Mariachi Flor de Toloache: 4 mujeres reinventando la música ranchera

De Nueva York (y muchos sitios más) para todo el mundo, esta música demuestra que las fronteras se pueden remixear…

El mariachi es mexicanísimo, no cabe duda. Sin embargo, un pequeño acercamiento a su historia revela que sus orígenes —como los de prácticamente cualquier cosa “muy mexicana”— son resultado de una remezcla. Y tal vez, para hacerle honor a su genética, hay que llevar al mariachi mucho más lejos. Las chicas de Mariachi Flor de Toloache están haciendo eso y mucho más.

Su proyecto es único. Habitantes de Nueva York, contrastan con otras agrupaciones del género por diversas cosas. Lo más notable es que son puras chicas las que conforman su mariachi. Por otro lado, no se dedican solo a tocar los clásicos de la manera tradicional; todo lo contrario, remezclan las rancheras con un inmenso abanico de ritmos latinos: cumbia, mambo, salsa y, también, encajan fragmentos de canciones de rock clásico y pop en sus composiciones de manera sutil e ingeniosa. Por último, sus raíces son mixtas, entre México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Estados Unidos, Mariachi Flor de Toloache es auténtico símbolo de diversidad.

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Pero como se mencionó, el mariachi no podría no serlo. Originario de Cocula, Jalisco, el género musical mexicano está inspirado en las armonías típicas de los indios cocas; pero se toca en instrumentos españoles como violín, guitarra, guitarrón, vihuela y trompeta.

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Además, se piensa que el origen de la palabra “mariachi” es la francesa “mariage”, que significa matrimonio. Se especula que se le llamaba así a esta música porque solía tocarse en las celebraciones de las bodas. Por sus orígenes rurales, el género solía estar ligado a las clases populares; pero a principios de 1900, después de que un mariachi se presentara en la fiesta de cumpleaños de Porfirio Díaz, la opinión pública sobre esta expresión cambió. El atuendo podría ser testigo de esta transición: una versión elegante de la vestimenta rural: pañuelo, sombrero, pantalones y zapatos para montar.

Con este mismo atuendo se presenta el Mariachi Flor de Toloache, proyecto que presentó su disco más reciente en 2017 y que ha estado dando mucho de qué hablar, especialmente en el contexto de la violencia, discriminación y problemáticas ligadas a los migrantes (y también de género) en Estados Unidos.

Fundado por Mireya Ramos, mexicana-dominicana y Shae Fiol, mitad cubana y mitad estadounidense, comenzó como un pequeño conjunto que tocaba en las calles de Nueva York, en bares y antros. Ahora las conocen por todos lados y fueron nominadas para el Grammy Latino por “mejor álbum de música ranchera” en 2015.

Sin duda están rompiendo esquemas para estadounidenses, europeos y hasta latinos: también existen, aunque sea difícil de creer, puristas del mariachi y mexicanos a los que les preocupa que se corrompa la tradición musical de nuestra tierra. Pero con su último disco lo que nos quieren recordar es que los ritmos se alimentan entre sí, que todas las caras son lindas y se ven mejor juntas. Al mismo tiempo, no necesitan ser explícitamente políticas, su práctica artística lo hace por ellas: mujeres que se paran sin miedo para crear con todos los recursos culturales que tienen disponibles; viviendo orgullosas de su colorido.

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Dice David Brooks, corresponsal de La Jornada: “La Flor de Toloache puede ser peligrosa, pero también es un antídoto en este país” y, para nosotros resuena: toloache, flor sagrada que enamora y transgrede (o envenena, si les duele) nuestras identidades. Que el mariachi se siga transformando.

*Imágenes: 1) Kate Spade Collection; 2 y 3) Crédito no especificado.

Pequeñísimo concierto de Café Tacvba: una breve maravilla sonora (VIDEO)

Date una pausa de la vida intensa y escucha este sutil concierto de los tacvbos.

Si hay una banda que figura en el soundtrack de la vida de prácticamente todos los mexicanos, esa debe ser Café Tacvba. No a todos les fascina, pero sus icónicas melodías han encontrado la manera de colarse en nuestras más preciadas memorias. Así, la voz de Rubén Albarrán y los ritmos de los tacvbos, tienen el poder de evocar dulces nostalgias.

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Por otro lado, nunca los habías visto como se presentan en este pequeñísimo concierto. “Cafeta” tuvo recientemente una aparición en los “Tiny Desks Concerts”, un proyecto de la Radio Pública Nacional estadounidense en donde distintas bandas son invitadas a compartir un repertorio corto (de menos de 20 minutos), interrumpido de forma esporádica por comentarios íntimos sobre lo que sienten y piensan de su propia obra.  

La presentación de Café Tacvba es un auténtico dulce, para deleitar a cualquiera. Aprovechando la intimidad del formato, se dejan llevar por el disfrute de su propia música y esto se aprecia deliciosamente en el video con risas, sonrisas, chistes y miradas de complicidad entre los miembros de la banda. Además, se permiten entregar versiones únicas de las piezas que eligen compartir, jugando con las posibilidades de estar “unplugged”. La voz de Rubén suena madura, muy distinta, pero, simultáneamente es la que ya conocemos muy bien, es dulce y fantástica.

La presentación comienza de inmediato con “Olita de altamar”, una canción de su álbum “El objeto antes llamado disco” de 2012. Con los espíritus bien animados, hacen sonar este precioso son que, posteriormente Rubén dedica a “nuestra preciada agua, nuestra agua sagrada; no a la minería, ni al fracking. Es para todos los humanos y los seres vivos.” Así, nos recuerda que su práctica artística está íntimamente ligada a su activismo y a través del son nos invita a compartir su postura. 

Después de la dedicatoria, comienza “Diente de León”, una de las nuevas, que habla sutilmente de la armonía ambiental y con la naturaleza. El arreglo sonoro es una auténtica belleza.

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A continuación, lleno de energía nos regala, una vez más, “Las Flores”, no sin antes platicar que cuando tocan esta canción en vivo, le piden a los asistentes que levanten las manos, para poder ver un “hermoso jardín de flores distintas, de distintos colores” y entre risas también anota que se pueden oler “diferentes perfumes”, los sudores, claro y emociones de quienes están ahí. Para cerrar, nos dejan con “Que no”, una linda canción de su nuevo disco (Jei Beibi).

La experiencia es muy agradable y aunque sea un video, pieza unilateral, la intimidad desborda y nos llega. Está claro que las ganas de compartir vibran en frecuencia sonora. Y algo más se activa. Los tacvbos nos regalan así una pausa de la vida intensa en este ejercicio que también es una especie de activismo, un activismo cuya causa es el alma, el corazón o algo así…

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Gaspar Peralta: la música como manifestación de lo sagrado (ENTREVISTA)

Este músico de Tijuana nos regala una catedral sonora que le revela a cada quien algo distinto.

Poco nos permitimos disfrutar el vacío. ¿Acaso permitimos que nos acontezca? Los espacios en blanco se quedan poco tiempo así; en su lugar, rellenamos los huecos de la mente, de los sentidos y las conversaciones con lo que sea. Pero en la posibilidad, en la falta de significado concreto (tal vez en los murmullos suaves del transporte público, la lluvia que ensordece o el repetitivo transitar de los automóviles) se manifiesta otra cosa; algo que definitivamente nos hace mucha falta: lo sagrado.

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Con ese espíritu indefinido, pero potente, de quien se propone generar vacíos, surge la delicada propuesta musical de Gaspar Peralta, un tijuanense de 28 años, dedicado, sobre todo a experimentar. Sería difícil, en ese sentido, otorgarle la etiqueta de un género concreto a su obra, aunque esto implica que su sonido podría apelar a cualquiera –un llamado holotrópico–.

Esta escurridiza sensibilidad tiene algo magnético (lo mismo que mirarte a los ojos en un espejo). Gaspar ha resaltado en la escena de la música contemporánea de la ciudad fronteriza, lo que lo llevó a participar en eventos como MUTEK 2016. Hoy nos presenta su primer álbum de estudio “Entre el Clamor A Coro de las Estrellas del Alba”, bajo el sello “Static Discos”, el cual describe así:

[…] una serie de planos donde vemos la presencia de un santuario, ruinas, súplicas, monolitos, contrafuertes y ascetas. El origen de la obra es idéntico al momento en que aparentemente finaliza, ya que la música podría continuar a perpetuidad .

Y resuena. A nosotros nos parece como un pequeño espacio vacío que se yergue en medio del caos de la propia existencia, como una catedral que absorbe el eco de los ruidos cotidianos: los perros ladrando, los autos pasando, el viento soplando. Y lo que ahí dentro se encuentra no podría ser descrito, se le revela a cada uno. Como bien dice Gaspar: la música es manifestación de lo sagrado (hierofanía) y lo sagrado tiene una voz particular para cada sujeto.

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Te compartimos la entrevista que nos regaló Gaspar:

+DMX: ¿Cómo le explicarías a un niño de 8 años lo que es “Entre el clamor a coro de las estrellas del alba”?

GP: Le comentaría que se va a encontrar en un enorme paisaje, se va a pasear por él; aunque en realidad me gustaría lo opuesto, que me explique, me describa qué logró ver, ¿qué pasó desapercibido para nosotros?.


+DMX: Si asumiéramos que la música es medicina, a quién le recetarías este álbum ¿Qué emociones y/o construcciones mentales puede inducir o acompañar mejor?

GP: En el álbum se nos presentan múltiples acontecimientos y manifestaciones, el álbum crece con la interpretación del escucha, cualquier emoción previa lo puede acompañar, aunque recomiendo escucharlo en solitario, de principio a fin, es una sola obra y en ella existe un espacio para observar desde dentro todo lo que se nos presenta, inmersos.

Como escuchas debemos estar conscientes [sobre] dónde nos vamos a encontrar, el título nos lo dice (Entre el clamor a coro de las estrellas del alba), es fundamental confiar en la obra y lo que se manifieste a través de ella, todos lo vamos a percibir de forma distinta.

+DMX: Si tuvieras que elegir solo un track del disco…

GP: Qué difícil, cada track/movimiento existe como consecuencia de lo anterior, cada movimiento tiene su propio carácter, textura e intención, dependería del estado en el que me encuentre al momento de escuchar la obra, sin embargo constantemente regreso a una condición similar al track IV, el cual se asemeja a una oración.

+DMX: Sobre la escena de la música mexicana ¿qué está pasando, qué le sobra, falta, etc?

GP: Probablemente le sobra talento, no solo en la música electrónica, sino en varios nichos o circuitos. Existen muy buenas bandas independientes, artistas experimentales y sellos que optan por el camino menos sencillo, contribuir a que la música independiente siga existiendo en el país a pesar de condiciones desfavorables, contribuyen a una música que representa un tipo de oposición a la norma. ¿Qué le falta? infraestructura probablemente, pero creo que se está gestando un gran momento para la música mexicana.

+DMX: ¿Qué opinas de Murcof con quien la coincidencia geográfica y un cierto ánimo creativo sugieren una cierta correspondencia?

GP: Me gusta su trabajo, coincidimos en MUTEK 2016 y disfruté mucho de su presentación, a pesar de que los dos seamos de la frontera, creo que nuestro proceso y resultado es distinto.

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+DMX: Tijuana es un semillero orgánico de talento ¿por qué?

GP: Lo he pensado varias veces y no termino por entender por qué surgen tantos proyectos de esta ciudad fronteriza, hay una herencia de la que nadie habla y nadie descifra, vive codificada en los artistas.

+DMX: Frente al actual paisaje (social, cultural, económico, medioambiental) ¿qué papel tiene o debiera tener la música?

GP: Consuelo, resguardo, resistencia, oposición, aunque debo admitir, siempre he tenido una inclinación por la revelación, por la música como hierofanía.

+DMX: Por ahí se ha catalogado el disco como post ambient ¿Qué es post ambient?

GP: Supongo que surge esa clasificación por la naturaleza de este trabajo, evidentemente existe influencia de la música ambient, post-rock, música experimental y la música clásica o música del canon occidental, pero creo que las influencias extra musicales fueron las que terminaron por esculpir la obra.

El post-ambient responde a eso, existen varios conceptos e ideas que sostienen la obra, como arbotantes, esto permite que la mirada, el acercamiento a la obra tenga otra dinámica, mayor libertad para el escucha, la obra se emancipa, toma su propio rumbo, no me pertenece.

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De cuando un estadounidense remezcló deliciosamente la música oaxaqueña

El disco “March of the Zapotec”, además de ser una pequeña joya sonora debería ser una inspiración para los creadores mexicanos contemporáneos.

De la mirada extranjera a nuestra música tradicional han surgido fantásticas remezclas (como este trabajo de Phillip Glass con músicos wixárikas). Entre ellas destaca un curioso disco de 2009: March of the Zapotec de Beirut, proyecto que condensa el peculiar estilo del músico estadounidense Zach Condon y una abstracción de la compleja música regional de Oaxaca, cortesía de la Banda Jiménez, del Valle de Teotitlán.

Zach Condon, fundador de Beirut, es bien conocido por utilizar elementos icónicos de la música tradicional de distintos países para construir piezas más cercanas al pop y al indie rock. Al mismo tiempo, ha generado un estilo bastante homogéneo y muy propio que protege a las expresiones que retoma de sonar como clichés o simples e injustas “apropiaciones culturales”.

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En el nombre de su proyecto, Beirut, se hace manifiesto este espíritu, pues refiere a la capital de Líbano, un espacio que vive distintos conflictos multiculturales que ni siquiera le corresponden (la lucha entre Israel y Palestina y entre los rebeldes sirios, el gobierno de ese país y el grupo terrorista ISIS). Así es la música de Zach Condon: una remezcla de la que no puede justificar el origen y un sonido en donde luchan tensiones de distintos mundos, pero, al final encuentran en el terreno que las recibe un momento de armonía.

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El inmenso paisaje oaxaqueño…

Durante un viaje a Oaxaca en 2008, el músico se enamoró profundamente de la música local: sones, huapangos, vals y canciones de distintas variantes y en distintas lenguas. Especialmente fue marcado por las marchas fúnebres y nupciales, tradicionalmente interpretadas por bandas de viento serranas. Estas últimas, aunque al escucharlas recuerdan inmediatamente a las montañas oaxaqueñas, también se pueden ligar con las fiestas religiosas de zonas cercanas como Guerrero, Puebla y Morelos, donde es vital la banda de metales y las composiciones son muy parecidas a las enunciadas en el disco.

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Todos los temas dejan este sabor familiar en la boca; aunque el más evidente sea, tal vez, el primero: “La llorona”, que hace una referencia directa a la clásica canción de origen oaxaqueño que, en su versión tradicional narra la leyenda terrorífica bien conocida por los mexicanos. En la versión de Beirut lo que la letra pone en evidencia no es la historia típica, sino una serie de sensaciones que transmite el doloroso romance de La llorona y también de manera tangencial la forma en que en México se vive la muerte. En general, el disco está marcado por esta tercia de muerte, romance y pasión, haciendo un homenaje discreto a las emociones a la mexicana.

En el minuto 1.12 de esta pieza hay una pausa, típica en la música de banda de metales. Es un momento de descanso antes de retomar la pieza con mucha más fuerza, para seguir bailando. El descanso se marca con una trompeta (en este caso un clarinete) que toca solo un par de notas. El corte nostálgico y pasional de esta canción vuelve a esta figura tradicional algo realmente especial.

Así, para cualquier paisano, escuchar este disco puede transformarse en una rica experiencia para apelar a la nostalgia; aunque esta pequeña joya sonora también debería servir de inspiración para los creadores locales contemporáneos que en un arranque de respeto, miedo o, en el peor de los casos, clasismo, no se han atrevido a trabajar con la rica materia prima que ofrece la música regional mexicana. Pero que quede el delicioso March of the Zapotec como evidencia de que vale muchísimo la pena.

Escucha el disco completo que incluye el lado B Holland, otra creación interesante:

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*Imágenes: 1) Still de videoclip “La llorona” de Beirut; 2) Crédito no especificado; 3) Oledoe/Flickr; 4) Crédito no especificado; 5) Nicolás DS/Flickr.