¿Sabías que el chicle es un invento maya?

Los mayas empleaban el chicle (sicte) con fines de higiene bucal desde hace cientos de años.

Los antiguos pueblos mesoamericanos fueron muy higiénicos. Como ejemplo tenemos el caso mexica, cuyos hábitos de higiene sorprendieron muchísimo a los europeos. Por su parte, los mayas fueron bastante higiénicos, y entre los hábitos que guardaron en este sentido (y hasta hoy) está el de mascar chicle.

Está comprobado que el chicle reduce la acidez en la boca, aumentando al doble el flujo saliva, lo cual es benéfico pues esta contiene fosfato y calcio de hierro y sus enzimas neutralizan la acidez de alimentos y bebidas. Ayuda a limpiar los dientes y reduce la caries.

Se sabe que en culturas ancestrales como la egipcia o la griega, se tenía la costumbre de mascar resinas de los árboles, sin embargo su uso contemporáneo se lo debemos a los mayas, quienes durante milenios han preparado chicle proveniente del árbol conocido como sapota o zapotilla (Manilkara zapota). El nombre que asignaron a esta gomas mascable es, hasta hoy, sicte, que significa sangre o fluido vital (muy probablemente haciendo alusión a la savia que desliza por el generoso sapota).

Las bondades de mascar chicle llegaron también hasta los mexicas, los cuales adoptaron también el uso del chicle, a cual llamaron tzicli.

 

Procedimiento de extracción

Una o más personas escalan el árbol y hacen grietas (que no dañan el árbol), en una especie de zig zag. La savia, entonces, corre y desciende por el tronco hasta un recipiente. Luego esta mezcla se pone al fuego para generar un chicle que luego se deja secar.

 

La historia contemporánea del chicle

Según una conocida versión, se cuenta que Antonio López de Santa Ana llevó tzcli a Estados Unidos en su exilio en Nueva York. Conoció a un empresario, Thomas Adams, y ambos iniciaron un proyecto con el fin de mezclar este producto con hule y producir llantas; finalmente el proyecto falló y Adams, para no desperdiciar el producto, lo envió a su hijo, quien creó la primera marca comercial de impacto global, justo llamada Adams, la conocida marca de chicles.

 

En la actualidad

Hoy en el mundo la producción de chicle es muy común, pero mayormente se elabora a partir de un polímero sintético creado en los 50´s. Sin embargo el crecimiento de un mercado más consciente, que busca productos más naturales y sanos, ha reavivado el interés por el chicle maya.

Te dejamos un increíble video de Conecto, que ha sido todo un éxito y se ha viralizado en redes sociales, sobre la elaboración de la marca de chicle orgánico maya Chicza, te quedarás sorprendido.

 

 

 

*Imagen: Conecto

 

Makech: la espectacular y polémica joya viva de los mayas

Los makech son unos curiosos escarabajos que, ricamente ataviados, recorren las prendas de quien los porta, haciéndola de “ornamento” vivo.

Los makech son unos curiosos escarabajos propios de Yucatán y ligados a la tradición artesanal de la zona, porque —aunque suene increíble— son utilizados como piezas de joyería viva. Ricamente ataviados con diamantes falsos, pintados de brillante dorado y atados permanentemente a una pequeñísima cadena (que sirve para colgarlos de la ropa o como “correa”), han adornado por siglos a los mayas.

Para los viajeros que se encuentran con ellos en las calles de Yucatán, los makech son una auténtica rareza y —ciertamente— alto motivo de polémica, pues, sin duda hay en esta práctica ornamental un deje de “maltrato animal”; por lo menos si lo definen organizaciones como PETA (Gente para el Trato Ético de los Animales) en Estados Unidos.

La justificación de los vendedores locales suele estar ligada a una leyenda que algunos le atribuyen a los mayas y otros a un genio anónimo de la mercadotecnia. El mito de los makech contado en la contemporaneidad dicta que una princesa de la nobleza maya tenía un amante del que estaba profundamente enamorada; pero, por alguna circunstancia elusiva, su amor estaba prohibido.

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Así, cuando el amante fue sentenciado a muerte por relacionarse con ella, la princesa pidió a un brujo que lo convirtiera en el hermoso makech; ella lo decoró y lo portó para siempre sobre su corazón. Y aunque el origen mito ha sido desmentido por algunos, por no formar realmente parte de la tradición maya; se piensa que ha servido para impulsar la compra del raro accesorio orgánico.

La historia, aunque conmovedora, también es relativamente contraproducente. Al ligarse a una idea de lo romántico muy particular —donde uno de los amantes le pertenece al otro o “está encadenado” a él— nos recuerda que, a pesar de que son pequeños y no dialogan con nosotros, los makech tienen vida propia (y esa vida sí podría verse minimizada al ser usados como joya).

Pero hay otra postura que ni los animalistas, ni el turismo han explorado. Y es que, sea o no una pieza ligada a la cultura maya, el makech nos recuerda una premisa que sí es común en esta comunidad: la naturaleza resuena con nosotros y nosotros con ella. Así, mientras que sí es relativamente reprochable que la usemos “de adorno”, no es reprochable que queramos tenerla cerca del corazón.

¿No sería fantástico que nuestras joyas y nuestros objetos ornamentales fueran las relaciones preciosas que tenemos con el entorno? ¿Con la vida que nos rodea? Si supiéramos decorarlas con oro y con diamante —aunque estos fueran puramente metafóricos— y las tratásemos como tesoros, otro mundo este sería.

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*Imágenes: Smithsonian Magazine

6 maravillas nutricionales de la nixtamalización mexicana (sin ella no son tortillas)

Aún hoy sorprende a la ciencia la invención del proceso de nixtamalización (o nixtamal), con el cual el maíz puede hacerse masa y se potencian sorprendentemente sus propiedades nutricionales.

Algunos estudios apuntan a que, en Tenochtitlán, miles de personas vivían bien nutridas solo con una dieta a base de maíz y nopal. ¿Por qué? Sucede que los alimentos mesoamericanos por excelencia son altamente nutritivos, y de hecho la mezcla de frijoles con maíz es altamente benéfica. Las tierras mesoamericanas, así, con la triada por excelencia, maíz, frijol, calabaza (y nopal y chile) habían proveído a los antiguos mexicanos de lo necesario para subsistir saludablemente.

Sin embargo, que fuese tan completa su dieta se debió también a uno de los inventos más ingeniosos del hombre mesoamericano, la nixtamalización (o nixtamal); el proceso por el cual es posible hacer masa y con ella tortillas e infinidad de formas del maíz: tamales, sopes, tostadas, etc.,

Curiosamente, no solo la naturaleza había proveído al mesomericano de los nutrientes que necesitaba, también la nixtamalización (del náhuatl nextli (cenizas de cal) y tamalli (asa de maíz cocido) sirvió no solo como un método práctico, curiosamente también potenció las propiedades nutritivas del maíz.

¿Qué es la nixtamalización?

Cuando los habitantes del centro de México comenzaron a guardar sus primeras cosechas de maíz, buscaron aprovecharlas durante todo el año. Así es como nace la tortilla; probablemente molieron el maíz y lo mezclaron con agua, sin embargo, esta “masa” resultaba seca y no muy “cohesionada” para el continuo aprovechamiento del maíz.

Luego se dieron cuenta que la utilización de la ceniza, residuo de la leña quemada que usaban para calentar sus alimentos, fungía como un buen “cohesionador” del maíz. Luego se descubrió que la cal (óxido de calcio) hace una serie de cambios químicos en el maíz que provoca que este pueda hacer una masa, nutritiva, además.

nixtamal

La nixtamalalización, entonces, es el proceso de cocción del maíz con agua y cal. Una vez cocido, el maíz se reposa en agua caliente (unas 9 horas); finalmente  se le quita la cáscara, y una vez molido, está listo para hacerse masa, con la que, principalmente, se hacen las tortillas. 

Propiedades resultado de la nixtamalización

Gracias a este proceso, el maíz se vuelve aún más nutritivo. 

  • El grano se hidrata y absorbe calcio y potasio.
  • Este proceso aumenta la biodisponibilidad de aminoácidos, de fósforo y calcio, de fibra soluble y almidón resistente.
  • Disminuye el ácido fítico, mejorando con ello la absorción de minerales.
  • La fibra dietaria soluble pasa de 0.9% en el maíz a 1.3% en la masa, y a 1.7% en la tortilla.
  • La nixtamalización incrementa la disponibilidad de la mayoría de los aminoácidos esenciales: es una de las prin­cipales contribuciones a la nutrición humana.

Acuérdate que si el maíz no está nixtamalizado, entonces seguramente estás comiendo tortilla chatarra (intenta comprar en tortillerías, o en puestos de tortillas hechas a mano, y pregunta si su maíz está nixtamalizado).

 

*Imagen: 1)naturelo.com.mx; 2) losmesquites.com

 

Una conexión 100 veces más rápida que el WiFi llega al mercado por un mexicano

El LiFi tiene una velocidad de transferencia de archivos de hasta 224 GB por segundo; como bajar 18 películas en pocos segundos.

Quizá no lo sabías, no solo el espectro radioeléctrico (que de algún modo es la atmósfera), o los cables, son capaces de transmitir información; también la luz. En 2011 el científico de la Universidad de Edimburgo, Harold Haas, descubrió que la luz de un solo LED (diodo emisor de luz) era capaz de transmitir más datos que una antena de telefonía. De alguna manera Haas había retomado lo que había sido descubierto por Edison y ahora un mexicano, el matemático Arturo Campos, ha retomado los descubrimientos de ambos.

Campos acepta que él no fue el descubridor del LiFi (transmisión de señal de internet por medio de la luz) pero sí ha sido la primera persona en el mundo en ponerlo en el mercado. En su casa en la ciudad de México, Campos usa este medio, y ha creado un aparato que consiste en dos partes; una es un receptor y otro una lámpara con un chip que descodifica la información, actuando como un router.

Esta tecnología ya desarrollada por Campos cuesta solo 2 500 pesos. Y en entrevista afirma:

Desde mi teléfono, conectado a Internet, le envío la información de audio a la lámpara y ésta a los altavoces

Así, con el modulador, la lámpara LED no solo da luz, también transmite datos. Lo que hace el primero es que la luz se encienda y apague millones de veces por segundo (imperceptible, naturalmente, para el ojo humano) formando los ceros y unos binarios que cifran los datos.

La cantidad de megas que contratas nunca te llegan. Se pierden en el cable. Pero la luz te envía la información pura”, explica. También es capaz de enviar información a través del agua. “Ya es posible imaginar piscinas con Internet sin necesidad de cables.

La empresa que ha creado Campos se llama Sisoft y su tecnología ha sido ya vendida a una de los principales constructoras de México.

No sólo sirve para tener acceso a Internet, sino para compartir datos en una oficina de manera rapidísima”, cuenta Campos. Las pruebas iniciales ya habían logrado una velocidad de transferencia de archivos de hasta 224 gigabits por segundo. Esto supondría descargar en un chasquido 18 películas. 35 segundos para bajar un filme en alta definición. Campos asegura que podrían llegar hasta un petabyte (10 elevado a 15 bytes): “No existe ninguna tecnología que pueda alcanzar eso.

[El País]

Imagen: 2)esemanal.mx