Las desconocidas fiestas paganas de México fotografiadas por Oweena Fogarty (FOTOS)

Como especies extrañas de nahuales, personas con máscaras de muñecas; entre la fiesta y el ritual.

Es curioso, estas fotos no tratan el sincretismo religioso que se manifiesta con frecuencia en México, el cual raya entre lo pagano –en el sentido más intrigante y hermoso de la palabra– y lo estético (como los chinelos de Tepoztlán, Morelos, o el baile de los viejitos de Michoacán). Esta serie nos muestra más bien una faceta desconocida de las fiestas en este país, que surgen casi marginales, y  van colmadas de excentricidad, un algo de misterio, y por qué no, hasta de un cierto horror.

La artista australiana Oweena Fogarty, quien ya ha expuesto en nuestro país su trabajo y en su doctorado presentó la tesis de ‘La iconografía ritual en el Espiritismo Cruzado”, nos muestra ahora una serie de un México colmado de momentos festivos, rituálicos, ataviados, que apenas son visibles.

Se trata de resquicios particularmente exóticos, y vistosos, dentro del vasto andamiaje festivo y tradicional de México. Pero aunque la mayoría de estas representaciones nos son desconocidas a la mayoría, incluso de los mexicanos, también muestran algo que sugiere que bien podrían haber sido registradas en un país como este, donde la frontera entre lo fantástico y lo cotidiano simplemente no existe. 

 

Imágenes: Oweena Fogarty

 

Kati Horna, la poco conocida surrealista que capturó México en oníricas fotografías

La fotografía que Honra realizó en México, nos invita a observar los claros oscuros de la sociedad mexicana, en los años 30.

Mi casa es tu casa. Esa es una de las frases más naturales de los mexicanos. Pero, cuando se trata de viajeros que portan una curiosidad notable por México, el significado de este enunciado va más allá. La invitación a nuestro hogar se vuelve una metáfora, y los muros que nos circundan se rompen para dar una afectuosa bienvenida al que no conoce este país. Esto le sucedió a Kati Horna, quien perseguida por sus creencias y las de su esposo, tuvo que salir de Europa y refugiarse en nuestra tierra. 

Kati Horna llegó a México en 1939, acompañado de su esposo José. Como muchos europeos que huyeron de su tierra, los Horna salieron exiliados de Barcelona y París, por compartir afines ideológicos con los Republicanos. México se volvió su segunda patria y, durante lo que sería su nueva vida en esta tierra, Kati se realizó principalmente en la fotografía. 

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna

Sus trabajos fotográficos involucraban la vida cotidiana y la captura de objetos abandonados. El retratar piezas carcomidas por el tiempo, era una necesidad de atrapar su fugacidad. El efecto de imagen desgastada que lograba, producía a su vez, una sensación onírica en su trabajo. . .había conseguido detener lo efímero. Por otro lado, le encantaba capturar objetos inanimados tras su lente, un comportamiento “típicamente surrealista” entre los practicantes de la vanguardia de los sueños.

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna

Porque fotografiar artefactos cotidianos era una manera de desatarlos de la razón y la realidad en la que se encontraban sometidos. Aunque, en el caso de Kati Horna este estilo se volvió muy natural. La razón reside, quizá, en que en México el surrealismo se respira en nuestras calles. Los objetos cotidianos no sólo son recipientes, son un algo en constante relación con el imaginario colectivo.

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
Sans titre (carnaval de Huejotzingo), por Kati Horna en 1941

Pronto, el trabajo y creatividad singular de Kati Horna comenzó a circular en diferentes revistas mexicanas, como Nosotros (1944-1946), Mujeres (1958-1968), México This Month (1958 y 1965), entre otras. La mezcla de influencias en sus fotografías –pues el surrealismo no era su única herramienta, también lo era así el expresionismo–, comenzó a dar frutos en el contexto mexicano y su diversidad cultural, inmortalizando escenarios épicos de la indómita tierra mexicana. Ejemplo de ello son aquellas imágenes donde el uso de sombras juega un papel fundamental. 

El contraste en la luz y oscuridad resultó idóneo cuando le llegó la oportunidad de retratar La Castañeda, famoso manicomio mexicano por sus contra oscuros en la historia de la medicina en nuestro país.

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
La Castañeda, hospital psiquiátrico, por Kati Horna en 1944

La locura y la oscuridad en sus fotos evidenció la fascinación de Horna hacia los temas tenebrosos. Un caso de esto puede verse en la fascinación que tenía por los vampiros y la creatividad que poseía para situarlos en nuestras calles a partir de una serie fotográfica llamada: Historias de un vampiro. Sucedió en Coyoacán. (1962) Aquí, la fotógrafa plasma su ingenio y humor en una serie de capturas en el estudio de una amiga suya. La mezcla del blanco y negro en esta imagen transmite una esencia bella sobre las almas oscuras, y a la vez nostálgico:

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
“Historia de un Vampiro. Sucedió en Coyoacán”, Ciudad de México, por Kati Horna, 1962.

La visión que nos compartió Kati Horna a través del lente de su cámara es invaluable. Le dio vida a objetos olvidados, le otorgó rostros a la locura y al mito. Pero, sobre todo, se volvió una mexicana que aceptó todas las (ir)realidades de nuestros país. Cuando Kati Horna llegó a México, no hubo necesidad que le dijeran mi casa es tu casa. Ella, desde un principio, lo supo.

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
Domingo en Parque de Chapultepec por Katty Horna, 1959.
artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
Una noche en el hospital de muñecas por Kati Horna, 1962.

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna

artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
Oda a la necrofilia por Kati Horna, 1962.
artistas surrealistas mexico fotografias kati-horna
Calle Moneda por Kati Horna

La Rotonda del Mar: monstruos de cobre en el inadvertido paisaje

Figuras surrealistas y mágicas dan un nuevo sentido al turismo en Puerto Vallarta y nos invitan a ejercer el acto de contemplar.

Maravilladas por el movimiento de las olas, las esculturas con cabeza de pulpo o caballo de mar apenas y pueden permanecer así, impávidas y sin que el viento las devore. Ocho piezas componen una colección de esculturas surrealistas en Puerto Vallarta, realizadas en 1996 por Alejandro Colunga. Cada una de ellas conforma la Rotonda del Mar, y están colocadas en de manera que observan el mar, postradas ahí, como si esperaran algo o a alguien.

El malecón de Puerto Vallarta es una de las zonas más turísticas de la región. Aquí no sólo se admira el mar y la luz solar, también se observan estos seres que salvaguardan el camino y al viajero que va de paso.

rotonda del mar puerto vallarta-

La esencia antropomórfica que aún conservan de su realizador puede constatarse en su apariencia fantástica y soñadora. La contorsión de sus bocas es un largo grito al viento y, la pequeñez de sus manos, su incapacidad de zambullirse y desaparecer del malecón. Sin darnos cuenta, estamos parados frente a un montón de seres oníricos que nos invitan a cambiar el significado de nuestro viaje, por uno más contemplativo. 

Algunas de las nostálgicas criaturas, si se les puede llamar así, poseen un esqueleto que emula el respaldo y patas de una silla. Un deleite para los turistas transeúntes que gustan de parar justo ahí, a mirar el paisaje. La similitud de dichas esculturas con un mueble no es fortuita. El autor lo hizo con la intención de que los viajeros les hicieran compañía en un largo viaje hacia la eternidad. 

Vivir no es fácil y menos si es para siempre. Por eso, cada figura tiene los pies en la tierra y, conscientes de su destino, deciden jamás irse. Y, aunque pudieran, sería en vano. Cuando el tiempo es interminable, el escapar se vuelve una ruta circular, en la que cada pieza encuentra su sitio y sólo queda como consolación, ver el mar, el espejo de nosotros mismos. 

puerto-vallarta-lugares turismo que hacer rotonda del mar esculturas Alejandro Colunga

rotonda del mar puerto vallarta

/ ¿Cómo llegar?

 

*Imágenes: 1) On The Road In Mexico2, 3) Ernest McGray Jnr. – flickr / Creative Commons; 4) Wikimedia Commons; 5) J. David Villalpando – flickr / Creative Commons

¿Te interesa el turismo rural? Inicia con Xamagé en Hidalgo y su Fiesta del Pueblo (VIDEO)

Somos Nómadas nos lleva a conocer uno de los sitios donde se percibe más auténticamente el surreal sincretismo prehispanico y contemporáneo en sus fiestas, y es parte del mundo rural.

Como ustedes ya lo han notado en mis artículos anteriores, siempre acompaño mis publicaciones con un video original sobre el mismo tema. Así, ambos medios giran en torno a un solo objetivo complementándose mutuamente… Pero en esta ocasión, la “novedad” que les comparto es que, en lugar de un solo artículo, les presentaré una auténtica trilogía: tres videos diferentes y tres escritos distintos enfocados en mis experiencias durante los (si, acertaron!) tres días que pasé en la comunidad de Xamagé, ubicada en el estado de Hidalgo.

Así, mientras que en los videos que les mostraré -casi a manera de un “diario de viaje”- las actividades del día a día durante mi estancia en dicho pueblo, misma en la que documenté una “curiosa” festividad y busqué su relación con las “Batallas Rituales” y los sacrificios humanos; en los escritos realizaré algunas reflexiones personales en torno al turismo en los “pueblos mágicos” y esa variante del viajero moderno, cada vez mas en boga y que se denomina como “turismo alternativo” y mas acertadamente, en el caso de esta narración, como “turismo rural”.

Entrando ya en materia, la primera parte de esta trilogía la titulo “La Fiesta del Pueblo”… Y justamente se trata, ¡simple y llanamente! de esto: una fiesta que pudiera ser “una más” de entre tantas otras que se realizan en los miles y miles de pueblos a lo largo y ancho de nuestro México, y que me parece que es un pretexto perfecto para entrar de lleno en el tema del turismo rural.

Antes de avanzar debo dejar en claro que Xamagé no es un “pueblo Mágico”… Es más; ¡ni siquiera es un pueblo que pudiéramos ubicar como parte de algún circuito turístico! Su infraestructura para recibir a visitantes es nula (Con decirles que el hotel mas cercano se encuentra en la cabecera municipal, ubicada a unos cuantos kilómetros de distancia).

Pero entonces… ¿Cuál es el atractivo de esta comunidad? Para mi es fácil definirlo en una sola palabra: su autenticidad.

Un año atrás, cuando al iniciar mis colaboraciones en este espacio me solicitaron un breve (brevísimo!!) curriculum, yo me definí como un “viajero poco tradicional”. La razón de este calificativo es que mientras a la gran mayoría de mis conocidos les gusta viajar invariablemente a centros vacacionales y preferentemente al “destino de moda”, yo prefiero visitar y conocer destinos “apartados”. En este sentido, la siguiente definición de “turismo rural” me parece muy acertada para la clase de viajes que me gusta realizar: 

El turismo rural es el lado más humano del Turismo Alternativo, ya que ofrece al turista la gran oportunidad de experimentar el encuentro con las diferentes formas de vivir de las comunidades que cohabitan en un ambiente rural y además lo sensibiliza sobre el respeto y valor de su identidad cultural”*

Si ustedes ya tuvieron oportunidad del ver el video de este escrito, de inmediato notarán (más allá de las anécdotas personales) que les muestro un aspecto más “intimo” de la vida de los habitantes del pueblo de Xamagé, en el sentido de que presento los trabajos y preparativos que las personas de la comunidad realizan desde un día antes de la gran fiesta en su pueblo.

Así, en este viaje que ahora ya podemos definir claramente como de “turismo rural”, convivimos e interactuamos con la comunidad, siendo partícipes de los arreglos de la iglesia, bailando al son de la música de la banda local y comiendo tacos de tripa cocinados en un perol ubicado justo a un lado de un improvisado altar donde las mujeres le rezan al Santísimo…

Sin embargo, realizar este tipo de turismo no es tan fácil como planear las típicas vacaciones…

De esto les platicaré en la segunda parte de esta trilogía…

 

 

*Ve más videos como este en el canal Somos Nómadas en YouTube.

Eduardo Bonilla
Autor: Eduardo Bonilla
Diseñador gráfico de profesión. Apasionado de la historia del arte y la arqueología. Se desempeñó en la publicidad por casi 10 años y actualmente es productor independiente de video. Se considera a sí mismo como un “viajero poco tradicional”. Ha sido conductor de series del canal History y colaborador en Discovery Channel.