Checa en este mapa todos los puntos de WIFI gratis que hay en la CDMX

¿Necesitas conectarte en la CDMX? Aquí te decimos dónde.

Pocas cosas son tan vitales hoy como la conectividad. Y, sin duda, internet se ha transformado en el espacio perfecto para democratizar el acceso a la información y también en el medio por donde cualquiera (siempre y cuando tenga acceso) puede distribuir casi cualquier mensaje.

En México, por otro lado, para 2018 solo el 60% de la población (79.1 millones de usuarios) tiene conexión a internet (según este artículo de El Economista). En ese sentido, aún nos hace falta bastante para poder decir que estamos todos conectados.

Además, no se trata solo de conectividad, también de movilidad; pues 9 de cada 10 usuarios prefieren estar conectados a través de sus celulares y la actividad principal son las redes sociales. La conexión debería ser constante y abierta.

¿Y cómo lograr esto? Primero que nada, tenemos que entender cuáles son los puntos donde faltan conexiones. Esta es una de las intenciones del mapa de “Ubicación de puntos de acceso gratuito a internet WiFi” de la CDMX. Por otro lado, también te sirve para encontrar puntos con internet gratuito.

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Según los datos, hay 14,588 puntos habilitados o por habilitar. Entre más al norte, más frecuentes son entre sí. En el centro de la ciudad es donde hay más concentración, aunque es buena noticia que prácticamente toda la capital está cubierta.

Así, si hay alguna emergencia o simplemente necesitas compartir información con el mundo, estos son los sitios donde puedes hacerlo. Consulta más datos aquí.

México es uno de los 25 países más felices del mundo (según la ONU) ¿quieres saber en qué lugar está?

Sin duda somos privilegiados, pero no deberíamos descansar hasta que cada mexicano sea el más feliz del mundo.

Según la ONU, México está en el lugar 23 de los países más felices del mundo. Parece una posición poco privilegiada, pero si consideramos que es el 23 de 156, el panorama cambia bastante.

Sobre todo porque los resultados están basados en encuestas que cuestionaron a sus participantes sobre el apoyo de amigos y familiares; la libertad de tomar decisiones de vida; la generosidad a la que están expuestos; sus emociones recientes y la percepción de la corrupción. Además se tomaron en cuenta factores como el PIB nacional y la esperanza de vida saludable.

Si México está en el lugar 23 con respecto a todas esas cosas, pues no está demás decir que tenemos muchas razones para estar agradecidos. Sí: la violencia ha subido; los cambios de administración del país han generado polarización; tenemos una lucha activa por la equidad de género; el medio ambiente en general está en riesgo y hay otros montones de problemas que enfrentar; pero tenemos muchas cosas buenas de dónde agarrarnos y mucho potencial para transformar todo eso que nos entristece en razones para cada vez estar más alto en esta lista.

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Además, aunque no parezca, muchos de los grandes problemas a los que nos enfrentamos pueden encontrar el principio de su resolución en nuestras propias actitudes. No se trata de decir que “el cambio está en uno mismo”, sino de asumir que sí es nuestra responsabilidad ayudar a que las cosas cambien.

Por otro lado, si no sabemos cómo ayudar o si pensamos que “no sirve para nada”, basta con buscar un poco sobre proyectos, personas y colectivos que están haciendo todo por las grandes causas del país y a quienes les debemos, en gran medida, ser tan felices hoy.

Y claro que no deberíamos (ni nosotros, ni las instituciones, ni los gobiernos de todos los niveles) descansar hasta que México esté más feliz que nunca; por eso tomemos en cuenta este dato para abrir la reflexión sobre lo que hay que hacer para que la experiencia de vida de cada mexicano sea mejor cada día.

Al fin y al cabo, de eso se trata todo esto. Cuando se mide la “felicidad”, lo que se está comprendiendo es qué tan bien o mal se sienten las personas viviendo. Solo tenemos una oportunidad y es nuestra responsabilidad de apoyarnos unos a otros.

*Imágenes: Dorian Ulises López

Netflix prepara una masiva cantidad de películas y series producidas en México

Netflix prepara más de 50 series y películas producidas en México para 2019 y 2020.

Con el claro reto de sacudir una larga historia de entretenimiento telenovelero y contenidos poco estimulantes para el  imaginario, o eso esperamos, Netflix prepara una verdadera cruzada de producciones mexicanas. Evidentemente el mercado mexicano no es una cancha nueva para el gigante mediático de la era digital; basta con recordar que Roma (2018), la aclamada cinta de Alfonso Cuarón, fue una producción netflixera, además de varias series, entre ellas Club de cuervos, Luis Miguel, La casa de las flores, IngobernableLa piloto y Made In Mexico (con su título desafortunado).

Si bien Netflix presume que esta nueva ola de producciones mexicanas (se tienen contempladas más de 50 durante los próximos dos años, entre series y películas) será un vehículo para, en palabras de Ted Sarandos, CCO de Netflix, “proveer una plataforma para que el talento mexicano se reconozca alrededor del mundo”, también esperamos dos cosas esenciales de esta oleada:

Calidad

1. Que realmente se eleve la calidad del contenido producido en México para un público amplio –y no dicho en un sentido snob o intelectualoide, sino deseando narrativas accesibles pero también propositivas, placenteras y entretenidas, pero también estimulantes y que incentiven la madurez mediática del imaginario.

Identidad

2. Que dichas narrativas se construyan realmente en torno a la identidad mexicana y no atendiendo a una faceta de la globalización cultural que termina uniformando las identidades a favor de estereotipos globales, en buena medida dictados por el entretenimiento hollywoodense y afines. 

En fin, a continuación te compartimos un promo llamado “Listos para lo que sigue. Netflix México, pronto” producido por esta compañía para celebrar su próximo lance en este país (y que, por cierto, esperemos que no refleje el tono ni acercamiento con el que se abordara esta generación de contenidos).

¿Qué sigue para Netflix México?

Estas son algunas de las producciones más interesantes anunciadas por Netflix para México, además de las secuelas de series que en los últimos cuatro años ya fueron probadamente exitosas:

Rio Grande, Rio Bravo (serie de cinco cortos documentales sobre temas fronterizos, cuyo productor ejecutivo es Gael García)

Los corruptores (un thriller basado en la novela homónima de Jorge Zepeda Patterson)

Defender al maíz nativo como un modo de vida

La capacidad del maíz criollo para nutrir, y su enorme diversidad, enamoró a esta activista por la milpa y sus aportes a la salud y la biodiversidad.

Es una inspiradora guardiana del maíz y del patrimonio gastronómico mexicano. A la maestra en letras Cristina Barros, la vida y su amor por México la fueron llevando al campo de la gastronomía endémica de este país. Y en este mundo quedó deslumbrada por el maíz y ha luchado por su preservación desde hace 25 años.

Su trayectoria

El inicio de su carrera fue la docencia, ejerció como profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1968 a 1980. Entre la investigación de la historia y el patrimonio cultural, ya para inicios de los noventa, en 1993, publica en coautoría con Mónica del Villar ‘El Santo Olor de la Panadería’. En 1996 saca a la luz con Marco Buenrostro ‘Itacate. La sorprendente cocina mexicana’ y su repertorio sobre la gastronomía mexicana se ha extendido en numerosas obras.

Sobre el  maíz, eje de la nutrición mexicana y de su cultura, ha quedado prendada de una manera que la sigue maravillando, y eso lo emana:

“Me di cuenta de la cantidad de maíces especializados que hay, que no hay planta tan diversa por la cantidad de ecosistemas en México en que fue domesticada. Me fui dando cuenta que la riqueza era infinita: el 70% de la proteína que consume el mexicano proviene del maíz”, me dice.

cristina barros valero

La milpa como sustento de la salud del mexicano

Barros cree que a través de las crisis económicas y sociales por las que ha pasado México, las personas con pocos recursos sobrevivieron (y aún hoy) gracias al maíz. Para ella, en gran parte gracias al método prehispánico de la nixtamalización, nos mantuvimos como una sociedad  de  una alimentación sana antes de  la industrialización y los alimentos chatarra:

“Gracias a la nixtamalización, el maíz se vuelve más digerible. La presencia de cal le añade calcio y si se junta con el frijol te da una calidad de proteína bastante buena. Un taco de frijol resulta muy buen alimento”, me cuenta.

 

Sobre su lucha por el maíz nativo

Involucrada desde hace décadas en luchas sociales y ecológicas, su aprendizaje ha sido vasto: “Cuando emprendes este tipo de luchas te encuentras en el camino personas que comparten tus creencias y generas fortalezas internas muy grandes, te da una esperanza y esto es muy importante para generar transformaciones”, reflexiona.

 

¿Y qué hacer para preservar el maíz nativo y la nixtamalización como sociedad?

Para ella, una referencia en la materia, la mejor manera de luchar por el maíz es hacerlo como consumidor:

“Pregunta por las tortillas que comes, que no sean chatarra, que sean nixtamalizadas, de productores que usan maíz criollo”, nos invita.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )