Esta es la fotografía más antigua en México: la primera imagen capturada en el país

La primera foto capturada en México podría ser una panorámica del puerto de Veracruz, tomada en 1839 por un grabadista francés.

México no solo es un país altamente fotogénico, también puede presumir una admirable cultura fotográfica. Lo anterior de debe gracias a grandes exponentes que a lo largo de la historia se han encargado de documentar su cultura y naturaleza. Basta mencionar nombres como el del gran Manuel Álvarez Bravo, Victor Cassola, Graciela Iturbide, Flor Garduño o el propio Juan Rulfo, para confirmar este racimo de brillantes fotógrafos cuyas imágenes son hoy parte de nuestra identidad cultural. 

Tomando en cuenta esta propensión fotográfica de México, resulta interesante, o por lo menos curioso, descubrir cuál fue la primera imagen jamás capturada en sus tierras. Por eso queremos compartirte esta, presuntamente la primer fotografía que se logró en México.

Gracias al blog “Veracruz Antiguo” encontramos una fotografía que data de alrededor de 1839, y que habría sido tomada por el grabador francés Jean Prelier Dudoille. De acuerdo con Fernando Osorio Alarcón, especialista en preservación de imágenes, la panorámica del puerto de Veracruz que muestra en primer plano la iglesia del convento de San Francisco y en segundo al castillo de San Juan de Ulúa, es la fotografía más antigua que se tenga registrada de México. 

Actualmente esta reliquia forma parte de la colección de George Eastman House. En el archivo de la misma, aparece la siguiente información junto a la imagen:

Fernando Osorio Alarcon presume que estas fueron la primeras imágenes fotográficas de México y sugiere que fueron capturadas por Jean Prelier Dudoille, un grabador francés que vivió en la ciudad de México. Esta documentado que Prelier llegó a Veracruz el 3 de diciembre de 1839. Una nota periodística fechada el 21 de enero de 1840 advierte que Prelier había realizado recientemente varios dagueretipos en el área de la catedral de la ciudad de México como una demostración pública de dicha técnica. Osorio especula que Gabriel Cromer pudo haber adquirido las placas de Baron Louis Gros, quien visito México en 1852. Estas pueden haber sido compradas de Prelier, o de descendientes que regresaron con las placas a Francia. Adicionalmente, él plantea la posibilidad que Fanny Calderon de la Barca (1804-1882), la esposa escocesa del primer embajador español en México, haya adquirido las imágenes como recuerdos de su viaje a México (18 diciembre 1839 – 8 enero 1842), o bien, pueden haber sido hechos por ella.

 Osorio Alarcon, F. “Los Daguerrotipos Mexicanos …” en “México en el Tiempo, revista de Historia y Conservación”, año 3, No. 22 (Enero/Febrero 1998).

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Frontera al desnudo: extraordinarias imágenes de los más de 3 mil kilómetros que dividen a México y E.U.

Un fotógrafo y una artista exploraron cada centímetro del “patio trasero” de Estados Unidos buscando entender la vida en la frontera.

Constantemente se escucha la expresión “patio trasero de Estados Unidos” (America’s Backyard) refiriéndose a la frontera entre este país y México. Sin duda tiene una connotación muy cuestionable que, además, sostiene un montón de clichés sobre lo que significa vivir en la frontera.

Por otro lado, para quienes no han puesto la vista en esta “línea” —imaginaria, pero con consecuencias muy reales— que divide a los dos países, la idea de la frontera es una abstracción muy corta de un espacio que se extiende por más de 3000 kilómetros.

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Con esto en mente, el fotógrafo Elliot Ross y la artista Genevieve Allison decidieron explorar cada centímetro de ese extraño territorio. Su intención era generar una serie de fotografías para retratar lo fragmentaria que es en realidad la frontera. Y es que no solo la vida humana es muy distinta entre punto y punto; también la forma de percibir conceptualmente la idea de lo “fronterizo”, y —por supuesto— el paisaje natural.

Además de las imágenes, Ross y Allison consiguieron una enorme cantidad de testimonios que demuestran que hay mucho más que decir (y pensar) sobre este límite poroso. Sin duda el asunto de la migración marca la agenda política y la opinión pública en torno a la frontera, pero, además de este, hay movimientos mucho más sutiles que dejan su huella en la tierra.

El muro es imposible

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Entre las “sutilezas” hay relaciones de todo tipo y tratar de resumirlas es muy complicado. Por otro lado, vale la pena considerar por un momento lo absurdo que es pretender que no existan flujos socio-culturales entre un lado y el otro.

Para las personas y sus expresiones simbólicas es absolutamente normal desplazarse entre territorios geopolíticos; igual que para las especies animales y las esporas de las plantas. En ese sentido, la idea de un muro perfectamente cerrado, simplemente no ha de materializarse.

Así lo entienden, por lo menos, los sujetos que Ross y Allison pudieron entrevistar. Muchos de ellos tienen la costumbre de ir y venir entre países con toda naturalidad, porque si miramos hacia adentro, ese tipo de contacto es igual que entre sujetos que son del mismo barrio o entre vecinos.

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En el sentido abstracto, la idea de la frontera significa una enorme distancia, pero en el día a día, es solo eso: una idea. Incluso, como explicó Allison para la revista WIRED, “la gente no quiere ser identificada por su proximidad a la frontera.”

Además, refiere la artista, los problemas sociales de los estadounidenses en esa región tienen que ver con la falta de infraestructura y apoyo del gobierno local. En México sucede algo parecido: tenemos una desconexión política y cultural entre norte y centro. De alguna forma, estos trazos de tierra son espacios con vidas y regulaciones propias, donde ambos lados sostienen un poco del otro.

Así, lo que demuestran estas espectaculares imágenes es que la frontera no es ningún patio trasero, sino un enorme y multifacético territorio cuya comprensión implica una mirada disponible, que no pretenda saber lo que ahí sucede, sino que esté dispuesta a comprenderlo.

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Refresca tu visión de la historia mexicana con estas espectaculares fotos restauradas (GALERÍA)

Un joven mexicano le dio color a algunas emblemáticas fotografías históricas y el resultado es increíble.

La historia es elusiva. De ella no nos quedan más que recuerdos inconexos, testimonios personales, algunas evidencias medibles a través de la ciencia y, por supuesto, piezas y documentos. De estos últimos, tal vez los más atractivos son las fotografías, pues parecen ser el dispositivo más fidedigno. Así, nos encantan las imágenes históricas. Las consideramos igualmente curiosas y reveladoras.

Por otro lado, más que fidedignas, las fotografías (sin importar su temporalidad), son elocuentes. Nos dicen mucho, aunque no necesariamente la verdad. Los ángulos y las composiciones de estas imágenes hablan; pero, sobre todo, encuadran. Casi igual que un texto, las fotografías ensamblan un discurso, una narración que dice más sobre el fotógrafo y sobre uno mismo que sobre la escena retratada.

Y dicen cosas de uno mismo, porque lo que vemos es en gran medida reflejo de lo que somos y sabemos. Así, es muy valioso el ejercicio de traer al presente (de manera explícita) eso que es antiguo. Es una forma de refrescar la mirada sobre el pasado, buscar nuevos puntos de identificación. Y eso es lo que hizo un adolescente mexicano cuando restauró fotografías históricas de México y sus personajes.

Por gusto o por alarde de técnica, quién sabe porque las fotos quedaron impecables, el increíble Marco Zozaya de 14 años decidió darle color primero a algunas emblemáticas imágenes de la Revolución Mexicana para “intentar ver la guerra desde los ojos de sus combatientes y no únicamente de una cámara de hace más de 100 años.” El resultado se viralizó bastante y el experimento se repitió, ahora con icónicos retratos de mexicanos ilustres.

Te los presentamos a continuación. Sin duda la suya es una propuesta que te reconectará con la historia mexicana desde un lugar bien iluminado.

Si el nombre de este chico te suena, tal vez sea porque has visto sus videos de divulgación científica. Conoce más sobre Marco en su página de Facebook.

Hipnóticos time-lapse de algunos de los sitios más hermosos de México

Déjate llevar por la visión surreal de estos paisajes palpitantes…

Detrás de los time-lapse hay un ejercicio de paciencia y, tal vez, una invitación a reflexionar sobre el tiempo.

Estos experimentos visuales consisten en construir un video utilizando una serie de fotografías tomadas en intervalos constantes, desde el mismo enfoque y, después, conjugarlas como si fuera una película de animación “stop motion”, pero acelerada. Así, un time-lapse puede mostrar horas en tan solo unos minutos. Con un poco de ingenio se pueden transformar en un formato bellísimo que pone en amplia perspectiva la durabilidad de cada uno de los objetos que transitan el espacio representado.

En el time-lapse se hace evidente que, aunque todo está en movimiento (porque el universo está vivo) hay cosas que mantienen más consistencia, como las montañas, los edificios, los grandes árboles; y, otras, que son, más bien, contingentes, como las personas y las nubes. La paciencia está claro en el ejercicio de la cámara, que aguarda el tiempo que nosotros no nos permitimos para observar, con la mirada fija. Esa paciencia recompensa al lente con la visión de curiosos detalles.

Ojalá nos diéramos el tiempo para dejarnos llevar por la visión surreal de los paisajes mexicanos; sin embargo, en la rapidez se anuncia otra cosa, que tampoco deberíamos perder de vista. Mirar el mundo detenidamente es como mirarlo de cerca; mientras que observar el tiempo pasar aceleradamente, nos permite cierta distancia que revela hermosos patrones: el palpitar de la tierra; las formas repetitivas de las olas sobre la playa; el tránsito de las nubes; el humo de los volcanes; el ir, detenerse, venir de las personas.

El time-lapse demuestra que nuestra tierra respira, con un ritmo relativamente constante, como si soñara apaciblemente. Te dejamos una selección de hipnóticos time-lapse de algunos de los sitios más hermosos de México, para que tú también lo descubras.

*Imagen destacada: Carlos Adampol