Pocos lo saben, pero en Cholula está enterrada la pirámide más grande del mundo

Su base mide hasta 450 metros, es el monumento más grande jamás construido por la humanidad hasta ahora.

Los cholultecas construyeron un templo en forma de pirámide para cada día del año. La ciudad de Cholula era sagrada, sus habitantes, más que estar concentrados  en la guerra (como lo hacían los mexicas), estaban interesados en la adoración cabal de los dioses, sobre todo de Quetzalcóatl.

Con la construcción de sus pirámides para cada día del año como una manera de adoración, los cholultecas estaban seguros de que sus dioses los protegerían. El 12 de octubre de 1519 las tropas de Hernán Cortés entraron a la ciudad y en solo tres horas asesinaron hasta tres mil personas, saquearon los templos, y quemaron muchos de ellos.

Curiosamente Cholula luego se convirtió en la ciudad de México con más iglesias en el país. Como una muestra de poder y evangelización, la Iglesia levantó tantos templos como lo habían hecho los cholultecas.

Debajo del templo de Nuestra Señora de los Remedios, construida sobre una alta colina, yace una pirámide de proporciones gigantes, con una base de 450 metros de base y 66 metros de alto, un equivalente a 9 albercas de tamaño olímpico. Se trata de la pirámide más ancha del planeta, con una base cuatro veces más grande que la Pirámide de Giza. Se trata, de hecho, del más grande monumento que se conoce construido por el hombre.

Cuando comenzó a construirse un asilo en 1910 se encontró que allí debajo habían restos de esta enorme pirámide. Más tarde, en el 2013 cuando se hicieron trabajos de excavación para añadir drenaje, fueron encontrados más restos de esta y hasta 63 esqueletos de tiempos precoloniales.

 

Lo que se sabe de esta enorme pirámide

 

Comenzó a construirse en el 300 A.C. (según uno de los mitos fue construida por un gigante). Fue hecha con recursos suficientes, por el sitio estratétgico donde se encuentra Cholula, el lugar funcionaba como un centro de conexión e intercambio entre los chichimecas y toltecas del norte y los mayas del sur.

Fue construida una sobre otra, es decir, así como las muñecas rusas, formadas por réplicas en tamaños ascendentes, así sucedió con esta pirámide. Fue intervenida en muchas de sus etapas, haciéndola más y más grande.

Está hecha por ladrillos de adobe a base de barro, arena y paja. Estos eran quemados con más tierra para que su superficie pudiese pintarse. En sus tiempos más gloriosos, la pirámide estuvo pintada de rojo, blanco e insectos amarillos.

 

Descubren un túnel al inframundo en Teotihuacán (VIDEO)

Esta ciudad no solo guarda una plaza lunar que dibuja literalmente cráteres, o una cueva de cuatro pétalos subterránea, también un túnel que emula el inframundo.

Hace menos de un año, un hallazgo arqueológico nos acercó a los grandes misterios en torno a Palenque. Un complejo sistema hidráulico debajo de la tumba de Pakal (uno de los gobernantes más queridos del mundo maya) fue descubierto. Su finalidad, según apuntan los estudios, fue el crear el camino para que K´nich Janaab´Pakal descendiera a las aguas del inframundo.

La misteriosa cultura teotihuacana, como muchas más de Mesoamérica, también abundó en la concepción del inframundo. La ciudad de Teotihuacán es aún todo un enigma (se sabe muy poco de esta cultura), y recién se descubrió que bajo el suelo de la Plaza de la Luna yace una especie de instalación que emula la superficie lunar. En el sitio han sido descubiertos cráteres, estelas lisas de piedra verde y conductos que simulaban al universo.

También sabemos que la Pirámide del Sol está construida en relación a una cueva con forma de flor de cuatro pétalos ubicada debajo de la misma.  La plaza lunar, por su parte guarda 3 altares en su interior. Se trata, así, de una ciudad magnífica, enormemente mística. Ahora, investigadores del INAH confirmaron el hallazgo de un túnel (hasta ahora se ha descubierto que tiene 10 metros de profundidad) y que se trata de una emulación a el inframundo.  

El pulque, la bebida de los dioses

El pulque, su historia, sus rituales, dioses y el consumo de esta bebida entre los antiguos mexicas.

El pulque se produce por la fermentación del aguamiel. Una fermentación ligera de 2 ó 4 grados G.L. produce el tlachique o bebida suave y dulce; pero si se alcanzan los 5 ó 7 grados, obtenemos el pulque fuerte. En la etapa precolombina, el pulque se elaboraba en las regiones centrales de Mesoamérica, las más adecuadas para el crecimiento del Agave Atrovirens, una de las seis variedades, y la mejor, capaces de producir aguamiel de calidad suficiente para hacer el octli, pues los restantes ciento noventa y cuatro no cuentan con las características requeridas para tal efecto. No se sabe con exactitud cuándo empezó a cultivarse el Agave Atrovirens, pero ya en la etapa del apogeo tolteca se le cultivaba y de él los indígenas obtenían productos tales como el pulque, levaduras, mieles, vinagres, papel, fibras de mixiote, combustible, y pencas para la alimentación.

Las deidades del pulque

Los antiguos mexicanos, sumergidos en su perpetua mitología, contaban con una deidad del maguey a la que llamaban Mayahuel, quien había sido raptada por Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, en las llanuras que rodeaban la ciudad de Tollan, hoy Tula, para hacer que de sus huesos brotaran los iniciales magueyes, después de que la mujer había sido destruida por los demonios de la oscuridad llamados tzitzimime. A Mayahuel se la consideraba diosa de la Fecundidad y Madre de los Centzon Totochtin, los Cuatrocientos Conejos, diosecillos del Pulque y de la Embriaguez. La diosa poseía cuatrocientos senos, símbolos de la fertilidad, y a ella correspondía la gloria de haber descubierto la manera de raspar y succionar el maguey para obtener el sagrado líquido; así como a Pantécatl, su esposo, se le reconocía el haber descubierto cierta raíz con la que se fermentaba el aguamiel.

Los hijos de Mayahuel eran dioses-conejo cuya efigie se encontraba grabada en la Luna. Llevaban en la nariz una media luna de hueso y el rostro pintado de rojo y negro como símbolo de las partes clara y oscura del satélite. Portaban un escudo y su emblema era una jarra de pulque; además, llevaban un capacete de plumas de garza, orejeras de papel, una insignia de plumas rojas de guacamaya y un collar de cuentas, de sus caderas colgaban figuras de alacranes y ostentaban en las piernas cascabeles sujetos a una tira de piel de venado. Sus dos manos apresaban un bastón con una obsidiana en la punta. Los Centzon Totochtin representaban la muerte y el renacimiento de la naturaleza, por lo que su fiesta ceremonial tenía lugar una vez realizada la cosecha. De la multitud de dioses pulqueros, destacaban Tezcatzóncatl, “el de la casa de los espejos en el tejado”, Yiauhtécatl, Acolhoa, Tlilhoa, Pantécatl, Izquitécatl, Toltécatl, Papaztac, Tlaltecaioa, Ometochtli, Tepoztécatl, Chimalpanécatl y Colhoatzíncatl.

 

mayahuel deidad de maguey

Mayahuel, deidad del maguey/ Códice Borgia

Octecómatl, olla del pulque, y el conejo, símbolos de los dioses del pulque. Códice Borgia, lám. 23.

Octecómatl, olla del pulque, y el conejo, símbolos de los dioses del pulque. Códice Borgia, lám. 23.

Consumo ceremonial del pulque

En la sociedad mexica o azteca el pulque poseía un carácter meramente ritual, por lo no podía consumirse sino en determinadas fiestas y en algunas de manera restringida; por ejemplo, en el caso de los ancianos y ancianas que habían alcanzado cierta edad, quienes también podían hacerlo cotidianamente, ya que se pensaba que complementaba su alimentación. Aquellos que transgredían las normas establecidas eran sentenciados a muerte por los petlacalcos o jueces de la audiencia. Si los jóvenes macehuales que asistían como alumnos al Tepochcalli se atrevían a emborracharse y a escandalizar, se les daban de palos hasta matarlos o se les aplicaba garrote delante de otros mancebos, a fin de que su muerte sirviese de ejemplo. Pero si el joven borracho era de sangre noble, el castigo del garrote se le aplicaba secretamente en consideración a su rango. Los castigos no solamente alcanzaban a los que llegaban a beber pulque movidos por la curiosidad, sino también a aquellos que se atrevían a hablar mal de él, o tan solo a murmurar malos pensamientos, pues inmediatamente eran acreedores a las más terribles y espantosas desgracias, y si sucedía que algún borracho insultase al octli, los dioses-conejo lo castigaban severamente.

En el signo ce-amatl, en la segunda casa denominada Ome-Tochtli del calendario azteca, se llevaba a cabo la fiesta al segundo dios del pulque, el famoso Izquitécatl. Este día colocaban su imagen en el templo, le ponían ofrendas de comida, danzaban para él y le tocaban música de flauta. En el centro del patio se encontraba una gran tinaja, la ometochtecómatl, llena de pulque de la cual podían beber los ancianos, las ancianas y los guerreros hasta hartarse, utilizando un popote para succionar el líquido. La razón de tan amplio permiso, se debía a que se consideraba que estas personas eras susceptibles a morir en cualquier momento; los viejos por su edad y los soldados por lo arriesgado de su profesión. La primera aguamiel que se obtenía para elaborar el pulque de esta celebración a Izquitécatl, se le ofrecía como las primicias sagradas.

Para las celebraciones dedicadas a los múltiples dioses del pulque había sacerdotes encargados específicamente de vigilar que todo se realizase adecuada y debidamente. Todos ellos dependían y estaban bajo las órdenes del Mexica Teohuatzin, gran patriarca de los sacerdotes, sumo pontífice de la religión. Entre los ministros del pulque estaba el Ome Tochtli, encargado de la fiesta dedicada al dios homónimo, realizada en el mes Tepeihuitl, maestro de todos los cantores de los templos y quien mandaba sobre el Pachtécatl, personaje a cuyo cargo estaba el cuidado de los vasos en que bebían los cantores y de mantenerlos siempre llenos de macuioctli. Él debía colocar los doscientos tres popotes, de los que sólo uno estaba agujerado. El cantor que acertaba a escogerlo, podía beber todo el pulque que quisiera. El Ometochtli Tomiyauh, otro sacerdote del pulque, se encargaba de preparar lo requerido para la celebración al dios Tomiyauh que tenía lugar en el mismo mes Tepeihuitl. El Acaloa Ometchtli preparaba la fiesta de Acaloa, otro diosecito del vino. A su vez, el Quatlapanqui Ometochtli tenía a su cargo las fiestas dedicadas a este dios de igual nombre; así como el Tlilhoa Ometochtli vigilaba la festividad de Tlilhoa del mes Tepeilhuitl, de la misma manera que el Ometochtli Nappatecuhtli y el Ometochtli Pantécatl servían el octli en la fiesta del mes Panquetzaliztli. Por su parte, el Ometochtli Papaztac preparaba el teoctli para las festividades de Tezoztli y Atlcaualco donde estaba permitido que bebiesen pulque los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.

el mural de los bebedores de pulque cholula

“El mural de los bebedores de Pulque” ubicado al sur de la gran Pirámide de Cholula.

Variedades de pulque

Aparte de la utilización ritual que se hacía del pulque durante las celebraciones a los dioses del pulque y a Mayahuel, también solíase emplear en las fiestas dedicadas a otros dioses del panteón mexica. Para todas estas ceremonias los aztecas contaban con varias clases de pulque. Tenían el iztac octli, pulque blanco, que nosotros conocemos ahora como aguamiel; el ayoctli, hecho con aguamiel reposada por varios días; estos dos tipos se bebían en la Fiesta de los Bateos.

El pulque azul, matlaoctli, lo bebían los ancianos, los casados y los señores principales en sus casas, después del sacrificio de los esclavos en la fiesta Panquetzaliztli del quinto mes.

El pulque llamado texcalceuilo, lo bebían los ancianos frente a la estatua de Milintoc, en su templo de Tlatelolco, durante la fiesta del mes Izcalli. El denominado uiztli era el pulque nuevo, y el teometl se ofrecía a los guerreros valientes y a los hombres sabios; y el teoctli, vino de los dioses, lo consumía el sacerdote Ome Tochtli durante sus oficios religiosos.

Blog de la autora: Komoni

 

*Imágenes: 1) Códice Magliabecchiano, lámina 85; 2) Códice Borgia; 3) Jay Galvin/flickr

 

Sonia Iglesias
Autor: Sonia Iglesias
La antropóloga y periodista Sonia Iglesias y Cabrera nació en la Ciudad de México. Por más de treinta años se dedicó a la investigación de las tradiciones y el folklore de México en la Dirección General de Culturas Populares. Actualmente sigue investigando y publica artículos en diferentes sitios web.
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Descubren paisaje lunar debajo de la Plaza de la Luna en Teotihuacán

Arqueólogos han encontrado fosas en cuyo interior se encuentran estelas lisas de piedra verde y alusiones a los cráteres lunares.

Los teotihuacanos, una de las culturas más misteriosas y refinadas del México antiguo, construyeron su Pirámide del Sol en relación a una cueva con forma de flor de cuatro pétalos ubicada debajo de la pirámide. Esto nos sugiere que lo cósmico, lo ritual y en general lo religioso, fueron los criterios prioritarios para guiar la construcción no solo de los templos sino de la ciudad por completo.

El “lugar donde los hombres se convierten en dioses” sigue arrojando pistas fascinantes. Recién se descubrió que bajo el suelo de la Plaza de la Luna yace una especie de instalación que emula la superficie lunar. En el sitio han sido descubiertos cráteres, estelas lisas de piedra verde y conductos que simulaban al universo.

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“Nos encontramos frente a un nuevo ombligo de la ciudad, frente a un nuevo centro cósmico” explica Verónica Ortega Cabrera, directora del proyecto de investigación.

Esta alusión se encuentra frente a la Pirámide de la Luna en un área de 25 metros cuadrados, en donde además encontraron diez pequeños altares.

Se han identificado más de 400 oquedades usadas a lo largo de cinco siglos, pequeños hoyos de 20-25 centímetros de diámetro y cuyas profundidades oscilan los 30 centímetros; éstos se hallan en toda la extensión de la plaza, aunque se concentran más en ciertas áreas. En muchos de ellos había piedras de río, traídas de otro lugar.

La Plaza de la Luna tiene tres altares en su interior. Los arqueólogos encontraron que antes de esta estructura hubo otra subestructura edificada debajo de la plaza; las alusiones a la luna representan, según los arqueólogos, la parte subterránea que conectaba su mundo al inframundo en el terreno teotihuacano.

 [cronica.com.mx]