginar hacia el futuro. Te compartimos 6 de ellas. No las olvides.

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Los jóvenes somos el núcleo de la fuerza social

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Bien dijeron en 1968 los integrantes del Consejo Nacional de Huelga: “el estudiante tiene derecho a tomar la calle”; aunque habría que agregar “y la responsabilidad”. Sí: somos nosotros los que tenemos que proponer; ensamblar lo comunitario de formas nuevas; repensar las que existen; los que nos podemos dar el lujo de ser bien críticos de todo (especialmente de nosotros mismos); los que queremos vivir un presente con más y más posibilidades.

Y nuestro primer campo de acción es nuestro propio espacio, nuestras relaciones más cercanas: ser gentiles, generosos, comprensivos, honestos, estar informados y rifarse, claro. Si no vamos a involucrarnos (y hay muchas maneras de involucrarse), será mejor no quejarse y tampoco sacarse de onda si las cosas no están mejorando. Y no es cosa de estresarse: empecemos por cambiar las formas en que nos relacionamos entre nosotros.

La memoria es vital (especialmente si eres joven)

Javier Barros Sierra llamó a las causas del Movimiento del 68 “entrañables para el pueblo” y con esa palabra preciosa nos quedamos: las causas sociales deberían ser entrañables, es decir, deberíamos tratarlas casi con cariño, con paciencia y con muchísimas ganas de que sus condiciones mejoren y, sobre todo, como las cosas auténticamente entrañables: no hay que olvidarlas.

Es surreal, siendo joven, ver las imágenes de aquellas manifestaciones, junto a las de hoy. O hemos sido unos fantásticos imitadores del modelo del 68 o simplemente los problemas contra los que se luchaba entonces no han terminado.

Tal vez los movimientos generan una efervescencia que termina por disolverse después de un rato y, cuando otro problema llega, terminamos parados de nuevo en manifestaciones que, tristemente nunca se traducen a políticas concretas, o mínimo a cambios en el hacer general de nosotros, los miembros de la sociedad. Por eso la memoria es vital y lo que no debemos olvidar no son solo las causas, también el hecho de que permanentemente estamos luchando por mejorar.

Somos en gran medida los responsables de lo que pasa con la sociedad civil

Sí, aunque no parezca, nuestras acciones (cada una de ellas) tiene un impacto orgánico en el tejido que es la realidad. Pensémoslo así: somos cuerpos en el espacio, con una fantástica capacidad de acomodar a los otros cuerpos (objetos y sujetos). Desde dónde ponemos la basura que generamos, hasta la forma en la que tratamos a la gente que nos rodea, todas estas pequeñas cosas suman o restan a la violencia (aunque no lo creas).

Los “destinos” en ese sentido de las personas que están en nuestro espacio, también son nuestra responsabilidad. Hay que asumirlo. Pensemos que, en ese sentido, entre mejor estén los que nos rodean y mejor posicionadas estén las cosas en nuestro espacio, mejor estaremos nosotros mismo.

La lucha por la libertad de expresión es la lucha por la vida

¿Y por qué lo decimos así de tajante? Porque la lucha por la libertad de expresión es también la lucha por la diversidad, en ese sentido es la lucha por las posibildades, por la existencia de formas de ser y estar. Y esta pelea no ha terminado y sin duda, gracias a los nuevos medios de comunicación, se ha complejizado muchísimo.

Ahorita no se trata solamente de abrir el diálogo entre la sociedad y el gobierno, que es algo que se ha exigido desde el 68. También es una lucha interna la que hay que aventarse; se trata de no ahogarse en el mar de información, de no ser indiferente a las millones de malas noticias que recibimos todo el tiempo en la palma de la mano. Tenemos más información que nunca, pero ¿cómo reaccionamos a ella? ¿qué aprendemos de ella? Hoy, la lucha por la libertad de expresión adquiere una nueva dimensión: la libertad (y también responsabilidad) no solo de comunicar, también de hacer algo.

El miedo de uno, es el miedo de todos

De lo que pasó el 2 de octubre en Tlatelolco y, en general del desarrollo del movimiento durante 1968 hay muchas versiones. Por otro lado, el miedo (especialmente el miedo a morir, a perder la batalla, a no poder mejorar las condiciones, a no alcanzar justicia) posiblemente sea el común denominador en todas las narraciones y experiencias.

Y ese miedo sigue activo. Y no es malo tener miedo. La verdad es que vivimos en un contexto que provoca sensaciones aún más intensas (si es posible). Pero (recuerda la consigna) no estás solo. Este miedo es de todos y juntos podríamos quitarlo. Se ha visto ya lo capaces que somos de reunirnos, de ser solidarios, de dejar atrás el miedo, con tal de echar una mano. Quienes se lanzaron a luchar por sus proyectos de nación durante 1968 (en México, pero también en otros países, como Francia) se tragaron el miedo, lo disolvieron junto a sus compañeros. Se lo curaron en conjunto.  

La lucha no ha terminado

Se pronunció así por la CNH durante la “Marcha del Silencio”: “Los mexicanos hemos aprendido que la democracia no es un don, sino una lucha.” Y nos está quedando claro. No importa quién esté en “el poder”, hay que estar al tiro todo el tiempo, hay que construir y proponer y criticar y reformular todo el tiempo.

Probablemente la lucha nunca termine, pero estos momentos, de estar juntos, de ver resultados, de ver el tiempo pasar, contar 50 años y miles de jóvenes conmemorando la fecha, presenciar la emergencia de nuevos proyectos e iniciativas sociales, la de nuevos grupos exigiendo visibilización, estos momentos son de auténtica satisfacción.

Así estamos bien presentes y estamos al pendiente y a las administraciones, poderes, instituciones que hay y que vienen, los jóvenes les decimos: ahí les vamos.

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Un mexicano construye casas con sargazo, el alga que amenaza el equilibrio de nuestras playas

Si has estado oyendo hablar mucho del “sargazo”, es porque se trata de un enorme problema ambiental; pero la propuesta de este mexicano podría ayudar a mejorar la situación.

Seguramente has estado oyendo hablar del “sargazo” un alga de color café que se estanca en las playas del caribe mexicano y ahí comienza un proceso de descomposición que amenaza igual al turismo y al medio ambiente.

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Y si cada vez está más presente esta planta en el imaginario es porque, debido a las altas temperaturas (consecuencia del cambio climático), la llegada de sargazo a nuestras playas ha aumentado un 600% en sólo un año (de 2018 a 2019). Entre más caliente está el agua de los océanos, más aumentan los nutrientes que necesita el alga para crecer.

“El sargazo es un ejemplo de lo que el cambio climático puede hacer al planeta al no tener cuidado del tratamiento de aguas residuales, inyectar tantos contaminantes al mar y emitir tantos gases invernadero” declaró la investigadora Rosa Elisa Rodríguez (citada en este artículo de El País).

En muchos sentidos el sargazo incomoda. A los turistas, porque es apestoso y le da una apariencia “sucia” a las playas; a los empresarios porque el turismo está disminuyendo por esta causa; al gobierno en todos los niveles, porque tiene que invertir en limpiarlo, y al ecosistema, porque en muchos sentidos, la presencia de esta alga lo desequilibra.

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Al impedir el paso de luz y reducir la concentración de oxígeno, el sargazo está matando a distintas especies de peces, corales y tortugas. Se trata de una auténtica crisis ambiental de la que, en muchos sentidos, los humanos somos responsables.

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Haciendo valer la conciencia sobre este hecho, Omar Vázquez Sánchez  —un pequeño empresario originario de Quintana Roo— tuvo una idea genial: utilizar el sargazo como materia prima para hacer ladrillos orgánicos. Los bloques fueron probados para determinar su resistencia por investigadores de la UNAM en Puerto Morelos y se determinó que son muy eficientes; incluso resisten viento de huracanes.

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Haciendo los ladrillos de sargazo.

Con ellos, Omar Vázquez ya ha construido casas. Para cada una se utilizan alrededor de 20 toneladas de sargazo; y, como él explica, las construcciones son térmicas, tienen buena acústica y son muy baratas y, claro, sustentables. Y no se trata solo de limpiar las playas, también de apoyar a comunidades de bajos recursos. Como declara Vázquez (de acuerdo a este artículo de El Financiero):

“El principal objetivo de la casa es contribuir para que las personas de escasos recursos tengan una casa y por ello nos hemos acercado a instituciones privadas, gobierno estatal y ONG, entre otros, para que donen una vivienda y se vean beneficiadas familias en zonas marginadas.”

Casas de sargazo

Este hombre encontró una forma innovadora de combatir el sargazo, la amenaza del Caribe mexicano.

Posted by AJ+ Español on Wednesday, May 8, 2019

El proyecto de este mexicano nos recuerda que pensar de forma sustentable implica pensarnos bien unos a otros, metiendo en la ecuación a los sujetos que nos rodean; a todas las formas de vida con las que compartimos territorio; al entorno, y al derecho de todas las partes involucradas a estar en equilibrio.

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Desafortunadamente este gran esfuerzo no será suficiente, pues el sargazo (que es un asunto grave) es síntoma de un problema tremendo: el enorme daño que le estamos haciendo al medio ambiente.

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Hoy nos toca a todos contribuir, con acciones pequeñas y cotidianas; con proyectos increíbles como este, y presionando porque las políticas públicas del gobierno en curso y las acciones del sector empresarial (y, claro, el turismo) no sigan desdeñando al medio ambiente.

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*Imágenes: Gladys Serrano/El País

15 mujeres que están entre las más poderosas e inspiradoras de México (según Forbes)

Artistas, científicas, deportistas y otras geniales mexicanas que están cambiando el panorama.

En México (y en todo mundo) las mujeres siguen luchando por cosas que son básicas. Equidad en los espacios de trabajo y estudio; respeto en los espacios públicos; ambientes seguros para vivir, y derecho sobre sus propios cuerpos, son solo algunas de sus batallas.

Aunque la humanidad —a grandes rasgos— está experimentando una revolución social enorme que incentiva el reconocimiento de la libertad de las mujeres (y de cualquier otro sujeto, sin importar su género), cuando una chica sobresale en lo que sea que haga, hay que celebrarlo, precisamente porque las condiciones continúan siendo desalentadoras.

Y mexicanas increíbles y sobresalientes hay muchas. Hablamos de mujeres que trascienden sus propios circuitos y se han vuelto referentes para todos los que habitamos este país. Además, estas niñas, jóvenes y adultas, están usando el reconocimiento que la sociedad les ha otorgado como plataforma para plantear una sociedad más justa y donde todos vivamos mejor.

Como cada año, la revista Forbes emite una lista de las 100 mujeres más poderosas de México. Te presentamos algunos de los perfiles más conmovedores. Con un poco de suerte, un día no tengamos que celebrar a ningún sujeto por trascender a pesar de su género; sino solo celebrar a quien sea que haga cosas fantásticas.

1 Marina de Tavira

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Imagen: Variety

Con una carrera extensa y prolífica en cine y teatro, Marina de Tavira es una actriz a la que hay que tener en la mira. Recientemente fue nominada por su participación en Roma al Oscar por Mejor Actriz de Reparto.

2 Dafne Almazán

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Imagen: Cedat

La joven de 17 años ya tiene un grado en psicología y recientemente fue admitida en Harvard (una de las universidades más relevantes y prestigiadas del mundo) para estudiar una maestría en Matemáticas para la enseñanza.

3 Gabriela Ruiz Lugo

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Imagen: Larousse Cocina

La guía “México Gastronómico 2019” la reconoce como la mejor chef del año. En su restaurante Carmela y Sal, ha llevado a cabo una equilibrada fusión de los ingredientes españoles presentes en la gastronomía nacional, con aquellos que provienen de la cocina prehispánica.

4 Alondra de la Parra

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Imagen: Sopitas

La extraordinaria directora de orquesta, ha trabajado con algunas de las orquestas más prestigiosas del mundo, siempre comprometida con celebrar a través de la interpretación la música de los grandes compositores latinoamericanos. Actualmente dirige la Queensland Symphony Orchestra, en Australia y es Embajadora Cultural de México.

5 Eva Ramón Gallegos

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Imagen: Telemundo

Es profesora e investigadora de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN. Está dedicada a encontrar tratamientos para erradicar el cáncer cérvico-uterino (producido por el virus del papiloma humano) y recientemente logró eliminar el VPH del cérvix de 29 mujeres, a través de una terapia fotodinámica (consiste en administrar un agente fotosensibilizante y estimular la zona donde fue administrado con luz, esta estimulación mata a las bacterias).

6 Morganna Love

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Imagen: Sin Embargo

La cantante de ópera y mujer transgénero es autora del libro “El cuerpo correcto” y fue embajadora de la campaña “Free & Equal” de las Naciones Unidas. Además de tener una voz espectacular se dedica a promover la inclusión de cualquier sujeto sin importar su orientación sexual o género.

7 Elisa Carrillo

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Imagen: Quien

Esta mexicana es Primera Bailarina de la compañía Staatsballet, en Berlín. Hoy es la primera mexicana ganadora del premio Benois de la Danza (el “Oscar” de la danza).

8 Alexa Moreno

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Imagen: El País

La joven gimnasta ganó en 2018 el bronce el en Mundial de Gimnasia Artística de Doha y una medalla de oro en la Copa Toyota de Japón. Después se llevó el bronce en el Mundial de Gimnasia Artística de Baku, Azerbaiyán.

9 María Salguero

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Imagen: El Economista

La activista y científica de datos es responsable del Mapa Colaborativo de Feminicidios en México, que desde 2016 recopila y visibiliza las circunstancias en las que estos crímenes han ocurrido y los nombres de las víctimas. Su iniciativa ha sido reconocida por ONU Mujeres y se ha vuelto una herramienta periodística vital en México.

10 Yalitza Aparicio

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Imagen: Vogue

La protagonista de Roma, nominada al Oscar por Mejor Actriz en 2019 se ha transformado en una voz vital en temas de género, identidad y en una representante esencial de la diversidad cultural del país. Sobre los problemas de violencia de género, Yalitza declara para Forbes:

“Esto es algo que debe de venir desde el hogar, con cosas tan sencillas como evitar que entre hermanos existan diferencias relacionadas con el género; que, no por ser niñas, ellas deben cocinar y, no por ser niños, ellos deben ser vistos como quienes llevan el mando. Tenemos que acabar con este tipo de prácticas.”

11 Nadine Gasman

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Imagen: Forbes

La actual titular de INMUJERES está luchando por integrar la auténtica perspectiva de género en las políticas públicas del actual gobierno. Anteriormente ha colaborado con la ONU para apoyar campañas en contra de la violencia de género y se ha involucrado con organismos internacionales dedicados a defender los derechos sexuales y reproductivos.

12 Bibi Wetzel

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Imagen: Revista Estilo

Con solo 12 años, esta gimnasta veracruzana se convirtió en 2018 en una de las ganadoras del Campeonato Mundial de Gimnasia para Atletas de Alto Rendimiento con Síndrome de Down, que se celebró en Alemania.

13 Adhara Pérez

Tiene 7 años, pero fue invitada a estudiar astrofísica en la Universidad de Arizona y sin duda estará dando mucho de qué hablar.

14 Lydia Cacho

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Imagen: El País

Esta mexicana es periodista, activista, feminista y defensora de los derechos humanos. Amnistía Internacional la describe como una de las más relevantes defensoras de los derechos de las mujeres de México y el mundo. Es co-fundadora de la plataforma digital Sin Embargo.

15 Valeria Luiselli

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Imagen: Wellesley College

Con “Los niños perdidos, un ensayo en cuarenta preguntas”, Luiselli se ganó el American Book Award (uno de los más importantes reconocimientos para la literatura contemporánea).

Revisa la lista completa aquí.

Conoce a otras mujeres mexicanas increíbles:

Daniela Soto-Innes, la mejor chef del mundo

Ana Baquedano, activista en contra de la violencia de género

Yásnaya Elena, activista y lingüista mixe

María Reyna González: deslumbrante cantante de ópera mixe

Sobre verdades, historias, aniversarios y ausencias que arden

Narrar a México y volverlo a hacer. Eso es lo que nos toca. ¿Cómo? ¿Con qué palabras? Aquí algunas pistas…

[…] Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca […]

Memorial de Tlatelolco, Rosario Castellanos

En el presente decirnos mexicanos se complejiza. En el presente, asumirnos parte de este proyecto es exigirnos muchísimo, especialmente, porque la gran responsabilidad al decirse parte de esta comunidad, es lidiar con sus problemas. ¡Y qué tremendos son estos! Algunos, definitivamente, son demasiado nefastos como narrarlos.

Al mismo tiempo, es precisamente el acto de narrar lo que nos queda hacer, para resolver a este México. Si queremos cambiar este espacio, tenemos que volver a contarlo, tenemos que plantearlo distinto, re-definirlo, cuestionar todo lo que hemos naturalizado cuando lo describimos. Y el primer elemento que necesita una buena sacudida es la inmensa violencia.

Sí, esa violencia de la que cuesta hablar, pero que consumimos todo el rato en las noticias; esa que no nos da tregua, especialmente en las noches, cuando las calles se oscurecen; la que simplemente es tan grande, que parece estar por encima de toda acción subjetiva (y tal vez, también, comunitaria); violencia aquella que queremos olvidar; la misma que nos desaparece.

Esa violencia es la que tenemos que narrar, a la que tenemos que dejar de tenerle miedo en las sobremesas, a la que ya no podemos ser indiferentes. Pero ¿cómo? ¿Con qué palabras? Las preguntas no lograran cerrarse en respuestas, pero aquí van algunas conclusiones a las que nosotros hemos llegado.

También en Más de México: Identidad sí, nacionalismo no

Verdades

¿Qué otra cosa es el hombre sino memoria de sí mismo?

Juan José Arreola

Podemos suponer que la verdad es relativa, especialmente en un territorio como este, en el que la diversidad es imparable, vibrante y permea cada rincón. En ese sentido, ninguna verdad, ni las históricas, ni las científicas, tienen la capacidad de narrar lo que existe con la precisión que se adjudican. Por otro lado, podemos narrar desde la honestidad, podemos contar lo que acontece con franqueza. No somos mucho más que lo que sabemos sobre nosotros mismos y si no encontramos la manera de decirnos así como nos sentimos, así en crudo, ¿qué somos con los otros?

Historias

Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad, momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer.

Octavio Paz

La historia es presentada como la narración de narraciones, el punto al que se puede volver, para entender por qué estamos donde estamos. Pero aquí, con tantos de nosotros, todos indígenas de algún lado, todos producto de la mezcla, todos distintos ¿cuál es la historia? Y en el violento presente, entre tanta corrupción y opacidad, ¿qué sabemos sobre el pasado más reciente?

La narración de un México distinto tendría que comprender que su historia no tiene límites, que su identidad no tiene que cuadrarse con ninguna tradición fija; sin embargo, hacerse consciente de esto también es lanzarse a un abismo, donde las respuestas no serán más claras, pero la lucha por un sitio en donde todos seamos posibles es el “anclaje máximo”.

Aniversarios

El deber más santo de los que sobreviven es honrar la memoria de los desaparecidos.

Alfonso Reyes

Asumir la tradición que nos respalda como una sustancia heterogénea no significa negar lo que nos conforma. No podemos olvidarnos de la violencia y de sus marcas, porque el acto que silencia o esfuma a uno, le roba posibilidades de ser, de comunicar, de estar y sentir y pensar y llorar y reír (y mucho más que eso) a todos. A todos.

Ausencias que arden

No perdonan, no aman,
no son ríos serenos, sino fuego,
ardiente maldición, dolorosa quietud.

Vienen así, calladas, caminando caminos
de helado polvo. Son las voces
que ya nunca se dicen.

Las voces prohibidas, Efraín Huerta

Lo que la violencia nos ha robado, los huecos que nos ha dejado, las ausencias que arden, no se restauran con ninguna narración. Hay que aceptar eso. Pero hay que luchar también por los derechos que nos corresponden. Si la estamos jugando en este proyecto, si le dimos lugar a esta llamada “democracia”, si trabajamos todos los días, si estamos viviendo en esta tierra, para empezar, tenemos derecho a la vida.

Queremos que se note la corresponsabilidad. Queremos eficiencia. Queremos respuestas. Queremos que todas las partes involucradas en esta comunidad recuerden que habitamos, al fin y al cabo, los mismos espacios, aunque las esferas simbólicas simulen enormes distancias. Narramos juntos.

Nos(otros)

Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo.

Amado Nervo

Esto último es vital: narramos juntos. ¿Y quiénes somos?, extrañamente habrá que dejar esa pregunta abierta. Cuando definimos a una comunidad, excluimos a tantas otras. Cuando decimos lo que se es, nos desligamos de lo que no “se es”. Y esa narración, la narración sobre la identidad es subjetiva; por otro lado el acto de habitar juntos este territorio, tendrá que estarse negociando. Tal vez ahí es donde hemos fallado.

¿Será que México se está ahogando en la violencia porque estamos casados con nuestras verdades históricas subjetivas? ¿Será que no hemos aprendido a negociar? Nos urge estar en paz. Hoy es un buen día para pensar en eso y, al mismo tiempo, con tanta tristeza entre las manos hay que preguntarse: ¿qué compromiso vamos a asumir? ¿Cómo vamos a contarnos lo que somos y lo que son los otros? ¿Cómo vamos a narrarlos, para proteger siempre su posibilidad de narrar México y, simultáneamente, proteger nuestras posibilidades? 

Podríamos empezar por ser un poco más gentiles ¿no? Sobre todo un día como hoy. 

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.