¿Qué es México?

¿Cómo materializar las abstracciones que nos unen como mexicanos? Un ejercicio reflexivo en torno a conceptos como nacionalidad, identidad y país.

 ¿Un país, una persona? ¿algo que es? ¿lo que está siendo? ¿cómo hablar de algo que está siendo? ¿cómo hablar de un país que está siendo? ¿algo que está siendo es algo que produce? ¿lo que produce se mueve? ¿qué se mueve constantemente? ¿la realidad? ¿cómo se produce la realidad? ¿cómo produce un país su realidad? ¿la realidad es una? ¿un país produce realidades diferentes o realidades repetitivas condicionadas a un dominio específico? ¿las produce un país? ¿las produce una persona, una colectividad, una comunidad? ¿quién o qué produce la realidad? ¿cómo se producen realidades diferentes? ¿está la diferencia en algún lugar? ¿en una persona? ¿la diferencia está, es, está siendo? ¿es la identidad lo que la señala? ¿una tradición, una festa, un ritual? ¿la identidad se mueve? ¿la diferencia se mueve? ¿la diferencia tiene un lugar, un símbolo, una historia? ¿la diferencia tiene un ‘origen’? ¿llegaremos a lo diferente pensando en su origen, en ‘El origen’? ¿qué es el origen? ¿el origen es la diferencia? ¿la diferencia es algo que se origina todo el tiempo? ¿la diferencia se produce bajo su propia realidad, bajo su propio tiempo y espacio? ¿lo diferente es una ‘inmanencia’? ¿un ’no lugar’? ¿cómo se produce lo diferente en México? ¿cómo se produce en un país lo diferente si está en un mundo? ¿en dónde está México? ¿es posible señalarlo, habitarlo, serlo, o es una idea que se construye por sus fenómenos y realidades? ¿“tenemos la certeza” de que México existe? ¿es un territorio? ¿qué es México? ¿su cultura, sus tradiciones, su folclore? ¿estos conceptos representan la construcción de realidades y señalan la diferencia? ¿qué es la diferencia? ¿cómo es lo diferente? ¿cómo es pensar diferente? ¿qué es ser diferente? ¿está siendo la diferencia? ¿es lo negativo? ¿lo positivo? ¿lo propio? ¿lo otro? ¿es un qué, un quién, un cómo?

¿Lo diferente es algo que ‘vale’? ¿lo que tiene valor es algo que vale por sí mismo o por su valor frente a otra cosa? ¿el valor de un país es su riqueza? ¿la riqueza es un valor? ¿cómo es un valor o una riqueza diferente? ¿la riqueza de un país está en algo, en alguien? ¿qué es la riqueza? ¿una moneda? ¿un sistema de intercambio? ¿una producción de intercambios? ¿el intercambio de realidades que trazan la extensión de un territorio, incluso fuera del mapa, en una interioridad que se extiende hasta borrar o exceder los límites? ¿no es eso la globalización o la poesía? ¿cómo llegó a ser la extensión y flujo de realidades un dominio absoluto? ¿tendríamos entonces que regresar a lo propio? ¿en dónde está lo propio? ¿adentro? ¿afuera? ¿es lo diferente? ¿es algo que siempre va fuera de sí y nunca regresa a repetirse? ¿qué se repite? ¿la realidad, los dominios, las verdades, los sistemas? ¿cambian? ¿pueden ser diferentes? ¿la diferencia es un cambio? ¿la diferencia está en algo ‘esencial’, en eso que se mantiene ‘puro’? ¿pensarlo así no es apresarlo a un modelo perfecto donde comanda la exclusión? ¿por qué la verdad excluye? ¿por qué lo que se fja produce realidades jerárquicas? ¿un territorio produce la jerarquía? ¿lo produce lo que está siendo y olvida que no puede fjarse? ¿alguna vez nos hemos detenido a pensar sin precedente, sin buscar una causa o un fin? ¿cómo pensar fuera de lo fjo? ¿cómo pensar en movimiento? ¿cómo pensar lo que está siendo? ¿cómo pensar sin verdad? ¿cómo pensar sin origen? ¿cómo pensar o preguntar sin querer respuesta? ¿cómo producir pensamientos dinámicos que produzcan realidades que se muevan, atravesando todo, atravesándonos fuera y dentro de lo conocido, siendo su movimiento algo siempre diferente, sin referencia, siempre buscando lo que abra, incluso pensando los mismos conceptos y realidades y rituales y símbolos de forma que abandonen lo que eran y significaban? ¿es posible esto? ¿estar a la deriva? ¿es posible siempre estar derivando? ¿mantenerse extranjero? ¿en el borde? ¿preguntando constantemente desde un ‘no ser, un ‘no estar’? ¿no temblamos al estar fuera de lo conocido? ¿no es ese temblor una fuerza que señala ya estar en la diferencia? ¿qué produce esa diferencia que tiembla? ¿cómo produce una tierra sin lugar, que se encuentra siempre naufragando, temblando en la propia interioridad, entrecruzando todo lo que no cesa de cambiar y moverse? ¿cómo aparece ahí un país y cómo son sus habitantes?.

Imagen: “Angustia anónima dans l’atelier”. Intervención con cabeza prehispánica a la obra “Les Artistes dans L’Atelier” del colectivo SANGREE. Sidó D. México, 2017.

Dea Arjona
Autor: Dea Arjona
(México, 1986). ¿Historiadora del arte? ¿diseñadora de modas? ¿directora de Plataforma A&C? ¿directora? ¿escritora? ¿estudiante? ¿mujer? ¿dónde podría aparecer ‘yo’ que no soy algo específico?

Remixeando las raíces mexicanas a través del arte: 5 brillantes ejemplos

En el arte está la posibilidad de imaginarnos distintos y poner en duda la figura que ya representamos.

El arte mexicano contemporáneo es un campo escabroso. Además, es importante decir que no es –para nada– homogéneo. Al contrario, como México mismo, deslumbra por su inmensa diversidad. Y el arte que se atreve a dialogar sobre identidad mexicana, tampoco podría ser guardado con soltura en la misma carpeta.

Tal vez lo que comparte es un tono francamente irreverente; incluso un poco molesto. Pero es posible pensar que todo arte que es abiertamente crítico de sus referentes, viene del enojo. Y es justo. Esto no significa, sin embargo, que el resultado sea la pura molestia o puerta cerrada. El arte plantea la posibilidad de imaginarnos distintos y poner en duda las figuras que ya representamos.

La identidad mexicana, que hemos descrito como diversa (ya más de una vez), sigue guardándose pequeñas anclas, clichés, si se prefiere. Y es importante remixearlos. Lo que vale la pena, afrontará los cuestionamientos con elegancia, se transformará y ampliara. Lo que ya no nos sirve, terminará disolviéndose frente a lo contemporáneo.

Te presentamos 5 brillantes ejemplos en el arte mexicano, que se dedican a preguntar sobre la identidad y dar respuestas insospechadas. Te invitamos a verlos con ojo crítico, pues afortunadamente, sobre la identidad mexicana, nadie tiene la respuesta.

Las masculinidades rosas de Fabian Cháirez

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Si se hiciera una encuesta a todos los mexicanos, notaríamos que muchos de los planteamientos que popularmente nos parecen políticamente correctos no los compartimos todos. Lo que suena más alto, no es siempre una postura “democrática”.

En asuntos de género y sexulidad, los útlimos años han visto un “giro paradigmático”; pero en el día a día mexicano, las nuevas masculinidades y feminidades siguen formando parte de pequeños círculos. No se trata tampoco de homogeneizar lo que es disidente, pero sí de seguirlo trazando.

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Fabián Cháirez es un artista chiapaneco que reutiliza iconografía mexicana para hablar sobre la sensualidad y sexualidad en las figuras masculinas. En un país donde es cliché ver mujeres desnudas en los calendarios, este sujeto replantea el cuerpo como un objeto de deseo, que puede serlo sin seguir lo establecido para su figura.

Mexicano de Dorian López

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Este proyecto sorprendió y encantó a muchos. Con la serie de fotografías López se dedicó a desarticular la idea de belleza genérica, argumentando que existen otras formas en que esta se manifiesta, en su caso, en los cuerpos mestizos. Su premisa es que hay mexicanos bellísimos y sus atributos son “resultado del mestizaje”. Delicadas combinaciones culturales y genéticas suman en un grupo cultural hermoso, que se distingue por la diferencia.

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Es interesante que, a pesar de la inmensa diversidad mexicana, seguimos siendo representados con los rasgos exagerados y caricaturizados de una figura que, francamente, no encuentra su original aquí.

El naturalismo erótico de Daniel Lezama

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Polémico, porque su naturalismo es crudo. Sus figuras desnudas retoman mitos nacionalistas e indigenistas y los destrozan, al conjugarlos con relatos dramáticos de la calle, crimen, pobreza y la violencia. Su erotismo incomoda, porque transgrede nuestros gustos oficiales.

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Él mismo ha declarado que su labor artística es ponernos en frente lo que no está a la vista (en otras palabras, lo que decidimos no ver), porque se nos olvida y alguien tiene que hacernos recordar.

Tierra y libertad de Iván Puig

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Este tipo es puro ingenio. Le encantan los juegos de palabras y, le gusta aún más traducirlos a complejas máquinas o instalaciones. Este ejemplo es fantástico. En Tierra y libertad, Puig expone lo absurdo que resulta el contraste entre las políticas mexicanas sobre el derecho a la tierra y lo que efectivamente pasa.

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Jugando de forma casi cruel con el lema zapatista, el artista nos recuerda que aún la tierra en México no es de quien la trabaja, a pesar de la Revolución y otras tantas luchas. La tierra es un bien comercial que da de comer, pero no es procurada como fuente de vida. Su pieza consta de dos máquinas. Una reparte tierra y la otra la embolsa, para dar con el paquete de 25 gramos que reza “TIERRA Y LIBERTAD”.

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Resonar a cargo de Israel Martínez

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Martínez es tapatío y en 2016 coordinó a un grupo de artistas para generar una complejísima pieza audiovisual que habla sobre lo mexicano. El proyecto que se llevó a cabo en el Centro de Cultura Digital quería generar una obra colectiva y usando formatos múltiples. En ella se ensambla una narración sobre la Ciudad de México. En lugar de trazar estrictamente un plano positivo o negativo, se dedicaron a contar la vida, con honestidad. La ciudad es el complejo tránsito, la gentrificación, la lucha de clases y culturas y, por supuesto, la muerte. México no es una línea, es un conjunto de inesperadas convergencias en un plano fragmentado. Ellos se atrevieron a describir su experiencia de vida.

Resonar: una narración sonora de la identidad mexicana

El arte contemporáneo en México está proponiendo nuevas formas de narrar y entender la identidad mexicana

La identidad es un asunto que nos elude. Describirla o narrarla es prácticamente imposible; estamos hablando de un fenómeno vivo, que siempre está siendo impactado por su entorno; prácticamente un fluido, que, como el agua, va cambiando de forma mientras se desplaza a lo largo del tiempo y el espacio. ¿Cómo narrar entonces la identidad mexicana? Habría que encontrar un elemento inherente a la misma, una forma fija que sea compartida por todos los que sienten una filiación hacia ella.

El arte hace intentos por articular esa narración. Pero el arte mexicano no siempre habla de la mexicanidad, y el que sí lo hace, habla de una identidad que se presume concreta, pero que no acaba de poder comprender al vaporoso concepto que envuelve a todos los que nacimos en este país.

Lo mexicano narrado desde el arte contemporáneo

Por otro lado, las narrativas lineales — que se valen de lugares comunes y prejuicios para convocar a los sujetos que representan — han sido abandonadas por artistas que experimentan con técnicas contemporáneas. A través de ellas, imaginan y describen, simultáneamente, identidades fragmentarias: procesos inacabados o en construcción permanente, que se rompen y reconstruyen en cada momento. Las particularidades que enmarcan a estas identidades en “lo mexicano”, son formas históricas y culturales de ser que ejecutamos con el anhelo de reconocernos como parte de una comunidad. Son las formas que aprendimos de nuestras familias, de nuestro cine, televisión y también de nuestro arte. Pero no podemos evitar que estas formas, casi tradicionales, se desgasten y modifiquen al ser ejecutadas cotidianamente y al someterse a una realidad caótica.

Vale la pena narrar las vidas mexicanas desde las intenciones y los modos estéticos adoptados por los artistas contemporáneos, porque relatan con mucha fidelidad la experiencia de vivir, en este tiempo, dentro del marco de lo mexicano. Además, a partir del uso de nuevas técnicas y tecnologías, formatos y métodos de conceptualización, se puede seguir ensamblando patrimonio y construyendo memoria cultural.  

Resonar: lo mexicano narrado desde su propio surrealismo

La pieza de arte sonoro Resonar (2016) forma parte de un proyecto del Centro de Cultura Digital, que pretende investigar y experimentar con formas de generar escritura, de forma colectiva y a través de formatos múltiples. La pieza, conformada como un audiovisual — en donde el sonido es el protagonista —, fue diseñada por un equipo de once personas, coordinado por el artista tapatío Israel Martínez, con la intención de trazar una narración sobre la Ciudad de México. El trayecto en la ciudad, la muerte, el habla popular y la gentrificación son los cuatro ejes que se despliegan en esta pieza interactiva. Los espectadores se convierten en usuarios mientras exploran el complejísimo plano múltiple, de imágenes y audios que conforman Resonar.

La pieza es una experiencia solitaria. El sujeto que se adentre en ella tiene la posibilidad de explorarla a su propio ritmo, desde su propia computadora. Además, se recomienda utilizar audífonos, para concentrar la atención sólo en los sonidos que los artistas eligieron y configuraron. El conjunto de audio e imágenes, conforman un todo sublime que maravilla y abruma. La complejidad de la pieza también reside en que las intenciones e inquietudes de once personas distintas, se conjuntan en un solo objeto artístico que es al mismo tiempo, unidad y diversidad. Mientras que uno la puede leer y experimentar como si fuera un solo discurso, no deja de presentarse como visión múltiple.

Como si se tratara de una película de David Lynch, la pieza presenta una visión surreal de la vida cotidiana en la capital mexicana, en donde sucesos que parecen sueños o alucinaciones se mezclan con eventos que se dicen reales, pero tienen una cualidad artificiosa o absurda, que les resta consistencia. De la misma manera, los sonidos conocidos de la calle, las personas, los automóviles y algunos fragmentos de música popular, son interrumpidos, a veces por sonidos sutiles e irreconocibles y otras por ruidos ensordecedores y casi indescriptibles.

 

El glitch o distorsiones en la imagen y audio, recuerdan también a un elemento de la mexicanidad contemporánea: momentos de absurdo y desorden que se mezclan con la normalidad del día a día. Los loops o repeticiones, parecen representar los componentes de la vida en México que se repiten una y otra vez, algunos que guardamos por nostalgia y cariño y otros que seguimos forzado, por costumbre, aunque ya no nos sirvan. Los huecos, los silencios, la alusión a lo oscuro, lo inhabitado e inhóspito, lo abandonado y peligroso y lo fantasmal, nos habla de las fugas, de los múltiples lugares de caos que parchamos y luego dejamos de lado. Por último, los exabruptos, las manifestaciones inesperadas de violencia, en representación de la muerte súbita.

La pieza mantiene un tono sórdido, pero es maravillosa en tanto que dialoga directamente con su entorno, involucrando a los sujetos que lo habitan, haciéndonos reflexionar sobre las cosas que significamos y las que decidimos olvidar, cuando narramos y nos narramos nuestra propia identidad, como parte de la Ciudad de México, o como miembros del país que esta capital representa.

¿Por qué narrar la identidad mexicana?

La forma en que narramos la identidad mexicana es también la representación que decidimos encarnar de lo que es y no es lo mexicano. Atreverse a reflexionar sobre lo sórdido, lo surreal y lo molesto de nuestras formas de vida a través del ejercicio del arte, es una manera de dialogar con ello y empezar a modificarlo. Hacerlo en conjunto, pero sin llegar al consenso, asegura que la pregunta por la identidad mexicana no deje de ser un asunto comunitario, pero siempre diverso, siempre cambiante, en choque y en construcción.

Experimenta resonar aquí.

*Imágenes: capturas de la pieza audiovisual “Resonar” – centroculturadigital.mx

PueblaYork, el barrio de los migrantes poblanos en Nueva York

Esta comunidad poblana en Nueva York reivindicó el proceso de adaptación: no sólo abandonaron todo para buscar una mejor vida, también se llevaron, en su esencia de ser, una mexicanidad difícil de ocultar.

En innumerables ocasiones se ha retratado a Nueva York como la ciudad de los inmigrantes del mundo. En esta isla parece que no hay fronteras culturales, pues es fácil encontrar a personajes de múltiples procedencias; principalmente de sitios como China, India, Pakistán y América Latina. Incluso hay barrios en donde se concentran según las nacionalidades, tal como el barrio de PueblaYork.

En la avenida Roosevelt, la calle principal del barrio Elmhursts de Queens, en Nueva York, es visible el ambiente poblano. Por un lado llega el aroma de tacos de carnitas de cerdo; por otro, el de verdolagas en salsa verde, quesadillas de papa y mixiotes de borrego. Mientras que, al pasar, se ve una tienda de vestidos para quinceañeras, anuncios en los negocios y conversaciones en español, como relata un artículo de BBC Mundo. Parecería incluso una calle típica de la ciudad de México

En PueblaYork transitan y habitan los refugiados mexicanos sin documentos. La mayoría de ellos provienen de Puebla –y  de ahí el nombre del barrio neoyorquino–, el cual es el estado con mayor número de emigrantes en México. De hecho, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía, la migración representa la sexta parte de los habitantes de Puebla, 6,2 millones de personas. Es decir, que más de un millón de poblanos vive en EE.UU., y la mayoría en los barrios de Nueva York.

Los migrantes de PuebloYork a veces suelen reunirse en clubes sociales, otras en negocios que crean o en los sitios en donde trabajan. O al menos eso cuenta Joel Magallán, el fundador de la Asociación Tepeyac de Nueva York, quien cuenta cómo los cientos de mexicanos en NY tienen que abordar el metro y recorrer hasta 30 estaciones para llegar a su trabajo –generalmente en Manhattan–: “En el trayecto elevado el convoy pasa por un cementerio de vagones de desecho, vías de ferrocarril abandonadas y edificios viejos. Casi todos iguales: ladrillos grises, grafitis en el borde de las azoteas.”

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Esta comunidad poblana en Nueva York reivindicó el proceso de adaptación: no sólo abandonaron todo para buscar una mejor vida, también se llevaron, en su esencia de ser, una mexicanidad difícil de ocultar. “Estamos en todos lados”, sentencia un encargado de un bar en Brooklyn quien llegó de Cholula, Puebla, hace nueve años, “En cualquier restaurante que preguntes siempre vas a encontrar por lo menos a un mexicano, en la cocina o sirviendo platos. Y muchos son paisanos”. Entre los poblanos, también están los jaliscienses, guanajuatenses o veracruzanos, quienes conforman una mano de obra en restaurantes. De hecho, de acuerdo con estudios de la alcaldía, el 70 por ciento de los restaurantes de la ciudad trabajan mexicanos, y creen que sin su trabajo la ciudad sería un caos.

Para ellos, a veces el único refugio son la familia y los paisanos, con quienes se comparten los gustos por la comida, las fiestas y las tradiciones de sus pueblos. Pues hay casos en que la vida distinta que llevan –de ser empleado en una paraestatal o en un banco a ser un lavaplatos o cocinero–, pueden desencadenar síntomas de ansiedad, depresión o incluso desesperanza.

No obstante, eso no se detiene ahí: existe el riesgo permanente a una deportación, separación de la familia y la discriminación cotidiana. Para ello, la Asociación Tepeyac de Nueva York, una pequeña oficina en un edificio viejo del corazón de Manhattan, se ha dedicado a apoyar a los migrantes mexicanos –principalmente de Puebla–. De hecho, de esa oficina surgieron los primeros datos sobre mexicanos víctimas de los ataques a las Torres Gemelas del 2001.

Hoy por hoy, la Asociación se dedica casi por completo a ayudar a los jóvenes migrantes a terminar el bachillerato. Pues de ese modo, de acuerdo con el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, se suspende la deportación de los beneficiarios.

Pese a los riesgos y peligros que puedan vivir, los poblanos en Nueva York son un ejemplo de la resiliencia frente al miedo, la discriminación y el infierno americano. A diferencia de los chicanos, los representantes de PueblaYork son el estandarte de lo mexicano en un lugar ajeno a su lugar de nacimiento. 

*Imágenes: 1) Puebla Online, 2) DeviantArt