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16 legendarias personalidades que visitaron a María Sabina

Para sorpresa de la sierra mazateca en Oaxaca, una de sus chamanas, María Sabina Magdalena García, había sido encomendada por los "hongos mágicos" para modular el viaje introspectivo y sensorial de personalidades que darían a conocer este rito mexicano.

Poco se ha profundizado sobre la chamana María Sabina y su fascinante don para mirar el “estado interno” de las personas. A manera de gurú cósmico, Sabina, la “sabia de los hongos”,  poseía una inquebrantable fuerza para guiar a viajeros (que así lo necesitaban) entre realidades fantásticas temporales, mismas a las que tenía acceso a través de sus “niñitos” o “santitos”: los hongos. Sabina no hablaba español sino mazateco, sin embargo en ninguna de las ocasiones fue impedimento para que se comunicase con sus pacientes.

maria sabina y robert wasson

Entre los años 50 y 70’s, las voces de movimientos contraculturales que germinaron a partir de las secuelas de guerra, se arriesgaron a ir más allá de su realidad. Incluso más allá de sus conciencias. Tomando como punto de partida los estudios neurocientíficos que figuras como Hofmann o Tim Leary realizaron con el uso de sustancias psicodélicas, el consumo de hongos alucinógenos –especialmente en México– se acrecentó exponencialmente con la llegada a sierras mexicanas de artistas, poetas, escritores, antropólogos, cineastas, turistas, curiosos y un puñado más de vagabundos en sus búsquedas introspectivas para consumir a esos “niños santos” visionarios de los que tanto se hablaba en libros y publicaciones.

maria sabina-Para sorpresa de los mazatecos de la sierra de Oaxaca, una de sus chamanas, María Sabina Magdalena García, había sido encomendada para modular el viaje introspectivo y sensorial de Robert Gordon Wasson, escritor, micólogo y banquero; una figura clave en la viralización a nivel mundial de la figura de María Sabina, su ubicación, sus métodos de sanación y sus dones portentosos

A excepción de Gordon Wasson y los científicos Roger Heim y Albert Hofmann –3 figuras cruciales en la develación del uso sanador y terapéutico de los hongos alucinógenos–, no se tiene la cereza de quienes realmente fueron aquellas personalidades famosas que visitaron a María Sabina, quizás la promotora chamánica más famosa de todos los tiempos.

Pero aún así se conocen historias que, deambulando en forma de mito, nos advierten la alta probabilidad de que los siguientes personajes hubiesen consumido  a  teonanácatl, la “carne de Dios” de la mano de la gurú María Sabina:

  

Robert Gordon Wasson

gordon wasson y maria sabina

A través del reportaje de Robert Graves, publicado en el periódico Ciba neoyorkino, Gordon Wasson se entera de la cultura de los hongos mexicanos y se aventura junto con su esposa a una “vigilia nocturna” guiada por María Sabina, en la sierra mazateca. De esta experiencia se tomaron fotografías y se grabaron cintas magnetofónicas, además de publicarse su legendario reportaje en la revista Life y su libro El hongo maravilloso: Teonanácatl. Micolatría en Mesoamérica, materiales con los que se ha confirmado dicha visita.

 

Albert Hofmann

Albert hofmann

El químico suizo y padre del LSD, Hofmann realizó en conjunto a Richard Evans Schultes una especie de catálogo titulado Plants of the Gods. En él se clasifican la mayoría de plantas alucinógenas que encuentras en todo el mundo –aunque con mayor acentuación las encontradas en México. Se sabe que fue un 11 de octubre de 1962 que el Dr. Hofmann visitó a María Sabina para darle 30 mg de psilocibina sintética a ella, a su hija y a otro chamán mazateca, con la esperanza de que los expertos aprobaran su nuevo fármaco basado en esta sustancia.

 

Roger Heim

roger heim

Se sabe de la visita a Huautla de este micólogo francés por esta fotografía donde aparece con Wasson, y porque este último lo confirma así en sus escritos. Heim que en ese entonces era director del Laboratorio de Criptogramia del Museo de Historia Natural de París, poseía en su laboratorio una gama de hongos, los cuales fueron enviados al Dr. Hofmann y gracias a ello aislar los principios activos: la psilocibina y la psilocina. A través de sus escritos Heim nos confirma la “personalidad poderosa” de María Sabina.

 

Aldous Huxley

Los apuntes del escritor Aldous Huxley sobre su experimentación con mezcalina y psicloscibina son de los más importantes que se han develado en el mundo. Sin embargo, de lo poco que se sabe,  Huxley visitó México en los años 30’s con un propósito meramente social, influenciado por la teoría de su entrañable amigo el escritor D. H. Lawrence. Huxley viajó a Oaxaca y a otras ciudades de Centroamérica para corroborar si la solución a la decadente moral europea de la época, como advertía Lawrence, estaba en regresar a las costumbres primarias del hombre, con valores alternativos como los que profesaban los pueblos indígenas mexicanos. En los años 60’s –y poco antes de su muerte– hizo otra visita a México en la que se cree pudo haber conocido a María Sabina.

 

Timothy Leary

timothy leary

Escritor, psicólogo y gurú de la conciencia y la psicodelia. Tim Leary fue en su momento catalogado por Richard Nixon como “el hombre más peligroso del mundo”, debido a su perseverante trabajo para propagar el consumo de sustancias psicodélicas en el mundo. Existen escritos –todos ellos dentro de libros y afirmaciones de autores distintos– que nos dicen que en el año 1961, el Dr. Leary fue a la sierra mazateca, comió hongos sagrados –bajo los cuales, según Leary, descifró la “piedra Rosetta de la consciencia”– de la mano de la chamana Sabina y desde aquél día se empeñó en fundar una nueva religión basada en la espiritualidad del reino fungi. 

 

Walt Disney

walt disney

Aunque es un vago rumor que se ha transmitió de boca en boca, se sabe que el animador estadounidense Walt Disney visitó un par de veces a María Sabina y que fue gracias a ella y sus revelaciones que conjeturó su cine de fantasía. También hay quienes afirman que fue Walt Disney quién construyó la pista de aterrizaje más cercana a Huautla, para así evitar las 10 horas de camino desde la ciudad de Oaxaca. Pero otra leyenda asegura que en realidad la construyó el multimillonario Howard Hughes

 

Alejandro Jodorowsky

Jodorowsky

 En muchas ocasiones, Jodorowsky ha hecho referencia a María Sabina. Al respecto dijo: “En verdad nunca me propuse buscar a «la Abuelita». Fue ella quien me buscó. Al mismo tiempo que preparaba mi película La montaña sagrada, yo había creado un espectáculo de títeres Manos arriba que mostraba las visiones que producía un alucinógeno llamado Semilla de la Virgen, ololiuhqui en náhuatl, «cosa redonda», LSD natural que los toltecas y aztecas consideraban una divinidad y al que rendían culto”. Según Jodorowsky, su amigo el pintor Francisco Fierro, le trajo un regalo que le mandaba la curandera desde Huautla: se trataba de seis parejas de hongos. Le decía Fierro: “ella te vio en sueños. Parece que vas a realizar una obra que ayudará a que los valores de nuestro país se reconozcan en el mundo”.

 

 

Fernando Benitez

Foto: Cuarto Oscuro

Uno de los antropólogos más sofisticados que ha tenido México es sin duda Benítez, también periodista cultural y cronista. Su libro Los indios de México, refiere en uno de sus capítulos a la cultura mazateca, y a su trabajo de campo de la mano de los hongos y de personajes como María Sabina, entre otros oriundos de la región.

 

Bruce Conner

bruce conner

Pionero del cine underground y experimental. Esperando que en América estallara un desastre nuclear, Conner, junto a Tim Leary, se trasladó a México en 1962 donde pasó su tiempo buscando hongos alucinógenos en Huautla de Jiménez, aunque no se sabe con certeza si fue María Sabina quien le instruyó en su camino. De esta visita se grabaron algunos videoclips que más tarde revelaría bajo su muestra Looking for mushrooms.

 

John Lennon

john lennon timothy leary

Una visita de la que tampoco se tiene la certeza –e inclusive existen varias versiones sobre Lennon en busca de Sabina. La primera es contada por Álvaro Estrada en su libro Vida de María Sabina, en un fragmento nos dice: “En el verano de 1969 hubo fuertes rumores sobre la llegada de un avión Cessna en el que habrían aterrizado Carlos Ávila Camacho, John Lennon, George Harrison y una antropóloga llamada Brenda. Supuestamente se hospedaron en la Posada Rosada, fumaron marihuana y salieron a buscar a María Sabina. Ella no quiso desvelarse con ellos porque se encontraba agotada y los citó a la noche siguiente. Como las estrellas no quisieron esperar, fueron a dar con otra chamana, Josefina Terán, quien les organizó un “viaje” a cambio de unos pesos. Se supone también que en el transcurso de la misma, John Lennon se malviajó y salió de la choza gritando: No permitiré que me maten.”

Otra leyenda se ha hecho correr afirmando que la misma María Sabina, había pronunciado lo siguiente: “En una ocasión vinieron a mí un señor rubio y una señora de aspecto oriental, me pidieron un ‘viaje’ a lo cual accedí, nos pusimos en trance durante algunas horas y después de la meditación, él se me acercó y me dijo en perfecto español ‘Gracias, he visto mi muerte en este viaje’, me escribió una nota y encima dejó algunos dólares en la mesa”.

 

Mick Jagger, Bob Dylan, Peter Townshend y Jim Morrison

artistas que visitaron a maria sabina

De The Rolling Stones a The Who y de Dylan a The Doors. De estas cuatro personalidades de la música no se tiene ni un solo dato o información verídica de su visita a Oaxaca para consumir hongos, mucho menos de haber estado con María Sabina. Sin embargo, la leyenda se argumenta, de boca en boca, gracias a los mitos que se han hecho saber en el pueblo de Huautla sobre personajes muy parecidos a los mencionados que entre los años 1968 y 1971 –el boom del consumo de hongos– se les vio merodear por la zona. 

 

Jacobo Grinberg Zylberbaum

Jacobo Grinberg Zylberbaum

En su libro Los chamanes de México, el psicólogo mexicano Jacobo Grinberg Zylberbaum nos relata sus experiencias por México de la mano de los hombres y mujeres de conocimiento. Entre estos relatos se encuentra el de su visita a Huata con María Sabina que, aunque no fue agradable sino más bien “terrible”, al respecto escribió: “Tardé varios años en entender apreciar mi experiencia. María Sabina me había mostrado uno de mis refugios emocionales, mi incapacidad para vivir en el presente y mi tendencia a huir de la realidad para guarecerme en una estructura de comodidad. Le agradezco mi terrible enseñanza”.

 

Carlos Castaneda
carlos castaneda

Hubo quienes alguna vez mencionaron que el personaje de “Don Juan” de Carlos Castaneda era en realidad una fusión fantástica entre la figura de María Sabina y un chaman que conoció Castaneda de nombre Salvador López. Ésta, y las afirmaciones del mismo autor de Las enseñanzas de Don Juan, han confirmado que el escritor efectivamente había conocido a Sabina. En 1963, Castaneda intentó formar parte del círculo de discípulos del Dr. Leary que en aquel entonces se reunían en Zihuatanejo, México. En una de sus cartas a Leary, Castaneda le advirtió que esa mujer “me ofreció compartir algunos de sus secretos contigo”.

El enternecedor ritual de la “muerte niña” (GALERÍA)

De entre los rituales mexicanos en torno a la muerte este podría ser uno de los más extraños (pero también preciosos).

De entre las prácticas mexicanas en torno a la muerte, el enternecedor ritual de la “muerte niña” podría ser uno de los más extraños y preciosos. La costumbre de retratar a los difuntos se popularizó en México a mediados del siglo XIX, pero se volvió especialmente importante para las familias católicas que perdían a un niño o niña. 

Si fallecían los más jóvenes de la familia, se acostumbraba vertirlos de “angelitos” y tomarles un retrato en un acto que servía para despedirlos, pero, sobre todo, celebrar su entrada inmediata al cielo. Es común la creencia de que, cuando un niño muere, está libre de pecado; en gran medida porque su “partida prematura” no le da tiempo de corromperse en el terreno mundano. 

La costumbre aún resulta sorprendente para muchos y cada vez es menos practicada, pero desde que llegó a nuestro país y hasta finales del siglo XX era absolutamente común. De hecho, hay fotógrafos cuyos nombres se hicieron grandes en torno a estos retratos mortuorios: Juan de Dios Machain de Jalisco, José Antonio Bustamante Martínez de Zacatecas; Romualdo García de Guanajuato y hasta los hermanos Casasola (que también fotografiaron a Zapata), en el Distrito Federal.

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Juan de Dios Machain. Finales del s. XIX y principios del XX. Plata sobre gelatina. Colección particular.

Además, por más extraña que parezca, no deja de ser de carácter sagrado: desde la elección de la vestimenta, la escenificación en torno al cuerpo y la toma de la fotografía; cada detalle del ritual se ejecuta con cariño, cuidado y la firme creencia de que al niño perdido no lo lamentamos, le celebramos su condición de pureza.

Sin duda, todos los rituales guardan una cualidad consoladora: al practicarlos le otorgamos propósito y explicación a fenómenos que se se escapan de nuestras manos. Nos reconfortan las mitologías que los envuelven, pero también la sensación de que a través de ellos mantenemos activas energías divinas o que, simplemente, están en un plano cuyo lenguaje desconocemos. 

Es muy posible que mantener una cercanía tan intensa con la muerte y entenderla como una posibilidad palpable, una realidad ineludible, nos ayude a navegar mejor la existencia. Los mexicanos no solo “apreciamos más la vida”, sino que sabemos también darle su lugar al evento máximo: la muerte; evento que, aunque no podremos —paradójicamente— experimentar en carne propia, sí nos toca vivir por lo menos un par de veces. 

Así, aunque puede ser desgarrador admirar estos retratos de “muerte niña”, también es inmensamente reconfortante adivinar el cariño de las familias que los ensamblaron.

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Durante este ritual oaxaqueño el alcalde debe casarse con una princesa caimán

Para invocar unión entre los pueblos y abundancia en la tierra, el alcalde de San Pedro Huamelula debe casarse con una caimán.

Entre los rituales mexicanos, el “casamiento” entre un hombre y una caimán es, tal vez, uno de los más entrañables. 

Está lejos de ser una broma y se debe llevar a cabo de forma obligatoria anualmente en el poblado de San Pedro Huamelula, Oaxaca; sin embargo tiene algo precioso, infantil y risible (en el mejor de los sentidos). Con eso en mente es disfrutado por quienes toman parte en la particular ceremonia. 

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Como explica Juan Espinosa, regidor de Usos y Costumbres de San Pedro, el casamiento, protagonizado por el alcalde del pueblo y la reptil, es una representación que antes tenía “algo de realidad”, pero que ahora se trata de la fiesta y la risa. Lo que es claro es que, en todos los sentidos, este ritual significa armonía, comunidad y unidad.

La versión contemporánea mezcla elementos de la religión católica y la interpretación presente de las creencias prehispánicas sostenidas por las etnias de la zona. Por otro lado, está fundamentada en un relato muy antiguo. 

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El mito que reúne a huaves y chontales

Según el mito, antes de la Conquista los chontales llegaron a la región costera de Oaxaca y entraron en disputa con la comunidad huave que habitaba la zona. Como relata Espinosa, los dos pueblos poseían el “poder de propiciar lluvias o buenas cosechas” y tratando de demostrar la superioridad de su poder, se mantenían en una guerra constante. 

Pero, contrario a toda sospecha, la hija del rey huave y el hijo del rey chontal se enamoraron y esto terminó por forzar a los reyes a llegar a un acuerdo. Se decidió reunir a los dos pueblos en el casamiento de los jóvenes. 

Los huaves, entre sus poderes, guardaban uno muy particular: podían convertirse en animales. Por eso la princesa llegó a tierras chontales convertida en lagarto. La fiesta fluyó como los ríos de la zona: chontales y huaves pactaron la paz. 

Y la ceremonia se repite simbólicamente cada año, con la esperanza de que el mantenimiento de esta relación, de la unidad entre comunidades, traiga consigo abundancia, buen clima, lluvias y cosechas. 

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El ritual de casamiento

Así, en San Mateo del Mar, los huaves (también llamados “mareños”) buscan a la “princesa caimán” y le asignan a una madrina. Esta se encarga de confeccionarle un atuendo típico de boda y ataviarla para la ceremonia; no sin antes bautizarla en la iglesia de San Pedro Apóstol y asignarle —por supuesto— el nombre de la esposa del alcalde en turno.

De San Mateo, la novia caimán va hasta San Pedro Huamelula y, después de un desfile por el pueblo se encuentra con el alcalde, que está representando al príncipe chontal. Cuando termina la boda hay música, baile, comida —probablemente bebidas. Y sí: el alcalde baila con su esposa, la trata con excepcional delicadeza y le regala un par de cariñosos besos en las fauces cerradas por un elegante listón blanco.

El ritual puede parecer muy extraño visto desde afuera, pero si algo celebra es la inquebrantable conexión que tenemos con el entorno. De él dependemos. No está demás, entonces, ningún ritual para pedirle y agradecerle por la abundancia que nos ofrece. Por otro lado, como signo de paz y acuerdo, es bastante justo. 

Si el precio cósmico que hay que pagar por el equilibrio natural y comunitario es casarse con una tierna princesa caimán, hay que estar dispuestos a aceptarlo.

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El día que Bob Dylan se enamoró de Durango

En 1972, esta voz de generaciones, visitó el desierto y la esencia del lugar que le inspiró la canción 'Romance in Durango'. 

Todo comenzó cuando a inicios de los 70`s, Rudy Wurlitzer, escritor del guión para la película ‘Pat Garrett y Billy the Kid’, pidió a Dylan que creara una canción para la cinta.  Y se rumora que el músico también se interesó en participar como actor, aunque Wurlitzer prefirió arroparlo solo en la parte sonora.

El director Sam Peckinpah se encontraba grabando la película, cuando Dylan y su pareja viajaron a Durango, por cierto, uno de los lugares más más filmados de México: en este estado se han hecho más de 150 películas desde 1989 por sus desérticos y casi mitológicos paisajes.

Para 1975 ‘Romance in Durango’ fue publicada en el disco Desire. A Dylan lo inspiraron estas tierras que guardan no sólo una estrecha relación con el misticismo de las cinco etnias indígenas que lo habitan, también sus contrastes entre colores desérticos y azules rotundos se quedan impresos en la mente.

México ha sido uno de los lugares predilectos de grandes figuras intelectuales y musicales de la historia. La Generación Beat (decisiva por su enorme influencia en el movimiento hippie) encontró en este país un lugar que hacía honor a la vida onírica de la que gustaba). Aquí vivieron William Burroughs, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, Neal Cassady, Gregory Corso, entre otros.

Por su parte, a principios de siglo, Antonin Artaud, el poeta, halló en los rarámuri (tarahumara) parte imprescindible de la filosofía que le marcó. María Sabina, la famosa curandera mazateca de los hongos, atrajo también con su sabiduría a leyendas como Mick Jagger, Peter Townshend, Jim Morrison y al mismo Bob Dylan.

Romance in Durango, la canción de Dylan, que tiene por momentos frases en español, hace alusión al fandango, a las ganas de dejarlo todo y que la naturaleza se la que dicte el curso; a la calma de la vida rural del ‘México Profundo’.

 

Aquí la canción completa: 

Hot chili peppers in the blistering sun
Dust on my face and my cape
Me and Magdalena on the run
I think this time we shall escape
 
Sold my guitar to the baker’s son
For a few crumbs and a place to hide
But I can get another one
And I’ll play for Magdalena as we ride
 
No llores, mi querida
Dios nos vigila
Soon the horse will take us to Durango
Agarrame, mi vida
Soon the desert will be gone
Soon you will be dancing the fandango
 
Past the Aztec ruins and the ghosts of our people
Hoofbeats like castanets on stone.
At night I dream of bells in the village steeple
Then I see the bloody face of Ramon.
 
Was it me that shot him down in the cantina
Was it my hand that held the gun?
Come, let us fly, my Magdalena
The dogs are barking and what’s done is done.
 
No llores, mi querida
Dios nos vigila
Soon the horse will take us to Durango
Agarrame, mi vida
Soon the desert will be gone
Soon you will be dancing the fandango
 
At the corrida we’ll sit in the shade
And watch the young torero stand alone
We’ll drink tequila where our grandfathers stayed
When they rode with Villa into Torreon
 
Then the padre will recite the prayers of old
In the little church this side of town.
I will wear new boots and an earring of gold
You’ll shine with diamonds in your wedding gown
 
The way is long but the end is near
Already the fiesta has begun.
And in the streets the face of God will appear
With His serpent eyes of obsidian.
 
No llores, mi querida
Dios nos vigila
Soon the horse will take us to Durango
Agarrame, mi vida
Soon the desert will be gone
Soon you will be dancing the fandango
 
Was that the thunder that I heard?
My head is vibrating, I feel a sharp pain
Come sit by me, don’t say a word
Oh, can it be that I am slain?
Quick, Magdalena, take my gun
Look up in the hills, that flash of light
Aim well my little one
We may not make it through the night

Imagen: Michael Ochs Archives

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )