Las mejores películas mexicanas para ver con niños y adolescentes

Si tienes hijos, sabrás lo difícil que es mantenerlos en casa; estas películas mexicanas tal vez lo hagan más llevadero.

En momentos inciertos, como la pandemia que estamos viviendo actualmente, el desasosiego crece y la angustia puede apoderarse de nosotros. Sobre todo de los más chicos, quienes no están acostumbrados a estar encerrados tanto tiempo, y no pueden ver el panorama general. Sin, embargo, siempre podemos encontrar maneras de mitigar la confusión. Una de las mejores maneras para aliviar la tensión con tus hijos es recurrir al cine. Por ello, compilamos una pequeña lista de películas mexicanas para ver con niños y adolescentes. Las primeras dos son aptas para todo público, mientras que las últimas dos, tal vez sea conveniente verlas con un público un poco más grande.

Ana y Bruno, Carlos Carrera

Esta película apenas se estrenó hace dos años, pero su realización demoró más de 10. La historia gira alrededor de Ana, una niña que escapa de un hospital psiquiátrico para buscar a su padre y ayudar a su madre, quien corre un grave peligro. Su animación CGI es maravillosa, y los personajes que conjura son entrañables. El equipo de seres fantásticos, liderado por Bruno, se convierten en los mejores amigos y aliados de Ana en su búsqueda. Sin embargo, lo verdaderamente notable de la película es el singular enfoque que adopta hacia temas escabrosos, como las enfermedades mentales y la muerte. No es común que se hable de esto en películas infantiles, pero lo mejor es reconocerlo y hablarlo con los pequeños, en lugar de convertirlo en tabú.

La leyenda de la nahuala, Ricardo Arnaiz

Esta divertida y creativa cinta se convirtió rápidamente en uno de los clásicos de las películas mexicanas de animación. Si bien el bajo presupuesto se refleja muchas veces en la producción, con pequeñas irregularidades y desfases, la originalidad, el ingenio y los simpáticos personajes lo compensan con creces. Lo que ayuda a triunfar a La leyenda de la nahuala es la inclusión de personajes tradicionales del folclor mexicano en su historia, como los alebrijes, las calaveritas o los fantasmas coloniales. Han surgido varias secuelas después de su éxito, pero ninguna ha logrado emular la genialidad de la original.

La delgada línea amarilla, Celso García

Estas últimas dos películas mexicanas son para un público un poco más grande: pre-adolescentes o adolescentes. Sin embargo, esta primera película puede que también la disfruten algunos niños. A fin de cuentas, es una divertida película de aventuras, la cual también muestra cómo las circunstancias adversas pueden forjar amistades. Un grupo de cinco hombres, de diferentes edades y procedencias, emprende un trabajo descomunal: pintar la línea amarilla divisoria en una carretera de provincia que conecta a dos pueblos. Lo largo del viaje y las dificultades del camino ponen a prueba a sus protagonistas, y demuestran la importancia de la confianza, el respeto y el compromiso. Chicos y grandes la disfrutarán por igual, y su mensaje profundo y optimista no pasará desapercibido. 

Amarte Duele, Fernando Sariñana

Cerramos nuestra lista con la clásica tragedia adolescente mexicana. Esta película marcó a una generación de jóvenes de tal manera, que muchos de nosotros aún nos estremecemos al escuchar el nombre “Renata”. La clásica premisa de la chica de clase alta que se enamora del chico de clase baja es reinventada y reubicada en los albores del siglo XXI, y con gran éxito. La química indiscutible que tienen Renata y Ulises, representados por Martha Higareda y Luis Fernando Peña, mantiene el ritmo de la historia en todo momento y a los espectadores al borde de su asiento. Todos nosotros nos identificamos, hasta cierto punto, con la intensidad y la pasión de los primeros amores, y sufrimos en carne propia el dolor de sus protagonistas. Imperdible.

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Una película de huevos (y secuelas), Gabriel y Rodolfo Riva Palacio

Estas geniales y originales caricaturas tomaron al mundo por sorpresa en 2002. Huevocartoon comenzó como un sitio de entretenimiento multimedia, enfocado en sacar pequeños cortos con personajes muy peculiares. Cómo olvidar a los Huevos Poetas, a los Compadres o a los Huevos Bongó. Su humor, muchas veces ácido y de doble sentido, encantó a públicos de todas las edades. Por eso es que en 2006 se estrenó la primera película, con un éxito avasallador. Las hilarantes aventuras de los huevos y de una rebanada de tocino, peleando contra huevos reptiles y escapando de tlacuaches, son tan irreverentes que no hay manera que no te encanten. Tanto tus hijos como tú se lo pasarán bomba.

*Imagen destacada: Ana y Bruno