Bob Schalkwijk captura esencia de los rarámuris en ‘Tarahumara’ (Agenda)

El fotógrafo de origen holandés muestra el entorno del pueblo y lo expone en el Museo Nacional de Culturas Populares

La exposición “Tarahumara” del fotógrafo Bob Schalkwijk cuenta con 35 fotografías y 15 piezas de acervo procedentes de este pueblo indígena. 

El entorno del pueblo rarámuri, sus costumbres, vida laboral y gastronomía, fue capturado por el fotógrafo de origen holandés Bob Schalkwijk (1933) en la exposición “Tarahumara”, que se inauguró el pasado 3 de marzo  en el Museo Nacional de Culturas Populares. 

Bob Schalkwijk nació́ en 1933 en Rotterdam, Holanda y llegó a México en 1958, donde se forjó una profesión como fotógrafo y formó a su familia. Su trabajo profesional ha estado estrechamente ligado al campo de la edición de libros de arte y catálogos, así como a la divulgación del patrimonio cultural mexicano, a lo largo de una carrera de más de 50 años, su trabajo se ha publicado en más de 53 libros, catálogos y cd-roms, así́ como en numerosas revistas. Como autor, ha tenido siete exhibiciones individuales, presentadas en Suiza, México y Venezuela. 

La primera vez que Bob Schalkwijk  piso México mencionó: 

México no es un país plano, Holanda es plano, con una montaña de 300 metros de altura solamente. México tiene varios países dentro de un país, tiene muchas montañas, tiene una variedad increíble de culturas, paisajes y de gente, no puedes comparar el maya de Yucatán con un norteño. A mi juicio son diferentes naciones en un país. 

Me gustó la vista, la gente, me trataron muy bien, muy amables, me encantó el estar aquí, me sentí bienvenido y eso no lo esperaba. En gringolandia hablaba mal inglés, el español no lo conocía, lo estudié. 

Durante la inauguración de la muestra, que permanecerá hasta 1 de mayo en la Sala Cristina Payan del recinto capitalino, Schalkwijk rememoró que siguió visitando la Sierra Tarahumara en por lo menos 14 ocasiones más, la última de ellas, para entregar un libro que contiene fotografías seleccionadas entre los casi siete mil imágenes que ha tomado del lugar. 

La muestra está conformada por imágenes que muestran las interacciones de los rarámuris con la naturaleza, a través de 35 fotografías que dialogan con 15 piezas pertenecientes al acervo del Museo Nacional de Culturas Populares procedentes de este pueblo indígenas como máscaras y objetos en madera. 

Destacan “Reunión en el templo”, “Sembrando con wika”, “93 años y trabajando”, “Almacenando maíz”, “Sembradío nevado”, “Labores de pastoreo”, “Valle”, “Caballo y río cerca” y “Cañadas”, entre otras.

 

Cuando una mujer guapísima paseaba en los 50`s por México: fotos de Nacho López

En 1953 este fotógrafo documentó la reacción de las personas en la calle cuando una mujer hermosísima y elegante las recorría altiva y sencilla a la vez.

Un mexicano interactúa mucho con otros mexicanos inevitablemente, no solo por la circunstancias, también por su carácter. La experiencia en las calles es una en la que la conversación puede nacer en cualquier momento; los mexicanos tienen mucho de espontáneos y existe una cierta confianza entendida que, quizá, hace que los unos se encuentren más cerca de los otros.

Esta misma cercanía de carácter es manifiesta en muchísimas y diversas maneras, una de ellas es en el modo en que el mexicano interactúa con algo que llama la atención en el espacio público. Y en este sentido, una mujer extremadamente guapa es un caso digno de estudio respecto a las múltiples reacciones del “público”.

Si bien el acoso y la intromisión figuran una línea delgada (que hay que cuidar) entre el reconocimiento de la belleza, es también una realidad que una mujer extraordinariamente guapa siempre será un foco en la calle… Sobre este tema, el fotoperiodista mexicano Nacho López fraguó una serie en 1953 llamada “Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero”.

Este fotógrafo centró su atención (a diferencia de los fotógrafos de su época) en las personas comunes de las calles, sobre todo de la Ciudad de México. Fue el primer fotógrafo mexicano en consagrarse también a una veta más conceptual al ser pionero en crear series fotográficas con temas específicos, “foto ensayos” como él les llamaba.

En una ocasión paseó un maniquí por numerosos sitios de la ciudad de México, y uno de estos experimentos enfocados sobre todo en las reacciones de las personas (de ahí también su talante quizá antropológico) es Cuando una mujer guapa parte plaza por Madero”: una modelo contratada pasea hermosa, voluptuosa, elegante, y digna, por las calles del centro histórico…

Acá el resultado.

 

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Una íntima selección de las fotografías de Bob Schalkwijk sobre el pueblo tarahumara

Elegidas por el propio Schalkwijk, son una selectiva muestra de su trabajo de décadas con esta etnia.

Está por terminar la exposición que hace un importante compendio y recorrido por las miles de fotografías que el holandés-mexicano Bob Schalkwijk tomó al pueblo rarámuri por más de 50 años. Este primero de mayo concluye esta muestra en el Museo de Artes Populares de la ciudad de México.

Como hemos documentado en una entrevista que hicimos a este prolífico fotógrafo, su trabajo ha conseguido una importancia de valor histórico por haber documentado la vida y cosmogonía del pueblo rarámuri con imágenes cuando este se encontraba aún más virgen.

Gracias a ellas pero también al vestigio producto de su experiencia, podemos conocer un poco más de la manera de ver la vida de este pueblo, para quienes el tiempo tiene un talante muy distinto en contraste con el mundo occidental.

Las siguientes son imágenes elegidas por el propio Schalkwijk, sus preferidas, de entre ese mar de imágenes con las que acercó a los mexicanos un mundo que yace vivo y es muestra de raíces que bien valdría conocer, y en muchos casos, retomar.

bob schalkwijk fotografías

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El más prolífico fotógrafo de los tarahumaras: Bob Schalkwijk (Entrevista)

Su acervo se cuenta por miles; su documentación de la vida rarámuri se ha convertido en un vestigio histórico.

Bob Schalkwijk se define a sí mismo como un aficionado de la fotografía. Este holandés llegó a México a 1958, y sin un plan de por medio, quedó prendado del país que nunca dejó hasta nuestros días.

Curiosamente fue convirtiédose en fotógrafo de manera casual. De hecho comenzó a estudiar en Stanford Ingeniería Petrolera pero solo duró dos meses; regresó a México para fotografiar un país que nunca ha dejado de ofrecerle motivos para hacerlo.

Viajó a la Sierra Tarahumara por primera vez en 1965 y en distintos viajes tomó miles de fotografías de esta etnia. Schalkwijk, sin un plan de por medio, se convirtió en el más grande documentalista de esta población. Un tesoro histórico para todos pues él visitó la Sierra cuando este lugar se conservaba más virgen.

En esta entrevista nos comparte su enamoramiento por México, lecciones de vida que le dejó el estar en contacto con los tarahumaras y lo que considera que los mexicanos debemos retomar como sociedad. Con más de 50 años en México, ha sido testigo de los cambios; siempre vale la pena mirar atrás y no dejar perder  lo más valioso.

¿Cómo llegaste a México y cómo fue que decidiste quedarte acá?

Llegué porque estaba en Canadá a 20 grados bajo cero, sin trabajo, tomando una chela en la nieve con un amigo platicando sobre qué íbamos a hacer. Encontré en una revista que se llama Esquire un artículo sobre México. Nos fuimos en un volkswagen que ya tenía 140 mil kilómetros cuando lo compré, 5 días después llegamos a la ciudad de México.

Fui a la embajada a ver si habían holandeses aquí. Unas personas me invitaron a unos viajes. El primero fue al Valle de Mezquitán donde vi como se preparaba el pulque y me encantó, comencé cada vez más a  tomar más fotografías. Luego fui a estudiar ingeniería petrolera en Stanford y duré 4 meses, regresé a México para vivir aquí pero no con la idea de quedarme toda la vida. Pero poco a poco fui enamorándome, adaptándome al nuevo país. Comencé a tomar fotografías de niños, de casas recién construidas por jóvenes arquitectos.

¿Cuáles son las mayores bondades de México que encontraste?

Bueno este país es una enciclopedia, es un país increíble por que es una mescolanza de muchas culturas. Encuentras de todo tipo de personas y climas.

¿Por qué fuiste a la Sierra Tarahumara?

Yo vengo de un país plano. Bueno, hay una montaña y nunca la he subido. Vi un folleto de la agencia de viajes de PEMEX sobre las Barrancas del Cobre y me quedaron ganas de ver más de la Sierra. Me casé con una chica, hija de antropólogos americanos, y ella también quería visitar la Sierra. Compré un Jeep y fuimos la primera vez en abril de 1965, nos quedamos un mes, tomé muchísimas fotos, de 500 a mil, no recuerdo; en su mayoría en blanco y negro pero también en color con la famosa película Kodak Crome que era increíble. Regresamos de este viaje y concluí que este país me gustaba, me sentía cada vez mejor, y desde ahí mi decisión de que iba ya a quedarme en México fue tomada.

Sobre la fotografía

Soy un aficionado, me encanta, soy un amateur, la amo. He fotografiado el país por todos lados.

Lo que más te atrapó de México

En realidad me encanta el país, punto. La orografía me fascina: hay barrancas, volcanes, montañas; luego está el trópico, el clima es muy bueno. Los mexicanos por su parte son una mezcla, en su mayoría indígena y española, pero hay muchas otras influencias. Los indígenas no son todos iguales, hay mucha diversidad. La gente, en general, pero casi todos, son muy amables, muy tranquilos, y eso a mí me atrae. Realmente el mexicano es muy simpático, muy agradable.

Fotográficamente es muy rico. Desde la diversidad racial; los mayas, fisiológicamente, tienen una cabeza ancha; los tarahumaras pueden compararse más al apache y el comanche de Estados Unidos, por poner un ejemplo.

Hay quien dice que la tuya ha sido una fotografía antropológica ¿Qué aprendiste de los Tarahumaras?

Que nosotros somos muy acelerados. Siempre viendo el reloj, siempre corriendo. Los tarahumaras pueden quedarse en una piedra parados durante 20 minutos, no hay esa enorme prisa, no hay la urgencia de todo. Si tú visitas como rarámuri te sientas en una piedra a unos 10,15 o 20 m con la espalda hacia la casa que deseas visitar, te quedas sentado y si notan que estás ahí, sale otro hombre, si eres hombre, y en otra piedra se sienta, saluda: kwira. Luego no se habla nada durante un tiempo, quizá es algo así como, nos estamos conociendo, mi aura y tu aura se están conociendo, y entonces ya después podemos platicar de muchas cosas. Y si la persona iba por un poco de sal, por ejemplo, eso no se dice, más bien se platica de otras cosas y cuando se está por levantarse, se levanta el otro y pregunta si no se le ofrece nada: ahí el otro dice sí y vuelven a platicar y finalmente se dicen las intenciones. Quizá llegué a mi casa tres horas después pero fue un día muy bien empleado… Este es un ejemplo de cómo esta gente no tiene esa prisa, y creo que antes la gente lo hacía, en el siglo XIX no había tanta prisa, la prisa es moderna, es de nosotros.

Has visto un México en mutación por 60 años ¿Cuál sería tu consejo para los jóvenes que sería bueno rescatar?

Rescatar la calma, evitar vivir de una manera frenética.

Bob Shalkwijk

Bob Shalkwijk

Bob Shalkwijk

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )