La iniciativa de esta joven mexicana te recuerda que es posible ayudar al planeta

Un proyecto como este –con creatividad y mucha iniciativa– es lo que necesitamos para mejorar el mundo en el que vivimos.

Jhoga es una palabra en otomí cercana a los conceptos de felicidad y placer. Este fue el nombre que Sara Sacal eligió para su colección de zapatos hechos con PET en 2015. La joven emprendedora mexicana comenzó así una misión que se convertiría en Oni, una marca sustentable que está tratando de retribuirle al planeta Tierra por todo el daño que nuestros procesos de consumo le han hecho.

Todos los productos de su marca son amigables con el medio ambiente. Además de zapatos, en Oni se hacen bolsas y chamarras, y los diseños, como los de las artesanías tradicionales, son únicos. No sólo utilizan PET y otros materiales de reciclaje, algunas piezas de Oni están decoradas con bordados de comunidades de artesanos, muchos de pueblos indígenas. Estos diseños textiles son verdaderamente preciosos e implican invaluable trabajo y esfuerzo.

Es importante mencionar que todas las colaboraciones con artesanos, están mediadas por principios de comercio justo y que las ganancias que recibe la empresa, se destinan a diferentes causas y acciones medioambientales, como la reforestación y campañas para la protección de biodiversidad en peligro de extinción. De esta manera, el equilibrio en las prácticas sociales y la toma de responsabilidad sobre la forma en la que nos relacionamos con el medio ambiente, se convierte en una sola cadena de consumo. Por otro lado, las piezas de Oni no comprometen el estilo, demostrando que es posible mediar entre las necesidades personales y el bienestar ecológico.

Un mexicano construye casas con sargazo, el alga que amenaza el equilibrio de nuestras playas

Si has estado oyendo hablar mucho del “sargazo”, es porque se trata de un enorme problema ambiental; pero la propuesta de este mexicano podría ayudar a mejorar la situación.

Seguramente has estado oyendo hablar del “sargazo” un alga de color café que se estanca en las playas del caribe mexicano y ahí comienza un proceso de descomposición que amenaza igual al turismo y al medio ambiente.

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Y si cada vez está más presente esta planta en el imaginario es porque, debido a las altas temperaturas (consecuencia del cambio climático), la llegada de sargazo a nuestras playas ha aumentado un 600% en sólo un año (de 2018 a 2019). Entre más caliente está el agua de los océanos, más aumentan los nutrientes que necesita el alga para crecer.

“El sargazo es un ejemplo de lo que el cambio climático puede hacer al planeta al no tener cuidado del tratamiento de aguas residuales, inyectar tantos contaminantes al mar y emitir tantos gases invernadero” declaró la investigadora Rosa Elisa Rodríguez (citada en este artículo de El País).

En muchos sentidos el sargazo incomoda. A los turistas, porque es apestoso y le da una apariencia “sucia” a las playas; a los empresarios porque el turismo está disminuyendo por esta causa; al gobierno en todos los niveles, porque tiene que invertir en limpiarlo, y al ecosistema, porque en muchos sentidos, la presencia de esta alga lo desequilibra.

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Al impedir el paso de luz y reducir la concentración de oxígeno, el sargazo está matando a distintas especies de peces, corales y tortugas. Se trata de una auténtica crisis ambiental de la que, en muchos sentidos, los humanos somos responsables.

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Haciendo valer la conciencia sobre este hecho, Omar Vázquez Sánchez  —un pequeño empresario originario de Quintana Roo— tuvo una idea genial: utilizar el sargazo como materia prima para hacer ladrillos orgánicos. Los bloques fueron probados para determinar su resistencia por investigadores de la UNAM en Puerto Morelos y se determinó que son muy eficientes; incluso resisten viento de huracanes.

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Haciendo los ladrillos de sargazo.

Con ellos, Omar Vázquez ya ha construido casas. Para cada una se utilizan alrededor de 20 toneladas de sargazo; y, como él explica, las construcciones son térmicas, tienen buena acústica y son muy baratas y, claro, sustentables. Y no se trata solo de limpiar las playas, también de apoyar a comunidades de bajos recursos. Como declara Vázquez (de acuerdo a este artículo de El Financiero):

“El principal objetivo de la casa es contribuir para que las personas de escasos recursos tengan una casa y por ello nos hemos acercado a instituciones privadas, gobierno estatal y ONG, entre otros, para que donen una vivienda y se vean beneficiadas familias en zonas marginadas.”

Casas de sargazo

Este hombre encontró una forma innovadora de combatir el sargazo, la amenaza del Caribe mexicano.

Posted by AJ+ Español on Wednesday, May 8, 2019

El proyecto de este mexicano nos recuerda que pensar de forma sustentable implica pensarnos bien unos a otros, metiendo en la ecuación a los sujetos que nos rodean; a todas las formas de vida con las que compartimos territorio; al entorno, y al derecho de todas las partes involucradas a estar en equilibrio.

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Desafortunadamente este gran esfuerzo no será suficiente, pues el sargazo (que es un asunto grave) es síntoma de un problema tremendo: el enorme daño que le estamos haciendo al medio ambiente.

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Hoy nos toca a todos contribuir, con acciones pequeñas y cotidianas; con proyectos increíbles como este, y presionando porque las políticas públicas del gobierno en curso y las acciones del sector empresarial (y, claro, el turismo) no sigan desdeñando al medio ambiente.

También en Más de México: El “mal del aire” contemporáneo y algunas maneras de contrarrestarlo

*Imágenes: Gladys Serrano/El País

¿Puedes reconocer el origen de estos preciosos textiles mexicanos?

Pon a prueba tu amor por esta increíble tradición artesanal.

Los textiles tradicionales son una suerte de segunda piel. Pero esta capa manifiesta de forma creativa lo que se encuentra al interior; así estas pieles no son un asunto de apariencia, sino de significados. Aunque sean profundamente hermosos en su forma, lo que los vuelve realmente especiales es lo que están implicando.

En México son muchos los grupos indígenas que destacan por su espectacular arte textil. Algunos son tan apreciados que grandes diseñadores de todo el mundo decidieron simplemente copiarlos (asunto francamente deleznable). Y es que definitivamente hay en ellos algo seductor, que llama a la mirada en un sentido complejo.

Casi todos ligan sus hermosos patrones con fragmentos de la cosmogonía de sus grupos de origen; así, los símbolos que ahí se presentan son en muchos casos sagrados o narran mitos que existen en el imaginario colectivo de cada comunidad.

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También en Más de México: Arte textil y bordados indígenas de México, una guía para distinguir los distintos tipos

Los colores y materiales también cuentan una historia, no solo en el sentido espiritual, también porque están hechos con materias primas extraídas de las regiones de donde cada textil es originario. Los hilos de lana o algodón se tiñen con flores, semillas, insectos, frutas que también forman parte de la gastronomía y otros rituales de cada cultura.

Y claro: cada diseño es diferente. No solo se aprecian distintos patrones relativos a cada una de las comunidades. Un diseño es único porque, por su proceso artesanal, cada pieza mantiene particularidades que remiten al momento en que fue hecha, a las emociones que emanaban de quien lo fabricó con sus propias manos.

Estas son solo algunas razones por las que nos resultan tan especiales. ¿Crees que puedes reconocer el origen de algunos patrones emblemáticos? A continuación, te invitamos a poner a prueba tu amor por esta increíble tradición artesanal.

 

11 momentos donde Yalitza Aparicio usó textiles tradicionales (y por qué importa)

La actriz de “Roma” ha protagonizado toda clase de controversias por su forma de vestir, pero lo que su imagen nos recuerda es que no solo se vale mezclar, sino que urge hacerlo.

Yalitza Aparicio, la protagonista de ROMA, se ha convertido en símbolo de muchas cosas. Por ser indígena, ser maestra normalista, ser mujer y ser mexicana, la inmensa fama que ahora la rodea la convierte no sólo en un sujeto a seguir, sino en una voz con múltiples replicadores y bien posicionada que podría, si así lo decide, hacernos reflexionar sobre muchos asuntos sociales y de identidad.

En gran medida lo ha estado haciendo. Sobre todo al responder elocuentemente y de manera justa a las críticas que toda clase de agentes emiten sobre ella, su origen, su actuación y hasta su ropa. Sí: la actriz ha protagonizado toda clase controversias por su forma de vestir, pero lo que su imagen nos recuerda es que no solo se vale mezclar, sino que urge hacerlo.

¿A qué nos referimos? A que además de que “está bien” que una chica indígena se vista con ropa que “pertenece” a una cultura ajena a la suya (por que es absolutamente su decisión), esa acción no representan un desdén hacia otras partes de su identidad. También a que es importante que Yalitza porte (tal vez sin hacerlo como declaración política, tal vez sólo porque se le antoja) textiles tradicionales en contextos donde no serían vistos.

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“Aquí con textiles artesanales, (no se específica de qué comunidad) en la famosa sesión de Vogue.” Yásnaya Elena

Por un lado porque es una forma de regresarlos al imaginario contemporáneo, re-valorarlos y de recordarnos que existen un montón de grupos culturales con magníficas expresiones creativas que, injustamente despreciamos (a veces con actos de racismo, burla o incluso cuando regateamos a los artesanos).

Por otro lado, porque es muy importante, sobre todo si nos llamamos a nosotros mismos mexicanos, considerar la posibilidad de hacernos más flexibles y disfrutar a nuestras anchas de los cientos de miles de símbolos que están presentes en el espacio que todos estamos compartiendo.

No se trata de “apropiación cultural” en el sentido perverso o con la intención de explotar a una comunidad cultural ajena a la propia, sino de celebrar que, al fin y al cabo todos nos agrupamos bajo los límites —sí, imaginarios, históricos e impuestos, pero completamente reales en sus consecuencias—  que definen a este país, a México.

Yalitza es muchas cosas y nos afecta de muchas maneras, pero, sobre todo, es un recordatorio, de que, en nuestro tiempo las fronteras son desmontables y se pueden replantear. Te compartimos entonces una serie de fotografías donde la actriz y maestra vistió con textiles tradicionales, curada y comentada por la fantástica activista, lingüista e investigadora ayuujk oaxaqueña, Yásnaya Elena.