Las aventuras del Axolote, un cómic mexicano en favor de nuestros ríos y lagos

Este cómic es una experiencia gráfica, cultural y de cuidado para el medio ambiente que nadie debería perderse.

Mientras los mexicas se establecían en los lagos, descubrieron un peculiar animal. Parecía un extraño monstruo, un animal de ojos negros y profundos que vivía en sus canales. Pronto lo hicieron leyenda, y esta exótica bestia se convirtió en un dios de cabeza de perro. La maravilla que representaba el axolote en la antigüedad continua hasta nuestros días. Hoy, el increíble proyecto de Isla urbana –una loable iniciativa de captación de agua de lluvia– le dedica una genial tira cómica. 

Las aventuras de Axolotl es un cómic sobre la historia del agua en el Valle de México –de nuestros ríos y lagos vivientes y los que hoy se encuentran entubados– y de las medidas que tendríamos que realizar para su prevención. Sin duda alguna, el axolote no es el único héroe aquí. También el loable trabajo de Isla urbana. 

Este pequeño cuento digital pone sobre la mesa un tema central para el futuro de México: la autosuficiencia, vía la recolección de agua de lluvia. Para contarnos un poco sobre esto, utilizaron al personaje del Axolote, que se encarga de concientizar a los mexicanos sobre la importancia de este elemento vital para la fundación de nuestra cultura, así como los cuidados necesarios para conservarla.

 

El altruismo del proyecto es una característica que comparten con el personaje del cómic, el Axolotl. Por ejemplo, este animalito nos cuenta cómo preservar el agua a través de la lluvia es posible, así como las problemáticas cotidianas que enfrentan las personas de ciudades como la de Xochimilco, en la Ciudad de México, que paradójicamente carecen de agua. Este texto es accesible para todo tipo de público. Y nos comparte una muy didáctica manera de narrar la historia del agua en el Valle de México, desde la conquista hasta nuestros días.

Este cómic es una experiencia tanto gráfica, cultural y de cuidado para el medio ambiente que nadie debería perderse. Asimismo, el uso de un Axolote como héroe reivindica nuestra cultura en tiempos modernos. Debemos ser orgullosos de lo que somos, preservar el agua y cuidarla como nuestros ancestros lo hicieron. 

Las aventuras del Axolote, es gratuito y lo puedes encontrar en este enlace.

*Imágenes: 1) Isla Urbana, 2) Isla Urbana, 3) Isla Urbana

Hollywood ha pintado a México de color sepia (y queremos saber por qué)

Los memes sobre el “color de México” según las películas estadounidenses han abierto una discusión que urge tener.

Representar México siempre es un ejercicio tremendamente ambicioso. No hay una textura, un paisaje o un color que pueda resumir al territorio con precisión, probablemente porque es impreciso y muy vasto. 

Sin embargo, recientemente —en la esteparia geografía de las redes sociales— han surgido memes que evidencian el absurdo tono sepia con el que las películas estadounidenses “tiñen” a México. Señalar este ejercicio de la visualidad hollywoodense es importante, pero sobre todo, tenemos que empezar a preguntarnos por qué se practica.

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Probablemente en muchos niveles solo sea una resolución “simple” a un problema técnico. La conexión constante que tenemos con el vecino del norte lo ha obligado a incluirnos en más de una de sus narrativas fílmicas y, en muchos casos, es necesario dejarle claro a la audiencia que la trama está transcurriendo en México. 

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Así se construyó un cliché: en la visión de Hollywood, México es un sitio caluroso, polvoso, sucio, tal vez, y de donde vienen personajes ultra apasionados o con una pinta criminal (como hacen también con otros países no-occidentales) y eso se deja saber tiñendo la imagen de sepia.

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Pero el cine forma e informa a sus espectadores y el recurso narrativo se transforma en un injusto y peligroso esquema de representación que nunca ha tenido justificación, pero que hoy, en más de un sentido, está desactualizado, pues como explica el teórico de la cultura Edward Said:

Nadie hoy es puramente una cosa. Las etiquetas como indio, o mujer, o musulmán, o estadounidense no son más que puntos de partida, que si son seguidos por la experiencia real por un momento, quedan rápidamente atrás.

Así lo dijo en “Cultura e imperialismo”

Por otro lado —y a riesgo de ensamblar una contradicción— el sepia sí es un tono “muy mexicano”. Hay un momento, en temporada de lluvias (cuando en Morelos y en Oaxaca ya salieron las hormigas chicatanas y los cerros están verdes, verdes) que cuando atardece y el cielo está gris, pero aún hay sol, en el que todo se pone un poco sepia y el ocre del adobe y las arcillas domina absolutamente la paleta visual.

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007 Spectre (2015)

¿Cabe la posibilidad de que en un extraño ejercicio de abstraer al increíble México a través de un solo recurso, los no tan ingeniosos creadores en cuestión optaron por una abstracción que, ciertamente, apela a una de nuestras más hermosas facetas?

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Casa de mi padre (2012)
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Breaking Bad (2008-2013)
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Nacho Libre (2006)
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Once Upon A Time in Mexico (2003)
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Casa de mi Padre (2012)
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Frida (2002)

Doctor en bicicleta: el proyecto solidario de un joven médico campechano

La historia de un joven médico mexicano que atiende comunidades aisladas de Campeche a bordo de una bicicleta (y sin cobrar por sus servicios).

La diversidad en México también se manifiesta de formas negativas. Así como hay una gran variedad de fenómenos culturales, tradiciones, etnias y paisajes, también hay un montón de problemas. Como respuesta, hay muchos mexicanos en acción, tratando de cambiar el panorama. 

Luis Fernando Hernández es uno de ellos y su proyecto, Doctor en Bicicleta, está para celebrarse, pero también para inspirarnos y, en la medida de lo posible, replicar. Doctor en bicicleta comenzó como un reto personal. Luis Fernando, joven médico de 27 años y originario de Campeche, decidió dedicar sus fines a semana a ayudar a las comunidades aisladas de su estado. 

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El sábado en la mañana, agarraba su bici y se lanzaba a los pueblos, buscando gente que necesitara su atención. Poco a poco se fue haciendo conocido y, además, compartía con los pacientes su teléfono e instaló una página de Facebook para que pudieran contactarlo y también conectarlo con nuevas personas. Nunca ha cobrado nada por este servicio.

El proyecto ha ido creciendo cada día más. En los últimos dos años ha llegado a atender a más de 5 mil personas. Y en comunidades como Cayal, Nohakal, Pueblo Nuevo, Tixmucuy, Bonfil y Melchor Ocampo ya lo conocen como el Doctor en Bici. Ayudado por su novia, Luis Fernando también organiza colectas de medicamentos, ropa, alimentos, juguetes y productos de higiene personal que lleva de forma gratuita a sus pacientes.

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Su labor es muy intensa: entre semana trabaja para pagar sus gastos en el Centro Médico Campeche, unidad de urgencias y los viernes organiza las consultas del fin de semana, identifica las comunidades donde hacen falta insumos, se encarga de las colectas y el sábado se lanza en la bici, siguiendo el itinerario; mientras su novia lleva en un automóvil todo lo recolectado.

La consulta no solo se trata de la revisión, en muchos casos implica alimentar, cambiar y asear a los pacientes. Como agradecimiento, la gente de las comunidades los alimentan y ayudan a ensamblar los espontáneos espacios de atención. 

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Doctor en Bicicleta ya es un Asociación Civil y Luis Fernando se ganó el tercer lugar del  Premio Kybernus al valor ciudadano (fue nominado por sus pacientes) y ya hay otros médicos que se han ofrecido a ayudarlo. 

Cuando empezó no sabía que se extendiera tanto, pero el Doctor en bicicleta ya es un miembro esencial de las comunidades a lo largo del estado. Como explica Luis Fernando el aparato de salud de nuestro país está pasando por muchísimos problemas: falta de insumos, personal, espacios y los médicos están frustrados por no poder ayudar.

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Pero él está seguro de que los gobiernos solos no van a resolver cada una de estas aristas. Todos podemos ayudar a que los demás salgan adelante. Como explica, sabia y elocuentemente: ayudar a los más necesitados es una manera de contribuir a mejorar la calidad de vida de todos.

Sin duda, sin estar saludables, no podemos hacer que mejoren las cosas. El cuerpo cuidado y fuerte debería ser prioridad y podemos hacerlo juntos. Lo más lindo es que todo se ha construido en la solidaridad y la confianza. Esta debería ser evidencia suficiente de que las cosas pueden cambiar, si estamos dispuestos a creer en el otro y echar una mano.

Visita el Facebook del Doctor en Bicicleta, ayúdale a difundir su causa y, si vives en Campeche, no dejes de ayudar con las colectas.  

También en Más de México: En este hospital de Chiapas los pacientes pueden pagar con café y maíz

*Fuente: “Doctor en Bici atiende comunidades rurales”, Iván Cruz para El Universal.

*Imágenes: Facebook “Doctor en Bicicleta”

“Pepines” es un enorme catálogo digital de historietas mexicanas que tienes que explorar

Este increíble repositorio se guarda cientos de registros sobre algunos de los cómics e historietas más populares de México (y puedes explorarlo gratis).

En el imaginario mexicano, los cómics, historietas, monos y caricaturas, tienen un papel vital, aún en nuestro tiempo. Y aunque su época dorada fueron los años 40 y 50 —con series como las inmortales Memín Pinguín, Chanoc, Kalimán, La Familia Burrón y las Aventuras de Viruta y Capulina— aún hay en nosotros un gusto fuerte por estos formatos gráficos.

Felizmente, la UNAM acaba de lanzar su portal “Pepines”, un enorme catálogo digital que contiene información e imágenes de las historietas mexicanas resguardadas por la Hemeroteca Nacional. Se trata de la versión en línea del acervo público más importante de este tipo. La base de datos se llama así para honrar a los lectores de la revista Pepín de 1950.

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Hasta los años 80, la historieta mexicana era un tema clave de conversación cotidiana y una manera muy sencilla de conectar con cualquier clase de persona. Hoy son sobre todo un motivo de nostalgia y nuestra aproximación más clara a ellos es la caricatura política, que continúa siendo un medio importante para exponer posturas críticas (y también reactivas) sobre lo que está sucediendo en el país.

Pero hay algo del formato de la historieta mexicana que deberíamos rescatar en el presente. El investigador Armando Bartra lo puso así:

“Con pocos recursos y sin el peso de la academia ni el lastre de la tradición, la imaginería monera mexicana es culturalmente irresponsable. Pero también es ligera, desparpajada, libérrima. Frente a la mesurada armonía de la historieta europea y hasta del cómic norteamericano, nuestros monitos resultan excesivos, delirantes; producto de una creatividad desmecatada donde las convenciones del super-yo cultural, que encorsetan a los primermundistas, dejan paso a los desfajados impulsos del inconsciente tumultuario.”

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Y es que entre tanta desmesura del lado “visual” del imaginario (entre los memes, parodias en video blogs y otros deleites gráficos contemporáneos) estamos perfectamente acostumbrados a la crítica social, cuestionamiento, la simple burla y hasta la descalificación y plena difamación. Y ese “estar acostumbrados” hace que la función crítica de lo visual pierda potencia. En plena década de los 60, había historietas eróticas que podrían seducir a cualquier contemporáneo. Esos gráficos eran un grito de guerra.

Las historietas tienen una genial ventaja: combinan cuidadosamente esta labor que corrompe lo “correcto” —a través de buenos chistes y buenas preguntas— con una creatividad e ingenio, a veces geniales. Hay memes así, pero no suficientes. Y es tiempo de inspirarnos de nuevo.

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