Una delirante galería de tatuajes de comida mexicana

Marcas en la piel que son homenajes a ingredientes y platillos de una cultura culinaria sugerente.

Hay personas que no dudan en marcar su piel con un elemento de la cultura mexicana. Y en este sentido, tal vez no haya simbología de cultura más sugerente que la gastronomía –que, por cierto, siempre suele ser atractivamente colorida–.

La gastronomía es por sí sola un elemento que permea al mexicano. Y tal vez por ello sea que en numerosas ocasiones se viene a la mente la posibilidad de tatuarse un aperitivo tradicional; de llevarlo en la piel como una especie de culto a su sabor, o simplemente como una insignia del ingenio mexicano. Por otro lado, cientos de símbolos de la gastronomía mexicana son reconocidos a nivel mundial, acaso como una suerte de emblemas que exponen la mexicanidad como un estado de ser. Porque todo foráneo que haya probado alguna vez los singulares sazones del territorio, sin duda quedará hechizado por el espíritu de estos alimentos. 

Ya sean insignias de un delicioso guacamole –y su ingrediente clave, el aguacate–, o un ardiente tequila que recuerda ese sentimiento peculiar de la fiesta mexicana. Un pan dulce como la mítica “concha”, acompañada de una bebida aliente, tal vez un chocolate tradicional o un café de olla; la mítica planta que, según numerosos mitos antiguos, estamos hechos los mexicanos –el maíz–, y hasta la figura del chile, que sencillamente expone una increíble paleta de colores según su grado de picor.   

Son muchos los elementos de nuestra comida típica que se retoman para crear fascinantes y extravagantes diseños, algunos de los cuales son particularmente bellos y, otros, indudablemente ocurrentes. En breve te mostramos algunos ejemplos:

 

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El melón es una fruta que aparece incluso en muchas pinturas de principios mediados del siglo XX (Tatuaje: Think Tank)
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El maíz es base de nuestra nutrición y además es estéticamente bello (Tatuaje: Tomás García)

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Con chile, pimiento y carne se puede hacer un alambre; y con limón, que no puede faltar.
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Otro ejemplo de remix con estilo mexicano y de tatuaje clásico inspirado en el delicioso guacamole. (Tatuaje: Tattoos 20)

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Un pequeño nopal, del cual salen guisos e incluso frutas, como la tuna. (Tatuaje: Soltattoo)
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Ni más ni menos que un chile, símbolo representativo de nuestra predilección por la comida picante. (Tatuaje: mauricioardila13)
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Un café en una taza de peltre, material muy usado en México (Tatuaje: luanaxaviertattoo)
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Guacamole con totopos: nótese el detalle del cilantro. (Tatuaje: Guillermo Tavera)
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Un flameante y delicioso rombo de carne al pastor con una sagrada piña coronándolo.
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Un regalo divino: pan dulce mexicano. (Tatuaje: César Gutierrez)
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Un caballito de tequila y su correspondiente limón. (Tatuaje: 212)
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Un maíz en toda su natural y realista hermosura. (Tatuaje: Hudson Valley)

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*Imagen principal: Julia Rothman

Seres fantásticos hechos de icónicos platillos mexicanos (GALERÍA)

Este increíble ilustrador mexicano reinterpreta ingeniosamente algunas joyas de nuestra cultura.

Si eso que llamamos “cultura mexicana” a veces nos sabe a viejo, tal vez sea porque nuestros referentes son un poco planos y bastante convencionales. Es cierto: todos los símbolos necesitan refrescarse de vez en cuando y no sólo para reivindicarse, también para adaptarse a nuevas formas de vivir y entender el mundo. Por otro lado, a ninguna reliquia le cae mal un toque de buen humor y, en nuestro caso, ingenio a la mexicana.

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Esto es lo que está detrás de las ilustraciones del perspicaz artista morelense Pedro Larez que se dedica a reinterpretar algunas joyas de nuestra cultura. A él le interesa mantener activas estas referencias culturales, pero con un enfoque fresco que le hable a las generaciones contemporáneas y que se permita jugar y mezclarse con el mundo de la cultura popular y la estética millennial.

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Lo que hago es una reinterpretación a mi manera, de la forma que más me gusta; pero al mismo tiempo invito a las personas a investigar más a fondo sobre nuestra cultura, a adentrarse en ella y seguirla transmitiendo.

La ilustración es sin duda un vehículo perfecto para este ejercicio. Se presta a reunir mundos completamente ajenos, es accesible y puede ser muy divertida. Para Pedro ilustrar fue un “movimiento instintivo”, porque siempre le gustó mucho dibujar. Además es un medio muy abierto, que permite conjugar toda clase de ideas y realmente expresarse con ganas. De hecho, sin faltar al respeto, Pedro juega con los clichés y los límites de la cultura que retrata, especialmente de los dioses del panteón mexica, pero también con figuras de la religión católica y otros signos tradicionales.

Me mueven muchas cosas (…) principalmente es saber que estoy poniendo un granito de arena para volver a hacer notoria la cultura mexicana. Desde pequeño me ha motivado el conocimiento, en general y la mitología es uno de los tópicos que más me atrae; entonces, saber que le gente ve lo que hago y se motiva para investigar, hablar, dialogar o incluso hacer sus propias historias ilustradas es una de las mayores motivaciones que siento como creador.  

La comida mexicana no podía faltar y su serie sobre gastronomía es imperdible. Nos cuenta que, además de que le encanta la cocina de nuestro país, la serie comenzó como un experimento azaroso, unos cuantos juegos de palabras y otros chistes curiosos. Aquí te dejamos una buena probada:

Crea un trompo al pastor casero para comer infinitamente tacos

Imposibilitados por el no saber cómo hacer un tronco, muchos se han quedado con las ganas de hacer unos taquitos al pastor caseros. Con estos pasos, esto no volverá a suceder.

A lo largo de la historia, ha habido diferentes tipos de tacos. Desde los de suadero, cecina natural, hasta los más excéntricos,  como los de cabeza o lengua.  Aunque, el taco al pastor hoy en día, continúa siendo el predilecto de muchos. Sea por su sabor, o la manera en que es preparado, esta comida se ha vuelto un distintivo en México. Tanto así, que existe en cada esquina un puesto en dónde poder comprarlos. 

El disfrutar de un buen taco es, sin duda alguna, una manera de perpetuar la tradición mexicana, mas  hacerlos también. Esta es una iniciativa que muchos han pesado, aunque el problema de dónde encontrar un trompo o cómo hacerlo es lo que ha detenido a varios. De allí que, nosotros te presentamos cómo hacer un trompo o, al menos, de qué manera construir su equivalente. 

Utiliza una charola

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Una bandeja es el plato ideal para cocinar nuestro taco al pastor.  De esta manera, la carne podrá ser cocinada a elevada temperatura sin el peligro de algún accidente. También se recomienda recubrirla con papel encerado

Una rodaja de piña como base

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El uso de una rodaja de piña es bastante importante, tanto para la sazón como el decoramiento de este alimento. Se debe cortar la piña acorde al diámetro con el cual se decida cortarse, debido a que ésta será la base del tronco al pastor. Se recomienda utilizar un diámetro de 13 centímetros

Dos palos de madera de brocheta 

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El siguiente paso, es adquirir dos palos de madera para brocheta. La longitud es opcional y acorde al gusto de cuán grande uno desea que sea el largo de su tronco. Al ya tener este material, lo siguiente, e indispensable, es clavar los palos de madera en la piña. Ensartarlos de una manera profunda es muy importante. De lo contrario, la estructura y firmeza del tronco resultará imposible. 

Colocar la carne

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Una vez que ya se tiene esta estructura, debe colocarse la carne en el palo. La carne ya deberá estar sazonada con el chile guajillo, jugo de piña y los otros condimentos necesarios. El tipo de carne que se recomienda utilizar es hombro de puerco y, sobre la cantidad, sugerimos un aproximado de 2 K. También es opcional poner rodabas de cebolla o piña entre la carne. Aunque, por tradición, se suele poner una rodaja de piña hasta la punta de lo que vendría ya ser el trompo.

Meter al horno

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Ya listo el tronco al pastor, debe meterse al horno a una temperatura de 180º C y esperar, aproximadamente, 1 y 1/2 horas

 

¡A disfrutar!

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El último paso y el más importante es disfrutar de los tacos al pastor. De esta manera, no sólo disfrutarás de los taquitos al pastor en la calle, sino que la oportunidad de ya hacerlos tú, en tu casa y de manera infinita ya es posible. 

 

Imágenes: 1)Adolfo Calsin, 3)Javier Lastras y 5)Megumi

La dieta de la milpa: el libro que te enseñará a comer para nutrirte a ti y a tu identidad cultural

La tierra mexicana nos ofrece las delicias que necesitamos para nutrirnos y vivir de forma equilibrada con el entorno

Cuando uno se decide a seguir una dieta, muchas veces está respondiendo a los argumentos clásicos, relacionados con la salud y el peso; recuperar la identidad nacional no suele ser una razón común para modificar la forma en que comemos. Además, en la contemporaneidad, ese argumento se nos podría quedar un poco corto, porque de alguna manera, comemos apegándonos a los hábitos ligados a nuestro estilo de vida y estos responden a nuestras identidades. Pero la forma en que comemos no es siempre la más sustentable.

Ante el alza de la popularidad de dietas que se consideran amistosas con el medio ambiente (como la vegana, vegetariana y crudivegana) vale la pena preguntarse si la forma en la que comemos y los productos que consumimos tienen alguna correspondencia con el entorno que habitamos.

Si lo pensamos un poco, mucha de nuestra gastronomía tradicional sí está pensada para aprovechar los deliciosos recursos que nos ofrecen las tierras mexicanas. En este sentido, vale la pena recuperar las recetas que conforman el amplio repertorio de la comida mexicana y, por qué no, darle un sentido amplio al ejercicio de consumir lo que ha alimentado a los mexicanos por muchísimas generaciones.

La dieta de la milpa se propone en esa tensión entre volver a utilizar el saber local sobre la comida, procurar un consumo que se equilibra con el entorno y alimentarnos sanamente. En este libro  (que puedes descargar gratis aquí) se propone que la dieta de la milpa se adapte a las características culturales y naturales de las diferentes regiones del país. A diferencia de otras dietas que se dicen sustentables, esta es muy flexible; sin embargo, al centro está la milpa.

La milpa es una parcela de siembra, pero no se trata sólo de maíz, la idea de la milpa es ser un policultivo y estar rotando los productos que se van a cosechar. Esto responde a no sobreexplotar el terreno, respetar las estacionalidad de los cultivos y variar el consumo. El maíz, el frijol, el chile y la calabaza, son los cuatro productos centrales en la milpa. Pero lo más interesante de esta dieta es que se propone como un estilo de vida. Así que la vida sustentable se despliega no sólo en lo culinario y la alimentación, la intención es que lo lleves a muchas acciones de tu día a día.

Estas son algunas de las recomendaciones curiosas que propone la dieta de la milpa y son una buena forma de empezar a seguirla:

Alimentar a los infantes menores de dos años con leche materna.

Hacer ejercicio todos los días y limitar el consumo de aguacate, tortillas, frutas y tubérculos si no gastas mucha energía durante el día.

Consumir bebidas alcohólicas locales y saludables, en poca cantidad.

No limitarse a la milpa y consumir productos derivados de actividades asociadas, como la ganadería de monte, los insectos y las plantas medicinales.

No comer cosas industrializadas, como algunos lácteos o aceite. En otras palabras: olvídate de las fritangas.

Comprar productos locales y de temporada en mercados.

Sembrar tú mismo.

Ser flexible con tu alimentación, comer cosas de otros lados a veces, para que sea realmente sustentable.

Si quieres comer más sano, en conexión con el medio ambiente y disfrutando de las riquezas que te regala la tradición, no necesitas comprar super alimentos importados. Se trata de darle crédito a los sabores que alimentan algunas de tus memorias más íntimas y familiares: los de la comida mexicana.

*Imagen: xiroro – flickr