Emblema mexicano: las quesadillas (con o sin queso)

Actualmente las quesadillas son el resultado de un mestizaje gastronómico y cultural, en donde las quesadillas dulces se convirtieron en la un platillo salado compuesto de tortillas –de maíz o de harina– y queso.

Las quesadillas no son sólo unas tortillas dobladas a la mitad y rellenas de queso o algún otro ingrediente, si no un emblema de la cocina tradicional mexicana. Si bien se habla de una fusión de la cultura mesoamericana y europea, estos elementos culinarios son realmente un aporte al mundo gastronómico de corte internacional.

De acuerdo con el Diccionario de mejicanismos de Francisco J. Santamaría, publicado en 1969, las quesadillas eran unos “pequeños pastelillos de maíz, queso y azúcar” que ya en el siglo XVIII se vendían en las calles como postre. Solían cocinarse en un comal y adquirían una forma de media luna para resguardar el relleno de miel o frutas.

Actualmente las quesadillas son el resultado de un mestizaje gastronómico y cultural, en donde las quesadillas dulces –de queso añejo, canela, azúcar, azafrán, clavo, pimienta y cilantro– se convirtieron en la un platillo salado compuesto de tortillas –de maíz o de harina– y queso que se expande en los mercados, tianguis y puestos ambulantes.

Si bien no se sabe con exactitud cuándo se introdujo la tortilla, tal y como la conocemos, en el proceso quesadillero, los registros históricos señalan que la tortilla de maíz tiene un origen previo a la conquista española, y la tortilla harina, oriunda del norte de México, durante la época colonial. Ambas tortillas se usaron normalmente como un acompañamiento para la comida, resultando así en los tacos, burritos, quesadillas, memelas, etcétera.

Desde entonces se diversificó la manera de preparar las quesadillas en casas, fondas y restaurantes. Varió tanto el uso de los ingredientes como el proceso de preparación. Inclusive nació la creación “chilanga” de las quesadillas sin queso, en donde se prepara un guiso sin el producto tradicional –el queso– pero con epazote, huitlacoche, picadillo, flor de calabaza, cebolla, chile serrano, camarones, sesos, papas con chorizo, etcétera.

Se dice que los capitalinos fueron los responsables de esta variedad –las quesadillas sin queso–, desatando una polémica de desprecio e incomodidad entre los oriundos de la ciudad de México y los del resto del país. No obstante, dicha hecatombe cultural se finalizó en el momento en que la Real Academia de la Lengua Española, la máxima institución del idioma español, reconoció a las quesadillas como un alimento doblado que puede estar relleno con o sin queso:

1. f. Cierto género de pastel, compuesto de queso y masa.

2. f. Cierta especie de dulce, hecho a modo de pastelillo, relleno de almíbar, conserva u otro manjar.

3. f. Méx. Tortilla de maíz rellena de queso u otros ingredientes que se come caliente.

Entre otras variaciones de su preparación se encuentran las quesadillas fritas en abundante manteca –de cerdo o vegetal– o aceite caliente; las quesadillas al comal; los molotes, elaborados en masa de nixtamal y harina de trigo, añadiéndole puré de papa y plátano; y las memelas, las cuales son tortillas ovaladas preparadas al comal. Sin olvidar, por supuesto, el agregado obligatorio de las salsas picosas que no sólo agregan un sabor peculiar, también desencadenan una adicción deliciosa.

* Imagen: Cookpad

Seres fantásticos hechos de icónicos platillos mexicanos (GALERÍA)

Este increíble ilustrador mexicano reinterpreta ingeniosamente algunas joyas de nuestra cultura.

Si eso que llamamos “cultura mexicana” a veces nos sabe a viejo, tal vez sea porque nuestros referentes son un poco planos y bastante convencionales. Es cierto: todos los símbolos necesitan refrescarse de vez en cuando y no sólo para reivindicarse, también para adaptarse a nuevas formas de vivir y entender el mundo. Por otro lado, a ninguna reliquia le cae mal un toque de buen humor y, en nuestro caso, ingenio a la mexicana.

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Esto es lo que está detrás de las ilustraciones del perspicaz artista morelense Pedro Larez que se dedica a reinterpretar algunas joyas de nuestra cultura. A él le interesa mantener activas estas referencias culturales, pero con un enfoque fresco que le hable a las generaciones contemporáneas y que se permita jugar y mezclarse con el mundo de la cultura popular y la estética millennial.

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Lo que hago es una reinterpretación a mi manera, de la forma que más me gusta; pero al mismo tiempo invito a las personas a investigar más a fondo sobre nuestra cultura, a adentrarse en ella y seguirla transmitiendo.

La ilustración es sin duda un vehículo perfecto para este ejercicio. Se presta a reunir mundos completamente ajenos, es accesible y puede ser muy divertida. Para Pedro ilustrar fue un “movimiento instintivo”, porque siempre le gustó mucho dibujar. Además es un medio muy abierto, que permite conjugar toda clase de ideas y realmente expresarse con ganas. De hecho, sin faltar al respeto, Pedro juega con los clichés y los límites de la cultura que retrata, especialmente de los dioses del panteón mexica, pero también con figuras de la religión católica y otros signos tradicionales.

Me mueven muchas cosas (…) principalmente es saber que estoy poniendo un granito de arena para volver a hacer notoria la cultura mexicana. Desde pequeño me ha motivado el conocimiento, en general y la mitología es uno de los tópicos que más me atrae; entonces, saber que le gente ve lo que hago y se motiva para investigar, hablar, dialogar o incluso hacer sus propias historias ilustradas es una de las mayores motivaciones que siento como creador.  

La comida mexicana no podía faltar y su serie sobre gastronomía es imperdible. Nos cuenta que, además de que le encanta la cocina de nuestro país, la serie comenzó como un experimento azaroso, unos cuantos juegos de palabras y otros chistes curiosos. Aquí te dejamos una buena probada:

Crea un trompo al pastor casero para comer infinitamente tacos

Imposibilitados por el no saber cómo hacer un tronco, muchos se han quedado con las ganas de hacer unos taquitos al pastor caseros. Con estos pasos, esto no volverá a suceder.

A lo largo de la historia, ha habido diferentes tipos de tacos. Desde los de suadero, cecina natural, hasta los más excéntricos,  como los de cabeza o lengua.  Aunque, el taco al pastor hoy en día, continúa siendo el predilecto de muchos. Sea por su sabor, o la manera en que es preparado, esta comida se ha vuelto un distintivo en México. Tanto así, que existe en cada esquina un puesto en dónde poder comprarlos. 

El disfrutar de un buen taco es, sin duda alguna, una manera de perpetuar la tradición mexicana, mas  hacerlos también. Esta es una iniciativa que muchos han pesado, aunque el problema de dónde encontrar un trompo o cómo hacerlo es lo que ha detenido a varios. De allí que, nosotros te presentamos cómo hacer un trompo o, al menos, de qué manera construir su equivalente. 

Utiliza una charola

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Una bandeja es el plato ideal para cocinar nuestro taco al pastor.  De esta manera, la carne podrá ser cocinada a elevada temperatura sin el peligro de algún accidente. También se recomienda recubrirla con papel encerado

Una rodaja de piña como base

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El uso de una rodaja de piña es bastante importante, tanto para la sazón como el decoramiento de este alimento. Se debe cortar la piña acorde al diámetro con el cual se decida cortarse, debido a que ésta será la base del tronco al pastor. Se recomienda utilizar un diámetro de 13 centímetros

Dos palos de madera de brocheta 

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El siguiente paso, es adquirir dos palos de madera para brocheta. La longitud es opcional y acorde al gusto de cuán grande uno desea que sea el largo de su tronco. Al ya tener este material, lo siguiente, e indispensable, es clavar los palos de madera en la piña. Ensartarlos de una manera profunda es muy importante. De lo contrario, la estructura y firmeza del tronco resultará imposible. 

Colocar la carne

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Una vez que ya se tiene esta estructura, debe colocarse la carne en el palo. La carne ya deberá estar sazonada con el chile guajillo, jugo de piña y los otros condimentos necesarios. El tipo de carne que se recomienda utilizar es hombro de puerco y, sobre la cantidad, sugerimos un aproximado de 2 K. También es opcional poner rodabas de cebolla o piña entre la carne. Aunque, por tradición, se suele poner una rodaja de piña hasta la punta de lo que vendría ya ser el trompo.

Meter al horno

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Ya listo el tronco al pastor, debe meterse al horno a una temperatura de 180º C y esperar, aproximadamente, 1 y 1/2 horas

 

¡A disfrutar!

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El último paso y el más importante es disfrutar de los tacos al pastor. De esta manera, no sólo disfrutarás de los taquitos al pastor en la calle, sino que la oportunidad de ya hacerlos tú, en tu casa y de manera infinita ya es posible. 

 

Imágenes: 1)Adolfo Calsin, 3)Javier Lastras y 5)Megumi

Descoloniza tu dieta: comer mexicano es hacer una declaración política y cultural

Estas mujeres chicanas buscan recuperar la dieta mexicana tradicional y prehispánica para vivir más saludables, y de paso, hacer una noble declaración sobre su identidad.

Todo lo que hacemos es cultural. La alimentación no es la excepción, pues está emplazada en un contexto social, económico, político e histórico y responde a formas específicas de comprender el mundo.

Lo que comemos reivindica tradiciones, beneficia económicamente a algunos grupos en lugar de a otros y hasta promueve prácticas que pueden o no ser ecológicamente sustentables. Así, cuando elegimos con qué y cómo alimentarnos estamos asumiendo también una responsabilidad.

Esta es la idea de Luz Calvo y Catriona Rueda, investigadoras de la Universidad Estatal de California en Estados Unidos, ambas dedicadas a los estudios decoloniales. Lo decolonial, es una forma crítica de entender a la cultura y la sociedad, que nos invita a tomar distancia de la forma en que vivimos, e identificar cuáles de nuestras acciones están perpetuando colonialismos.

La vigencia de una conquista a través de la comida

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A raíz de la conquista de México, el intercambio cultural —a la fuerza o gustosamente, por igual— fue tan extenso que sería imposible no mantener fragmentos del México que se construyó después de aquél hecho histórico. A la par, el mundo globalizado al que nos estamos acostumbrando está acabando con las formas genuinas de hacer las cosas en los países, y a cambio, ofrece una vida cargada de información y tradiciones al estilo  fast food.

En México, nuestro sistema económico actual sigue beneficiando a pequeños grupos capitalistas transnacionales, en lugar de a las pequeñas empresas nacionales o a los productores locales. Pero, a pesar de todo el tiempo que ha pasado desde la conquista y lo que llevamos en constante transformación de nuestros hábitos, los pueblos indígenas de México han sabido mantenerse en pie, con todos sus tesoros de cultura. 

Preocupadas por estos asuntos –que son más evidentes en la población mexicana que vive en Estados Unidos–, Luz y Catriona han propuesto la descolonización de la dieta. Ellas piensan que muchos de los hábitos alimenticios cotidianos para los mexicanos y chicanos han sido impuestos por dinámicas coloniales. Esto conlleva muchos problemas y el principal es la salud. La dieta estadounidense que se ha vuelto muy popular en nuestro país, a través de la industrialización de los alimentos, es muy mala, incluso para el cuerpo. Por otro lado y paradójicamente, los alimentos mexicanos que estamos dejando de consumir son medicina por sí mismos, advierten las investigadoras.

 

Nuestra forma de comer reivindica una tradición

“Descolonizar la dieta es una postura política” explican, pues comer con base en el conocimiento ancestral y la alimentación prehispánica es una forma de reivindicar culturas oprimidas y rechazar la supremacía de culturas foráneas. Por otro lado, la colonización, en todas sus formas de ser, se ha encargado de romper nuestra relación directa con la tierra.

Ellas ya lo están poniendo en práctica y de su experiencia y extensa investigación ha resultado un libro de cocina. En este trabajo explican sus principios teóricos y regalan instrucciones para cocinar diversas adaptaciones contemporáneas de platillos típicos mexicanos. Los ingredientes principales son verduras y otras delicias que vienen directo del campo, probando que la comida mexicana es mucho más que garnachas y fritangas. Y, aunque, no tienes que dejar de disfrutar las propuestas que emanan de otras tradiciones, vale recordar que no sólo eres lo que comes: lo que comes está reivindicando una forma de vida específica, que puede o no beneficiarte a ti y a los que te rodean.

Revisa aquí más sobre el proyecto para descolonizar la dieta y algunas deliciosas recetas prehispánicas, en su versión vegetariana y muy contemporánea.

*Imágenes: 1) Melissa Renwick; 2) Miki Vargas; 3) thinkmexican.tumblr.com; 4) Luz Calvo y Catriona Rueda