¿Por qué leer Instrucciones para vivir en México de Jorge Ibargüengoitia? Cuando se habla de México, muchas veces sale a relucir el misticismo y surrealismo que sus parajes y gente provocaban a los extranjeros. Sobre esto, puede verse a Kerouac, quien veía en los caminos de esta tierra, una oportunidad para inspirarse y realizar su obra literaria.
No obstante, muchos historiadores y artistas, olvidan que esta sensación “surreal” también invade a los propios mexicanos. Y es que, ver a México como un país en el que la maravilla sólo vive en los turistas resulta erróneo. De allí que el escritor Jorge Ibargüengoitia realizó este libro -con su peculiar humor-, para que cuando se tratara del ritmo agitado o situaciones inverosímiles en la Ciudad de México u otras partes del país, cada mexicano supiera cómo actuar y hasta cómo sobrevivir. A continuación, te presentamos algunas de sus instrucciones.
Una de las primeras instrucciones de Ibargüengoitia para sobrevivir a México es no madrugar. Sobre todo porque terminarás por dormirte en el hombro de un completo extraño o desayunando en la esquina del lugar donde trabajas unos:
“tamales, o bien dos huevos crudos metidos en jugo de naranja —que es una mezcla que produce cáncer en el intestino delgado— ”
Aquí en México hay una ley no escrita sobre dar el derecho de paso. Lamentablemente, muy pocos la usan. Ya que, ¿cómo hacerlo cuando hay “chimuelos que circulan a ochenta kilómetros por hora en cochecitos que están al borde de la descompostura?”. Así que, más vale que mejor tú cedas el paso a los coches. No vaya ser que termines atropellado.
Y es que, si subes al camión y por infortunio te toca al lado de alguien que pone su radio a todo volumen—ya en nuestra épocas modernas el celular— cuenta hasta diez y respira. Si bien, lo más probable es que el susodicho que escucha sus canciones se quede dormido al poco rato, no puedes reclamarle. Pues, no existe un argumento tan fuerte que pueda contra “el derecho que el pobre tiene para divertirse”.
Para Ibargüengoitia, los tacos sudados constituyen la cumbre para la tecnología mexicana. Además, son el Volkswagen de los tacos: algo práctico, bueno y económico. Por lo que, si en algún momento te encuentras hambriento y con pocos fondos, ¿qué esperas para hincarle el diente a esta delicia gastronómica? No sólo te quitarías el hambre, también contribuirías a evitar su extinción. Debido a que Ibagüengoitia piensa que están en peligro por la idea “neurótica, pero en boga de que todo alimento que no se elabora en presencia del cliente es venenoso”.
Entre los mexicanos se puede llegar a ser muy hospitalario. De allí el origen de la frase “su casa”, la cual alude a la intención de hacer pensar al otro que nuestra casa es suya, para que se sienta más bienvenido. El problema es que, cuando se trata de usar esta frase, uno tiene que usarla con gran maestría para evitar malentendidos. Póngase atención en el siguiente ejemplo de Ibargüengoitia para no repetirlo:
“—¿Qué le parece si esta noche cenamos en su humilde casa?
Aquí se corre el riesgo de que la persona a quien estamos invitando tan amablemente, nos conteste:
—¿En mi casa? ¡Ni hablar!
O bien: “Mire, señor, mi casa es humilde pero no tanto como la de usted.”
Esto, para Ibargüengoitia, ya sería el colmo porque “no sabemos si el que nos dice eso está insultándonos, o siendo ultracortas”.
Los mexicanos somos famosos por muchas cosas, entre éstas nuestra contrariedad. No sólo amamos hacer (y a ser) ruido, sino que detestamos aguantarlo si es de otro. De allí que Ibargüengoitia apela al mexicano que le encanta el desma#@! y le pide un “poquito” de más consideración. Sobre todo, y como dice Jorge, porque:
“Nuestra sociedad estaba destinada, desde tiempo inmemorial, a producir semejante joya del sentido común. No porque seamos un pueblo especialmente respetuoso del derecho ajeno, sino porque somos extraordinariamente conscientes del propio.”
¡No y no! Si eres de esos que “cree que a fuerza de tocar el claxon va a lograr poner en marcha el automóvil descompuesto que está parado frente al suyo”, ¡para! No sólo porque no lograrás nada, sino porque y en palabras de Jorge, muestras la hediondez más profunda de tu alma detestable (y además estresas a todos los que están a tu alrededor).
Ahora que sabes algunas de las instrucciones de Ibargüengoitia para vivir en este país. ¿Estás de acuerdo? ¿Cuáles agregarías? México es un país donde la racionalidad puede ser un reto, por eso la necesidad de querer un manual para atravesar su territorio. Aunque, a pesar de sus desafíos, este lugar es bello por sus contradicciones, las cuales son una muestra de nuestra idiosincracia que, como Ibargüengoitia, nos hace ver las cosas difíciles con humor.
*Referencia de imágenes: 1) LeaNoticias, 2) RevistaMira, 3) YoInfluyo, 4) Máspormás .
¿Qué productos mexicanos de calidad puedes privilegiar y así ayudar a México a combatir los…
El Sello Verde de Maíz Nativo: una iniciativa para proteger el patrimonio alimentario y cultural…
Supersticiones mexicanas para llenar la mente de imágenes ricas en espíritu.
Hay muchos misterios y leyendas alrededor del tilcuate o cincuate, una serpiente presente en nuestra…
Esta lista de platillos de maíz refleja la explosiva riqueza y diversidad de México y…
Existen cientos de recetas de alimentos y platillos hechos de maíz ¿cuáles son los favoritos…