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Un buen documental sobre María Sabina (VIDEO)

Ve enlínea el documental Maria Sabina. Mujer Espíritu, una buena oportunidad para acercarte a la figura de esta célebre curandera oaxaqueña.

María Sabina Magdalena García (1894-1985) es un personaje clave en el misticismo contemporáneo de México. Ella sintetiza con alta fidelidad la figura del chamán –tan recurrida en estos tiempos de búsqueda trascendental y trabajo del espíritu–, y reúne algunos de los  instrumentos fundamentales de la tradición mística de nuestro país: el uso ritual de alucinógenos naturales, de rezos para conducirse a realidades paralelas, de sabiduría franca –esa que se aprende en el campo, en la sierra, en el maíz y el fuego–.

Esta curandera de Huautla de Jimenez, un pueblo ubicado en la sierra mazateca de Oaxaca, alcanzó la celebridad luego de que innumerables personajes de su época acudieran con ella para ser guiados a través de mundos intangibles, desde Jim Morrison hasta Walt Disney, pasando por Aldous Huxley, Bob Dylan y John Lennon.  

El documental Maria Sabina. Mujer Espíritu (1979) es una buena oportunidad para acercarnos a esta matrona metafísica que, de la mano de sus “niños santos” (hongos alucinógenos), contribuyó de manera activa a abrir las puertas de la percepción de más de una generación. 

Créditos: Dirección / Guión / Fotografía – Nicolas Echevarría; Música – Mario Lavista; Narración – Andrés Henestrosa.

Hongos: un tesoro oculto en los bosques oaxaqueños

Dos hermanas de la Mixteca están promoviendo el rico (y delicioso) valor cultural de los hongos locales…

Viviendo en México (y sobre todo siendo mexicano) es fácil acostumbrarse a la fantástica biodiversidad. Frutas, verduras, plantas y animales de todas formas, colores y sabores aparecen disponibles y siempre deliciosas todo el año. Pero esta tierra aún se guarda sus secretos.

En su artículo “En Oaxaca enseñan a vivir de los hongos”, Fernando Miranda comparte que tan sólo en los bosques de San Esteban Atlatlahuca, en la Mixteca Alta de Oaxaca existen 250 especies de hongos, de las cuales 32 son definitivamente comestibles. Suertudos aquellos los que han probado más de tres. Por supuesto, sería imposible reconocer, incluso siendo mexicano, un espectro tan variado de riquezas; especialmente si los conocimientos tradicionales sobre las mismas se están perdiendo y los bosques donde crecen están desapareciendo.

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Con esto en mente, Belén y Oralia Bautista, dos hermanas originarias de San Esteban se dedican a catalogar las especies de hongos que aún habitan los bosques de su tierra y, también, generan proyectos para capitalizar y divulgar los saberes que extraen de su investigación con ayuda de su equipo: el Grupo Etnomicológico de la Mixteca.       

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Ella es Belén.

El ejercicio implica una dedicación y sensibilidad excepcionales, que va desde recolectar hongos, saber nombrarlos según la nomenclatura científica y reconocer las propiedades y significados que la comunidad ñuu savi les ha atribuido por cientos de años. Para distintos grupos mixtecos los hongos son verdaderos tesoros, por sus sabor, su uso medicinal, ritual y, aunque sean venenosos, por las funciones que cumplen en los ecosistemas que habitan.    

Como dijo Belén, para la nota de Miranda en El Universal:

“Los árboles son los que absorben todos los nutrientes del ambiente, el agua (y realizan) la fotosíntesis y al final generan carbohidratos que le entregan a los hongos, estos, en agradecimiento por la comida sirven como un canal para equilibrar el bosque. A este proceso se le llama micorrización: mico es hongo y riza es raíz.”

Evidentemente, la sensibilidad peculiar de quien estudia la naturaleza, como lo hacen Belén y Oralia, también se manifiesta en el entendimiento de una especie. Llamados en muchos sentidos “parásitos” por alimentarse de lo que producen otros o de sus desechos en descomposición, los hongos también se consideran esenciales.

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Pero hay que estar cerca de la tierra para admirar con cuidado estos procesos. Como narra El Universal, Belén y Oralia han vivido siempre muy cerca de los bosques y del concepto de territorio. Su proyecto, en muchos sentidos, se relaciona con lo último.

En sitios como San Esteban, las comunidades locales habitan el espacio, pero no lo territorializan. Son muchas las circunstancias que impiden el aprovechamiento de estas tierras que sin duda les pertenecen. La falta de recursos técnicos es posiblemente una de las más frecuentes. Pero es posible darle la vuelta a ese asunto.

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El Grupo Etnomicológico de la Mixteca ha generado alianzas con distintas universidades que están sistematizando sus descubrimientos y también recuperando los de la comunidad entera. Por el momento, han logrado catalogar 49 de las 250 especies. No deja de ser impresionante que 32 de ellas sean comestibles; además, 2 medicinales y 15 son tóxicas.

Esta recopilación de saberes es muy valiosa. Como cuenta Belén, antes solo se transmitían de generación a generación. Había riesgo de confundirse y de que los saberes se erosionaran con el tiempo. Un hongo se reconocía como “malo” por haber provocado la muerte de una persona. El asunto era desafortunadamente empírico.

Al mismo tiempo, ese saber intuitivo está increíblemente presente en la vida de la comunidad. Belén afirma conocer desde muy pequeña muchas cosas sobre los hongos; sobre sus propiedades. Tal vez no sobre su función en el ecosistema; pero sí lo demás. Es una preciosa curiosidad y una cualidad que ojalá pudiera replicarse por todos lados: “niños que conocen sus recursos”.

hongos-mexicanos-oaxaquenos-oaxaca-sagrados-magicos-comestibles-azules-etnomicologicoAhora, también, en San Esteban hay adultos que conocen el valor de sus recursos para el resto del mundo. Oralia explica que algunos hongos “tienen precios exorbitantes” por sus cualidades gastronómicas; y mientras unos pagan lo que cuesten solo para probarlos, en la comunidad han estado presentes desde siempre.

Por esto se lleva a cabo anualmente la “Feria de los Hongos Silvestres”, donde la comunidad intercambia saberes con chefs y otros especialistas y que se ha vuelto el evento más importante para un pueblo que ahora vive de proyectos ecoturísticos que giran en torno a los hongos.

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Tal vez el legado más importante que está construyendo el Grupo Etnomicológico de la Mixteca es que están enseñando a la comunidad a aprovechar el verdadero tesoro oculto en los bosques oaxaqueños: el poder de resonar con la naturaleza.  

Dice Belén:

“Son recursos nobles que no nada más quitan; también dan a los otros. Esa reciprocidad nos falta como seres humanos.”

*Imágenes: 1) Alejandro Zamora; 2) Animal Gourmet; 3) El Universal; 4) Crédito no especificado; 5) mexicoenimagenes.mx; 6) Eneas de Troya/Flickr.

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El niño Fidencio: una figura de magia y misterio

Se asegura que el Niño Fidencio curó a miles de personas. Practicó cirugía con pedazos de vidrio como bisturíes y sus seguidores afirman que poseía el don de la clarividencia.

México es un país donde la magia y el misterio se cultivan a flor de piel. Durante la historia de este país han existido incontables chamanes o brujos, aunque el caso del Niño Fidencio pareciera ser excepcional. En palabras de sus creyentes, este hombre tenía la capacidad de curar a miles. 

Desde el uso de vidrios como bisturíes, hasta la clarividencia, se dice que el Niño Fidencio tenía poderes paranormales y no dudaba en usarlos para el bien común. Ya fuera para gente pobre o rica, el curandero socorría a todos con sus misteriosos dones.

Historia

Fidencio nació en Irámuco, Guanajuato, en 1898. Rodeado de carencias, tanto familiares como económicas, trabajó en Yucatán como cocinero en diferentes barcos. Pero el nivel de pobreza de Fidencio eran una constancia en su día a día, por lo que el joven decidió cambiar su vida

En 1921 llegó a Espinazo, Nuevo León, en busca de su padre adoptivo Enrique López de la Fuente. Fue en este momento cuando empezó a escuchar voces, sonidos sin rostros que le decían que él tenía la magia de curar a otros y debía usarla. Fidencio no lo pensó mucho y acató el mandato.

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La fama y el mito

Pronto, los métodos de Fidencio se volvieron una noticia gracias a Teodoro Von Wernich, dueño de la hacienda donde era administrador su padre adoptivo. El hacendado había puesto un anuncio en un periódico regiomontano donde hablaba de las curaciones milagrosas que había recibido de Fidencio. Lo que pasó después de esto, fue historia.

El Niño Fidencio se volvió inmensamente famoso al igual que sus métodos de curación. Entre sus procedimientos estaba el uso de herbolaria, extraer muelas con pinzas de mecánico y una curación que consistía en aventar frutas y verduras a los enfermos para que se curaran.

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Al parecer, estos métodos daban resultado, porque mucha gente iba a buscarlo. La cantidad de sus pacientes era tan grande que, si había alguien que quería ser atendido por el curandero, debía esperar semanas o meses.  Incluso el propio Plutarco Elias Calles buscó su ayuda por un supuesto caso de lepra. Los rumores dicen que el presidente estuvo con Fidencio varias horas y, que fue en esos momentos de confidencia y misterio, que el brujo le aconsejó formar el Partido de la Revolución Mexicana.

En fin, más allá de cuánto mito y cuánta realidad se hayan cultivado alrededor de la figura del Niño Fidencio, no es casualidad que haya nacido en México. Tal vez este país emana una atmósfera en la que las personas como Fidencio perciben una realidad más sensible, o al menos, llena de misterio.

Imagen principal: Esténcil del artista callejero “Niño Fidencio”

Los extraterrestres y la magia, una creencia muy a la mexicana

Soñadores o visionarios, los mexicanos parecen creer en la vida más allá de la muerte y los extraterrestres. Un nuevo estudio lo afirma.

El misticismo y los extraterrestres, una creencia mexicana. Al menos eso es lo que apunta un estudio realizado por Martijn Lamper, quien con su trabajo Majority of humanity say we are not alone in the universe, ha arrojado nuevos datos sobre qué más creen en la vida extraterrestre y la magia. Los mexicanos ocupamos el segundo lugar.

La asociación entre el misticismo y la vida extraterrestre no es arbitraria. Tampoco es una señal del bajo grado de educación o ignorancia del pueblo o nación que cree en ellas. Al contrario, refleja una apertura a las nuevas posibilidades, el atrevimiento de romper nuevos paradigmas y, sobre todo, la humildad de reconocer que en un universo tan grande, la raza humana no podría estar sola.

Los datos del estudio son claros en cuanto a esto. Según sus resultados, las personas más propensas a creer en la vida extraterrestre están altamente interesadas en la ciencia, son de mente abierta, son tolerantes, son pensadores holísticos y son fervientes creyentes de que la imaginación y los sueños pueden de alguna manera afectar la realidad. Entre otras de las características que salieron a relucir resaltó que, de las 47% personas que creían en la existencia de los extraterrestres, muchas estaban a favor de buscar una manera de contactarlos, mientras una porción pequeña de gente aseguraba que lo mejor era no intentar algún tipo de comunicación.

La renuencia, como la atracción hacia lo desconocido, es una característica muy humana. La seducción que ha sentido el ser humano por estos temas se ha remontado desde sus inicios, como, por ejemplo, la manera en que se descubrió el fuego. Sin este tipo de necesidad que tiene el hombre y la mujer, de buscar lo extraño, los avances de la raza humana se hubieran entorpecido. De ahí que, pensar que la existencia extraterrestre es algo ignorante no es correcto. Simplemente es un raciocinio que se fundamenta en la fuerte premisa de que, en un cosmos tan inmenso, el planeta tierra no podría ser el único con vida inteligente.

Lo mismo sucede en cuanto a ver en los sueños y la magia un cierto poder. Esto no necesariamente significa que hay una falta de inteligencia. Muestra el grado de espiritualidad de la gente, su búsqueda de respuestas más allá de verdades absolutas. Algo que, lamentablemente, la ciencia aún no ha podido descifrar. Además, resulta muy pertinente recordar que el valor de los sueños es innegable. Tanto así que, en Europa, Freud decidió analizarlos para comprender de una manera más óptima la psique del ser humano.

El ver en el misticismo y la magia una nueva manera de autodescubrimiento y curación, como en el chamanismo y los rituales, también es una manera de abordar la complejidad del ser humano, así como buscar nuevas alternativas a la medicina tradicional, altamente cuestionable a lo largo de la historia. Es por esto que, muchos de los habitantes de México, buscan alternativas en la herencia de sus antepasados. Después de todo, como en muchos otros países de América, en México se transpira la nigromancia hasta en sus poros.

Estas creencias ancestrales han sobrevino la llegada de los europeos, la conquista y todavía ahora se les puede encontrar. Tanto así que, para muchas personas, son consideradas ya parte de la realidad. Debido a esto, no resulta sorpresivo que varios habitantes de México aún crean en la magia. Otro de los factores que ha favorecido la visión de lo místico como algo verdadero o parte de la realidad, reside en la riqueza de culturas mágicas que hay en el país. Algunos ejemplos pueden verse en los médicos curanderos, conocidos como los jíteberes en las comunidades indigenas, o la existencia de mujeres como Luz Irene Bacasegua, curandera de la etnia de los mayos en Sinaloa.

Este misticismo, alimentado por la medicina herbolaria y las figuras míticas de brujas o hechiceras, ha convertido al mexicano en una persona abierta a nuevas posibilidades y, tal vez, a encuentros cercanos con el tercer tipo. Aunque algo es claro: en un universo en el que la realidad parece volverse cada vez más frágil, el mexicano aprende a ver tras sus grietas con la valentía de descubrir la magia o vida planetaria en el caos.

*Referencias de imágenes: 4) Gustavo M