Las más hermosas zonas arqueológicas de México vistas desde Google Earth (FOTOS)

Vestigios de templos, pirámides, juegos de pelota, calles y bastos parajes son lo que forman estas vibrantes zonas.

Para los antiguos mexicanos cada zona de su ciudad era un lugar sagrado, y cada acto de su vida en ella un ritual. Así lo demuestran los sitios arqueológicos, mismos de los cuales existen 187 resguardados por el INAH y abiertos al público.

Vestigios de templos, pirámides, juegos de pelota, calles y bastos parajes son lo que forman estas magnéticas y vibrantes zonas. En ellas cada detalle remite a la historia de las muchas etnias que poblaron territorio mexicano, y los restos que se han hallado cuentan un poco de su forma de organización social y su cultura.

Algo que es por ello asombroso —y diríamos que todo un privilegio— es poder admirar estos hermosos vestigios desde las alturas. De esta forma puede apreciarse su hipnótica magnitud.

En breve te mostramos las imágenes aéreas más fascinantes de diez zonas arqueológicas vistas con Google Earth.

Paquimé, Chihuahua

zona-arqueologica-mexico-google-earth-paquime-chihuahua

Pocos saben que en el norte se encuentra, a 300 kilómetros de la ciudad de Chihuahua, una zona arqueológica de tan monumental belleza. Las impresionantes estructuras que hay en este territorio desértico cuentan la historia de la cultura Mogollón, que ahí luchó contra las duras  condiciones climáticas propias de la zona. Se dice que los españoles comparaban sorprendidos las estructuras de esta ciudad con las de la Roma antigua.

Tzintzuntzan, Michoacán

tzintunzan-michoacan-piramides-foto-aerea

Una cultura de suma importancia residía en esta zona. Los purépechas eran una etnia combativa pero no tan belicosa como la mexica, aunque sabían defenderse, según consta por sus victorias en varias batallas contra estos últimos. Su territorio abarcaba los sorprendentes 75 mil kilómetros cuadrados, y sus estructuras destacan por su sencillez y belleza.

 

Chichén Itza, Yucatán

chichen-itza-foto-aerea-satelite-piramide-mexico

Una de las siete maravillas del mundo moderno, y sitio de fundamental importancia para la cultura maya en Yucatán. Sus estructuras más bellas son El Castillo, El Caracol (u observatorio), el Juego de Pelota y el Templo de las mil columnas. Pero además, Chichén Itzá esconde múltiples secretos y hasta el canto de un quetzal.

Cantona, Puebla

cantona-puebla-mexico-piramide-zona-arqueologica

Esta ciudad fue, según los investigadoras, una rival de Teotihuacán, hasta que un cambio climático desecó las tierras, obligando a migrar a sus habitantes. Era eminentemente un pueblo comerciante, pero también se producían ahí diversos objetos hechos con la obsidiana del cercano volcán Citlaltépetl

Uxmal, Yucatán

uxmal-zona-arqueologica-aerea-foto-piramide

La ciudad maya invisible, Uxmal, es una exquisita combinación de diversos estilos. Esta es una de las cualidades que permanece hasta hoy como un misterio para los antropólogos que han estudiado esta zona. Entre sus sitios más destacados está la Pirámide del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas y la Casa de las Palomas. Visitar Uxmal por la noche ofrece una experiencia única, por lo cual el INAH ha diseñado diversos espectáculos que acompañan este místico recorrido.

Monte Albán, Oaxaca

zona-arqueologica-mexico-google-earth-monte-alban-oaxaca

Monte Albán es un destino obligado de Oaxaca, pues está a sólo 10 kilómetros de la ciudad. Esta zona corresponde a la cultura zapoteca y mixteca, y su rasgo más característico es su enorme y verde explanada, denominada Gran Plaza, en la cual se ubicaban los comerciantes para montar el mercado.

Tula, Hidalgo

zona-arqueologica-mexico-google-earth-tula-hidalgo

En esta zona se adoraba a Quetzalcóatl, como demuestran las plumas de piedra que adornan las fachadas. Pero lo más apabullante del lugar son los gigantes de Tula, que representan a la casta guerrera de los toltecas que habitaban esta metrópoli. Otras estructuras y zonas importantes son el Palacio Quemado y los dos Juegos de Pelota, con sus bellos aros decorados con serpientes ondulantes.

Comalcalco, Tabasco

zona-arqueologica-mexico-google-earth-comalcalco-tabasco

Esta “ciudad de los comales” era eminentemente comercial. Pertenecía a la cultura maya, pero tenía mucho contacto con otras etnias tanto del norte como del sur. En ella se encontraron los vestigios de su intercambio cultural con otros pueblos. Destacan entre sus construcciones la Plaza Norte, la Acrópolis y la Tumba de los Nueve Señores.

Toniná, Chiapas

zona-arqueologica-mexico-google-earth-tonina-chiapas

Lo que más resalta de esta zona arqueológica maya son sus singulares edificaciones, así como sus múltiples templos y escalinatas construidas sobre las colinas. Y lo más sobresaliente es su pirámide, que se encuentra entre las más altas de México. Este fascinante lugar está localizado a unos diez kilómetros al este de la actual ciudad de Ocosingo.

Guachimontones, Jalisco

zona-arqueologica-mexico-google-earth-guachimontones-jalisco

Con un nombre peculiar —que se atribuye moderno y cuyo significado sería “montón de guajes”—, este sitio ostenta un tipo único de pirámides cónicas hechas con base a círculos. Este zona arqueológica, que aún sigue siendo explorada e investigada, se encuentra a una hora al oeste de la ciudad de Guadalajara en el estado de Jalisco.

*Imágenes: Google Earth

El estanque de Nahualac: un adoratorio dedicado al origen del universo

Sumergido en el agua cristalina, este adoratorio tiene un cometido: representar el origen de los tiempos.

El origen del universo no vino del espacio, sino del agua, o al menos esto era lo que pensaban algunas culturas mesoamericanas. La existencia de un tetzacualco (adoratorio) en las faldas del volcán es, probablemente, una prueba de esto. Sobre todo si se observan los restos de este sitio, el cual está en medio de un estanque natural y, cuya ubicación subacuática, sugiere que es una representación de los tiempos primigenios, cuando la tierra  y el cielo nacían de Cipactli (el monstruo de la tierra).

adoratorio-estanque-nahualac-descubrimiento-arqueologia-mexico-1

El adoratorio, el cual se considera que tiene más de mil años, ha sido investigado desde el siglo XVI. Entre algunos de los arqueólogos que sucumbieron al misterio de este estanque estuvieron: el explorador Desiré Charnay, quien en el siglo XIX  recorrió el Iztaccíhuatl y el arqueólogo José Luis Lorenzo, hombre que en 1975 lo describió a detalle, situó su temporalidad en el período Tolteca y realizó un registro de diversos fragmentos que recolectó en su superficie. Por último, otro de los viajeros en conocer este lugar fue Stanislaw Iwanizewski, quien en 1986 recuperó una colección importante de objetos cerámicos.

adoratorio-estanque-nahualac-descubrimiento-arqueologia-mexico-2

No obstante, es hasta ahora, que con las nuevas excavaciones, lideradas por la arqueóloga Iris del Rocío Hernández Bautista, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se han hecho los análisis más exhaustivos.

Entre los hallazgos del equipo de Bautista se encontraron cerámica y artefactos de piedra que datan de hace mil años. También se descubrieron navajillas prismáticas de obsidiana, fragmentos de artefactos de pizarra y algunos objetos de esquisto gris y rosa, en los que se examinarán las huellas de uso y procedencia de materias primas.

adoratorio-estanque-nahualac-descubrimiento-arqueologia-mexico-4

Respecto a la naturaleza del sitio y los rituales que se llevaban a cabo en éste, Iris del Rocío explicó que probablemente había un control ritual del agua que provenía de manantiales cercanos para rociar el estanque y crear el efecto visual de una atmósfera del inicio de los tiempos, un microcosmos único en el que el tiempo pareciera haberse detenido.

adoratorio-estanque-nahualac-descubrimiento-arqueologia-mexico-6

Pero no sólo el recinto conserva un aura de misticismo y magia. Los alrededores de la zona, igualmente guardan un vínculo con los denominados rituales del espejo —el efecto provocado del estanque —lo cual lleva a pensar que toda esta zona podría ser una representación de los cuatro rumbos del universo y su centro, el encuentro de los planos cósmicos.

*Referencia de imágenes: INAH

Entre reflejo y reflejo: la elusiva historia de Teotihuacán como un espejo

Teotihuacán, uno de los complejos arqueológicos más increíbles de México y el mundo, comparte sus joyas ocultas, sin develar mucho de sí mismo, pero sin dejar de hablarnos y atraernos hacia él.

Teotihuacán, la imponente ciudad que, según los cuentan los historiadores, albergó a una amplia diversidad de culturas, antes de ser ocupada por los aztecas, continúa siendo un misterio. Se sabe poco de su origen y menos sobre las personas que la fundaron, por esto arqueólogos e historiadores, obsesionados con entender más sobre su funcionamiento como urbe, han indagado en sus profundidades. Pero lo que se encuentran —siempre sorprendente— es apenas vestigio de una verdad concreta sobre ese pasado. No queda mucho más que imaginar y utilizar las ruinas, paisajes, misterios, pinturas y objetos, como recursos de un cuento. El cuento de la historia. 

Lo que Teotihuacán estaba ocultando

Lo que Gómez Chávez estaba buscando, era entender cómo se estructuraba la sociedad en Teotihuacán. La pista principal es que la pirámide de Quetzalcóatl no aparenta haber cumplido con las mismas funciones rituales que las del Sol y la Luna. Esto podría indicar que, como las pirámides en Egipto, la de Quetzalcóatl es una tumba. Lo que Gómez Chávez esperaba encontrar, era a un rey. Casi por accidente, en 2003 se le apareció el túnel. Un pequeño socavón, peligroso para los turistas, llamó su atención. Cuando se decidieron a explorar un poco, descubrieron un gigantesco túnel subterráneo. Él y su equipo se han adentrado en él, develando que está compuesto de tres cámaras, con objetos que, definitivamente, lo hacen pensar que son mortuorias.

teotihuacan-lagos-mercurio-piramide

El túnel no había sido tocado desde hace 1,800 años y lo que había adentro se encuentra aún en muy buenas condiciones. Ofrendas de joyas: ojos de cristal, esculturas de jaguares al acecho, preciosos dientes verdes de cocodrilo hechos de diorita; pero lo más impresionante de todo: un paisaje montañoso en miniatura, como si se tratara una maqueta o un modelo, representando montañas rodeadas de lagos llenos de mercurio y, en las paredes del túnel, pequeñas manchas de pirita (llamada también oro falso), como si fueran las estrellas del cielo, de este pequeño mundo subterráneo.

Otro impresionante descubrimiento, son cuatro esculturas hechas de diorita, dos de ellas intactas. Están vestidas con preciosas prendas, adornadas con cuentas, cargando objetos sagrados, como unos espejos de pirita y otros objetos brillantes colgantes. Se ha interpretado que son los cuatro chamanes fundadores de la ciudad, hombres portadores de magia, conectados con lo divino y situados en el límite entre el reino mortal y el de los muertos. Los investigadores piensan que las superficies reflejantes, como la pirita y la de las pequeños lagos de mercurio, tenían la función de emular entradas al inframundo. Lo titilante también se ha asociado con lo mágico.

teotihuacan-lagos-mercurio-piramide

Por otro lado, se han hallado en Teotihuacán, múltiples indicios de sacrificios humanos y animales. La violencia ligada al acto religioso de sacrificar, ha sido leída como una herramienta para imponer miedo en los practicantes de una religión de la que sabemos poco. Se piensa que el acto aparatoso, por su cualidad ritual, tiene una función coercitiva espiritual y también de cohesión, en una sociedad muy grande y multicultural, que solicitaba un centro sólido. La muerte y lo divino rigen sobre Teotihuacán y, entre ambas hay una conexión orgánica, muy distinta a la que hoy nos acontece; sin embargo, somos los contemporáneos los que la estamos estableciendo, por lo menos discursivamente.

La historia como ejercicio poético

La historia no es sólo contada por los vencedores. La historia no es una ficción; es decir, no es una cosa fingida. La historia sí es artificiosa, en tanto que se construye técnicamente. Pero no por ello es falsa. Si es historia, su valor radica en que sostiene explicaciones sobre el mundo y lo que menos importa es si estas son verdaderas. Podríamos decir, sin embargo, que la historia es tan verdadera que ha sido utilizada para justificar actos injustos o para criticar y —con un poco de suerte— desmantelar formas de vida opresoras. La historia es verdadera si le hacemos caso, pero hay que saber: la historia es mucho menos ciencia, mucho más poesía.

teotihuacan-lagos-mercurio-piramide

Sin embargo, indagamos científicamente en nuestro pasado, acto que no carece de validez. Juntamos las piezas a través del método duro, pero las ensamblamos en un ejercicio poético que nos habla poco de la verdad sobre el pasado y mucho sobre nosotros mismos en el presente. En este afán, el arqueólogo Sergio Gómez Chávez halló algunas de las más increíbles maravillas que Teotihuacán se estaba guardando. Lo que encontró ha sido compilado y será expuesto por primera vez en De Young Museum de San Francisco.

Teotihuacán nos reconecta con el ciclo de la vida

Poco sabemos, en realidad, sobre esta gente, que vivió hace unos 2,000 años. Nuestra necesidad de encontrarnos con ellos, a partir de la construcción de un pasado para la materialidad que nos heredaron y también al admirar la riqueza de esta misma materialidad, es una forma de encontrarnos con nosotros mismos, con nuestro orígen. En una sociedad donde los centros espirituales se han vuelto volátiles y las identidades son fragmentarias, los escombros de Teotihuacán, son los bellos y brillantes cimientos que reflejan la conexión estrecha y pura con la vida y la muerte que se nos escapa en el presente.

teotihuacan-lagos-mercurio-piramide

Estas son algunas de las maravillas encontradas:

*Imágenes: 1) Eye Ubiquitous/UIG via Getty Images/Fine Arts Museums of San Francisco; 2) Jorge Pérez de Lara Elías,  INAH/Fine Arts Museums of San Francisco; 3) Sergio Gómez Chávez/Fine Arts Museums of San Francisco; 4) Jorge Pérez de Lara Elías, INAH/Fine Arts Museums of San Francisco; 5) INAH

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

Encuentran un Panteón Prehispánico en el centro de la ciudad de Colima (FOTOS)

En el Centro Histórico de Colima, debajo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, fue encontrado intacto un Panteón Prehispánico muy antiguo.

A la llegada de los españoles, la mayoría de las tumbas del mundo mesoamericano fueron saqueadas, en parte por la búsqueda desmedida de las riquezas del Nuevo Mundo. Con el desarrollo arqueológico, que inició a comienzos del siglo pasado, han ido recuperándose parte de estos vestigios que hablan de la estrecha relación que las culturas prehispánicas tuvieron con la muerte, y la enorme significación que esta mantuvo prácticamente en todas las cosmogonías de estas tierras.

El reciente descubrimiento de un Panteón Prehispánico en la ciudad de Colima, sin embargo, resulta extraordinario. Primero porque contra todo pronóstico fue encontrado en el centro histórico de la ciudad; también porque la antigüedad del mismo es considerable. Según los cálculos fue adecuada hace unos 1,700 años.

Todo el Valle de Colima tuvo una ocupación importante, sobre todo entre los años de 1500 A.C- a 1500 D.C. El descubrimiento del Panteón Prehispánico es entonces una de las referencias más antiguas sobre el sitio.

El hallazgo fue una cierta coincidencia. Hace unos días, mientras se realizaban trabajos de remodelación de la iglesia Adventista del Séptimo Día fue encontrada “una oquedad de 50 cm de diámetro, que fue sellada con piedras de diversos tamaños, artefactos de molienda y huesos humanos al momento de efectuar su clausura en la época prehispánica.”

De esta manera, la tumba estaba intacta, y en su interior fueron hallados hasta 12 individuos adultos de sexo masculino. Según la a antropóloga física Rosa María Flores Ramírez, del Centro INAH Colima, varios de los hombres tenían deformación craneana de tipo tabular erecto.

Según el INAH:

Los especialistas identificaron tres niveles de enterramiento, y en el segundo se encontró una ofrenda integrada por cuatro objetos cerámicos, entre ellas dos esculturas antropomorfas de rasgos masculinos y femeninos, respectivamente, dispuestos boca abajo en asociación directa a dos cráneos, a una profundidad de 1.60 m.

Este hallazgo podría representar “una pequeña ventana” a lo que fue un gran panteón prehispánico de la fase Comala (0 – 500 d.C.).

*Imágenes: Rafael Platas INAH