¿Qué son las Hierbas de Tláloc y por qué su uso sigue siendo tan preciado?

En especial dos plantas forman parte de las “Hierbas de Tláloc”, que luego de 500 años de la conquista siguen honrando a este dios.

 

Y como el culto a Tláloc sobrevivía, así también sobrevivía el uso del iztauhyatl y el yauhtli entre el pueblo.

Bernardo Ortíz de Montellano

Como sabemos, para los antiguos mesoamericanos el maíz fue prácticamente el eje de su cultura. En torno a este generoso cereal domesticado (hoy el más consumido del mundo) surgió gran parte de la mitología, religión, arte. Por supuesto, quizá el dios más asociado al honrado maíz, fue el de la lluvia.

La lluvia como parte indispensable del ciclo agrícola, fue invocada y venerada, de manera fundamental, según algunos autores desde culturas tan antiguas como los olmecas (con su representación como el dios Jaguar), siendo quizá el precedente más antiguo de Tláloc. Por su parte, existe evidencia de que en Teotihuacán existió propiamente un culto a Tláloc. En Tenochtitlán, por su parte, los aztecas le dieron un lugar primordial en la cima del Templo Mayor, incluso al lado de Huitzilopochtli.

Ahora, como parte del culto a la lluvia, existieron dos plantas esenciales, que, luego de 500 años de la conquista, continúan empleándose en muchos casos en su correspondencia inicial con Tláloc y la lluvia.

En su artículo Las Hierbas de Tláloc, Bernardo Ortíz de Montellano, desglosa minuciosamente cómo es que las plantas vinculadas a este dios han permanecido en el uso del mexicano, ¿Cómo no sería así cuando el ciclo agrícola sigue siendo tan imprescindible?

¿Cuáles son las Hierbas de Tláloc?

Iztauhyatl (Artemisia ludoviciana)

Es tan popular en México que es conocida de numerosas maneras como artemisia mexicana, ajenjo, estafiate o istafiate. Para algunas etnias indígenas como la huichola, se le conoce como tumusali; para los zapotecas, guía laga –zaa y curcumin para los tarascos.

 

Yauhtli (Tagetes lucida):

Más conocida como pericónSanta María, o  yerbanís. Tiene propiedades antibióticas, nace luego de la temporada de lluvia y es, de hecho, símbolo de la culminación del ciclo agrícola aún hoy en muchas partes de México.

 

¿Por qué se les dice las Hierbas de Tláloc?

Antes de la llegada de los españoles, ambas hierbas, estaban enormemente asociadas a la lluvia. Fueron usadas como parte intrínseca en los rituales ofrecidos a Tláloc, también formaron parte de la medicina mesoamericana para tratar enfermedades relacionadas al frío; al agua.

 

Ejemplos

 

Ortíz de Montellano documentó eventos en que las Hierbas de Tláloc fueron empleadas, según documentación como los Códices, o el registro de algunos cronistas. Como ejemplos, los siguientes:

Atlcahualo (cesación de aguas), primera fiesta del año:

La fiesta de Chalchiuhtlicue, diosa del agua, se llevaba a cabo en este mes, y el sacerdote esparcía yauhtli a sus pies. 

Tecuilhuitontli (pequeña fiesta de los señores), séptima fiesta del año:

Esta fiesta se celebraba en honor de Huixtocihuatl, supuesta hermana mayor de los dioses de la lluvia (tlaloque). ” … De su bastón de carrizo colgaba papel salpicado de hule; tenía hule. En tres lugares tenía flores en forma de florero, y había en las copas de las flores, incienso [yiauhtltl .

 

Las Hierbas de Tláloc en la actualidad

Son empleadas sobre todo para curar distintas enfermedades. En el caso de yauhtli (pericón, flor de santa María), como infusión para curar el malestar estomacal; también tiene propiedades antibióticas. En el caso de la iztauhyatl (estafiate) en el tratamiento del dolor de estómago: retortijones, cólicos estomacales o intestinales, jibas, dolor e inflamación en la boca del estómago, etc.

Y aunque han pasado más de 500 años, y como Tláloc es esencial en el imaginario colectivo (aunque quizá no lo sepamos), aún hoy estas hierbas son usadas en rituales vinculados a la lluvia:

Otro ritual que utiliza el yauhtli puede ser explicado por la asociación de la hierba con l1áloc. El día de la Fiesta del Pericón se celebra en varias partes de México del 28-29 de septiembre.

El 28 de septiembre, día de San Miguel, los rancheros llevan cruces hechas de pericón [yauhtl,], que han sido bendecidas por el sacerdote, y las colocan en los cuatro lados de la milpa para protegerla contra los ventarrones que soplan con frecuencia en ese tiempo. Es una vieja creencia que si los vientos soplan fuerte y dañan el maíz es porque los danzantes que representan al Te~ pozteco en la fiesta del 8 de septiembre no han desempeñado t.ien su papel. .. Cruces semejantes se colocan en las casas, por~ que se cree que en esa noche los demonios andan sueltos, y que los aires malévolos soplan fuerte ..

 

*Imagen:zonacentronoticias.com

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Editora en jefe de +DeMx. Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

5 rituales prehispánicos que seguimos practicando los mexicanos hoy

Los rituales, para los antiguos mexicanos, significaban una conexión con la naturaleza y el universo –lo divino–. Para nosotros, los actuales mexicanos, ¿qué significa?

La práctica de los conocimientos universales, el ritual, es tan viejo y atemporal que probablemente haya nacido con el hombre mismo. Los primeros pobladores de nuestro territorio practicaban rituales sumamente simbólicos, y hoy muchos de ellos siguen vivos. 

Portadores de esta sabiduría son los indígenas, gracias a quienes han sobrevivido estos rituales, cuyo origen desconocemos pero que, sin embargo, forman parte incluso de la vida cotidiana en las ciudades, pues han formado un tejido en común con las prácticas que llegaron a través de la conquista.

Hoy en día, somos muchos los mexicanos que conocemos prácticas cotidianas que advierten similitudes con la medicina tradicional y los rituales prehispánicos. Quizás sea que estos rituales de curación actuales nos remiten a un origen orgánico y ancestral, acaso mágico, y que por eso los creamos tan benéficos; o quizás sólo los realicemos por su real e innegable eficacia científica en nuestro cuerpo. Cómo sea, es un hecho que éstos forman parte de nuestro ser mexicano, y siempre que los realizamos estamos retomando un poco de esa mexicanidad olvidada…

Bajada de dios

huicholes-ritual

Se trata de un baño ritual con agua bendita, hecho a los recién nacidos con la finalidad de purificarlos. Durante la conquista, los españoles le llamaron “bautizo”, una ceremonia cristiana que significa la admisión a dicha religión. En México su práctica es un sincretismo, aunque se cree que se realizaba ya en épocas prehispánicas con diversos significados. Bernardino de Sahagún describe ampliamente las ceremonias del baño ritual que los antiguos mexicanos realizaban después del nacimiento de un niño.

Actualmente lo practican diversas etnias en todo el país, tales como los huicholes, quienes impregnan de agua sagrada a los niños para que la naturaleza se impregne en ellos. La ceremonia fue instituida por Stuluwiákame, la diosa del nacimiento, madre del venado-peyote. 

Curar los hongos e ingerirlos

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La ceremonia realizada para purificar los hongos alucinógenos antes de comerlos. Durante la noche, el terapeuta reza frente al altar a oscuras y dispone los hongos, prendiendo luego dos velas, copal e incienso. Una vez terminado el ritual, los hongos están listos para ser ingeridos e inducir un viaje espiritual al individuo en cuestión. Esta práctica de curación física y espiritual sigue siendo muy recurrida, y a su búsqueda van miles de personas que viajan a estados como Oaxaca, San Luis Potosí y Michoacán por la curiosidad y el deseo de probar esta terapia.

Masajes y limpias

Los masajes eran practicados en el México prehispánico para aliviar afecciones como el llamado “aflojado de cintura”, que ocasionaba dolores de cadera, irregularidades menstruales, esterilidad, dolor en las costillas y demás males físicos. En lugares como Ocotepec, Morelos, es común la práctica del masaje para curar el empacho, sobre todo en niños. El masaje también está muy relacionado con el ajuste espiritual, como es el caos de las limpias, en las cuales se talla al enfermo con diversas plantas, huevos de gallina y otros objetos, una práctica que sigue siendo contemporánea y sobre todo atemporal, pues se trata de un ejercicio muy tradicional en México.

Caldear

Es un procedimiento terapéutico que en el México antiguo y la actualidad, consiste en aplicar remedios calientes sobre el cuerpo. Muchos mexicanos utilizan esta práctica, “caldeando” algunas plantas medicinales como el epazote o el tomate asado en el comal, así como sustancias grasas de animales como la gallina o el venado. Caldear sirve, desde entonces y hasta ahora, para calmar dolores, desinflamar músculos y bajar las calenturas.

Temazcales

temazcal-ritual

Este baño de vapor se emplea con fines curativos, preventivos, higiénicos y religiosos. Se realiza en una habitación pequeña, previamente calentada, donde se introducen a los pacientes (suele ser colectivo), junto con el (o los) guía(s) del temazcal.

Sahagún habló sobre la importancia de este baño en la época prehispánica, y señaló que para los nahuas la diosa del temazcal, Temazcaltoci, era también la patrona de los médicos, adivinos y hechiceros. Un gran número de grupos indígenas conservan actualmente la creencia de que la mujer debe tomar estos baños después del parto con la finalidad de purificarse. Se utiliza también para prevenir enfermedades y para mejorar la salud en general.

Actualmente el temazcal se realiza en prácticamente todos los estados de la República, e incluso en las ciudades se pueden encontrar muchos recintos donde vivir la experiencia de este baño azteca.

6 ansiolíticos naturales mexicanos

En infusiones, o por medio de aceites, hierbas milenarias de México que son ansiolíticas, antidepresivas y promueven la calma, un bien escasos en estos tiempos.

Los tiempos que vivimos, donde la premura está presente de manera perenne, han ocasionado que la ansiedad esté entre nosotros. Vivimos de prisa, siempre con cosas qué hacer, el tiempo apremia, y tampoco ayuda el hecho de que, como nunca, estamos desconectados de la naturaleza (misma que psicológicamente nos recuerda que el tiempo como lo concebimos actualmente, es más bien un arbitrario invento cultural).

Por ello siempre debemos procurar actividades que nos devuelvan la calma, recordar que lo mejor de la vida no se adquiere con dinero, y que tanto la naturaleza como las relaciones humanas significativas nos hacen mucho bien, así como el ocio.

En este ajetreo constante también es sano recurrir a milenarias hierbas, cuyos efectos secundarios son mínimos y cuyas propiedades naturales nos devuelven la calma. Hasta hoy en México persiste el uso de hierbas milenarias que los antepasados empleaban para, como se dice comúnmente, calmar los nervios.

Sus propiedades, resultado de la meticulosa observación y estudio de etnias ancestrales, han sido corroboradas por la ciencia, como se describe en la Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. Hoy te compartimos 6 hierbas endémicas que debes tener cerca, y de paso recordar que también somos contemplación, calma y naturaleza:

 

Toronjil (Agastache mexicana)

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Según un estudio conjunto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRF) donde se analizaron sus compuestos químicos, se comprobó que  los tres tipos de toronjiles (blanco, morado y azul), guardan efectos ansiolíticos y también disminuyen los nervios y el dolor. Los resultados corroboraron sus efectos calmantes, antidepresivos, sedantes, analgésicos y anticonvulsivos. De ellas pueden extraerse aceites esenciales, con los cuales puedes disfrutar de sus efectos, también a manera de infusión.

Tilia de hoja (Tilia americana variación mexicana)

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El anterior estudio mencionado fue también aplicado a esta hierba. Y también se comprobró que, a partir de los aminoácidos o receptores GABA, sus compuestos lavonoides provocan efectos calmantes, antidepresivos, sedantes, analgésicos y anticonvulsivos.

 

Tumbavaquero (Ipomoea stans)

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La hierba tumbavaquero posee sustancias que promueven la producción del neurotransmisor GABA, el cual ayudaría a aliviar la ansiedad y a relajar el sistema nervioso central, según explica la Dra. Maribel Herrera-Ruiz, del IMSS.

 

Zapote Blanco (Casimiroa edulis)

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De acuerdo a un estudio de la Universidad Veracruzana, sus propiedades ansiolíticas y antidepresivas son efectivas.

 

Flor de Manita, mano de león (Chiranthodendron pentadactylon lam)

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Se descubrió que bloquea el impulso nervioso en la unión neuromuscular. Su uso en México es muy antiguo y suele prepararse como té.

 

Yoloxóchitl ó flor del corazón (Talauma mexicana)

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Según datos de la Biblioteca Digital de Medicina Mexicana, la infusión de la flor, ingerida tres veces al día sirve para sanar los nervios. También se le sirve en combinació con la magnolia (Magnolia grandiflora), los tres toronjiles, y la flor de manita.

 

*Imágenes:  1 y 5) jardineriaon.com; 2) aubreecherie.com; 4) bienestarenforma.com.mx;  6)flickr.com/photos/martius/8071388212/; 7) maya-ethnobotany.org; 

 

 

 

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Sobre las bondades mágicas del copal

Su increíble poder para evocar otros mundos, hacen de la fragancia del copal un bálsamo para conectar con la armonía.

Algo particularmente hermoso ocurre con los sueños y el sentido del olfato. Si lo hemos experimentado con un poco de suerte –y gracias a la heurística de la ciencia– sabemos que el olfato es de todos el sentido que nunca duerme. De ahí que los aromas evoquen recuerdos –quizá reminiscencias–, o que funjan como umbrales directos a lo más profundo de la conciencia. 

En Mesoamérica el peculiar olor –animoso y un tanto dulce– del copal, dispersaba tantas metáforas como beneficios. Copal es el nombre común de la resina aromática del Bursera, una familia de arboles sagrados, endémicos de México. Suelen verse en selvas bajas caducifolias, esto es, territorios donde la mayoría de los árboles pierden sus hojas inesperadamente durante meses. En náhuatl, a este árbol se le llamaba copalquáhuitl y a su ceniza copalli, mientras que en su uso sagrado era llamado iztacteteo, el “dios blanco”. 

El aroma del copal –el “incienso de la tierra“–, ha sido por centurias un bálsamo universal para purificar y potencializar la abundancia. Se percibía con gran frecuencia en las casas, templos y ofrendas de prácticamente todas la civilizaciones prehispánicas. Se ha visto usado en conjuros de protección y de manera más común en rituales mágicos realizados por sacerdotes.

 

Uso ritual

copal

Para sociedades altamente espirituales como la azteca y la maya, el aroma y estética del copal advertían una presencia numinosa. En calidades ritualísticas, se ofrecía de comer a los dioses por medio de un sahumador de barro. Éste se guiaba hacia los cuatro rumbos (del universo) y al Sol, para finalmente descansar en un brasero donde se atizaba el fuego con carbón. En ciertas oblaciones se colocaban fragmentos de la resina entre los alimentos que formaban la ofrenda.

Flores, copal, hule, papel, comida y letanías convocaban y elogiaban a los dioses para que aquellos respondieran al culto con beneficios para la comunidad. Se sabe que los sacerdotes que guiaban las ceremonias, sahumaban con copal varias veces a sus dioses y de esta manera erigían un puente de comunicación con los mismos. 

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Por ello es que tenía cientos de usos. Ya sea para reverenciar a los númenes del maíz –y agradecer si se ha dado bien la cosecha–, para hacer que del cielo bajara la lluvia, para velar muertes pero también para recibir a sus muertos, en la incesante ceremonia del Fuego Nuevo –donde se loaba principalmente la permanencia de Xipe TótecHuitzilopochtliQuetzalcóatl y Tezcatlipoca–, para honrar a los guerreros y valorar a los líderes, en las fiestas del calendario adivinatorio, o como un método de sanación y protección, el copalli nunca hacía falta. Se sabe, incluso, que en recintos sacrosantos como lo era el Templo Mayor de Tenochtitlán, los braseros con copal se veían arder toda la noche.

Esta forma de diálogo con el “padre-madre creador”, con los elementos naturales vía el copal, podría parecer aunque común de escuchar, difícil de entender hoy en día. Porque si algo de aquella fantástica tradición se ha perdido es la incesante práctica de hacer la voluntad de la naturaleza.

 

Conjuros de curación

copal

El copal estaba presente, también, en la práctica de conjuros. Acorde a la cosmovisión prehispánica, las enfermedades físicas, mentales y espirituales descendían de la furia de los dioses de las nubes cuando las personas arremetían su respeto –esto es, de las divinidades en relación a los ríos, vientos, montes y fuegos. Para sanar a la persona, los curanderos –que hasta hoy en día perviven, y lo hacen en la profundidad de un secreto a voces– se ayudaban de comida, flores y principalmente el copal para apaciguar a la divinidad vehemente. Se sahumaba también al paciente –justo como podemos verlo hoy en día en lugares como el Zócalo capitalino–, preferentemente en el sitio en donde el paciente había adquirido la enfermedad, sanándolo al conjurar, mediante la ofrenda, la falta cometida. 

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Morral azteca para guardar copal. Códice Mendoza

Estrechamente ligado al fuego –o a la incineración de sus propiedades para mutar en otras–, este brebaje etéreo destina sus funciones desde siempre a la armonía de los espacios, y del cuerpo y mente como canales a esos espacios, vía la divinidad. De ahí que se considere una especie de medicina para el alma y un mediador entre dos mundos –el material y el de los espíritus.  

Ennegrecidas por el fuego, las huellas del copal todavía yacen en ciertos incensarios prehispánicos encontrados, como si sus cenizas advirtiesen a un espíritu que no muere. Y afortunadamente no lo hace,  hoy en día es muy común su ocupación para hacer limpias energéticas a espacios o a personas. En la festividad de Día de muertos, suele combinarse con mirra y “lagrimita” (una especie de resina), y en conjunto se obtiene un olor más profundo, el ideal para recibir a nuestros muertos. 

Como muchos lo hemos experimentado, la liberación de su fragancia es notablemente exquisita, aunque también se ha sabido preparar en aceites esenciales y en té, según se dice, para todas las enfermedades que nacen de causa fría y húmida.  Otros de los beneficios que se han encontrado en épocas más recientes es su increíble poder para tratar la ansiedad, la depresión, la inestabilidad de la presión arterial, el insomnio y los dolores de cabeza. 

El aroma del copal es por sí mismo una presencia mágica. Dotado de tantas bondades, resulta fácil especular que también se encuentra rebosante de enseñanzas, una de las más hermosas: la necesidad cosmogónica de seguir nutriéndonos –y curándonos– con lo que nos ofrece la tierra.

 

*Fuentes de consulta: 

cemca.org.mx / Copal de Bursera Bipinnata. Una resina mesoamericana de uso ritual

revistadelauniversidad.unam.mx / Incensarios prehispánicos

biodiverdidad.gob.mx / Uso y manejo de los copales aromáticos: resinas y aceites

 

*Imágenes: 1) Creative Commons / Flickr: James St. John; 2) Aurora Montúfar; 3) aztecasculture.blogspot.mx;  4) Flickr: Gloria Gallardo; 5) Wikimedia Commons

Jaen Madrid
Autor: Jaen Madrid
Licenciada en Derecho por la UNAM. Editora por profesión. Música por convicción.