EXTINTO: una increíble iniciativa para regresar a las especies en peligro a nuestro imaginario (FOTOS)

En las calles de diversas ciudades de México se asoman las miradas curiosas de jaguares, armadillos, orangutanes y otros olvidados…

A veces tratamos a lo que se está extinguiendo como si fuera transparente. Lo atravesamos casi sin darnos cuenta y solo nos sorprende cuando su ausencia es inevitable. Tristemente este es el caso de las especies amenazadas y en peligro de extinción en México. A veces, especialmente en las ciudades, nos olvidamos de que somos muy afortunados y que podemos presumir una inmensa (casi indescriptible) riqueza natural. Pero nuestro desbordado y arbitrario desarrollo se ha llevado “de corbata” a algunas icónicas especies mexicanas.

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Vale la pena mencionarlas y, por qué no, involucrarse en protegerlas; pero antes, tenemos que conocerlas; tenemos que regresarlas a nuestro imaginario cotidiano. Con esto en mente trabaja el colectivo EXTINTO, formado por un grupo de artistas y diseñadores preocupados por “generar conciencia” sobre estas especies en México y el mundo. Su invitación es simple: podemos cambiar los hábitos que contribuyen a dañar a estos animales y plantas y, con mucho trabajo y un poco de suerte, recuperarlos.

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Armadillo

¿Y cómo hacer explotar esta conciencia? Los diseñadores de EXTINTO decidieron regresar la imagen de estas especies a nuestro día a día a través del arte urbano. Así, quienes protagonizaron las calles fueron las miradas curiosas de jaguares, armadillos, orangutanes y otros olvidados, sorprendiendo a los transeúntes.

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Además de celebrar este proyecto, hay que considerarlo como una inspiración para involucrarse en la causa y compartirla con otros. El graffiti y otras técnicas de arte urbano siempre han tenido esta carga ligada a la comunicación, a lo colectivo, a lo social y también a la protesta y lo político. Mientras que a muchos les ha servido para reapropiarse del espacio público esta vez se trata de que los animales en peligro se vuelvan a apropiar de la tierra.

La técnica que utilizó el colectivo se llama “paste up” y consiste en pegar con engrudo impresiones de tintas vegetales en papel reciclado. Es barata, no contamina mucho y en palabras de los creadores lo efímero de esta técnica refleja la vulnerabilidad de los animales representados. Cada imagen viene acompañada de una ficha informativa que cuenta detalles sobre la especie y su situación actual, haciendo de este un proyecto de difusión muy completo. Pero lo que se queda contigo es la imagen de estos simpáticos compatriotas a los que nos toca cuidar y, sin duda, revalorar.

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Surrealismo y neomuralismo combinados en la obra de este genial artista (FOTOS)

Este grafitero filtra criaturas fantásticas y monumentales a las calles de México y el mundo.

Sego (también llamado Ovbal), grafitero mexicano, afirma que sus piezas no están hablando de política. Aunque sería difícil negar que intervenir en el espacio público siempre implica administrarlo y, por supuesto, modificar el día a día de las comunidades que lo utilizan. ¿Y esto no es lo que hacen, al fin y al cabo, los políticos? Claro que la obra de este artista urbano es mucho más sutil, amable y, sin duda, fantástica que la política.

Filtrando a las paredes de México (y otras partes) del mundo sus criaturas extrañas y monumentales, Sego está cambiando las calles y también a quienes las habitan. Pero no es tan raro, el joven artista vivió desde muy pequeño en la costa de Oaxaca, tierra bien conocida por impulsar el neomuralismo.

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Esta corriente de arte callejero imita hasta cierto punto las intenciones del muralismo mexicano de principios del siglo XX, que buscaba consolidar una identidad nacional donde cupieran todas las voces del pueblo, los revolucionarios, intelectuales y las comunidades indígenas. Hay diversos colectivos y grafiteros mexicanos que lo practican; retomando símbolos indígenas, personajes de antiguas mitologías y también a héroes contemporáneos como Emiliano Zapata.

Pero para Sego no se trata solo de eso. Dice que la gente está cansada de la política y él prefiere atravesar la calle con creaciones que retoman otro lado de Oaxaca: su increíble naturaleza y un delicioso halo de surrealismo. Así, lo que genera es mucho más abstracto: personajes imaginarios inspirados en la hermosa fauna oaxaqueña, llenos de colores y texturas que, curiosamente, también recuerdan a las creaciones artísticas y artesanales del estado.

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En ese sentido, hay una dimensión espiritual deliciosamente ligada a la obra de Sego; tal vez a un evidente amor por la naturaleza y al arte, claro, que se expande enormemente en sus murales. Sin duda lo que nos hace sentir cruzarnos con estas piezas, la suspensión que eso propone, nos invita a pensar en algo más, en abordar lo personal y colectivo desde lo imaginativo y no lo fijado.

Se podría decir que el muralismo de este grafitero mexicano habla desde una política del sueño y la creación, que, evidentemente, nos hace mucha falta.

Conoce más de su obra aquí.

Este increíble colectivo está reviviendo el espíritu del muralismo mexicano a través del graffiti (FOTOS)

El graffiti es un acto que hermana la calle con las ideas, que conecta, de forma espontánea a sus espectadores con nuevas formas de pensar...

Los mejores trazos que hemos realizado son en conjunto.

xFamilia

Cuando el graffiti se piensa como práctica colectiva, revive los principios de uno de los movimientos más importantes en el arte mexicano: el muralismo.

Y es que, a veces, frente a sus manifestaciones contemporáneas, se nos olvida que el arte también posee una dimensión conciliadora y no sólo se trata de ser autorreferente o crítico (aunque ambos ejercicios son muy valiosos). En esta dimensión, el arte llama a lo colectivo, tratando de plantearse como un punto de encuentro para diversos agentes sociales y haciendo lo posible por reivindicar las identidades vivas del espacio que le sirve como lienzo. mexico-mexicano-graffiti-colectivos-historia-muralismo-arte-urbano

El muralismo mexicano se estableció en este sentido. Esta corriente de principios del siglo XX fue consolidada por un grupo de artistas e intelectuales en la búsqueda de generar una nueva identidad nacional. En ella tenía que ser posible hacer caber desde ideales revolucionarios, hasta una concepción muy profunda de los grupos indígenas. Estos últimos habían quedado fuera de los planteamientos de nación, como resultado del fuertísimo racismo que guió los procesos coloniales. 

Por su lado, el graffiti en México, también tiene una carga densa de identidad. Esta expresión fue primero adoptada en Tijuana, como resultado de los constantes intercambios culturales con el otro lado de la frontera. Fueron los cholos los que empezaron a practicarlo, influenciados por muralistas chicanos. De ahí comenzó a transitar hacia el sur, hacia las grandes ciudades como Guadalajara y, por supuesto la Ciudad de México.

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Con el tiempo se desarrolló muchísimo, no sólo como técnica, también como forma de vida y de construcción de grupos sociales. En el graffiti, las hermandades, las comunidades, las agrupaciones, las organizaciones y los llamados “crews” (tripulaciones) son muy importantes. Entre ellos hay competencias; hay definiciones territoriales; hay distinciones de estilos y tópicos; luchas y lealtad.  Esta fuerza, esta necesidad de comunicar en conjunto puede ser aprovechada para incidir en la vida cotidiana de cada entorno.

En este sentido se mueve la acción de colectivos como xFamilia. Ellos se definen como “un esfuerzo por construir autonomía, desde la colectividad.” Al centro de su hacer está el graffiti, manifestado en tremendos murales.mexico-mexicano-graffiti-colectivos-historia-muralismo-arte-urbano

Los temas que plasman en las paredes son variados y, a veces sí pintan sólo por el gusto de hacerlo; sin embargo, están convencidos de que estas piezas de gran formato, que se construyen entre varios, pueden modificar formas de pensar. Su trabajo es autogestivo, esto quiere decir que no tienen patrocinadores privados, ni financiamiento público. 

Les interesa lo político, la protesta, justicia social, identidad indígena y mexicana, cultura ambiental y educación. Es muy importante para ellos que su trabajo se desenvuelva con el permiso de la comunidad donde pintan, en lugares asignados para eso. Cada mural dice algo sobre el lugar donde se posiciona, habla de formas de vida y preocupaciones que la gente y, ahora también, las calles, le gritan a la exterioridad.mexico-mexicano-graffiti-colectivos-historia-muralismo-arte-urbano

Ellos pintan en muchos sitios de México, no se limitan; pero su pieza más reciente ubicada en Tlatelolco, Ciudad de México, es uno de los más fantásticos ejemplos de lo que hacen. Decidieron pintar una de las fachadas de un edificio multifamiliar. Aunque el formato es vertical, nos quieren recordar con su pieza que en México la estructura social es diversa, es polisémica, no es líneal. Así dibujan una historia que, como los edificios mexicanos, está agrietada; haciendo de las identidades una remezcla y punto de reconexión.mexico-mexicano-graffiti-colectivos-historia-muralismo-arte-urbano

Esta “plástica monumental”, que busca con su hacer reintegrar experiencias, formas de vida y perspectivas culturales, está reviviendo abriertamente las intenciones del muralismo mexicano del siglo pasado. Por un lado, porque está clarísimo que, otra vez, nos hace mucha falta reinventar la identidad mexicana y, por otro (tal vez insospechado incluso por estos artistas) porque este ser mexicano nunca nos va a quedar claro, pero sí nos exige hacer grandes cuestionamientos, tremendos y elocuentes como un magnífico graffiti.

 

El Taller de Gráfica Popular: 80 años de arte revolucionario y popular en México

Eran artistas. Eran militantes. Y eran herederos de la revolución que vivían los convulsos tiempos de la primera mitad del siglo XX.

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”.
Bertolt Brecht

Durante las décadas que verían sucederse dos guerras mundiales, así como profundos procesos de cambio social en México, surgió uno de los proyectos artísticos más interesantes: el Taller de Gráfica Popular (TGP)*, un movimiento de artistas muy politizados que revolucionaron la gráfica mexicana para siempre.

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Arturo García Bustos, uno de los más jóvenes integrantes del TGP, recuerda  a éste como una “proeza colectiva”, que tuvo sus antecedentes en la Liga de Artistas y Escritores Revolucionarios (LEAR). Dentro de estos grupos, entre otros, era donde la intelectualidad de izquierda hacía de la cultura un arma efectiva de lucha contra las oligarquías e instituciones que mantenían una guerra declarada contra los trabajadores (como los cristeros, quienes estaban detrás de una matanza de 200 maestros rurales), y servía también como medio de denuncia frente al fascismo que asolaba a Europa.

Fue el grupo de grabadores de la disuelta LEAR quienes, en 1937, fundaron el TGP. Leopoldo Méndez, junto con Pablo O’Higgins y Luis Arenal, alentados por David Alfaro Siqueiros, fueron quienes echaron a andar el Taller. Estaba ubicado en la plaza Belisario Domínguez, y actualmente sigue dedicado a la imprenta –por cierto que aún acuden organizaciones y activistas para imprimir volantes y carteles. Ahí es donde cobró vida el TGP, uno de los proyectos artísticos más importantes de toda Latinoamérica, al que pronto se incorporarían decenas de artistas y con el que colaborarían también escritores y poetas.

La gráfica ¡a las calles!

México seguía siendo un país iletrado (53.1 de analfabetas) y con poco acceso a la cultura; no había forma posible de seguir haciendo arte si no era haciendo un arte popular que saliera de los fríos museos y que trascendiera los reducidos márgenes del arte de élite. Se necesitaba de un arte que se retroalimentara de la realidad circundante y que, al mismo tiempo, se irradiara de todas las maneras posibles por las calles de todo México.

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Así, los artistas del Taller de Gráfica Popular, incluidos sus muralistas, bajaron de sus andamios y recorrieron las calles pegando los carteles que imprimían con la técnica de impresión litográfica que le habían aprendido al maestro Jesús Arteaga. Y para elaborar tirajes más grandes es que el local de Belisario Domínguez tenía destinado uno de sus cuartos para la vieja imprenta mecánica que habían comprado, fabricada en París en 1871 (razón por la cual la llamaron orgullosamente “La Comuna”), y de la cual saldrían, además de carteles, cientos de telones, volantes y revistas, como la publicación de propaganda Frente a Frente. A otras técnicas como la pintura mural también las harían “móviles”, (como precisamente los llamados “murales transportables”), todo con la intención de hacer llegar el arte hasta los últimos confines del territorio.

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Pero además, el estilo gráfico de estos mexicanos traspasó las fronteras y llegó incluso a Estados Unidos y Europa; incluso –y como tanto anhelaban los miembros del TGP–, se llegó a exponer en Moscú en 1940. No obstante, al ya instaurado stalinismo no le parecieron suficientemente ortodoxa la estética en las obras del TGP, lo que conllevó a un cierto alejamiento por parte del TGP de la corriente de la URSS, por lo menos de la corriente artística denominada “realismo socialista”; un alejamiento que se volvería también político con el paso de los años, pues posteriormente el TGP comenzaría un trabajo más cercano al gobierno, amparado en la política de unidad nacional, lo que abriría una nueva etapa en su trabajo.

Grabando memoria

De este nuevo giro el TGP marcó como principal objetivo el rescate a la memoria de la revolución mexicana, lo que incluía develar las omisiones  que el gobierno pudiese llegar a haber hecho de un movimiento que tenía apenas 30 años de ocurrido y que era menester reivindicar. También era una apuesta contra los detractores de la revolución, algo que en 1946 el recién nombrado presidente Miguel Alemán vio con buenos ojos, apoyando por ello los esfuerzos del TGP. Y aquí surgió uno de los trabajos más importantes: el de Estampas de la Revolución Mexicana, una colección que constaba de 85 grabados y que fueron publicadas, una cada día, en el periódico El Nacional.

En este proyecto participaron todos los miembros del TGP, y tuvo como uno de sus principales logros el rescatar del olvido la famosa Convención de Aguascalientes, en la que en 1914 se reunieran los bandos revolucionarios del sur y del norte cuya primera etapa fue en la Ciudad de México, además de rescatar otras figuras y héroes populares, como a los hermanos Serdán, a Zapata, a Villa y a Carranza, además de otros personajes multitudinarios como a los obreros, a los campesinos e incluso a las populares “adelitas”.

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Sin embargo, tras esta mancuerna con el gobierno, Leopoldo Méndez dijo a los miembros que debían intentar alejarse de “representar a los hombres (y las cosas) fuera de su realidad, pues esto le da a nuestra producción cierto tinte de arte puramente oficial”. Hacía falta pintar a las personas en su aspecto real, y no “con coturnos a los pies y una aureola alrededor de la cabeza”.

El Taller de Gráfica popular sobreviviría todavía 20 años después de este periodo, en los cuales seguirían teniendo una fecunda producción artística y cultural, sobre todo hasta 1967, año en que la mayoría de los miembros originales se habían marchado. Durante ese tiempo –sea desde una perspectiva comunista o más nacionalista–, el TGP no sólo irradió el arte y la cultura popular de una forma innovadora, sino que fue un efectivo agitador político. Motivos y símbolos como el maguey, el águila o las famosas calaveras, como las de Leopoldo Méndez (inspiradas en el trabajo de José Guadalupe Posada), se mezclaron en un discurso revolucionario en un momento donde aún cabía pensar en la posibilidad de terminar con años de colonialismo en México, de la mano de los ideales revolucionarios que aún pervivían en las conciencias y que el TGP ayudó a volver indelebles.

Arte, cultura y revolución después del TGP

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-El Movimiento Gráfico del 68

En ese 2 de octubre que Jacobo Zabludobsky denominó como “muy soleado” ocurrió la masacre de Tlatelolco, a partir de la cual se conformaría un fuerte y potente movimiento juvenil, del que se desprenderían diversas exigencias hacia el Estado, así como un reclamo generalizado por justicia y contra la violencia policial y militar.

A esta lucha la acompañaría el denominado Movimiento Gráfico del 68, conformado por jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado (ENPEG), como también de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP). La inspiración de este movimiento artístico fue el TGP, y muchos de sus carteles recuerdan al estilo de éste, aunque después tuvieron su propia estampa.

-El neomuralismo

Un movimiento contemporáneo de arte callejero que ha rescatado la tradición muralista, con todo lo social y popular que rodea a la misma, y que ha dado nueva vida al arte popular y colectivo valiéndose del graffiti para hacer lo que en su tiempo hiciera el TGP con los grabados y la pintura tradicional: difundir el arte, esparcirlo por las calles y hacerlo de todas y todos.

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Gracias a este movimiento se han recuperado espacios públicos y se ha bajado considerablemente el grado de violencia y delincuencia en decenas de barrios del país, llevando no sólo murales bonitos y coloridos a las comunidades, sino toda una nueva forma de ver la vida y las relaciones humanas en general.

Todas estas corrientes no son sino prueba de que el arte no sólo es arte en sí, sino que es, ante todo, un tiempo y espacio por donde el hombre y la mujer pasan, fijando su visión estética del mundo e imprimiendo lo que ven en la realidad. El TGP, el Movimiento Gráfico del 68, el neomuralismo y muchas otras corrientes continúan demostrándonos que, como dijera el poeta alemán Bertolt Brecht, el arte es un martillo.  

 *Para conocer más a fondo el arte del TGP te recomendamos darte una vuelta por la exposición inaugurada hace poco en las rejas del Bosque de Chapultepec, sobre Paseo de la Reforma.

 

*Imágenes: 1) Piso 9; 2) Pinterest; 2) Graphic Witness; 3)Colmich; 4) Cmegenis; 6) LaGuerrerodf

*Fuentes de consulta:

Al rescate de la memoria. Estudio iconográfico del grabado La Convención de Aguascalientes, 10 de octubre de 1914

Sandra Vanina Celis
Autor: Sandra Vanina Celis
Hija de tiempos posmodernos, pero aún así terca en la necesidad de construir el socialismo. Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio.