México le debe mucho a este hombre que hoy celebra 90 años de vida

Don Miguel León Portilla es una figura fundamental en la conciliación de los mexicanos con su historia.

La erudición es un capital que fácilmente impresiona a cualquiera. Pero cuando esta se combina con un compromiso apasionado, con un sentido de responsabilidad, entonces ocurren cosas maravillosas. Y esto es precisamente lo que Don Miguel León Portilla nos ha probado con creces a lo largo de su espectacular trayectoria. 

Gracias a su incansable y lúcido trabajo los mexicanos sabemos hoy mucho más de nuestro pasado, estamos más cerca de honrar una verdadera comunión con esas raíces culturales e identitarias que representan, sin duda, el mayor tesoro que poseemos como sociedad. La épica labor de hermanar a un pueblo con su historia, de promover que se refleje en ella con nitidez y orgullo, y de encontrar respuesta a algunas de las más relevantes interrogantes de su identidad, es una a la que el Dr. León Portilla ha contribuido de manera brillante y francamente inspiradora.

Merecedor de numerosas distinciones, entre ellas la obtención del Premio Nacional de Ciencias y Artes (1981) o la Medalla de Honor Belisario Dominguez (1995) así como 28 doctorados Honoris Causa de universidades alrededor del mundo, México le celebra este 23 de febrero sus noventa años a a uno de sus más sustanciosos eruditos. 

En +DeMX nos unimos a esta celebración que, como pocas veces, tienen un eco determinante de agradecimiento. 

Entre sus publicaciones destacan:

  • Quince poetas del mundo náhuatl (1993)
  • Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961)
  • Tiempo y realidad en el pensamiento maya (1968)
  • El reverso de la conquista. Relaciones aztecas, mayas e incas (1964)
  • Visión de los vencidos (1959). (Su obra más popular)

*Imagen:Notimex

 

 

Reconocen a Juan Villoro y este dona premio a las comunidades zapatistas

Obtuvo el premio excelencia en letras José Emilio Pachecho 2016 y advirtió que el zapatismo tiene un valor de justicia muy importante.

Para muchísimas personas en el mundo las comunidades autónomas zapatistas tienen un gran valor histórico. Son vivos ejemplos de cómo comunidades nativas pueden pervivir con sus propias costumbres aún dentro de un mundo capitalista y globalizado.

Así, son consideradas como un parteaguas que rompe el paradigma que apunta a que todos debemos vivir como dicta el “acomodo de las cosas” cuando nacemos, y en realidad no es así.

Luego de años de resistencia estas comunidades han conseguido (con sus represalias) que sea reconocido el valor de su propio modo de vida, al menos desde el punto del respeto y la libertad. El zapatismo, en este sentido, ha sido muy importante para el mundo, y será un referente cada vez más recurrente.

Hace unos días Juan Villoro fue el cuarto mexicano en recibir el premio excelencia en letras José Emilio Pachecho 2016, antes lo habían obtenido Elena Poniatowska, Fernando del Paso y José Emilio Pacheco. Siendo uno de los intelectuales más importantes del país es une referente no solo literario y periodístico: también es una voz importante como líder de opinión que se ha vuelto.

Lo extraordinario de su premio es que Villoro decidió donarlo (de unos 150 mil pesos) a las comunidades zapatistas. Dijo dijo que no puede recibir un premio en tierra maya sin pensar en quienes piden justicia en tzoltzil, tzeltal o tojolabal, y desean que algún día, en este país, se pueda mandar obedeciendo:

Para continuar, así sea de manera simbólica, sus tareas de salud y educación.

Agregó también que “la literatura cuenta la trama oculta de la vida, los días que no se nombran, y que en esta época de quebrantos  en donde vivimos, no dejamos de imaginar mundos posibles.”

La donación del premio de Villoro, más allá del beneficio económico (que como él dicta es más bien simbólico) es una manera de mantener en la conciencia colectiva el valor del zapatismo, que día a día nos ha dicho, con el ejemplo, que “otros mundos son posibles en un mundo donde quepan muchos mundos”.

*Imagen: cronicadexalapa.com

Lydia Cacho gana Premio de Derechos Humanos en Nueva York

El galardón conviene colectivamente al sumar su margen de protección y que así persista en una construcción de una realidad más justa desde el periodismo.

El periodismo ha estado ligado a la lucha por el respeto de los derechos humanos desde siempre por ser un contrapeso del poder. Ahí donde este mete sus manos investigadoras las capas de la realidad en algún punto muestrarán a los actores de poder inmiscuidos, y sus roles.

Hacer por ello un periodismo de profundidad es siempre peligroso, y como lo decía el periodista por excelencia Richard Kapuściński, el periodismo no puede ser hecho por cínicos. El verdadero periodismo es siempre alcanzado por personas comprometidas, involucradas en una persecución ética (incluso inconsciente) de una mejor realidad.

En México Lydia Cacho ha sido en las últimas décadas un personaje crucial en el periodismo de este país. Nos ha dado pistas, por ejemplo, de cómo funciona la red de trata de mujeres mundial, y cómo está ligada al poder político.

Cacho nos ha develado cómo algunos actores de poder “caciquiles” tan arraigados en los estados tejen alianzas cómplices en los más intrincados y oscuros negocios como la trata de mujeres, e incluso la pederastia.

No necesita más presentación, es un personaje involucrado desde lo más hondo de su búsqueda personal en una mejora de la realidad social y ahora ha ganado uno más de los reconocimientos sumados a su carrera. Y de algún modo a todos este galardón nos dignifica, pues es una manera de otorgarle más prestigio, con ello más poder, y de algún modo protección para continuar siendo un contrapeso del poder desde el periodismo.

El próximo 9 de mayo a Cacho le será entregado el Premio ALBA/Puffin al Activismo en Pro de los Derechos Humanos, otorgado por los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln (ALBA), y que este año también reconoce también al periodista Jeremy Scahill.

El comunicado retomado (que es una increíble noticia) apunta:

En ambos lados de la volátil frontera entre México y Estados Unidos, Lydia Cacho y Jeremy Scahill han dedicado sus carreras a exponer la corrupción, violencia y abuso de poder que es omitido en los medios de comunicación dominantes. El trabajo de Cacho y Scahill ejemplifica la intersección del periodismo expositivo y el activismo por los derechos humanos; el compromiso de los dos a romper los silencios más profundos que han incitado investigaciones sobre las guerras fantasma de Estados Unidos en Oriente Medio y en Africa y también sobre el uso de la censura, tortura y corrupción por la parte del gobierno de México.

Guerreros cósmicos: Nezahualcóyotl y la épica poesía del tiempo

Hubo quienes afirmaron, a través de elogios poéticos y crónicas, que Nezahualcóyotl era un inmanente conocedor de las “cosas ocultas” y que su existencia misma era una profecía.

Hablar de poesía náhuatl siempre nos remitirá a Nezahualcóyotl, tal vez el poeta más popular de la era prehispánica. Un guerrero que también fue un símbolo; de la temporalidad, de la muerte, del destino, del enigma y también de las realidades divinas. Nezahualcóyotl no era un dios, pero si un artista sensible cuya poesía y canto contenía proverbial sabiduría. Hubo quienes afirmaron, a través de elogios poéticos y crónicas, que Nezahualcóyotl era un inmanente conocedor de las “cosas ocultas” y que su existencia misma era una profecía.

El príncipe tezcocano (proveniente de lo que hoy es la zona de Texcoco, muy cerca a Teotihuacán) poseía una notable influencia de la cultura tolteca, misma que le permitió adquirir el interés por la escritura, que le fue enseñada por su abuelo Huitzilihuitzin, filósofo y “señor” de Tenochtitlán. 

nezahualcoyotlGran parte de la influencia de los desaparecidos teotihuacanos marcó el desarrollo de una nueva era, incluso para los aztecas, que vivieron un sincretismo cultural y religioso a partir de los mitos sobre la misteriosa ciudad de los dioses. Esto nos remite en alguna medida a la obra de José Vasconcelos, La raza cósmica, que describe un interesante análisis sobre la importancia del sincretismo racial, el mestizaje, y nos proyecta un futuro en el que la síntesis de etnias dará lugar a una selección natural más exigente, que depure al espíritu y lo vuelva superior. Y Nezahualcóyotl es tal vez un ejemplo de este linaje ideológico/cósmico, que se sincretizó a través de mitos y creencia, y que sucedió mucho antes de la llegada de los españoles y del mestizaje como tal. 

Traductores advierten que sus poemas bien podrían compararse con obras de poesía filosófica de gran valor universal. Entre sus temas más recalcados están la muerte y la región donde habitan los descarnados; lo inevitable, el destino; la posibilidad de vislumbrar el conocimiento de un “Dador” universal y más importante aún el tiempo; el tiempo que vislumbraba como un salto transitorio; su fugacidad cuando existe y su eternidad cuando muere. Las colecciones de cantares prehispánicos acogen alrededor de 30 poemas de Nezahualcóyotl. 

A continuación algunos ejemplos de la obra de este fascinante personaje, extraídos del libro Nezahualcoyotl, poesía y pensamiento (1979), de Miguel León-Portilla:

Yo lo pregunto

Yo, Nezahualcóyotl, lo pregunto:

¿A caso de veras se vive con raíz en la tierra?

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,

aunque sea de oro se rompe,

aunque sea de plumaje de quetzal se desgarra.

No para siempre en la tierra:

sólo un poco aquí.

 

¿A dónde iremos?

¿A dónde iremos

donde la muerte no existe?

Mas, ¿por esto viviré llorando?

Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá por siempre.

Aun los príncipes a morir vinieron,

Los bultos funerarios se queman.

Que tu corazón se enderece:

Aquí nadie vivirá para siempre.

 

3

¿Eres Tú Verdadero?

¿Eres tú verdadero (tienes raíz)? 

Sólo quien todas las cosas domina, 

El Dador de la vida.

¿Es esto verdad?

¿Acaso no lo es, como dicen? 

¡Que nuestros corazones

no teman tormento!

Todo lo que es verdadero, 

(lo que tiene raíz), 

dicen que no es verdadero 

(que no tiene raíz). 

El Dador de la vida 

Sólo se muestra arbitrario.

¡Que nuestros corazones 

no tengan tormento! 

 

4

Donde se extiende el agua de jade, aquí en México.

Tú, con sauces preciosos, 

Verdes como jade, 

Engalanas la ciudad,

La niebla sobre nosotros se extiende, 

¡que broten flores preciosas!

¡que permanezcan en vuestras manos! 

Son vuestro canto, vuestra palabra. 

Haces vibrar tu abanico de plumas finas, 

lo contempla la garza

lo contempla el quetzal.

¡Son amigos los príncipes!

La niebla sobre nosotros se extiende, 

¡que broten flores preciosas! 

¡Que permanezcan en vuestras manos! 

Son vuestro canto, vuestra palabra. 

Flores luminosas abren sus corolas, 

donde se extiende el musgo acuático, aquí en México.

Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, 

existe la ciudad de Tenochtitlan.

El la extiende y la hace florecer,

él tiene aquí fijos sus ojos,

los tiene fijos en medio del lago.

Se han levantado columnas de jade,

de en medio del lago se yerguen las columnas, 

es el Dios que sustenta la tierra

y lleva sobre sí al Anáhuac

sobre el agua celeste.

Flores preciosas hay en vuestras manos, 

con verdes sauces habéis matizado a la ciudad, 

a todo aquello que las aguas rodean,

y en la plenitud del día.

Habéis hecho una pintura del agua celeste, 

la tierra del Anáhuac habéis matizado,

¡Oh vosotros señores!

A ti, Nezahualcóyotl,

a ti, Motecuhzoma,

el dador de la vida os ha inventado,

os ha forjado,

nuestro padre, el Dios,

en el interior mismo del agua.

Es preciso observar también los poemas en náhuatl para admirar la estructura y armonía de sus versos.

poesia nahuatl

Los libros pictoglíficos de la época prehispánica, contienen imágenes folclóricas en las que se relatan las fiestas, danzas y ritos de los antiguos. Un especie de códices que contienen el conocimiento empírico más importante de las culturas indígenas. En algunos de estos libros -redactados por frailes, cronistas españoles y nativos evangelizados que entremezclaban su lengua con el latín-, podemos observar escenas en las que aparecen personajes con curiosos grabados saliendo de sus labios, algunas veces pintados como volutas, otras como flores. Estos signos representan el canto o la “palabra florida”,  el símbolo de la poesía en la antigüedad.  

*Imagen: 1) Tomás Filsinger

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Editora de tiempo completo, música y ser humano. Ha escrito numerosos artículos en este medio, dando vida principalmente a los rubros de Arte, Cultura, Misticismo y Surrealismo. Escribe y edita Ecoosfera. Su tiempo libre lo dedica a leer literatura griega, tarot y ocultismo, además de crear música con sintetizadores.