Nueva especie de serpiente es descubierta en México: biodiversidad desbordante

Su nombre es G. lorancai y fue hallada en la Sierra Zongolica y en la de Quimixtlán, en Puebla.

México, entre los cinco países más biodiversos del mundo, cuenta con más de 191 150 especies endémicas, es decir, que solo existen de manera natural en este país. En el caso de las serpientes, aunque no todas endémicas, México es hogar de 700 tipos, solo 4 de las cuales son venenosas: cascabeles, nauyacas, coralillos y cantiles.

Una de las especies de serpiente más comunes en México, es la conocida como Geophis Dubius. En general la serpiente Geophis es una de las más presentes en el hemisferio occidental, su área geográfica se extiende desde el suroeste de Chihuahua y el sur de Tamaulipas hasta Centroamérica. Podría decirse que es una de las especies más mexicanas.

Hasta hace poco se creía que de este género existían únicamente 11 tipos, pero un grupo de científicos recientemente ha descubierto uno nuevo en las místicas Sierra Zongolica en Veracruz y en la sierra de Quimixtlán en el este central de Puebla.

Según sus descubridores la nueva especie es muy similar a las  G. duellmani y G. turbidus que son endémicas del norte de Oaxaca en la Sierra Madre Oriental de Puebla e Hidalgo.

G. lorancai

 

Sus características

 

Tiene un dorso bicolor, cuenta con escamas postoculares y supraoculares. México continua dando sorpresas, desde su intrincada orografía y diversos paisajes ecosisémicos, que afortunadamente, aún persisten en su profunda serranía.

 

*Imágenes: 1 y 2) esist.tech

 

EXTINTO: una increíble iniciativa para regresar a las especies en peligro a nuestro imaginario (FOTOS)

En las calles de diversas ciudades de México se asoman las miradas curiosas de jaguares, armadillos, orangutanes y otros olvidados…

A veces tratamos a lo que se está extinguiendo como si fuera transparente. Lo atravesamos casi sin darnos cuenta y solo nos sorprende cuando su ausencia es inevitable. Tristemente este es el caso de las especies amenazadas y en peligro de extinción en México. A veces, especialmente en las ciudades, nos olvidamos de que somos muy afortunados y que podemos presumir una inmensa (casi indescriptible) riqueza natural. Pero nuestro desbordado y arbitrario desarrollo se ha llevado “de corbata” a algunas icónicas especies mexicanas.

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Vale la pena mencionarlas y, por qué no, involucrarse en protegerlas; pero antes, tenemos que conocerlas; tenemos que regresarlas a nuestro imaginario cotidiano. Con esto en mente trabaja el colectivo EXTINTO, formado por un grupo de artistas y diseñadores preocupados por “generar conciencia” sobre estas especies en México y el mundo. Su invitación es simple: podemos cambiar los hábitos que contribuyen a dañar a estos animales y plantas y, con mucho trabajo y un poco de suerte, recuperarlos.

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Armadillo

¿Y cómo hacer explotar esta conciencia? Los diseñadores de EXTINTO decidieron regresar la imagen de estas especies a nuestro día a día a través del arte urbano. Así, quienes protagonizaron las calles fueron las miradas curiosas de jaguares, armadillos, orangutanes y otros olvidados, sorprendiendo a los transeúntes.

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Además de celebrar este proyecto, hay que considerarlo como una inspiración para involucrarse en la causa y compartirla con otros. El graffiti y otras técnicas de arte urbano siempre han tenido esta carga ligada a la comunicación, a lo colectivo, a lo social y también a la protesta y lo político. Mientras que a muchos les ha servido para reapropiarse del espacio público esta vez se trata de que los animales en peligro se vuelvan a apropiar de la tierra.

La técnica que utilizó el colectivo se llama “paste up” y consiste en pegar con engrudo impresiones de tintas vegetales en papel reciclado. Es barata, no contamina mucho y en palabras de los creadores lo efímero de esta técnica refleja la vulnerabilidad de los animales representados. Cada imagen viene acompañada de una ficha informativa que cuenta detalles sobre la especie y su situación actual, haciendo de este un proyecto de difusión muy completo. Pero lo que se queda contigo es la imagen de estos simpáticos compatriotas a los que nos toca cuidar y, sin duda, revalorar.

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Cuitlaxóchitl: la flor de Anáhuac que sedujo al mundo

Un fascinante recorrido por la historia de esta flor endémica de México que intentó borrarse del mapa y luego de convirtió en un referente mundial.

 

La originalidad consiste en el retorno al origen

                                        Antonio Gaudí.

Ordinariamente le conocemos con la sinonimia de “noche buena”, pero este hermoso arbusto (que era árbol) en la cultura nahua fue nombrado: cuitlaxochitl, la flor que se marchita- cuitlahui: marchitar, xochitl:flor-.

Esta es la narración de su biografía:

La cuitaxóchitl pertenece a la familia de arbustos denominada Euphorbiáceas. Su nombre científico es euphorbia pulcherrima. Este último deriva del latín y significa: la más hermosa. Es originaria del estado de Morelos y Guerrero (México). Su beldad radica en el rojo grana de sus hojas superiores, esta parte es conocida como brácteas. La verdadera flor son los botones amarillos, en ellos están los pétalos, filamentos y pistilos. La más conocida es la roja, sin embargo hay variantes de color amarillo, blancas, rosas, moradas y salmón.

Se cree que fue llamada así por su floración pasajera, aunque hay otras versiones que lo adjudican a otra característica: su similitud visual con el cuero, (cuitlaxtli) aunque esta segunda versión es la menos aceptada. Pero, sea cual sea el origen de su nombre, lo verdaderamente importante es que ahora es conocida y disfrutada en casi todo el planeta. Principalmente Anáhuac, Europa, EUA, China, Canadá y Japón.

Ahora conozcamos sus raíces:

Esta maravillosa “flor de fuego” ya tenía prestigio entre las culturas del continente de donde es oriunda. La cultura mexica la adoptó como una de sus flores predilectas, lo mismo que los zoques, zapotecas, chontales y totonacas. En cada una de estas culturas fue nombrada de forma diversa, sin embargo la apreciación fue la misma.

Pero el conocimiento de este espécimen fue más allá de la contemplación estética. Los pueblos del Anáhuac investigaron minuciosamente sobre las propiedades diversas de este fastuoso ejemplar. La lista de los resultados es múltiple, y su aportación a la medicina, a la fitoquímica y farmacología no son menores. Cada una de las partes de este matojo tiene diversos usos. Es en todo sentido, una plétora orgánica.

Entre otras virtudes se encontró que ayuda a enfermedades de la piel, inflamaciones, picaduras de gusanos, llagas e infecciones. Incluso para la coloración de cuero o textiles.

El códice Florentino en el siglo XIV nos habla de una de las características más notables de este sujeto:

Para la ausencia de leche materna se cocían las hojas, y luego se consumían con agua durante tres o cuatro días. O se ponían a hervir las flores y con ello se caldeaba los senos de la mujer durante tres días. De esta manera se producía el aumento de la leche materna1.

También se podía utilizar como método anticonceptivo y abortivo. En ambos casos la metodología utilizada eran los lavados vaginales. También servía para la inflación de la matriz y la placenta pegada2.

Como podemos observar no es un seto cualquiera, el conocimiento de sus propiedades solo pudo haber derivado de un estudio minucioso, experimentación y aplicación de los resultados útiles para nuestra sociedad humana, pues cualquiera que pretenda utilizarla necesita de un conocimiento químico exacto. El uso inadecuado solo deriva en un ataque al organismo.

Pero, esta no es toda la historia, ahora veremos cómo es que pasó de su posición predilecta entre nuestros pueblos a la fama global que hoy tiene como parte de la ornamentación de una de las costumbres de nuestro tiempo moderno llamada: la navidad. 

Después de la invasión española a tierras Anahuacas se perdió el lugar privilegiado que este árbol tenía entre nosotros. Pues uno de los objetivos de la conquista fue borrar toda identidad con los antecesores culturales que les precedieron. Incluso se prohibió el uso de la medicina tradicional o cualquier expresión que remitiera al pasado. Y así dejó el lugar privilegiado que tenía entre nuestras culturas, y se sumergió en la oscuridad y el olvido.

Pero, ¿cómo fue que esta rara «flor» salió de las penumbras? Una historia popular pretende asignar el “rescate” a unos monjes franciscanos, los cuales en la temporada de sus fiestas decembrinas (natividad) comenzaron a utilizar al nombrado dentro de sus festividades para hacer ver «hermoso» su ritual. Pero una pregunta se hace necesaria: ¿cómo fué que se preservó el arbusto a través del tiempo? La posibilidad de que nuestros ancestros hayan preservado ciertas plantaciones es enorme. Pues el cariño por un amigo así raras veces se olvida. Pero volvamos al relato…

A partir de este suceso, la flor –que no es flor- comenzó su camino hacia la fama global. Pero este trayecto tiene sucesos infortunados, y sin embargo fueron estos los que le proyectaron al escenario mundial.

Adentrémonos en el guión:

En el siglo XIX Estados Unidos mandó a su primer embajador a tierras mexicanas. Su nombre: Joel Roberts Poinsett. Además de ser un divisionista de la nación mexicana fue unos de los primeros que propuso la venta de toda la parte norte del país a los angloamericanos. Iniciando con Texas, Nuevo México, Las californias, Sonora, Arizona, Coahuila y Nuevo León3. Como podemos ver tenía una carrera llena de intereses basados en la riqueza. Y mientras estuvo en territorio mexicano ejerció de espía y divisionista. A la caída de Vicente Guerrero terminó por huir del país. Pero con él llevaba una intención deshonrosa para nuestra protagonista la Cuitlaxóchitl.

Al llegar a EUA logró aclimatarla, después la patentó y él quedó como el “descubridor” de esta bellísima especie. Con su acto engañó temporalmente a los que desconocían su verdadero origen.

En ese instante la “flor· pasó de ser parte de un entretejido social a un objeto de comercio. Entonces se le impuso un nombre: Poisettia. Sí, el apellido del descubridor farsante, del ladrón.

Tiempo después una familia alemana se encargó de mover la pieza clave para su conocimiento por todos los demás continentes. El responsable de ello fue alemán Paul Ecke, quien logró desarrollar nuevas formas de cultivo y mezcla del árbol para resistir los climas más fríos del norte, haciéndola más pequeña y apta para macetas. Él y los suyos fueron quienes lograron hacer una campaña que promovió a la cuitlaxóchitl en la tradición invernal. Se sabe que desde el año 1925 estableció un rancho en California donde terminó por adecuarla y comenzó su explotación comercial. Su estrategia se basó en repartir gratuitamente macetas con las “plantas” a las emisoras de televisión para que salieran al aire en las transmisiones desde el día de acción de gracias hasta navidad.

En la actualidad el rancho Ecke tiene la patente de más de 300 variaciones de la cuitlaxóchitl, y su derrama económica en EUA y Canadá es enorme. En México hay cerca de 30 variaciones extranjeras que se utilizan para el comercio. El árbol original poco se utiliza, pues el mercado ha sido invadido por las descendientes de la nativa mexicana. Y cualquier viverista que quiera hacer uso de ellas debe pagar regalías a la compañía extranjera. Pero con todo y ello el arbusto cultivado en nuestras tierras hace su mejor desempeño para mostrar la ralea de su origen.

 

Veamos un poco de ello:

Hay 500 variedades de nochebuenas en el planeta

30 variedades se producen en México

600 millones de plantas se comercializan en el mundo

300 hectáreas para plantar flor de Nochebuena hay en México, lo que lo convierten en el cuarto lugar a nivel mundial en superficie cultivada

30 millones de Nochebuenas se producen en México cada año

Estos son los datos de su galanura. Su fiesta anual en México es el 8 de diciembre.

Como podemos observar es una historia llena de vicisitudes y altercados que giran en torno a este primor natural. No es posible observarla sin pensar en ello. Sin embargo, conocer su historia nos permite no solo darle el valor real de su origen e importancia en nuestra sociedad. Sino que, nos invita a considerar que la belleza de los seres vivos está más allá de lo que una tradición pueda proponer o explotar. Siempre es posible que detrás de un detalle exista una historia con raíces milenarias, tal es el caso de la cuitlaxóchitl, la flor que sedujo al mundo.

 

*Fuentes:
1.-Falta de leche. Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana BDMT-UNAM, México.
http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/monografia.php?l=3&t=Noche_buena&id=7627
2.- Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana BDMT-UNAM, México.
3.- Henderson, Timothy J. (2008). A Glorious Defeat: Mexico and Its War with the United States. USA: Macmillan. p. 40. ISBN 978-1-429-92279-1.

 

 
*Imagen: Oscar S. Aranda Mena

 

 

 

Emilio Tula
Autor: Emilio Tula
Escritor en formación y amante de las culturas nativas del Anáhuac, lo mismo del arte la poesía, la naturaleza y el pensamiento crípitico

Lo que la inmensa riqueza biológica y cultural de México puede enseñarnos: entrevista con Raúl Benet

Como pocas personas, Raúl Benet ha viajado por todo México vinculado con proyectos comunitarios. Por ello, es un conocedor de primera mano de la riqueza biocultural de México.

Todos lo sabemos, México es uno de los países más biodiversos del mundo (entre los 5 primeros) y también, culturalmente, de los más ricos. Pero ¿qué nos dice esto realmente?. La diversidad natural incide directamente en la “manera de ser de su gente”, y en México hay muchas “maneras de ser”. Es decir, existe una correspondencia entre la desbordante diversidad natural y la cultural –y es que a fin de cuentas se alimentan mutuamente–.

Lo anterior aflora cuando nos sumergimos, por lo menos pasajeramente, en ese “México profundo”, el que existe más allá del folclor y de la mexicanidad comercial, el que trasciende los estereotipos y está un paso más allá de los rincones más turísticos. Como pocas personas, Raúl Benet ha viajado por todo México vinculado con proyectos comunitarios. Por ello, es un conocedor de primera mano de la riqueza biocultural de México.

Como preámbulo, Raúl es biólogo y tiene un doctorado en Ecología, fue Director Ejecutivo de Greenpeace México, coordinó la Campaña Global de Acción Climática en América Latina de Oxfam, y fundó Radio Tepoztlán; ha trabajado de cerca con las comunidades en el país, durante décadas, y conoce bien la fascinante interacción entre los tesoros naturales y los culturales que guarda este país.

Quién mejor que un experto en la lucha por la conservación de la diversidad biológica de México para hablarnos sobre la maravilla que es México desde su riqueza más prístina:

raul benet conservacion biodiversidad mexico

¿Qué significa México para Raúl Benet?

Lo primero que pienso cuando pienso en México es diversidad, diversidad cultural, biológica, climática, ecológica, social, de ideas, de etnias, de formas de pensar. Desde el punto de vista de la diversidad de ecosistemas, tú puedes tener muchas especies en un lugar como Brasil, pero los paisajes son muy homogéneos, y en cambio lo que tiene México es una diversidad de paisajes que yo me atrevería a decir que es única; pero esa riqueza de paisajes no se refiere nada más a los árboles bonitos y a las montañas: el paisaje es todo, la interacción entre la gente que habita, lo que hace ahí, como transforma su medio y ese medio natural. Entonces, si me preguntas para mi qué es México, es una diversidad de paisajes, de ideas, de gente, de ecosistemas.

 

¿Cuáles son los lugares de México que por su riqueza cultural o natural te han marcado más?

Pues mira, la Sierra Norte de Oaxaca, además de paisajes bellos (tiene bosque mesófilo de montaña, bosque de pino, tierras bajas con otro tipo de vegetación de selva) tiene una riqueza cultural y una identidad muy fuerte. Eso a mi siempre me ha marcado mucho, las sierras en Oaxaca y particularmente la Sierra Norte. Además de que es bellísima y tienes unas sierras muy hermosas (en la sierra sur también alcanzas a ver la costa desde la montaña, unos paisajes preciosos), la relación de la diversidad biológica y cultural van juntas, en ese sentido la Sierra Norte de Oaxaca me parece emblemática pues ahí viven zapotecos, chinantecos, mixtecos, y cada uno con su identidad, su orgullo, su lengua, sus costumbres, sus formas de interactuar, de comer, etc., (…) Otra región que me impresiona mucho es la meseta Purépecha de Michoacán,  con muchísima riqueza, con agua, bosques, aunque se encuentra sumamente amenazada. También, una de las regiones más complejas y con retos mucho más fuertes, pero que también es un territorio maravilloso, es la Sierra Tarahumara, que está mucho más despojada de derechos, pero que las comunidades viven en un mundo que nosotros es mucho más difícil que entendamos. Es realmente una diversidad muy especial la que se vive ahí.

 

¿Cuáles son la principales lecciones que has recibido en tu trato con las diversas comunidades de México?

Yo creo que fue la primera y la sigo confirmando, y es que tú no sabes más que la gente por ningún motivo, generalmente sabes cosas diferentes pero sabes menos que la gente de la región. La gente que habita la región conoce su territorio y muchas veces llegamos con la arrogancia de saber ciencia y llegamos “como muy suficientes” y la primera lección que te topas es que la metodología es muy necesaria para que tú puedas interactuar ahí pero es muy chiquitito lo que sabes, y esa arrogancia de pensar que sabes más y que vas a enseñarles, pues está sumamente equivocada. Principalmente vas aprender, y cuando llegas te das cuenta de que sí hay cosas que puedes hacer y enfocarte en esas y hacerlas, pero no a partir de que tú sabes más. Entonces, la primera lección es ignoras muchísimo de lo que ni cuenta te has dado, y esa es la primera actitud que tienes que tener. Eso, el sumarte, el no llegar a decir como, sino a sumarte.

 

¿Qué significa la mexicanidad para ti? ¿Significa algo? ¿Existe?

Esa palabra me parece, o muy compleja o medio folclorista, más construida desde el turismo, o cosas por el estilo. Pero en el fondo, esa inmensa diversidad de cultura, de historia, de ecosistemas, y de gente, en algún lado sí conforma algo que es distinto a lo demás. (…) ¿Cuál es la relación entre la identidad de una persona que vive en un barrio rico de Ciudad de México, de Guadalajara, que una persona que vive en una comunidad indígena en San Luis Potosí; hay poca identidad en común. Por eso yo creo que la mexicanidad es un poco un invento (…) Lo que sí, es que creo que hay una “querencia”, quieres lo que comes, tu entorno, done naciste.

 

¿Crees que México debería voltear a ver a sus comunidades en busca de algunas de las respuestas más necesarias para enfrentar los retos actuales? ¿Por qué?

Es fácil caer en el cliché de que las comunidades indígenas todo lo saben. Yo creo que en parte sí, hay mucho que retomar y tiene qué ver con la forma de organización en las comunidades que están bien organizadas, por que no todas están bien organizadas. Por ejemplo en Oaxaca, a través del tequio, los cargos, los mayordomos, comisariados, tienen qué participar. (…) Esa participación estructurada desde las comunidades, desde su cultura y no tanto desde un reglamento, sino más bien desde un uso mucho más profundo y ancestral, eso es algo que para mí es una de las poquísimas o quizá la única forma como se podrían abordar muchos de los problemas de pérdida de Estado, de gobernanza, que tenemos en el país; ese individualismo nocivo. (…) Y bueno, por su puesto, para otros problemas muy graves como la soberanía alimentaria ante un mundo globalizado de control de la producción de alimentos: creo que en nuestras comunidades en México tenemos un inmenso campo de desarrollo alternativo, de seguridad y de soberanía (ante corporaciones principalmente) si somos capaces de mantener y recuperar las tradiciones de semillas, formas de producir, la agricultura campesina-tradicional como una forma de futuro. Creo que de este tipo de cosas no solo hay una oportunidad de aprender, sino una obligación ética y moral de hacerlo y no permitir que eso desaparezca.

 

¿Qué tiene que hacer México para rescatar y conservar su patrimonio biocultural?

Yo creo que el empoderamiento de la sociedad es indispensable, sí tenemos qué involucrarnos con los problemas que nos rodean. Demandar espacios de participación y transparencia, y fortalecer muchísimo los métodos de incidencia como presupuestos participativos, consejos, fortalecer y pelear con el poder por esos espacios de toma de decisiones. (…) Democracia participativa no representativa. Si estás en una escuela, ahí, en la cuadra, en la oficina, estar organizado, participar. Ejercer la ciudadanía y construirla desde la gente. En el caso de la biodiversidad, unirnos a organizaciones que ayudan a defender estos derechos, ellas van a ser el paraguas, por ejemplo, con el tema del agua, que a todos nos une.

 

¿Qué experiencias recomendarías a los jóvenes mexicanos que quieren tener un encuentro con sus raíces culturales?

Cuando menos en mi caso lo que me ha movido es no permanecer como turista, no permanecer en el mero disfrute de la belleza, sino involucrarte con la situación del lugar donde estás. Y no quiere decir que dejes de hacer lo que estás haciendo y te vayas a la selva para salvarla, sino que realmente te involucres y que no veas las cosas desde afuera. Eso a mi es lo que me ha conducido toda mi vida, y si voy a un lugar(…) Involucrarte, prepararte, por que también si llegas con muchísimas buenas intenciones, y no estás preparado, pues realmente vas a estorbar más que ayudar, entonces tiene uno que estar muy bien preparado, bien informado y comprometido con lo que estás viendo. Y recordar que siempre vas a estar en la etapa de aprender, nunca sabes realmente todo.

 

 Imágenes: 1) gob.m; 2) Archivo + de Mx

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )