4 maneras distintas de celebrar la Semana Santa de algunas etnias indígenas de México

El sincretismo alude tanto a espíritus de la naturaleza, el calendario agrícola y la Pasión de Cristo.

Como sabemos, numerosas festividades católicas están asociadas al calendario de fiestas indígenas vinculadas al ciclo agrícola desde antes de la llegada de los españoles. Previo a la colonización, la conexión del hombre mesomaericano con la Tierra era omnipresente, no existía algo así como separación entre la cultura y la naturaleza; ellos comprendían que todo está ligado, los astros, y la naturaleza con los mismos ciclos del hombre, iniciando con la gestación de un bebé, por ejemplo.

Por ello la adecuación de las celebraciones católicas por parte de diversas etnias indígenas, aún hoy, entremezclan aspectos mucho más complejos, de una carga milenaria de significado asociada con ciclos astronómicos, con la dualidad del bien y el mal, los excesos, la vida y la muerte. De hecho, cada Semana Santa está vinculada (aunque no muchos lo saben) a la luna llena, por ello su fecha cambia cada año.

Hoy te presentamos un breve acercamiento a la adecuación que aún hoy hacen etnias indígenas ancestrales a este culto católico, un sincretismo profundo y vivo:

Los Rarámuri

Más allá de la Pasión de Cristo, para los Rarámuri (erróneamente conocidos como Tarahumaras) su celebración es una representación furtiva sobre las luchas entre el bien y el mal. Su significado también es la perpetuidad, de la relación de su grupo con Dios. La comunidad se divide entre dos, los fariseos que representan a los aliados del mal, y los capitanes y soldados, que representan a Dios. A la semana santa le denominan comonorirawachi, que significa, “cuando caminamos en círculo”. Uno de los bandos se pinta con blanco el cuerpo, toca tambores, y baja por la montañas para encontrarse en las Iglesias esparcidas por la Sierra. Allí dan vueltas, hacen danzas, y también simbolizan peleas arduas entre ambos grupos; los soldados defienden a Dios y a su madre (quienes a su vez simbolizan el sol y la luna). Finalmente gana Dios, los hombres buenos han defendido a su mismo creador que se hallaba vulnerable (algo así como recordando el poder del mismo hombre que tiene de honrar a su propia divinidad, salvando con ello, al mismo tiempo, su omnipresencia, cada año). En este ritual también se alude al ciclo agrícola, este está también ligado a la imploración por las lluvias, por la vida.

 

Los nayeeri (coras)

Viven en la Sierra de Nayarit, sobre todo en el municipio conocido como Nayar. Esta etnia, en un gran sincretismo, forma un grupo los días previos a los días santos llamado “judíos o borrados”. Este es asociado a la fertilidad, y andan por las calles representando coitos en sus danzas, esparciendo sus males y retando los tabúes sexuales y lo mundano. Este grupo también persigue al Niño Nazareno (que representa tanto a Cristo como al sol). Están ataviados con mascaras, semidesnudos, y pintados de blanco o negro. Finalmente consiguen apresar al Niño Nazareno el Viernes Santo para darle muerte. Cuando Cristo resucita los demonios se autodestruyen, y regresan al río.

 

Los Mayos

Con mascaras también representan a los fariseos, y estos llevan en la boca un rosario o máscaras para con ello evitar hablar, y deben andar encorvados. En la Semana Santa es posible una especie de expiación de los pecados, en este periodo se inician mandas de 3 años, o bien, algunos hacen otras por encargos que les fueron dados por sus padres de por vida al momento que nacieron.

 

Los mazatecos

Sobre todo en el estado de San Pedro Ixcatlán, en Oaxaca, el Sábado de Gloria se hace la costumbre de golpear los árboles para que den frutos. Se invoca tanto a los santos católicos como a los espíritus de la naturaleza. También, a Cristo crucificado se le tapa el rostro, y las personas limpian sus piernas con pañuelos blancos, limpios.

 
Imágenes: 1) ravessiaviajes.wordpress.com

 

Explora la exuberante ruta de los licores mexicanos

México es lugar de origen de algunas de las bebidas y licores más icónicos del mundo. Descubre los encantadores sitios donde son producidos.

Viajar por México siempre tiene algo de embriagante. Su exuberancia no se limita al paisaje, sino que se transfiere a las cosas magníficas que los mexicanos hacemos con la materia que nos regala —a veces por accidente y otras a fuerza de siglos de experimentación e ingenio. 

Por eso es vital dejarnos inundar por sus placeres y qué mejor forma que recorrerlo en busca de sus licores. Desde los clásicos mezcal y tequila —inmensamente populares en todo el mundo— hasta las joyas menos conocidas como la charanda y el xtabentún, México traza una incidental ruta de sus bebidas y tú tienes que visitar los encantadores destinos donde son producidas para probarlas todas. 

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1: Bacanora

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Imagen: El Siglo de Torreón

También conocida como “bebida de los valientes” porque no cualquiera puede con ella. Esta delicia sonorense es un destilado similar al tequila, hecho con el agave espadín. No lo confundas, tiene denominación de origen y solo es bacanora el que se produce en la zona serrana de Sonora. 

Este intenso licor nació en el poblado del mismo nombre y se cree que una versión fermentada ha sido fabricada desde antes de la conquista. Fue con la llegada de los españoles que nació el destilado. 

Si quieres aprender sobre esta delicia y degustarla puedes visitar los ranchos y haciendas donde la producen; se encuentran al sur del estado, cerca de Ciudad Obregón.

2: Charanda

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Imagen: El Financiero

La charanda es un aguardiente típico de Michoacán. Se obtiene a través de la destilación y fermentación del jugo de caña y la melaza y es originaria de la zona azucarera en Uruapan. Se piensa que ha existido desde 1800 y su nombre purépecha refiere al cerro La Charanda. Su proceso de elaboración es parecido al del ron, pero su sabor es muy particular (similar a la cachaza brasileña) y por eso tiene denominación de origen.  

Por su parte, Uruapan también resguarda al Parque Nacional Barranca del Cupatitzio, un lugar precioso con mágicas cascadas donde se practica el senderismo y otras actividades de aventura.

3: Mezcal

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Imagen: Periódico Síntesis

El mexcalli o mezcal se hace con maguey y es uno de los más icónicos licores mexicanos. Su sabor varía de acuerdo al proceso de producción, pero puede ir de lo dulce a lo ahumado (y hasta un gusto salado). Se piensa que esta bebida se produce desde hace miles de años (en versiones, tal vez, menos refinadas) y sin duda es una de las más queridas para nosotros. Mientras que es mejor conocido el mezcal oaxaqueño —destino que francamente no necesita presentación— también se produce (con denominación de origen) en otros estados como en Guerrero y el Estado de México. 

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Imagen: Malinalco por Visit México

Si quieres seguir su ruta, nosotros te recomendamos ir, por supuesto a Oaxaca de Juárez, donde encontrarás algunos de los mejores mezcales del mundo. Acompáñalo de un mole impresionante, una vista espectacular y un recorrido cultural inolvidable. 

Además, puedes ir al hermoso Malinalco en el Estado de México: un pintoresco pueblo con una deliciosa gastronomía; un amor supremo por el pan dulce y los helados; una zona arqueológica pequeña, pero preciosa, y muy buen mezcal.

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4: Sotol

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Crédito no especificado

El sotol es una bebida potente. Puede llegar a los 55 grados de alcohol. Es típica del norte de México; se produce en Chihuahua, Durango y Coahuila. Como otros de nuestros licores, también tiene denominación de origen. Este destilado no es de agave, sino de la piña del Dasylirion, conocido por el pueblo rarámuri como “sereque”, que crece en los desiertos.

El nombre “sotol” viene del náhuatl tzotollin, que significa “el dulce de la cabeza”. La bebida está muy ligada a los pueblos indígenas de la zona, aunque comenzó a producirse hasta después de la llegada de los españoles, cuando ellos trajeron a México instrumentos y técnicas para destilar. 

La planta de donde proviene, el dasylirion, es muy peculiar. Su nombre científico viene del griego y significa “lirio despeinado”. El sotol sin duda es un dulce de la cabeza que te hace perder la compostura y el chongo. Sin duda una motivación más para darte una vuelta por los enigmáticos desiertos mexicanos. 

5: Tequila

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El tequila nació en Jalisco, en un precioso pueblo con el mismo nombre. Este delicioso destilado, tal vez el más popular hecho en México, se elabora con el hermoso agave azul, endémico de la región y también presente en estados como Aguascalientes y Guanajuato (donde también se hace tequila con denominación de origen). 

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Para probarlo tienes que ir en busca de su origen. Tequila es un destino excitante, donde la cultura se desborda y la gastronomía, igual la más tradicional que la vanguardista, no dejará de sorprenderte. Aprende más aquí: ¿Por qué Tequila podría convertirse en uno de los destinos culturales más excitantes de México?

6: Licor de Zacualpan

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Fotografía: Ian Benet

Zacualpan es una pequeña y apacible comunidad en el estado de Morelos. Pero no te dejes engañar por su tamaño. Su encanto es infinito. Al centro de la vida social del pueblo, se encuentra el mercado de trueque, donde, entre vecinos y amigos se intercambian toda clase de bienes y delicias. 

Como en otras tantas regiones del estado, acá se cultiva la caña, pues es una antigua región de haciendas. Por eso, nació el delicioso aguardiente de la zona, conocido como licor o curadito de Zacualpan.

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Fotografía: Ian Benet

Se trata de una potente bebida de caña que los locales han transformado en un cremoso licor curado con frutas y hierbas de la región: menta, higos, tejocote y café, por ejemplo. La textura al paladar es ligera y sedosa. Deja una sensación muy refrescante. ¡Cuidado! se pasan fácil, pero igual te embriagan.

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7: Xtabentún

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Imagen: Taste Buds

De origen maya, típico de Yucatán, este licor se produce con miel de las abejas que se alimentan de la flor del xtabentún, con un sabor muy similar al anís. Es un clásico digestivo que se acompaña bien con café y que sabe mejor con hielo. La planta del xtabentún o “Turbina corymbosa” es una especie de ololiuqui. 

Las semillas de esta planta contienen amina de ácido lisérgico, una sustancia que puede provocar trances y visiones. Se piensa que una versión más rústica de la bebida y las semillas de la planta de donde provienen eran utilizados antiguamente por distintas etnias mexicanas. Probar este licor es, en ese sentido, muy especial. 

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Imagen: Marc Moll/Flickr

Y si esto no es suficiente para que te apresures a visitar Yucatán, no te olvides de la riqueza natural, los cenotes, las zonas arqueológicas, la inmensa cultura maya viva y la deliciosa gastronomía de la región.

13 raros y cómicos exvotos de la devoción popular (FOTOS)

La ironía del mexicano se manifiesta exquisitamente en estos exvotos.

Está comprobado que ser agradecido promueve enormemente la felicidad y sentido de la vida. México ha sido siempre un país muy religioso, y entre sus expresiones místicas el agradecimiento ha sido uno fundamental.

Desde época prehispánica miles acudían al cerro de Tepeyac a agradecer a Tonantzin (Nuestra Madre). Hoy millones continúan haciendo peregrinaciones, mucho para pedir favores, aunque en gran parte para agradecer por lo recibido.

Luego de la conquista, con la religión católica adoptada, los exvotos en las iglesias fueron convirtiéndose en una de las manifestaciones de gratitud más comunes, y sin intención de por medio, una de las maneras de arte popular más naïf y sincero.

El proyecto Autopsia de la Psique realizó una increíble selección de ex votos que forman parte del acervo de la Basílica de Guadalupe; esta iglesia es la única que lleva un total control y documentación de sus exvotos (con al menos 1,300, fotografiados y guardados).

La ironía del mexicano, naturalmente, se expresa en esta forma de arte y quizá de la manera más honesta, puesto que en estos se habla hacia lo divino, sin tapujos; desde la idiosincrasia más pura.

 

 

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Fe y testosterona: la fiesta de la Santa Cruz (VIDEO Y FOTOS)

Cada año una monumental cruz es descendida del cerro de Xochitepec en Santa Cruz Xochitepec. Con la fe como aliciente decenas de hombres hacen este improbable trabajo.

Don Braulio cayó por la pendiente obteniendo como resultado una cortadura en la pantorrilla que le sangró abundantemente. Y sin embargo, tuvo mejor suerte que Joaquín, quien resbaló cuesta abajo entre las rocas y terminó con dos costillas rotas…  Estas escenas; raspones, golpes y eventualmente uno que otro hueso fracturado son el típico resultado de las celebraciones de la Santa Cruz que se realizan en la comunidad de Santa Cruz Xochitepec, en la delegación Xochimilco, al sur de la Ciudad de México.

¿Qué sucede en esta celebración que da como resultado escenas dignas de una sala de urgencias?  En el extremo poniente de esta comunidad se encuentra el cerro de Xochitepec (Cerro de las flores) y en él, año con año, se lleva a cabo la celebración de la Santa Cruz durante la cual, una cruz monumental, realizada en madera de encino, con ocho metros de altura y una tonelada de peso, es transportada sobre las hombros de cerca de cincuenta hombres a través del agreste terreno del bosque. 

Es en estas condiciones; a veces bajo lluvia torrencial o en la semi oscuridad de la noche, que estos hombres se desplazan por una larga pendiente que en ciertos puntos llega a alcanzar cuarenta y cinco grados de inclinación.

Este auténtico vía crucis es físico y espiritual. Cuando el músculo se agota por el esfuerzo realizado, entra la fe a dar lo necesario para completar el trabajo: “es nuestro deber” señala Agustín; uno de los hombres que carga a la cruz, “la Santa Cruz nos protege. Así es como le pagamos”.

Contemplar este auténtico torrente humano que se desliza por las laderas de la montaña con su pesada carga a cuestas, inevitablemente trae a la mente las notables construcciones de la antigüedad, en donde grandes volúmenes de materiales tales como rocas y troncos eran transportados por cientos de hombres para la edificación de monumentos y edificios, utilizando tan solo rudimentarias cuerdas y poco sofisticados sistemas de palancas y poleas… Así, en Xochitepec, la pesada faena se realiza de la siguiente manera: los hombres más robustos soportarán el peso de la cruz directamente y a fuerza de brazos y piernas. Lo que les motiva es la fe… Pero lo que les da energía son las rodajas de naranjas frescas que son repartidas entre ellos en cada descanso, junto con el agua y los tragos de refresco con tequila. Todo esto en medio de cantos religiosos, vítores, porras y canciones de mariachis.

Por otra parte, los hombres más delgados, los adolescentes e incluso algunos niños, participan en la tarea tirando de la cruz con cuerdas, ya sea para ayudar a soportar el peso o para guiar !cual timoneles¡ a la cruz que “flota” sobre el torrente de espaldas hasta llegar a su destino: la iglesia de la comunidad.

Así, las celebraciones de la Santa Cruz continuarán en el poblado durante varios días con la participación de todos los habitantes; sin embargo, en lo que se refiere al acarreo de Cruz, esta es una tarea que por tradición (y quizá derivada del propio esfuerzo físico que requiere) es realizada exclusivamente por hombres.   

En otros pueblos de Xochimilco se realizan celebraciones semejantes y en algunas de esas comunidades se transportan cruces de dimensiones mucho más modestas que son  acarreadas por mujeres a través de terrenos más accesibles y en distancias mucho mas cortas… Pero en Xochitepec, por lo menos en lo que al transporte de la Cruz se refiere, esta celebración es exclusivamente “cosa de hombres”.

Eduardo Bonilla
Autor: Eduardo Bonilla
Diseñador gráfico de profesión. Apasionado de la historia del arte y la arqueología. Se desempeñó en la publicidad por casi 10 años y actualmente es productor independiente de video. Se considera a sí mismo como un “viajero poco tradicional”. Ha sido conductor de series del canal History y colaborador en Discovery Channel.