8 afrodisíacos prehispánicos

La estimulación del apetito y la experiencia sexual era un tema que preocupaba a las culturas primigenias de México, esta es la prueba.

El erotismo está presente en todas las culturas del mundo. En el universo prehispánico la sexualidad solía considerarse como un regalo mundano de los dioses para hacer más llevadera la vida en la Tierra.  También, se le contemplaba como una expresión sagrada para preservar la vida y con ello tributar a las deidades. Ostentaba simultáneamente un carácter sagrado y uno mundano, pero siempre desde una perspectiva trascenental.

Para tener una mejor experiencia sexual los antiguos mexicanos conocían y, cabe decir,  explotaban las propiedades afrodisíacas de diversas plantas y alimentos. A continuación un compendio de algunas de los ingredientes cuyas propiedades eróticas eran celebradas entre estas culturas.

1.Vainilla:

Los cronistas se refieren a la vaina de la vainilla, y no a su flor, como un afrodisiaco. Por su delicioso olor y por despertar los sentidos era considerada como un detonador de lo sensual. Sobre todo para los aztecas, era considerado que al mejorar la circulación y provocar una sensación de euforia fungía como un excelente estimulante y vigorizador.

2. Achiote:

Este árbol de la familia de las bixáceas produce un fruto cuyas semillas sueltan una sustancia roja (conocidas también con el nombre de achiote) que eran empleadas para teñir el cuerpo y la cara. Se le han atribuido virtudes afrodisíacas y por ello pintaban de rojo también a las deidades de la fecundidad.

3. Damiana: 

Es un pequeño y aromático arbusto de florecitas amarillas y hojas vellosas que crece en las grandes cactáceas y mezquitas (los mayas también la llamaban Mizibcoc). Más que para generar energía sexual, la utilizaban para enfocar esta energía. Solían tomarla  como infusión. La damiana luego se convirtió en un ingrediente esencial de los brebajes afrodisíacos de hechiceros y alquimistas en Europa.

4. Jumiles:

Estas pequeñas chinches de monte son nativas de Guerrero y Morelos pero también los consumen en Veracruz y Oaxaca. Suelen comerse vivas (o a medio morir); tienen un ligero sabor a canela, y se comen como sazonadores, o bien, como contenido de tacos. Por su alto porcentaje de yodo, este incrementa el metabolismo, por ello se considera un vigorizante sexual.

5. Pimiento rojo:

Los pimientos elevan la temperatura corporal, lo que estimula el apetito sexual. También contiene capsaicina y hace que liberes endorfina, la hormona asociada al placer. Por ello es uno de los afrodisiacos más importantes.

6. Aguacate:

Usado como estimulante en las cortes aztecas y mayas. Su nombre en náhuatl, ahuacatl, de hecho, significa testículo. Es considerada una fruta muy energética por contener gran parte de la familia de las vitaminas, por lo tanto, un vigorizante sexual.

7. Gusano de maguey:

Asociado a un mayor rendimiento sexual, lo anterior por su alto valor nutritivo. El 31.23%  de su contenido son proteínas y ofrece hasta entre 759 y 862 por cada 100g.

8. Pulque:

Es muy conocido que luego de la borrachera se amanece con un gran deseo sexual. Sus propiedades relajantes ayudan a ello, y, también, contiene tantas propiedades nutricionales que es considerado que “sólo le falta un grado para ser carne”, por ello es un gran suplemento alimenticio. Relacionado con sus atributos afrodisiacos y según un fragmento recabado por Armando Ramírez, cronista de la ciudad de México:

Cuentan que el rey Netzahualcóyotl era muy bueno para tomar pulque y el señor tuvo 68 hijos.

Las fantasías sexuales de los mexicanos

Descubre las fantasías sexuales más intimas de los mexicanos, desde orgías, sexo con desconocidos, hasta el exhibicionismo.

El sexo está en la mente de los mexicanos. A pesar de la influencia católica que quedó tan impresa en el imaginario –con sus consecuentes tabúes, coralinas y demás–, hay un algo entre nosotros que sin duda podría calificarse de sexual.

Quizá lo anterior tenga que ver con nuestra otra gran determinante cultural, nuestras raíces prehispánicas. Y recordemos entonces los cantos eróticos nahuas o la deidad Tlazoltéotl, quien representaba la lujuria y los amores ilícitos.

Sin embargo, poco se ha estudiado sobre las fantasías sexuales entre lo mexicanos. Y en esta búsqueda hallamos una encuesta realizada por la AMSSAC (Asociación Mexicana para la Salud Sexual), que reveló precisamente estas “ensoñaciones”. 

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Tlazoltéotl, Códice Laud

Es por esto, que resulta importante saber más de la sexualidad para normalizarla e, inevitablemente, esto lleva al campo de las fantasías que cada mexicano posee. Sin un conocimiento de estos deseos ocultos, las relaciones humanas podrían ser más difíciles. A continuación, te mostramos algunos de los resultados de una encuesta realizada a mexicanos de un rango de edad entre los 18 hasta los 60 años con fines de investigación y, en última instancia, de autodescubrimiento para cuando tú los leas.

¿Que tanto fantasea un mexicano con participar en una orgía?

 

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La gráfica muestra que la frecuencia con la que un mexicano fantasea estar en una orgía no es muy alta. Aunque, de los encuestados, se muestra que los hombres son más proclives a esta fantasía con un 35.85% en la categoría de A veces, a comparación de las mujeres, quienes sólo tuvieron un 22.59%. Independientemente del resultado, es sumamente interesante como la práctica de las orgías continúa en la psique humana. Sobre todo, cuando en el mundo prehispánico, se tiene constancia de las orgías en el episodio en el que el rey Nezahualpiltzintli, heredero e hijo directo de Nezahualcóyotl, encontró a su esposa, la princesa Chalchiuhnenetzin, con tres amantes en pleno acto sexual.

¿Que tanto fantasean los mexicanos con tener sexo con su pareja? 

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Los resultados demuestran que las mujeres son más propensas a fantasear con un ser querido por un 77,59% en la categoría de “A menudo”, a comparación de los hombres, quienes sólo lo fantasean un 61,46%. Esto revela la manera diferente en la que los hombres y mujeres se relacionan con la sexualidad, y sugiere que las mexicanas asocian más al sexo con el amor. 

¿Que tanto fantasean los mexicanos con tener sexo con una persona desconocida? 

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La diferencia según el género vuelve a ser una realidad en estos resultados. De acuerdo a los porcentajes, un 33% de los hombres en la categoría A menudo, sí han pensando en tener relaciones sexuales con un desconocido; mientras, de las mujeres, sólo un 20% lo ha pensado.

¿Que tanto se imaginan los mexicanos teniendo sexo al aire libre? 

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Las gráficas muestran que las fantasías en torno a esta situación son muy frecuentes entre ambos géneros. Aunque, la gráfica revela que las mujeres fantasean más con esta posibilidad en la categoría A menudo por un porcentaje de 35.18%; a comparación de los hombres, que sólo tienen un 26,43%

*Referencia de imágenes 1)Imagen de portada de Miranda Guerrero, 2) Gráficas del AMSSAC

¿Qué son las Hierbas de Tláloc y por qué su uso sigue siendo tan preciado?

En especial dos plantas forman parte de las “Hierbas de Tláloc”, que luego de 500 años de la conquista siguen honrando a este dios.

 

Y como el culto a Tláloc sobrevivía, así también sobrevivía el uso del iztauhyatl y el yauhtli entre el pueblo.

Bernardo Ortíz de Montellano

Como sabemos, para los antiguos mesoamericanos el maíz fue prácticamente el eje de su cultura. En torno a este generoso cereal domesticado (hoy el más consumido del mundo) surgió gran parte de la mitología, religión, arte. Por supuesto, quizá el dios más asociado al honrado maíz, fue el de la lluvia.

La lluvia como parte indispensable del ciclo agrícola, fue invocada y venerada, de manera fundamental, según algunos autores desde culturas tan antiguas como los olmecas (con su representación como el dios Jaguar), siendo quizá el precedente más antiguo de Tláloc. Por su parte, existe evidencia de que en Teotihuacán existió propiamente un culto a Tláloc. En Tenochtitlán, por su parte, los aztecas le dieron un lugar primordial en la cima del Templo Mayor, incluso al lado de Huitzilopochtli.

Ahora, como parte del culto a la lluvia, existieron dos plantas esenciales, que, luego de 500 años de la conquista, continúan empleándose en muchos casos en su correspondencia inicial con Tláloc y la lluvia.

En su artículo Las Hierbas de Tláloc, Bernardo Ortíz de Montellano, desglosa minuciosamente cómo es que las plantas vinculadas a este dios han permanecido en el uso del mexicano, ¿Cómo no sería así cuando el ciclo agrícola sigue siendo tan imprescindible?

¿Cuáles son las Hierbas de Tláloc?

Iztauhyatl (Artemisia ludoviciana)

Es tan popular en México que es conocida de numerosas maneras como artemisia mexicana, ajenjo, estafiate o istafiate. Para algunas etnias indígenas como la huichola, se le conoce como tumusali; para los zapotecas, guía laga –zaa y curcumin para los tarascos.

 

Yauhtli (Tagetes lucida):

Más conocida como pericónSanta María, o  yerbanís. Tiene propiedades antibióticas, nace luego de la temporada de lluvia y es, de hecho, símbolo de la culminación del ciclo agrícola aún hoy en muchas partes de México.

 

¿Por qué se les dice las Hierbas de Tláloc?

Antes de la llegada de los españoles, ambas hierbas, estaban enormemente asociadas a la lluvia. Fueron usadas como parte intrínseca en los rituales ofrecidos a Tláloc, también formaron parte de la medicina mesoamericana para tratar enfermedades relacionadas al frío; al agua.

 

Ejemplos

 

Ortíz de Montellano documentó eventos en que las Hierbas de Tláloc fueron empleadas, según documentación como los Códices, o el registro de algunos cronistas. Como ejemplos, los siguientes:

Atlcahualo (cesación de aguas), primera fiesta del año:

La fiesta de Chalchiuhtlicue, diosa del agua, se llevaba a cabo en este mes, y el sacerdote esparcía yauhtli a sus pies. 

Tecuilhuitontli (pequeña fiesta de los señores), séptima fiesta del año:

Esta fiesta se celebraba en honor de Huixtocihuatl, supuesta hermana mayor de los dioses de la lluvia (tlaloque). ” … De su bastón de carrizo colgaba papel salpicado de hule; tenía hule. En tres lugares tenía flores en forma de florero, y había en las copas de las flores, incienso [yiauhtltl .

 

Las Hierbas de Tláloc en la actualidad

Son empleadas sobre todo para curar distintas enfermedades. En el caso de yauhtli (pericón, flor de santa María), como infusión para curar el malestar estomacal; también tiene propiedades antibióticas. En el caso de la iztauhyatl (estafiate) en el tratamiento del dolor de estómago: retortijones, cólicos estomacales o intestinales, jibas, dolor e inflamación en la boca del estómago, etc.

Y aunque han pasado más de 500 años, y como Tláloc es esencial en el imaginario colectivo (aunque quizá no lo sepamos), aún hoy estas hierbas son usadas en rituales vinculados a la lluvia:

Otro ritual que utiliza el yauhtli puede ser explicado por la asociación de la hierba con l1áloc. El día de la Fiesta del Pericón se celebra en varias partes de México del 28-29 de septiembre.

El 28 de septiembre, día de San Miguel, los rancheros llevan cruces hechas de pericón [yauhtl,], que han sido bendecidas por el sacerdote, y las colocan en los cuatro lados de la milpa para protegerla contra los ventarrones que soplan con frecuencia en ese tiempo. Es una vieja creencia que si los vientos soplan fuerte y dañan el maíz es porque los danzantes que representan al Te~ pozteco en la fiesta del 8 de septiembre no han desempeñado t.ien su papel. .. Cruces semejantes se colocan en las casas, por~ que se cree que en esa noche los demonios andan sueltos, y que los aires malévolos soplan fuerte ..

 

*Imagen:zonacentronoticias.com

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

4 lecciones sobre salud que nos dejó la medicina prehispánica

Un tratamiento médico prehispánico siempre estuvo orientado a tratar de manera integral las causas y los síntomas de las enfermedades.

Tienen sus médicos, de los naturales experimentados, que saben aplicar muchas yerbas y medicinas, que para ellos basta; y hay algunos de ellos de tanta experiencia, que muchas enfermedades viejas y graves, que han padecido españoles largos días sin hallar remedio, estos indios las han sanado.

          Fray Toribio de Benavente

 

La manera de entender el mundo se manifiesta en todas las expresiones culturales de una sociedad: la educación, medicina, artes, religión, etc. Suele creerse que en el rubro de la filosofía es donde pueden extraerse los mayores preceptos que guían a una sociedad, sin embargo, la medicina es una magnífica muestra de cómo un grupo concibe la existencia: acaso porque se trata de la lucha misma por la vida.

La medicina prehispánica fue resultado de un conocimiento desarrollado a lo largo de milenios por distintas culturas. Su concepción rectora de la salud como  un sistema integral donde el interior (el organismo) estaba influido por lo externo (el cosmos) y viceversa –la diferencia de lo que ocurre con la medicina halópata, cada vez más criticada, que concibe las enfermedades como hechos aislados.

La enfermedad entre las culturas prehispánicas se enfrentaba enfatizando en sus probables causas , por sobre sus efectos, y se tomaban en cuenta una miríada de factores que, a su juicio, incidían en la salud de una persona. Al respecto, en el libro El ejercicio de la cirugía en el imperio mexica se advierte: “En su concepto salud-enfermedad los límites entre la magia, religión y el empirismo por causas naturales no estaban claros”. En cuanto a este último rubro, el empírico, para dimensionar el conocimiento acumulado basta un dato: en 1570, Francisco Hernández Toledo (autor del clásico Historia de las Plantas de la Nueva España) inventarió más de 3 mil hierbas reportadas como medicinas, cantidad que compara con las menos de 700 que se manejaban en la antigüedad grecorromana.

En un interesante recuento, Carlos Viesca Treviño, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desglosa las cualidades que distinguen a la medicina prehispánica, la cual por cierto alcanzó un nivel sorprendente, incluida la conformación de médicos especializados, entre los cuales estaban los texoxotlaticitl para los cirujanos, los tezalo o teomiquetz, que se encargaban de las fracturas de los huesos, los tlancopinaliztli, dentistas.

A continuación te compartimos algunas valiosas lecciones de medicina prehispánica, referidas por Viesca treviño, que parece bastante pertinente recordar en la actualidad: 

Equilibrio del adentro con el afuera

El concepto que tenían de la salud se basaba en el mantenimiento del equilibrio entre los órganos internos y los agentes externos, e identificaban con mucha claridad las causas de las enfermedades, según el especialista en historia de la medicina.

El cuerpo como un organismo relacionado entre sí y respecto al cosmos

No existía una anatomía ni descriptiva, ni topográfica, como se esperaría desde un punto de vista occidental, sino una anatomía estructural en la que las relaciones enmarcan partes del cuerpo, sus funciones –reales o supuestas– y sus correlaciones con los astros y cuerpos celestes

La observación como la gran aliada del conocimiento

Se trata de un esquema multiaxial, en el que por una parte se ubican las relaciones causales, por otra las partes del cuerpo afectadas, y en otra más la alteración de las funciones. En él, si bien se distinguen jerarquías relacionadas con la capacidad de dañar y de curar de los agentes causales, corren parejas de dioses y seres de todos tipos y categorías, siempre se ponen en evidencia hechos observables y verificables por otros; al fin y al cabo el último marco de referencia es la observación clínica.

Una perspectiva integral, holística, del ejercicio médico

Un tratamiento médico siempre estuvo orientado a tratar de manera integral las causas y los síntomas de las enfermedades, de manera que no se puede concebir sin que se buscara neutralizar la acción punitiva de los dioses, y sólo después de identificar el origen de la enfermedad se daba paso a la administración de los medicamentos.

 

*Imagen: 1)Mural Diego Rivera del Palacio Nacional; 2) Códice Florentino/ Tratamiento con obsidiana a un paciente por mordedura de serpiente.