Materiales, formas y colores de los códices prehispánicos

La materia prima con que eran hechos los vestigios escritos de mesoamérica tenían un rol importantísimo e incluso significados.

A los documentos que nacieron del sistema de escritura pictográfico mesoamericano (basados en la imagen), se les llama comúnmente códices o libros pintados. A los realizados antes de la conquista se les denomina códices prehispánicos, mientras que los hechos posteriormente son nombrados como códices coloniales. En el caso de la cultura náhuatl, la palabra con que se les designaba a estos textos era amoxtli.

El material para su realización constaba de “papel hecho a base de fibras vegetales (área maya y del centro de México) o bien sobre piel curtida de animales (zona mixteca –Oaxaca). A estos materiales cabe añadir, pese a no conservarse ninguno de época precortesiana, los pintados sobre lienzos fabricados con algodón y fibra de amate o de maguey”.[1]

 

Códice Borbónico

En el caso de los mexicas, ellos utilizaban el amatl, hecho con la fibra del amacuhuitl o del maguey. Para obtener este papel remojaban las cortezas de las ramas, quitaban la parte exterior para que quedara la cutícula, la cual era extendida sobre una tabla y machacada con un utensilio de piedra hasta que las fibras se unían entre sí.[2] Sobre el origen del papel en Mesoamérica, hallazgos arqueológicos establecen su aparición un milenio antes de Cristo. “Si esto es cierto, Mesoamérica sería el centro de la invención del papel, y no China, como hasta ahora se afirma”.[3]

En cuanto a su forma los había de tira, biombo, lienzo y hoja. La tira era un pedazo de papel de fibra vegetal o de piel curtida, de forma alargada y estrecha. Es posible que estuviera construida de forma enrollada, por lo que recibía el nombre de rollo, o si se plegaba se obtenía un biombo. Los dibujos eran colocados de modo continuo, si estaban dispuestos verticalmente, el amoxtli se convertía en banda y si era de modo horizontal se trataba de una tira. Su lectura se hacía abriendo dos de sus páginas o extendiéndolos por completo. Tanto en la primera como en la última hoja solían unirse unas tapas de madera o de piel de animal (de allí que en apariencia fueran tan similares a los libros occidentales).

codice borbonico

 Códice Borbónico

Tira de la Peregrinación

Con base en los documentos que se poseen actualmente, se considera que su longitud solía sobrepasar los 10 metros y podía llegar a los 40 centímetros de ancho. El lienzo estaba hecho con uno o varios trozos de tela, realizados con largas tiras de algodón, amate o fibra de maguey y era uno de los formatos más utilizados para documentar la historia de los pueblos o para la realización de mapas.[4]

Respecto a los colores, los mexicas utilizaban primordialmente el rojo, verde, amarillo, ocre, azul, gris, rosa, morado, negro y blanco. Fray Bernardino de Sahagún refiere que el tlille o color oscuro usado para escribir se obtenía del nacazcólotl, así como del humo de las teas y lo llamaban tlilliócotl.[5] El color blanco se extraía de la piedra chimaltizcatl, o de tierra amasada como lodo que al fuego adquiría un tono blanco.[6] El azul fino o matlalli y el azul claro, llamado texotli, se hacían de flores azules; el azul oscuro procedía de la flor del xiuhquílitl.[7] Al amarillo fino se le nombraba xochipali, surgía de las flores del mismo color; el amarillo claro zacatlaxcalli, “quiere decir, pan de hierba que se amasa de unas hierbas amarillas, que son muy delgadas; son como tortillas delgadas, y usan de ellas para teñir o pintar”.[8]

tira de la peregrinacion

Tira de la Peregrinación

 Códice Nuttall

El rojo, uno de los colores más importantes, era realizado en varias tonalidades y de diversas fuentes. La grana o nocheztli significa sangre de tunas, “porque en cierto género de tunas se crían unos gusanos que llaman cochinillas, apegados a las hojas, y aquellos gusanos tienen una sangre muy colorada; ésta es la grana fina”.[9] La grana cenicienta era la llamada tlapalnextli. El rojo blanquecino era llamado chíotl, hecho de flores molidas; si se le agregaba un ungüento de nombre axin se hacía el color bermellón. De las mezclas de estos colores básicos surgían el yapolli (verde), el morado o el leonado.[10]

Para fijar mejor los colores usaban el jugo del tzauhtli y del aceite de chia. Como pinceles se utilizaban pelos de conejo de distintos grosores.[11] Además, existían cantidad de utensilios para dibujarlos tales como gomas, esponjas, raspadores, reglas, escuadras, secantes, tinteros, depósitos para conservar los pigmentos; lo que nos habla del grado de especialización en el ejercicio de escritura prehispánico.[12]

codice nuttall

Códice Nuttall

 

 

*Bibliografía

Arellano Carmen, Grube Nikolai, “Escritura y literalidad en Mesoamérica y en la región andina: una comparación” en Carmen Arellano Hoffmann, Peer Smidt, Xavier Noguez (coords.), Libros y escritura de tradición indígena. Ensayos sobre los códices prehispánicos y coloniales de México, México, El Colegio Mexiquense/Universidad Católica de Eichstatt, 2002, pp. 27-65.

Batalla Juan José, de Rojas José Luis, La religión azteca, Madrid, Trotta/Universidad de Granada, 2008.

Pardo López, José, Peralbo Pintado, José y Torres Jara, Sergio, “Los códices mesoamericanos prehispánicos” [en línea] en Signo. Revista de historia de la cultura escrita, Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá, 2002, pp. 63-91, <http://dspace.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/7585/codices_pardo_SIGNO_2002.pdf?sequence=1>.

Sahagún, Bernardino de, Historia general de las cosas de Nueva España, México, Porrúa, 2006.

 

*Notas al pie

[1] Batalla y De Rojas, Religión, 2008, p. 147.

[2] Pardo, Peralbo y Torres, “documento en línea citado”, p. 69.

[3] Arellano, “Escriba”, 2002, p. 238.

[4] Batalla y De Rojas, Religión, 2008, pp. 148-149.

[5] Sahagún, Historia, 2006, p. 676.

[6] Pardo, Peralbo y Torres, “documento en línea citado”, p. 71.

[7] Sahagún, Historia, 2006, pp. 675-676.

[8] Ibídem., p. 675.

[9] Ídem.

[10] Ibídem., p. 676.

[11] Pardo, Peralbo y Torres, “documento en línea citado”, p. 71.

[12] Arellano, “Escriba”, 2002, p. 250.

Sofia Gomez Sanchez
Autor: Sofia Gomez Sanchez
Licenciada en Letras Hispánicas y con una maestría en Historia de México, ambas por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado en varias revistas digitales. Le gusta conjugar las letras y la historia a través de invenciones agridulces.

El códice Quetzalecatzin, la prueba de la perduración en el tiempo

Los nahuas, y su primer contacto con Europa, está retratado en este bello códice, conocido por su atemporalidad.

Actualmente se vive en un mundo de instante. El perdurar de la imagen se vuelve un mito y, sin importar su contenido, el olvido es la única guía. No obstante, en esta era, aún existen las representaciones atemporales, aquellas cuya belleza e importancia perduran en el tiempo. El ejemplo más representativo de esta pictoralidad atemporal reside en los códices, cápsulas de tiempo, tanto de memoria y trazo. 

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El códice Quetzalecatzin (también conocido como Mapa de Ecatepec-Huitziltepec) es la prueba. La belleza y sinuosidad con que está trazado es única y la historia que encierra es igual o más de maravillosa. El códice muestra el paraje del sur de Puebla, desde la iglesia de Texcoco, sus inmediaciones, el lago de Texcoco, hasta la iglesia de Santa Cruz Huitziltepec. Otra de las características de este mapa es el retrato de la línea genealógica y propiedad de la tierra de la familia “León”, parentela que al ser inscrita en este códice, sin saberlo, se ha vuelto parte de la historia de estos antepasados. 

La inmortalización que ha hecho de este árbol genealógico no es única. La particularidad de este códice reside en ser parte de las primeras piezas durante la  época en la que los europeos y los nahuatls estuvieron en contacto. De esta manera, no sólo estos dibujos y figuras  cobran la relevancia de un testimonio de los ancestros de México, sino en observadores de lo que vendría a ser esa zona en un futuro, el México que hoy en día se conoce. La fauna y fotografía pintadas lo comprueban, México desde sus inicios siempre fue una tierra de montañas y plantas sinuosas. El relieve de su geografía y naturaleza de los códices remite a la importancia de volver muchas cosas de dicho país como un patrimonio de la cultura y, sobre todo, su gente. 

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Actualmente, el códice se encuentra en la colección de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Aunque la vivencia de su tiempo en el presente, así como la prueba de su perduración, puede verse ya en línea. Recientemente, el códex ha sido digitalizado y puede ser consultado por cualquier persona en internet. 

Durante mucho tiempo, el códice había pertenecido a colecciones privados, por lo que la oportunidad de verlo en línea significa una gran oportunidad para conocer la historia de México y la atemporalidad de sus ancestro, quienes, al fin y al cabo, también vivieron en su tierra. 

 

Confirman que el códice maya Grolier es auténtico y por lo tanto el más antiguo de América

El Códice Grolier había sido saqueado en 1906, solo recienteme ha sido descubierto que se trata del códice más antiguo de América.

Sabemos que luego de la conquista muchos códices prehispánicos, desconocemos cuantos, fueron destruidos. Hasta hace poco se sabía que al menos 17 de los códices existentes son auténticamente prehispánicos. Sin embargo, recién se descubrió que un códice maya llamado Grolier, que por siglos fue tomado por los científicos como falso, es auténtico. Esto lo convierte oficialmente en el códice prehispánico más antiguo.

Según los investigadores, el Códice Grolier fue elaborado en el siglo XII y es parte de un fragmento manuscrito más grande; tiene diez páginas con imágenes alusivas a rituales mayas y un calendario sobre el movimiento de Venus.

Su historia

En 1906 fue encontrado por saqueadores en una caverna del estado de Chiapas. Luego, se dice que fue vendido a un coleccionista mexicano; en 1971 este documento apareció en una exhibición en Nueva York. En ese tiempo los expertos lo consideraron una falsificación y se mantuvo guardado en el sótano del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México por muchos años.

La autenticidad del Códice Grolier fue descubierta recientemente por investigadores de la Universidad Brown, luego de aplicarle pruebas de carbón que confirman su antigüedad. Esto se refuerza con el hecho de que las piezas que fueron saqueadas en la cueva se confirmaron ya también como auténticas. Finalmente, las deidades que aparecen en el códice ni siquiera habían sido descubiertas en los años 60´s, por lo cual la falsificación del códice es todavía menos probable.

Antes de este descubrimiento se creía que el Códice Dresde, también maya, era el más antiguo. Hoy ese documento, que también describe la transición e Venus, ha sido desbancado. Este nuevo descubrimiento se suma a otro reciente, y también fascinante, de un códice oculto en el códice Selden.

 

Descubren códice secreto oculto en el Códice Selden (VIDEO)

Con tecnología conocida como escaneo hiperespectral han sido encontradas imágenes más antiguas que las hasta ahora conocidas en el Códice Selden.

Los libros más antiguos de todo América son los códices prehispánicos. Sin ellos mucho de la cosmovisión de los habitantes de mesoamérica habría desaparecido. Solo 17 códices son precolombinos, y se conservan casi por milagro; uno de los que se elaboraron justo después de la conquista, y que por ello guarda también un gran valor, es el Códice Selden, cuya fecha se calcula en 1560.

Precisamente en el anterior Códice, recientemente, y gracias a una técnica empleada normalmente por arqueólogos llamada escaneo hiperespectral, fue descubierto que sobre este está inscrito otro códice, que por su diversidad de caracteres (algunas páginas tienen más de 20), podrían desvelar aspectos cotidianos importantes sobre la cultura prehispánica mixteca.

Por ahora el nuevo códice está siendo estudiado por miembros de las universidades de Leiden y Delft. En algunas de las páginas aparecen mujeres con cabello de color rojo y peinados bastante elaborados, también armas como cuchillos de piedra.

Estas imágenes revelarían más sobre el modo de vida de los habitantes precolombinos del sur de México. Por su parte el Códice Selden desvela aspectos sobre la cultura mixteca y se llama así pues está guardado en la Biblioteca Bodleiana, en la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

*Imagen: El antes y después del desubrimiento/Bodleian