El simpático “ahorita” del mexicano tratado en un corto audio

Esta palabra ha generado una fascinación por su trasfondo sobre el tiempo, que puede ser percibido de distintas maneras.

Se sabe que como resultado de la cultura nahua, el mexicano lleva la herencia de hacer tantos diminutivos; cosita, taquito… aunque existe una palabra en particular que muestra una filosofía profunda y chusca: el “ahorita”.

De algún modo existe una manera relajada de ver la vida por parte del mexicano (que también conlleva su lado negativo, como la informalidad o falta de compromiso) pero que asimismo le imprime una manera ligera de vivir (quizá menos existencialista). Y una palabra en diminutivo en específico lo anterior se expresa: en el “ahorita”.

El “ahorita” es una manera de decir a otro que algo sucederá, en un tiempo indefinido, pero que no será muy prolongado; es como un ahora con la capacidad de extenderse.

Como parte de una competencia anual hecha por radio KCRW de Los Ángeles en la que se recibieron hasta 200 temas, un equipo mexicano consiguió un tercer lugar con “Ahorita, una historia que convierte una pequeña frase en una gran idea”; el equipo estuvo formado por Fernando Hernández Becerra, Alfredo Núñez y Valeria Sánchez.

El audio de tres minutos está en gran parte en inglés, aunque el tramo medular de la historia es la de una madre e hija que hablan en español aludiendo al “ahorita”. Su material hace un trato sintético de este coloquial término que genera simpatía (y en ocasiones enojo) al resto del mundo y al propio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

La relatividad del tiempo, un rasgo muy mexicano

Desde el “ahorita” que puede ser una eternidad, hasta la llegada a eventos una hora y media después. Los mexicanos tienen una manera única de relacionarse con el tiempo.

En 1905, Albert Einstein sacó un articulo en Annalen der Physik. La importancia de este trabajo iba a ser única. Pondría en crisis la Física Clásica y propondría que el concepto tiempo, como un valor único, era un mito.  Y, sobre todo,  daría la oportunidad de explicar la  relatividad del tiempo en el mexicano.

Los mexicanos siempre han sido caracterizados por su creatividad y manera única de ver el mundo. El tiempo no sería una excepción. De acuerdo a la idiosincracia del mexicano, el tiempo siempre ha sido relativo. Lamentablemente, fue Einstein quien se hizo mundialmente reconocido por esto.

Ahorita no, joven…

La relatividad del tiempo en el mexicano está en muchos ejemplos. Desde el famoso “ahorita”,  “espéreme unos minutitos” o el “ya casi está listo”. Cada una de estas expresiones encierra un significado más complejo: una rebelión nata, tan profunda que no es consciente, contra la linealidad del tiempo.

Al decir cada una de estas expresiones, el mexicano no sólo evidencia el deseo de que un cliente, amigo o familiar lo espere. Enarbola algo más: evidencia el “tiempo propio” para un observador y “la dilatación del tiempo” respecto a otro observador. Esto explica el porqué cuando una persona va a llegar a una reunión dice el famoso “ahorita llego”, el cual evidencia una inmediatez que el observador en un movimiento uniforme vive de manera real; pero la tardanza con la que el que espera es distinta: demostrando que el tiempo que mide alguien en reposo es más lento.

Lo mismo sucedió con Einstein, que al querer explicar la relatividad del tiempo, realizó el famosísimo ejemplo de “este tren llega a las siete en punto”. De acuerdo al científico, cuando alguien utiliza una expresión de esta manera, quiere decir que el momento en que el reloj dé las siete, el tren también llegará. Por lo cual, se estaría hablando de dos sucesos simultáneos. Pero, ¿realmente es así? Einstein no lo creía.

Él llegó a la conclusión de que cuando uno trabaja con relojes y sucesos separados en el espacio, o moviéndose de un lado a otro, se debe tener cuidado al preguntarse el específico momento del suceso. De acuerdo a Einstein, no puede existir simultaneidad si el proceso se produce a cierta distancia del reloj o si el suceso se produce mientras el reloj está en movimiento.

Dicho fenómeno también ocurre cuando una persona dice “ahorita”. Para los extranjeros, esta palabra significaría un “right now” el cual aludiría a que justo en ese momento sucede algo, pero para los mexicanos no. La académica de la UNAM, la Dr. Concepción Company, tiene esto muy claro:

Cuando un mexicano dice ‘ahorita’, podría significar mañana, una hora, cinco años, o nunca”. 

El hecho de que en el vocabulario del mexicano exista una palabra que pueda conllevar la idea de la relatividad del tiempo es fascinante. También explica el porqué muchas personas no llegan a la hora acordada o la razón por la que se inician eventos después del horario pactado.

La particularidad con la que se vive el tiempo, una relatividad bastante propia, revela que México es un lugar periférico al racionalismo occidental e, incluso, a las reglas de lo establecido. La manera en que sus habitantes viven el paso de los años o las horas así lo sugiere.

Preservar las lenguas originarias: la misión de este genial proyecto digital

A través de sus varias aplicaciones móviles, este proyecto busca crear un ecosistema digital de lenguas originarias de fácil acceso para todos.

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Una lengua es fundamental, pues en ella se encuentra el acceso a todo entendimiento posible, entre seres humanos. Pero además, una lengua es un cúmulo de sentimientos y creencias comunes, así como un baúl de memorias que guarda siglos de historia y cotidianidad de diversas civilizaciones en el mundo.

Es el caso del náhuatl, una de las lenguas primigenias que, aunque ya pocos de nosotros hablamos –y tal vez nadie recuerda cómo se hablaba hace 500 años–, se usa ampliamente en la cotidianidad, desde los nombres de personas hasta regiones, ciudades, municipios y pueblos enteros nombrados en náhuatl. Así, la cultura prehispánica y su cosmovisión se hacen presentes en nuestro día a día, de maneras a veces inconscientes.

La misión de Kernaia

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Es bajo estas ideas que surgió el proyecto digital Kernaia, una plataforma cuyo eje permanente es el rescate y uso de las lenguas originarias en México. La propuesta de Kernaia es que en un mundo caben muchos mundos —es decir, caben los más de 6 mil idiomas que existen—, y que hace falta un trabajo multidisciplinario para rescatar a los más de 3 mil que están en riesgo de desaparecer.

En el caso de México hablamos de uno de los diez países con mayor cantidad de lenguas originarias. No obstante, entre las naciones con más lenguas amenazadas, México ocupa el quinto sitio, con 144 en algún grado de peligro, según el Atlas de las Lenguas en Peligro en el Mundo.

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Por eso, el trabajo de Maurits Montañez, creador de Kernaia, así como el de cientos de mercadólogos, programadores y artistas que confluyen en este proyecto, es fundamental. Éste se realiza, además, en conjunto con habitantes de las comunidades indígenas, lo que ha posibilitado la creación de la original plataforma. Así, a partir de herramientas digitales y del uso del ciberespacio, pretenden crear un ecosistema único en el que se resguarden y transmitan las lenguas originarias y toda la abundancia cultural que en ellas persiste. Y vale decirlo, la asombrosa variedad lingüística que cada una implica y que, como el náhuatl, cuentan incluso con palabras que son intraducibles, debido a su particular y fascinante concepción de la gramática.

Por eso, la labor de estos profesionales se ha materializado en una serie de contenidos y apps que facilitan el aprendizaje del náhuatl en su variante veracruzana, así como el purépecha y el mixteco, lo que a la postre se ha convertido también en un trabajo de recopilación cultural. Esto ha hecho posible el conocimiento de las historias, canciones y tradiciones de los pueblos originarios que aún preservan su lengua, todo ello en lo que Montañez define como “empresas híbridas” que fusionan la labor social con la económica. 

Un sistema lingüístico va más allá del instante: del diálogo inmediato. Se convierte más bien en un diálogo constante y milenario entre culturas enteras, y en un devenir incesante en el cual el ser humano encuentra su identidad al nombrar aquello que le rodea. Tal es la razón de que muchas lenguas hayan trascendido en el tiempo y que estén presentes en la actualidad, forjando nuestra identidad mientras se fusionan con otros idiomas. 

Así, Kernaia defiende y promueve este invaluable legado inmaterial que son las lenguas originarias, e invita a la gente a sumarse a su proyecto. Gracias a la invención de Kernia, Maurits Montañez fue uno de los diez ganadores en la última edición de Innovadores Menores de 35 en México, del MIT Technology Review.

En su página puedes conocer más del proyecto, descargar las apps y ponerte en contacto con ellos.

El uso común de los diminutivos en México viene del náhuatl, investigador

Diversas terminaciones y acomodos de sílabas en náhuatl hacen diminutivos, tan ampliamente usados en el español de México hasta nuestros días.

Entre las áreas de especialización del reconocido historiador, investigador, catedrático y académico mexicano, José Ignacio Dávila Garibi, están la historia y lenguas de los pueblos originarios de mesoamérica.

En la cultura popular existe la creencia de que el vasto uso de diminutivos en México, como el misterioso y simpático “ahorita” viene de su uso en el idioma náhuatl. Pero, ¿Qué tan certero es lo anterior? En un artículo especializado para la revista de la UNAM Estudios de Cultura Náhuatl, precisamente Dávila Garibi, desglosa el vínculo de esta práctica con diversas terminaciones ampliamente aplicadas en náhuatl para el uso de diminutivos.

Si bien en el idioma español es común el uso del illo, no así sucedo con el ito, ita, tan común en México, aplicado, como apunta Dávila, incluso a palabras con raíz en otros idiomas, como suetercito.

A continuación compartimos estos ejemplos donde este investigador expone el uso del diminutivo en náhuatl, un fenómeno que muestra el cariño que esta cultura ha impreso milenariamente a las cosas, a los otros, al mundo. Hay que recalcar que el uso del diminutivo en este idioma, más que de uso despectivo, es una manera, tanto de especificar cuando algo tiene poco tamaño o edad, como una manera de mostrar afecto sobre lo referido.

Para Dávila el uso de diminutivos se extendió cuando los hijos de los españoles escuchaban hablar el náhuatl entre los trabajadores, desde la cocina, hasta en el campo.

 

Tzin

 

Con -tzin, los topónimos nahuas son más abundantes. V g.: m­ Tzapotzinco, en los zapotitos, Acatzinco, en los carricitos, Nono paltzinco, en los nopalitos, Mexicaltzinco, en las casitas de ma los mexicanos, etc., etc

 

Duplicación de la primera sílaba sin pérdida de sufijo primario

 

(…)y no hay que olvidar uno de los diminutivos familiares más expresivos: el que se forma mediante la duplicación de la

primera sílaba sin pérdida de sufijo primario. Ejemplo: mamázatl, venadito. azahuan (plural), nuestros venaditos.

 

 

Ton y tontli: para ico, íllo y uelo

 

Y, como si fueran pocos todos estos diminutivos, tenemos otros dos, que más o menos equivalen a los españoles-ico, -íllo y -uelo. Estos son -ton y tontli.

 

También

Hay muchos vocablos que los habitantes de habla náhuatl -cuando menos en algunas regiones del país dicen casi siempre en diminutivo. V g.: etzintli, fri olitos, mi·mizton. gatito, tepitzin, tantito, poquito, etc., etc.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )