El maíz, el frijol y el amaranto pueden reducir considerablemente el riesgo de cáncer

Estos también considerados como súper alimentos mexicanos ofrecen propiedades anticancerígenas importantes.

El pasado 20 de marzo, un grupo de científicos desarrolló y dio a conocer algunos  productos alimenticios a base de maíz azul, frijol, amaranto, chía y garbanzo, los cuales reducen el riesgo de contraer enfermedades crónico-degenerativas y algunos tipos de cáncer.

Este proyecto pretende combatir la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares para favorecer a la cadena alimenticia y a la industria farmacéutica, menciono el investigador que encabeza el proyecto de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Jorge Milán Carrillo.

Dentro de las estrategias que se aplican en la producción fue la incorporación de compuestos bioactivos, antioxidantes y vitaminas a los sistemas alimenticios, preciso el científico en un comunicado la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Al ingerir la mezcla de maíz y frijol se obtiene una mejora sustancial en el balance de aminoácidos, calidad proteínica, minerales y vitaminas, y microcomponentes con actividad biológica, superior al obtenido si se consumieran por separado, puntualizó Milán Carrillo.

Los productos que destacan son las denominadas bebidas funcionales de valor nutricional/nutracéutico alto, con potencial antioxidante y antihipertensivo, elaboradas con amaranto integral. Pueden usarse para prevenir enfermedades asociadas al estrés oxidativo como la hipertensión.

Otra es la bebida funcional con valor nutricional y potenciales antihipertensivo y antidiabético altos elaborada con frijol negro y maíz azul bioprocesados, la cual también se puede emplear como alternativa a los líquidos de contenido calórico alto y valor nutricional bajo.

La investigación se basó principalmente en dos indicadores nutricionales: la digestibilidad proteínica  y la relación de eficiencia proteínica; “la calidad nutricional de un alimento se traduce en la capacidad que se tiene para satisfacer las necesidades del organismo en términos de energía y nutrientes”, señaló el investigador.

[La Jornada]