Dianna Frid: la artista que hace libros de texturas y ha llamado la atención global (FOTOS)

Su formato de libros hace de las texturas una experiencia que da significado a cada acomodo.

Luego de las vanguardias artísticas de inicios del siglo XX como el dadaísmo muchas personas creen que en el arte conceptual las posibilidades se agotaron (pues de algún modo lo que lo hacía arte era, precisamente, demostrar a la idea como estética; quizá demostrar lo mismo mil veces carezca de sentido). 

En este contexto la vanguardia en este rubro para algunos es inexistente, pero siempre habrá alguno que otro creativo que devuelva un atisbo de frescura a la escena. Y entre estos ejemplos de los últimos años está la mexicana-canadiense Dianna Frid.

Frid nació en la Ciudad de México y emigró a Canadá a los 15. Cuando era pequeña, narra para daily.jstor, solía visitar el Museo de Antropología, observaba las figuras prehispánicas y una parte en específico sobre textiles precolombinos, los cuales añoraba tocar… Siempre estuvo fascinada por la relación entre el textil y sus signos, su significado, y muchísimo con las texturas.

Desde hace algunos años el trabajo de Frid como artista ha ido llamando la atención internacionalmente. Suele usar las paredes o los pisos de los espacios como lienzos. Ahí acomoda generalmente materiales y mezcla textiles y palabras para dar sentidos.

Y quizá lo que más ha atraído a muchos son sus libros-pieza donde acomoda significados, por su puesto, pero lo hace más edificando materiales que llaman al tacto como un mensaje en sí mismo, como cuando le pasaba de niña algo parecido en el museo al acercarse a los complejos y bellísimos textiles prehispánicos…

 

 

*Imágenes: diannafrid.com

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Increíbles carteles de ilustradores mexicanos que abren una ventana a lo fantástico (GALERÍA)

El sutil oficio de la ilustración nos deja pequeñas puertas a otros panoramas…

Poco se asocia el oficio de ilustrar con aquel del electricista. Tal vez porque se ha olvidado que ilustrar también significa iluminar o alumbrar. Y ¿qué es eso que el ilustrador alumbra? Posiblemente formas insospechadas de lo conocido y cotidiano.

El que ilustra, también, traduce al plano gráfico un mensaje que está en otro lenguaje, tal vez el escrito o el hablado. Y en este ejercicio de trasladar palabras al terreno del color y la forma, ilumina variantes fantásticas de lo que se dice.

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La ilustración, entonces, es imaginativa e ingeniosa. Así lo demuestran por lo menos estas sutiles piezas, obras de jóvenes artistas mexicanos que formarán parte del 28 Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles y los ganadores del 30 Concurso Nacional de Cartel “Invitemos a Leer”.

A propósito de lo infantil, tal vez es válido contarlo como cualidad de la ilustración, precisamente porque estas imágenes son ventanas a lo fantástico. También, pequeñas puertas a otros panoramas, como esas que construimos de niños cuando combinábamos mentalmente animales u objetos completamente ajenos, pero que parecían encajar entre sí, por lo menos de forma divertida; o cuando huíamos de sombras consistentes que venían a asustarnos. ¿Será que quienes mejor ilustran son niños?

También en Más de México: La ilustradora mexicana entre la cerámica, cartonería y la repostería: Rachel Levit Ruiz

Así, alumbrando imágenes surreales, fantasiosas y delicadas, estas piezas invocan otros mundos y es fascinante permitirse un rato frente a ellas; tal vez después de admirarlas, sí sea natural sea agarrar un libro, para satisfacer el ansia permanente de hacer el mundo más claro; de alumbrarlo.

*Imagen destacada: “Desplazamiento”,  Andrés López Martínez.

La ilustradora mexicana entre la cerámica, cartonería y la repostería: Rachel Levit Ruiz

Esta creadora mexicana trasciende sus personajes a oficios inesperados.

Con solo 28 años Rachel Levit Ruiz ha hecho un estilo en el mundo de la ilustración. Sus sutiles personajes aparecen en The New York Times, The New Yorker y Lucky Peach y este año fue elegida junto con el español Isidro Ferrer para hacer el cartel de la 46 edición del Festival Internacional de Cine de Huesca.

El trabajo de Levit Ruiz, quien creció en CDMX, nos sorprende con líneas discretas y humanos ligeros que parecieran flotar en el papel.. Sus cabezas de cerámica nos traen igualmente, ligereza, y sus tonos pastelosos contienen una deliciosa calma.  

Como la imaginación usa todo tipo de materiales intangibles, o no, sus obras también llegan al universo de la repostería junto a la bloguera/chef Azúcar Pastel.

Esta es una probada del trabajo de esta joven promesa quien ya trasciende los límites de la ilustración y los lleva a otros lugares impensados: 

 
 
 
 
 
 
 
Conoce más de su trabajo, aquí.
 
 
Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

La Rotonda del Mar: monstruos de cobre en el inadvertido paisaje

Figuras surrealistas y mágicas dan un nuevo sentido al turismo en Puerto Vallarta y nos invitan a ejercer el acto de contemplar.

Maravilladas por el movimiento de las olas, las esculturas con cabeza de pulpo o caballo de mar apenas y pueden permanecer así, impávidas y sin que el viento las devore. Ocho piezas componen una colección de esculturas surrealistas en Puerto Vallarta, realizadas en 1996 por Alejandro Colunga. Cada una de ellas conforma la Rotonda del Mar, y están colocadas en de manera que observan el mar, postradas ahí, como si esperaran algo o a alguien.

El malecón de Puerto Vallarta es una de las zonas más turísticas de la región. Aquí no sólo se admira el mar y la luz solar, también se observan estos seres que salvaguardan el camino y al viajero que va de paso.

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La esencia antropomórfica que aún conservan de su realizador puede constatarse en su apariencia fantástica y soñadora. La contorsión de sus bocas es un largo grito al viento y, la pequeñez de sus manos, su incapacidad de zambullirse y desaparecer del malecón. Sin darnos cuenta, estamos parados frente a un montón de seres oníricos que nos invitan a cambiar el significado de nuestro viaje, por uno más contemplativo. 

Algunas de las nostálgicas criaturas, si se les puede llamar así, poseen un esqueleto que emula el respaldo y patas de una silla. Un deleite para los turistas transeúntes que gustan de parar justo ahí, a mirar el paisaje. La similitud de dichas esculturas con un mueble no es fortuita. El autor lo hizo con la intención de que los viajeros les hicieran compañía en un largo viaje hacia la eternidad. 

Vivir no es fácil y menos si es para siempre. Por eso, cada figura tiene los pies en la tierra y, conscientes de su destino, deciden jamás irse. Y, aunque pudieran, sería en vano. Cuando el tiempo es interminable, el escapar se vuelve una ruta circular, en la que cada pieza encuentra su sitio y sólo queda como consolación, ver el mar, el espejo de nosotros mismos. 

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rotonda del mar puerto vallarta

/ ¿Cómo llegar?

 

*Imágenes: 1) On The Road In Mexico2, 3) Ernest McGray Jnr. – flickr / Creative Commons; 4) Wikimedia Commons; 5) J. David Villalpando – flickr / Creative Commons