El insólito retrato que hizo Rufino Tamayo de Michael Jackson

El famoso pintor mexicano hizo un curioso retrato que recuerda al polémico “rey del pop”.

Rufino Tamayo, el legendario pintor oaxaqueño, es bien reconocido. Pero tal vez no sabías que en uno de sus últimos cuadros retrató al polémico “rey del pop”.

En su cuadro “El rockanrolero” aparece un hombre cantando, con micrófono en mano y ejecutando un singular paso de baile. Detrás de él hay una brillantes bocinas plateadas que podrían estar retumbando. Parece estar portando el icónico guante blanco y los zapatos característicos de Michael Jackson.

Sobre esta insólita obra en realidad se sabe poco. Y es que, aunque Tamayo es uno de los más importantes artistas de la historia mexicana, ninguna declaración fue hecha sobre esta pieza tan particular. Aunque definitivamente parece una caricatura “a la Tamayo” del controversial cantante.

El cuadro es una verdadera rareza, pues el tema contrasta mucho con los animales, frutas (especialmente sandías), motivos cotidianos y rurales que recuerdan a Oaxaca y extrañas atmósferas que rayan en lo surrealista. Así, está claro que algo de la atmósfera noventera logró tocarlo e inspirarlo a pintar a este “rockanrolero” tan peculiar.  

rufino-tamayo-michael-jackson-pintura-retrato-historiaEn 2017 la pintura hizo mucho ruido pues había sido incluida en una retrospectiva del artista. Fue entonces cuando Juan Carlos Pereda del Museo Tamayo de Arte Contemporáneo declaró que el retrato lo pintó Tamayo a los 91 años y que es una figura que ironiza, cuestiona y también se burla. A su parecer, los rasgos son más una caricatura que una reminiscencia del estilo típico del pintor.

¿Será que Tamayo se queda enojado con la cultura popular que dominó durante sus últimos años? ¿Qué pensaría el modernista de nuestros símbolos e íconos contemporáneos? Mientras que la pintura, ya en presente, no tiene que ser necesariamente una crítica a la cultura pop noventera, sí da para preguntarnos: ¿podríamos burlarnos de nuestros ídolos con el ingenio y sutileza que desplegó Rufino Tamayo en este raro retrato?

También en Más de México: 7 consejos de Rufino Tamayo para jóvenes artistas

Makech: la espectacular y polémica joya viva de los mayas

Los makech son unos curiosos escarabajos que, ricamente ataviados, recorren las prendas de quien los porta, haciéndola de “ornamento” vivo.

Los makech son unos curiosos escarabajos propios de Yucatán y ligados a la tradición artesanal de la zona, porque —aunque suene increíble— son utilizados como piezas de joyería viva. Ricamente ataviados con diamantes falsos, pintados de brillante dorado y atados permanentemente a una pequeñísima cadena (que sirve para colgarlos de la ropa o como “correa”), han adornado por siglos a los mayas.

Para los viajeros que se encuentran con ellos en las calles de Yucatán, los makech son una auténtica rareza y —ciertamente— alto motivo de polémica, pues, sin duda hay en esta práctica ornamental un deje de “maltrato animal”; por lo menos si lo definen organizaciones como PETA (Gente para el Trato Ético de los Animales) en Estados Unidos.

La justificación de los vendedores locales suele estar ligada a una leyenda que algunos le atribuyen a los mayas y otros a un genio anónimo de la mercadotecnia. El mito de los makech contado en la contemporaneidad dicta que una princesa de la nobleza maya tenía un amante del que estaba profundamente enamorada; pero, por alguna circunstancia elusiva, su amor estaba prohibido.

makech-escarabajos-joyas-joyeria-viva-vivos-mayas

Así, cuando el amante fue sentenciado a muerte por relacionarse con ella, la princesa pidió a un brujo que lo convirtiera en el hermoso makech; ella lo decoró y lo portó para siempre sobre su corazón. Y aunque el origen mito ha sido desmentido por algunos, por no formar realmente parte de la tradición maya; se piensa que ha servido para impulsar la compra del raro accesorio orgánico.

La historia, aunque conmovedora, también es relativamente contraproducente. Al ligarse a una idea de lo romántico muy particular —donde uno de los amantes le pertenece al otro o “está encadenado” a él— nos recuerda que, a pesar de que son pequeños y no dialogan con nosotros, los makech tienen vida propia (y esa vida sí podría verse minimizada al ser usados como joya).

Pero hay otra postura que ni los animalistas, ni el turismo han explorado. Y es que, sea o no una pieza ligada a la cultura maya, el makech nos recuerda una premisa que sí es común en esta comunidad: la naturaleza resuena con nosotros y nosotros con ella. Así, mientras que sí es relativamente reprochable que la usemos “de adorno”, no es reprochable que queramos tenerla cerca del corazón.

¿No sería fantástico que nuestras joyas y nuestros objetos ornamentales fueran las relaciones preciosas que tenemos con el entorno? ¿Con la vida que nos rodea? Si supiéramos decorarlas con oro y con diamante —aunque estos fueran puramente metafóricos— y las tratásemos como tesoros, otro mundo este sería.

También en Más de México: El espejo mágico de obsidiana que se exhibe en el Museo Británico

*Imágenes: Smithsonian Magazine

Actos de Dios: la compleja pieza que representa a México en la Bienal de Venecia 2019

La singular propuesta multimedia de Pablo Vargas Lugo invoca una profunda reflexión sobre la génesis mítica de nuestra identidad.

La exploración de la identidad mexicana es un acto que no se agota. Prueba de ello son las múltiples muestras de arte de la contemporaneidad que indagan en las cualidades del tejido simbólico que nos conforma.

Sin duda tenemos una enorme necesidad de hacer preguntas sobre lo que somos; trazar esbozos de respuestas, y diseñar espacios donde todas las ideas que devienen de esos ejercicios adquieran una consistencia material.

Uno de esos espacios es la singular propuesta multimedia que el artista Pablo Vargas Lugo ha llevado a la Bienal de Venecia de 2019. En pocas palabras, lo que su proyecto invoca es una profunda reflexión sobre la génesis mítica de nuestra identidad.

México en la Bienal de Venecia

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas
Este es “El arsenal”, recinto donde se presenta el pabellón mexicano.

La Bienal de Venecia es una exposición internacional de arte, probablemente una de las más prestigiosas del mundo y se ha celebrado desde 1895. En ella se reúnen lo mejor del arte contemporáneo, la arquitectura, el cine, la danza, la música y el teatro de todo el planeta.

En el evento participan alrededor de 90 países, cada uno instala un pabellón nacional donde se destacan producciones que dan cuenta de lo que es importante para el arte y el discurso cultural de cada sitio. México ha participado desde 1950, cuando se exhibió la obra de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Diego Rivera y Rufino Tamayo.

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

Otras participaciones destacadas son las de 2007, donde se exhibió a Rafael Lozano-Hemmer; 2009 con Teresa Margolles; 2013 con Ariel Guzik, y 2017 con Carlos Amorales. Por otro lado, grandes exponentes del arte contemporáneo en México han sido invitados de manera independiente. De hecho, fue en la Bienal de 1993 cuando Gabriel Orozco presentó su icónica “Caja de zapatos”.

En 2019 el pabellón mexicano exhibe a Pablo Vargas Lugo, un artista que está acostumbrado a extrapolar elementos desde diversas disciplinas (como la astronomía, la arqueología y la cartografía) hacia el arte contemporáneo, para generar complejas piezas e instalaciones que cuestionan distintas convenciones sociales y tradiciones milenarias.  

Actos de Dios de Pablo Vargas Lugo

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

“Actos de Dios” es el nombre de la compleja propuesta que representa a México en la Bienal de Venecia. El artista ha explicado que, una de la reflexiones de las que parte el proyecto es “La forma en la que las convicciones humanas se ven reflejadas –cuando no distorsionadas e instrumentalizadas– en el discurso político y el imaginario cultural” sugiriendo que siempre imprimimos nuestros anhelos más íntimos en los mitos que nos contamos para explicar por qué estamos “siendo humanos” de esta forma y no otra.

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

Esta idea, sin duda, imprime cierta fragilidad en absolutamente todas las teorías que tenemos sobre lo que somos (incluso las científicas); pues, por más “objetivas” que se presenten, siempre son narradas por un sujeto que —aunque él mismo no lo sospeche— está siguiendo una agenda secreta.

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

La pieza que puede ser catalogada de video-instalación, fue filmada en Cuatro Ciénegas, Coahuila y reúne distintos elementos conceptuales y materiales que remiten a la noción de “génesis”.

Por un lado, habla directamente del Nuevo Testamento y de los personajes que lo protagonizan, como un guiño (nada sutil) sobre la prominencia de este mito religioso en la identidad mexicana y las consecuencias de este hecho. Este elemento se refleja en dos audiovisuales, dos esculturas y una pista de audio.

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

Los audiovisuales exploran inconsistencias que existen entre los evangelios y las explota para preguntarse qué otros saberes o enseñanzas podrían surgir si nos concentramos en los huecos narrativos de los mitos que enmarcan estos textos. ¿Sería distinta la forma en la que nos dibujamos el mundo? ¿Serían otros nuestros problemas sociales? ¿Cuáles serían nuestros valores fundamentales? Y, en relación a ellos ¿cómo nos trataríamos los unos a los otros?

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

Por otro lado, la elección de trabajar en Cuatro Ciénagas no es arbitraria. Como declaró Vargas Lugo: “Cuatro Ciénagas nos parecía importante porque contiene formas de vida que anteceden a cualquier mitología imaginable, y porque ahí está el germen de la vida en la Tierra.”

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

Él se refiere a las concentraciones de estromatolitos que hay en la zona natural. Los estromatolitos son estructuras biológicas formadas por minerales y cianobacterias (bacterias tóxicas y muy resistentes a condiciones extremas). Se considera que estas formas de vida son las más antiguas de la Tierra y han existido desde hace más de 3,000 millones de años. “Es una especie de sopa de la creación la que está ahí en Cuatro Ciénegas,” dice el artista.

Esta “sopa de la creación” es retratada cuidadosamente en los audiovisuales y también toma la forma de una pieza, pues Vargas Lugo también incluyó en su instalación un tapete microbiano que se integra al pabellón.

mexico-bienal-venecia-pabellon-mexicano-2019-pablo-vargas

Poniendo a la naturaleza como protagonista de esta exploración, Vargas Lugo también podría estar sugiriendo que hay, detrás de todos los mitos culturales, un elemento germinal al que siempre podemos recurrir para “volver a empezar” y, tal vez, plantear nuestras relaciones humanas bajo otros paradigmas.

También en Más de México: Sobre la boyante escena del arte contemporáneo en México

7 consejos de Rufino Tamayo para jóvenes artistas

El maestro oaxaqueño Rufino Tamayo dejó una serie de principios especialmente útiles para los jóvenes artistas.

Si pudiéramos recorrer una representación visual de la historia completa de México, entre muchos segmentos llamativos de esta línea del tiempo, habría uno que seguramente atraería nuestra atención por sus colores y formas. Y cuando nos acercásemos a ver de qué se trata, encontraríamos un nombre familiar: Rufino Tamayo

tamayo-rufino-retrato-foto

La mente colectiva de México, y más aún su visualización, no sería la misma de no haber existido Rufino del Carmen Arellanes Tamayo (1899-1991). El eco que dejaron sus colores, comenzando por sus azules, así como sus trazos y seres, quedarían, y sin duda se mantendrán, impresos en la memoria gráfica de este país. 

Nacido en Oaxaca de Juárez, y por lo tanto uno de los miembros más destacados de ese notable linaje oaxaqueño que tan generoso ha sido con el arte, Tamayo además nos legó “una especie de declaración de principios” que, resumida en siete recomendaciones puntuales, bien podría considerarse como un hermoso racimo de consejos para jóvenes artistas –lo cual viene hoy de maravilla, en tiempos en los que el arte parece más confundido y más pretencioso que nunca–.

Estas recomendaciones surgieron a partir de una conversación que Tamayo sostuvo con en el escritor Victor Alba, y que más tarde el propio maestro oaxaqueño retomaría para escribirlas. Así, estas aparecen en la compilación Textos de Rufino Tamayo, de Raquel Tibol (cuya primera edición fue de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1987).  

A continuación te compartimos los siete consejos de Rufino Tamayo, quien por cierto, al comienzo del texto donde estos se incluyen, advierte:

Mi verdadero, mi único lenguaje está hecho de formas. De las palabras he prescindido lo más posible quizá por que jamás logré expresarme a través de ellas con la eficacia y la sinceridad de mis pinturas. 

1. Partir de la idea de que la pintura es un vehículo propio, personal, de expresión, independientemente de que sea buena o mala.

2. Trabajar con humildad, es decir, tener el orgullo de soportar el aislamiento, el silencio, la soledad y sobretodo la dureza del trabajo y las privaciones. 

3. Pintar no para vivir, sino por que se tiene necesidad de hacerlo. 

4. No tener prisa. 

5. Ser ciego para los obstáculos que colocan en el camino la envidia y la rivalidad. 

6. Preguntarse de una vez por todas ¿qué es la pintura? y estar seguros de la respuesta. Cuando se tiene ya no existen problemas ni peligro de seguir por caminos torcidos. Anteponer los problemas plásticos a todos los demás.

7. No descartar la existencia de otros problemas, ya que puede haber otros valores además de los plásticos. No hay que desdeñarlos ni ignorarlos, pero mucho menos hay que anteponerlos. 

* Imagen principal: fragmento de La gran galaxia (1978)