7 distinguidas feministas y su influencia en tu vida

Nos enseñaron a despreciar al feminismo, reducirlo y malinterpretarlo como un movimiento “feminazi” que busca la supremacía de la mujer sobre el hombre. Estas mujeres retaron lo anterior.

Nos enseñaron a odiarnos entre mujeres, dedicarnos a actividades según nuestro sexo, tener prácticas sexuales con amor o ser dominadas sexualmente cuando se va por la calle.

Nos enseñaron a salir con miedo a las calles, excusar a los acosadores como seres que no pueden controlarse, dejar de salir en las noches para ir a bailar vestidas a nuestro antojo, considerar como normal las 4 306 mujeres que asesinaron por el simple hecho de ser mujer.

Nos enseñaron a ser misóginas con nosotras mismas, a llamarnos “brujas”, “putas”, “gordas” o “malcogidas”. Nos enseñaron a amar al victimario y a odiar a las víctimas.

Nos enseñaron a desear “machos” como una pareja y a rechazar a la diversidad de género y sexo, ser un “modelo” de mujer decente, moral y deseable, rechazar y tildar de “puta” o “loca” a la mujer que busca su propio deseo de bienestar o a la que busca su libertad.

Nos enseñaron a sentirnos solas frente a otras mujeres, y definir a la pareja como única persona de confianza para normalizar insultos, humillaciones, colgadas de teléfono, golpes cariñosos, mentiras, leyes de hielo e infidelidades.

Nos enseñaron a despreciar al feminismo, reducirlo y malinterpretarlo como un movimiento “feminazi” que busca la supremacía de la mujer sobre el hombre, sentir vergüenza por autodeclararse feminista e ignorar a las mujeres y hombres que sufren de violencia física, psicológica y sexual.

Nos enseñaron a normalizar las conductas dicotómicas, en donde a las mujeres se les encasilló en lo doméstico –como madre/esposa/puta– y a los hombres en “macho” sexualmente disponible; a polarizar nuestro pensamiento de género, encontrándolo como una conducta normal en la sociedad.

Sin embargo hubieron tanto hombres como mujeres mexicanos que retaron a este pensamiento dicotómico a través de su creatividad e influencia social. Gracias a ello, lograron hacer una declaración en contra de la cultura misógina que destruyó a la verdadera mexicanidad.

Sor Juana Inés de la Cruz. Esta mujer utilizó el poder de los versos para criticar a la sociedad de su época, reivindicar tanto los espacios públicos como los derechos a la educación y al conocimiento para las mujeres. Gracias a ello, Sor Juana rompió el esquema tradicional de la mujer de la época al defender su labor intelectual y reclamar los derechos de la mujer a la educación.

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Florinda Lazos León. Originaria de San Cristobal de las Casas, esta mujer fue combatiente en la Revolución Mexicana. A lo largo de su vida ejerció varios trabajos, desde enfermera hasta diputada. Ella representó a muchas revolucionarias que contribuyeron al avance en la equidad de género en México, trabajando en la organización de grupos campesinos de mujeres como el Primer Congreso de Obreras y Campesinas de Chiapas (1919) y en la dirección de la revista feminista La Gleba. Ella fue una de las pioneras del feminismo mexicano.

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Rosario Castellanos. Ella fue la poeta de la comunidad indígena y una de las figuras fundamentales de la cultura mexicana. La escritora retrató la realidad y la injusticia de la comunidad indígena, de forma transversal con los problemas de la mujer mexicana. La autora de Balún Canán, El eterno femenino o Los convidados de agosto, ejerció un papel como promotora cultural, colaboradora, crítica literaria en medios de comunicación y revistas especializadas de México y EE.UU., profesora de las universidades de Wisconsin y Bloomington, y embajadora de México en Israel desde 1971 hasta su muerte.

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Elvia Carrillo Puerto. Ella fue una de las primeras activista por el voto femenino, años previos a la Revolución Mexicana. Se le apodó “la Monja Roja del Mayab” al seguir los pasos de Rita Cetina, la primera organización feminista de Yucatán. Ella fue la primera en fundar una organización de mujeres campesinas y el Primer Encuentro Feminista de Yucatán. Fue una activista política de izquierda, y la primera mujer elegida para un congreso de diputados en México.

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Marta Lamas. Antropóloga y feminista, esta mujer es la fundadora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir para la formación de mujeres en perspectiva de género. Actualmente colabora en diferentes medios de comunicación como Proceso o El País, para promover la despenalización del aborto en México.

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María de los Dolores Olmedo y Patiño Suárez. Fue una promotora cultural que tuvo que lidiar entre su vida laboral y familiar. Fue designada Presidente del Comité Técnico del Fondo de Diego Rivera, instaurado por el Banco de México y se convirtió en directora vitalicia de los museos Frida Kahlo y Diego Rivera-Anahuacalli. Ocupó cargos en el Departamento del Distrito Federal y del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), y coordinadora general del Consejo Nacional de Turismo. Esta mujer contaba con una colección de 800 piezas arqueológicas mesoamericanas, las cuales montó en su recinto.

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Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón. Frida mantuvo un gran activismo político en México, tratando de difundir la identidad nacional mediante el uso de elementos de arte popular mexicano, exvotos, retablos religiosos y milagros. Gracias a su estilo de vida y activismo, esta artista mexicana es usada actualmente como estandarte del movimiento feminista internacional.

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*Imágenes: 2) Fundación Urban Arte; 3) Poemas del alma; 4) Círculo de estudios del Centro Histórico; 5) Guardajuas; 6) Centro Fox;  7)UNAM;  8) Xoloitzcuincle; 9) The Worlds Best Ever

Conoce a algunas de las mujeres más poderosas e increíbles de México (según Forbes)

Algunas son muy populares; otras, tal vez más discretas. Todas están haciendo cosas realmente increíbles por México y tienes que conocerlas.

Ser mujer en México (y casi en cualquier parte) sigue siendo una lucha. Si la frase parece trillada es porque ser sujeto en el sentido más amplio posible es, en muchos sentidos, luchar constantemente contra las circunstancias. Sin embargo, sería un poco ingenuo negar que las circunstancias para las mujeres, son increíblemente complejas.

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Así, celebramos que haya chicas, mujeres y niñas que están construyendo cosas increíbles y que, no solo son “ejemplos a seguir” también, abren los caminos y las posibilidades para otras tantas que tienen ideas fantásticas o buscan participar activamente en construir la sociedad que habitan.

Recientemente, 100 de estas mujeres formaron parte de la lista de Mujeres Poderosas Forbes en 2018, algunas (como la escritora Amparo Dávila) por su inmensa trayectoria, otras como Xóchitl Cruz de 8 años, por sus logros recientes. Algunas de ellas son muy populares, como Natalia Lafourcade; otras tal vez más discretas como la partera, Otila Gómez. Sin duda todas están haciendo cosas increíbles en y por México. A nosotros nos toca, en el mejor de los casos, seguirles el paso.

Para dejarte inspirado, aquí te presentamos el perfil de algunas de ellas.

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Elisa Carrillo

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Ella baila danza clásica y empezó a estudiar a los 6 años de edad y hoy, a los 37 años, es la primera bailarina de la Ópera de Berlín.

Marta Sánchez Soler

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Es una investigadora y defensora activa de los derechos migrantes. Ella dirige el Movimiento Migrante Mesoamericano que se dedica a cuidar los derechos de migrantes mexicanos y centroamericanos que van hacia Estados Unidos.

Fritzia Irízar

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Imagen: CIAC Art.

Esta artista mexicana es una de las escultoras contemporáneas más importantes. Su obra cuestiona al sistema económico actual, a través de ingeniosos juegos. Ha expuesto en algunas de las galerías más importantes del mundo.

Xóchitl Guadalupe Cruz

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Tiene 8 años, es originaria de Chiapas y este año ganó el premio del Instituto de Ciencia Nuclear a la Mujer porque construyó su propio calentador solar de agua. Ama profundamente la ciencia.   

Alexia Ulibarri

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Imagen: Mulier.

Esta importante diseñadora mexicana ha consolidado una popular marca de ropa. Además, es la creadora de los chalecos luminiscentes que, diseñados para los rescates después del sismo del 19 de septiembre. Alexia también se dedicó a recaudar fondos para los rescatistas.

Natalia Lafourcade

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Además de ser una importante embajadora de la cultura mexicana, Natalia trabaja con la fundación TECHO, que construye viviendas para personas de bajos recursos.

María Guadalupe ”Lupita” González

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Imagen: El País.

Esta increíble atleta ganó la medalla de oro en la prueba de 20 kilómetros de caminata en la Copa del Mundo en Taicang, China. Y este no ha sido el primer oro de su carrera.

Carmen Aristegui

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Imagen: Economicon.

La periodista que desde 2017 dirige el sitio independiente Aristegui Noticias es un referente vital para los medios y el ejercicio informativo en México.

Charlyn Corral

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Imagen: Noticiasnet.mx

Esta futbolista mexicana juega delantera en el equipo Levante Unión Deportiva, de la Primera División Femenina española. Además es una goleadora para la Selección Mexicana Femenil.

Daniela Michel

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Imagen: FICM.

Ella es la fundadora y directora del Festival de Cine Internacional de Morelia. Además e suna prominente crítica de cine y ha sido jurado en festivales internacionales como Sundance.

Dorothy Ruiz

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Amante de las estrellas, esta mujer originaria de San Luis Potosí, representa la presencia femenina y latinoamericana como científica de la NASA.

Ángeles Camacho Rosales

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Imagen: Prensa CONACYT.

Esta investigadora ganó el premio Women In Science, en Londres. La mexicana diseñó un programa para eliminar la brecha de género en la ciencia que incentiva el interés de las niñas y jóvenes inglesas por esta área del conocimiento.

Amparo Dávila

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La brillante escritora publicó por primera vez en 1950, pero sigue siendo un referente para la literatura mexicana contemporánea.

Toni François

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Esta fotógrafa hace crónica visual de la música en vivo de la Ciudad de México. Su trabajo es fantástico y se ha expuesto en importantes eventos de fotografía.

Ana Ramírez

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Es artista visual, animadora y fue parte del equipo de animación de Coco, que ganó el Oscar a mejor película animada en 2018 y que además, conquistó el corazón de miles de amantes del cine, haciendo una preciosa representación de México.

Otila Gómez Morales

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Es partera tradicional, originaria de Chiapas y es la presidenta de la Asociación Mexicana de Partería. Además es una activista de los derechos de las mujeres, derechos de la infancia, la salud sexual y reproductiva y defensora de la perspectiva de género en las prácticas médicas.

Las artistas mexicanas que cambiaron la forma de entender lo femenino en México

El arte fue la herramienta con la que estas mujeres mexicanas construyeron una nueva forma de entender el género y la identidad.

[…] el género es una especie de imitación, para la cual no hay original.

Judith Butler

El arte y –especialmente– su historia, continúan siendo campos donde el género importa y la figura femenina continúa invisibilizada. Desde la historia más oficial se expone poco sobre el arte mexicano más experimental y menos se dice sobre las mujeres que lo desarrollaron. Pero, hoy estamos inmersos en otro momento de radicalidades y, con vistas a ello, se ha propuesto la exposición “Radical Women: Latin American Art 1960-1965” en Los Ángeles.

México 1960-1970: buscando otra forma de ser mujer

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Mónica Mayer: activista, artista y feminista

Las décadas de los 60 y 70 fueron momentos radicales de transición. En una sacudida cultural muy similar a la que estamos experimentando en la contemporaneidad, la conciencia política empezó a permear la forma de vivir cotidianamente, especialmente entre los grupos jóvenes. Las ideas de cada persona se manifestaban en expresiones cada vez más arriesgadas para la época, como la forma de vestir, de traer el cabello y de comportarse. El estereotipo bien definido de lo que era ser mujer, ser hombre, ser joven, estaba llegando a un punto de quiebre. En México, las manifestaciones de los estudiantes y la consolidación de los grupos feministas también fueron notables, y mucho.

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“Las siamesas” de Carla Rippey

Y, aunque la búsqueda de la identidad no es exclusiva de una época, durante esas dos décadas el contexto ameritaba preguntarse si eso que nos decíamos ser, era efectivamente lo que queríamos ser. Para algunas mujeres mexicanas estaba muy claro que la forma en la que estaban viviendo era resultado de políticas, creencias y visiones del mundo que no las representaban. Pero volver a definirse, ser otras, no sólo es un ejercicio introspectivo, también una lucha manifiesta para poder ser distinta en una sociedad que se resiste al cambio. El arte que para entonces había abandonado casi todos sus intereses clásicos y buscaba jugar y experimentar con nuevos medios, formatos y reflexiones se convirtió en una herramienta, casi un arma, para incidir en la estructura social y abrir paso a una conceptualización distinta sobre el “ser mujer”.

Preguntarse por la identidad femenina es cuestionar toda forma de identidad

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Performance de Mónica Mayer

Por otro lado como demuestran algunas de las artistas que serán exhibidas la pregunta sobre la identidad femenina mexicana, es sólo signo de un desplazamiento mucho más grande, que tiene que ver con la forma de comprender la identidad en general. No sólo se habla de género, se habla de nacionalismos, se habla del color de piel y  de la clase socioeconómica. Algunas artistas mexicanas de los sesentas y setentas, pusieron su identidad femenina en los márgenes, jugaron y experimentaron con ella, hicieron todo lo posible por reivindicarla a través de un empoderamiento decisivo. Además, utilizaron ese impulso para preguntar por los pueblos indígenas, por los migrantes e incluso por la identidad masculina.

Tres artistas mexicanas que transformaron el panorama radicalmente

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“Venus” de Lourdes Grobet

Una de las artistas expuestas es Lourdes Grobet, mexicana que luchó para formar parte del mundo del arte, a pesar de haber sido criada por una familia muy conservadora. Grobet dejó de pintar murales religiosos para experimentar con diferentes técnicas pictóricas contemporáneas. En algún momento de su carrera dio con la fotografía y muchas de sus piezas retratan el universo de la lucha libre, expresión cultural que no había formado parte de los libros de arte y mucho menos de historia, por tener orígenes populares.

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“La Bruja, La Briosa” de Lourdes Grobet

Una de sus contemporáneas, Carla Rippey, es la primer mujer en ser directora de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, la escuela de artes plásticas y visuales más relevante del país. Su obra también destaca por la mezcla de técnicas, desafiando los convencionalismos del arte mexicano más institucionalizado. Esta mezcla podría ser considerada metáfora de uno de los temas que ha trabajado: la migración.

Carla Rippey / 1979. Fotografía de Adolfo Patiño

Otra mexicana que resalta en la exposición es una que, afortunadamente, sigue dando mucho de qué hablar. Mónica Mayer es una de las precursoras del arte feminista latinoamericano. Además de destacar como activista, sus piezas son poesía doliente. “El tendedero”, además de ser una de las más famosas, sigue siendo ejecutada en muchísimas partes del mundo. La idea básica consiste en invitar a mujeres a escribir un relato propio sobre violencia de género y colgar el texto en un “tendedero”, donde se pueden explorar las historias de otras tantas. La pieza ha producido un archivo considerable, que sirve como evidencia de la necesidad de seguir trabajando en el tema de género.

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“El tendedero” de Mónica Mayer

Reivindicar a una identidad es luchar contra la estética del cuerpo. Esto no quiere decir nada más pelearte con la forma en la que tus contemporáneos hacen arte, también se trata de no permitir que un solo grupo dicte cómo deben ser las personas -precisamente, cómo deben vestirse, traer el cabello, comportarse, pensar. Estas mujeres lucharon para materializar en el imaginario mexicano formas distintas de ser mujer y ser humano. Por ello, no deben ser olvidadas.  

Feminismo comunitario en Oaxaca: El cuerpo como metáfora del territorio

La mujeres indígenas de Oaxaca tienen algunas lecciones de feminismo que compartirnos

Un susurro se transporta en el viento, pasando por el Istmo de Tehuantepec y llegando hasta la Sierra Norte de Oaxaca. Es el susurro colectivo de cientos de mujeres indígenas que se han organizado en torno al territorio y a las raíces que en él subyacen.

Son mujeres, no obstante, que consideran que la categoría de territorio entraña más que selvas, mares, campos y montañas; para ellas entraña también el cuerpo; su cuerpo. Desde los pies, pasando por las piernas, la vulva, el ombligo (centro de ese territorio), los senos y la cabeza; todo eso es su tierra.  

De esta amplia categoría de territorio ha devenido el feminismo comunitario, una práctica que se ha extendido por todo el estado de Oaxaca como un susurro, pero que se ha transformado en miles de voces exigiendo mejores condiciones de vida para los pueblos originarios y un alto a la violencia de género, tanto al interior como al exterior de sus comunidades. En esta simbiosis de cuerpos y territorios, de territorios y cuerpos, las mujeres han recuperado sus raíces y su dignidad, defendiendo todo lo que es sagrado en el mundo para ellas.

“El lenguaje neoliberal ha construido las cárceles para nuestros cuerpos que son las construcciones sociales-culturales y políticas que se hacen sobre los cuerpos”, dice Julieta Paredes, poeta, escritora y feminista comunitaria de Bolivia. Por ello, tanto la tierra como el cuerpo son en esta concepción espacios que se siembran, se cultivan, que se aman y se defienden. Las mujeres indígenas entienden que el cuerpo de una mujer es el primer y último territorio, el más inmediato, y que es suyo porque el cuerpo, como la tierra, es de quien lo trabaja.

Estas mujeres han hecho lo que otros feminismos no han podido: llevar a la práctica cotidiana el empoderamiento de la mujer, el cual va más allá de instancias jurídicas para posicionarse como un empoderamiento multidimensional en el cual se vuelven, antes que nada, regentes de su propio cuerpo. Así, y con la dignidad a tope, estas mujeres oaxqueñas han hecho sus propias alianzas productivas en sus localidades, haciéndose autosuficientes y combatiendo la carestía generalizada a la que están sometidos los pueblos indígenas de nuestro país. Incentivan así el apoyo mutuo en sus comunidades, mientras denuncian la violencia de género e intentan reconstruir y defender su identidad como mujeres y como indígenas.

Ponentes en el foro “Mujeres en el poder, comunidad y comunalidad” que se llevó a cabo en la Feria Internacional del Libro Feminista realizado en mayo de 2017, en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca

Una lógica diferente

Los indígenas, tanto en México como en otros países del continente, reivindican una lógica muy suya. Sin la necesidad de conocer las diatribas de la historia de la filosofía (predominantemente europea), las comunidades no dejan de darnos lecciones de lo que es aquello que los griegos llamaron praxis: la práctica más allá de la contemplación, la unión entre teoría y práctica. Porque mientras nosotros interiorizamos las formas de la competencia, ellos practican el apoyo mutuo; mientras que nosotros pensamos dicotómicamente, ellos piensan en todo un cosmos de posibilidades que rigen y transforman nuestro estar en este mundo.

Eso es lo que ha dado fuerza al feminismo comunitario el cual, con esas poderosas raíces de lógica indígena, ha podido hacer florecer la lucha de las mujeres al interior de los pueblos y comunidades originarias, demostrando que “feminismo” no es sinónimo de “europeo”, al igual que la praxis no fue un invento griego, sino una relación social que ellos, como indígenas, mantienen hasta el día de hoy sin tener que llamarle praxis. Ello no quiere decir que sean reticentes a aceptar otras visiones del mundo exteriores a su cosmogonía, pero saben que es fundamental, antes que nada, el rescate de sus raíces. Eso es lo que han hecho las mujeres que han encontrado en el feminismo un lenguaje que parecía ajeno, pero que con el tiempo se ha descubierto como uno que puede ser traducido al mixteco, al zapoteco, al mixe o al chinanteco por igual.

“Para entender la despatriarcalización lo primero que hay que entender es la descolonización del tiempo, que nuestros pueblos y nuestras comunidades nos estamos conceptualizando como un cuerpo y desde allí es que vamos hablando”, dice Julieta Paredes.

Las mujeres de Oaxaca y de otras comunidades, como la de Cherán, en Michoacán, nos dan así la más importante lección de feminismo (entre muchas otras): que el feminismo es un lenguaje no monopolizable y que debe ser, ante todo, hablado de forma cotidiana para aprenderlo, entenderlo e ir haciéndolo parte de la vida de todas y todos. 

*Imágenes: 1)Pinterest, 2)NSS Oaxaca

Sandra Vanina Celis
Autor: Sandra Vanina Celis
Hija de tiempos posmodernos, pero aún así terca en la necesidad de construir el socialismo. Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio.