40 años aprendiendo de los Tarahumaras: Javier Ávila Aguirre “El Pato” (Entrevista)

Este entrañable personaje nos sumerge en la admirable cosmovisión rarámuri.

 

Ellos no aprendieron nada en los libros, lo aprendieron en la vida. Hay que hacer universidades para desaprender.

Javier Ávila Aguirre 

 

Quizá no existe quién visite la sierra Tarahumara con el propósito de conocer más sobre los rarámuri (tarahumaras) que no haya escuchado hablar de “El Pato”. Se trata de un jesuita muy querido por distintos sectores sociales; lleva cuarenta años trabajando, con base en Creel, por la defensa de los derechos humanos, desde su organización Comisión de Solidaridad y Derechos Humanos (COSYDDHAC).

Cuando llegó a la sierra, en los años 70’s, quedó prendando de lo que el llama “la inteligencia sumamente civilizada de los rarámuri”, así como de diversos aspectos de su concepción de la vida: la justicia, su sentido de comunidad y solidaridad, el concebir el todo como sagrado e incluso la armónica dualidad, masculina-femenina, de su principal deidad: Onorúame – Eyeruame.

Cuarenta años después, aún cuando la globalización ha hecho de las suyas, muchos rarámuri conservan su concepción original de la vida, la cual, a decir de Javier Ávila, les genera mucha paz –un estado por cierto envidiable en la actualidad occidental, donde la premura y el acelere son quizá la principal característica.

En esta entrevista Javier Ávila “El Pato” nos comparte, luego de tantos años de experiencia con este pueblo, cuáles considera los rasgos más admirables del pueblo rarámuri, mismo que a través de los siglos se ha forjado una imagen de dignidad y resistencia (en sentido mucho más amplio que su épica habilidad para correr largas distancias).

A continuación compartimos algunas de las nociones del tarahumara que Javier Ávila ha encontrado admirables en tanto tiempo trabajando con ellos:

 

Sobre la Muerte

A nosotros cuando muere un ser querido nos duele profundamente, le hacemos novenarios o nos deprimimos. Hace poco platicaba con el hermano de un rarámuri que murió, tenía una cara de profunda tristeza, pero una paz impresionante –¿Qué necesitas?–le dije.–Tengo nada, no necesito nada–. Es impresionante la concepción: tengo nada.

 

Sobre su resistencia

Son culturas que tienen por lo menos tres veces más de tiempo que nuestras culturas actuales y permanecen ¿por qué será? ¿qué hay en el fondo de ellos que los hace ser tan resistentes?. Ellos me han enseñado a mi muchísima resistencia.

Cuando fui víctima de una demanda injusta un rarámuri me dijo–Cede, ponte a negociar; yo te he notado muy angustiado y hay que vivir en paz–. Encontré que yo había perdido la paz por algo que es absurdo. Y me dijo– Imagínate si nosotros estuviéramos así con tanto territorio que nos han robado: pierde el que roba, pierde dignidad, pierde confianza, pierde fe, pierde esperanza–.(Aunque todo mundo tiene un límite y los rarámuri no están dispuestos a perder más territorio).

 

Sobre su manera del ver al otro

El gran problema que tenemos nosotros los occidentales para relacionarnos con el otro es que nos situamos en un palco, en una diferencia de altura: del que sabe al que no, del sano al enfermo, del nutrido al desnutrido. Hay que empatarnos con los otros. En los cuarenta años que llevo aquí no sé qué he enseñado pero he aprendido muchísimo, he recibido muchísimo. Ellos saben de todos los temas: económico, educativo, justicia: todas estas concepciones no las conocemos y hay que darlas a conocer.

 

Sobre la Justicia

Un compadre rarámuri me dijo un día–Oiga compadre, qué injusta es la justicia de ustedes–.–¿Por qué?–, contesté. –Cuando alguien de ustedes hace algo se lo llevan, lo encierran, come tres veces al día y se olvida de su familia y de su tierra y a quién perjudicas a la familia y  no a él–.

La justicia de ellos se lleva a cabo en un juicio: lo más importante para ellos es la justicia restaurativa, el delincuente tiene qué cambiar, tiene que restaurar lo que se dañó y nuestra justicia es total venganza: tú mataste, vas al bote, que te duela, esa es la manera en como vas a pagar, castigándote.

Para los tarahumaras cuando alguien comete un delito se le manda traer a un juicio y este se hace en la comunidad en donde todos tienen derecho a hablar y a señalar, y las autoridades están oyendo nada más. A veces crece mucho la tensión entre los señalamientos y las acusaciones y entonces el gobernador comienza a decir bromas y se relaja el ambiente; y prosigue el juicio, sacan todo. Si se le declara culpable se le dice, este es el daño que hiciste ¿cómo vas a repararlo? Se le dice la manera en que lo reparará y hay algo muy importante: el gobernador hace un exhorto y se dice a la comunidad que no se le volverá a señalar como culpable, hay que reintegrarlo a la comunidad. Si él sigue insistiendo en sus faltas entonces se margina él solo: ya no se le invita a las fiestas, ya no se le invita al trabajo: solo se ha marginado.

En nuestra ley marginamos al delincuente. En la comunidad, la misma gente se margina, pero siempre se busca cómo reintegrarlo a la comunidad, el valor comunitario es importantísimo. Tiene mucha importancia el individuo, por su puesto que sí, pero dentro de la comunidad.

 

Sobre la educación

Con un compadre rarámuri hablando sobre educación me dice –Oye compadre ¿por qué se esfuerzan ustedes tanto en que seamos como ustedes? ¿no se dan cuenta de lo mal que les ha ido? ese tipo de educación no la queremos para nuestros hijos, ni la necesitamos–.

Cuando me preguntan; oye ¿están civilizados? Depende qué entiendes tú por civilización. Si civilización significa que sean más humanos, que sepan llevarse más, que sepan convivir más (que ahí radica lo diferente a lo nuestro como “civilización”): sí creo que están mucho más civilizados que nosotros.

 

Sobre su democracia

Alguna vez en una reunión en los años 70 de unos 200 gobernadores (se elige un gobernador por cierta área geográfica) un rarámuri me platicó que se rumoraba que el Instituto Nacional Indigenista de ese entonces estaba proponiendo que duraran solo tres años los gobernadores y que se les pagara. Me dijo que no estaba de acuerdo y su razonamiento era: si es bueno ¿porqué lo vamos a quitar a los tres años? y si es malo ¿por qué lo vamos a aguantar tres años?; si nos pagan, además, entonces sí vamos a ser como ustedes, vamos a querer ser gobernadores, y se negaron. Algunas comunidades aceptaron solo el cambio cada tres años pero no el dinero

Yo conocí a un gobernador que duró más de treinta años. Y me decía él –Oye, dile a la gente que ya me cambie es que ya estoy cansado–.–Diles tú–, le dije.– No, es que dicen que todavía les ayudo–. Entonces, qué conceptos de justicia y de democracia tan diferentes; su concepción es de lo más inteligente y civilizada.

 

Sobre su religiosidad

Un obispo le preguntaba una vez a un grupo de rarámuri que se reunían con los sacerdotes: –Bueno, ¿y porqué cuando ustedes se reúnen no tienen misa?–. Y este le responde.–Mire, la misa para ustedes es el momento de relación más cercana con Dios, nosotros nos sentimos en relación constante con él-ella–. Para ellos todo su ser es religioso; no conciben ellos una celebración de fiesta sin poner una alusión a Dios que es al que se le agradece la vida.

Todo es sagrado, dado por el onorúame, que es además un concepto muy bonito que es papá-mamá. Para nosotros Dios es masculino, no existe la parte femenina como una deidad.

Dicen que hay sincretismo religioso, yo no creo, es lo de ellos perfectamente acoplado en una asimilación de lo que occidente pudo haberles dado. A mi ellos me han enseñado a ser cristiano: su forma de vivir una religiosidad, una relación con un Dios manifiesta en su relación con los demás. Su religiosidad es muy horizontal, muy en relación con la comunidad, volvemos a lo mismo.

 

Sobre México

Mucho de lo que estamos perdiendo como identidad, cohesión, solidaridad, todo eso búsquenlo en las comunidades y van a encontrarlo: tienen mucho qué enseñarnos las comunidades autóctonas.

Un poema audiovisual a los rarámuri, cortesía de Jorge Drexler (VIDEO)

Se trata de un bello regalo que este cantautor uruguayo hace a nuestro país, inspirado en la vertiginosa vida de los rarámuri.

En la Sierra Tarahumara se encuentra una de las culturas más trascendentales de México, la rarámuri. Aunque enraizados a su tierra, los rarámuri se han destacado desde siempre como corredores de ligas internacionales. De sus pies brota una necesidad casi angustiosa por desplazarse, es una cualidad natural. Correr y correr se vuelve así, un imperativo del mundo rarámuri, el cual fue captado de manera magistral en el video del tema “Movimiento”, del cantautor uruguayo Jorge Drexler.

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En un desplazamiento sorprendente por zonas insospechadas —y poco transitadas— de la Sierra Madre Occidental, en Chihuahua, el director Lorenzo Hagerman logró captar la grandiosidad de esta cadena montañosa a la que pocos espíritus han accedido. Se trata de un lugar simbólico para la cultura rarámuri, un lugar de extremo misticismo que ha inspirado incluso a forasteros como el poeta Antonin Artaud. Es una sierra de difícil acceso, rocosa y repleta de barrancas vertiginosas que, no obstante, se vuelve una enorme pista de carreras con obstáculos naturales para los corredores rarámuris, los de los pies ligeros.

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Aunque también son hombres de maíz, pues sobreviven con base a este milenario cultivo y realizan ceremonias en torno a él, la identidad rarámuri es la del ser itinerante. Una identidad que renace cada vez que realizan competencias deportivas o que participan en ellas (como cuando participaron en las Olimpiadas de Ámsterdam) o en actuales ultramaratones, como el de los Cañones que se realiza a campo abierto en Guachochi y donde participan atletas de todo el mundo.

Estas competencias las han ganado los rarámuri calzando sus sandalias con suela de neumático. Es el caso de la corredora Lorena Ramírez, una mujer campesina que ha ganado los primeros lugares en carreras de hasta 100 kilómetros. Ella, de pómulos pronunciados y pies ligeros pero a la vez firmes, fue quien inspiró precisamente a Jorge Drexler para ilustrar su canción “Movimiento”, una pieza musical que refiere a los movimientos migratorios y a lo ineludiblemente trashumante que es nuestra condición humana:

Su disco, Salvavidas de Hielo, fue además dedicado a México, como un poema: “Hacemos música, y el consuelo de la música es lo que podemos aportar”, dijo a través de su cuenta oficial de Facebook, tras el sismo del 19S.

No cabe duda de que, el regalo musical que nos comparte es inspirador. Y que además nos ayuda a seguir preservando y conociendo esa amplísima realidad que conforman los indígenas rarámuri, repleto de no pocos matices culturales apabullantes. 

 

*Referencias: Testimonio Gráfico Digital, Tarahumaras – Rarámuri
Indígenas rarámuris se imponen en el Ultramaratón de los Cañones en Chihuahua

*Imágenes: 1) y 3) Christian Palma; 2) Placido Garza

Esta es la razón científica por la que los rarámuri (tarahumara) corren tan veloces sin tenis

Los rarámuri son el linaje de los súpercorredores, cuyo nombre se traduce como "los de los pies alados".

Sus sandalias son muy sencillas: una suela de llanta y cuerdas de cuero largas que suben por la pierna para así sujetar con mayor fuerza al pie. Las sandalias, de hecho, muchas veces son secundarias; si uno visita la Sierra Tarahumara encontrará en el campo a personas rarámuri, en la nieve, incluso sin zapatos.

Su resistencia ha sido milenaria; en parte por siglos de marginación que los relegó hasta inhóspitos sitios, y en parte porque esa es su naturaleza. Al respecto de los rarámuri (la manera correcta de nombrar a los tarahumara) nos dice El Pato, quien ha trabajo más de 40 años en la Sierra:

Son culturas que tienen por lo menos tres veces más de tiempo que nuestras culturas actuales y permanecen ¿por qué será? ¿qué hay en el fondo de ellos que los hace ser tan resistentes?. Ellos me han enseñado a mi muchísima resistencia.

En 2009 el periodista de Associated Press Christopher McDougall, sorprendido, publicó un libro sobre la asombrosa capacidad corredora de los rarámuri. Este tema ha asombrado a muchos desde hace un siglo, cuando comenzó a saberse más sobre esta etnia.

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En 1928, por primera vez, a las Olimpiadas asistieron personas de este grupo a competir y la prensa internacional habló de ello, conmocionada. Fue en este año que los indígenas rarámuri se dieron a conocer como aquél linaje de súpercorredores que, como su nombre lo indica –rarámuri que quiere decir “los de los pies alados”– corrían como nadie (incluso se sabe que han matado venados de cansancio).

Como ha sido un tema que ha causado tanto asombro a través del tiempo, naturalmente ha sido estudiado el motivo científico por el cual estas personas son capaces de correr de este modo, y además, hacerlo con sandalias.

Y recientemente un estudio de la Universidad de Sahngai se abocó precisamente a ello y fue publicado en el diario de ciencia Journal of Sport and Health Science. En este estudio participó el profesor en Harvard Daniel E. Lieberman, retomado por el sitio Remezcla, a quienes declaró al respecto:

Los tarahumara que usan huaraches tienen arcos más altos y firmes que aquellas que personas que corren con zapatos deportivos. (…) Muchos zapatos modernos de correr soportan el pie de manera que reducen el esfuerzo de los músculos del pie”

Lo anterior es una de las características que resultan del uso de sandalias, pero, en realidad, y como también lo advierte Lieberman, lo que los hace verdaderamente grandiosos corredores es el hecho de que sus músculos del pie tanto de la pierna son mucho más fuertes, y ello deviene de siglos de tradición cultural sobre el correr, como ritual y modo de subsistencia.

 
*Imagen: 2) articulosiete.com.mx

 

 

 

“Tejiendo la Cultura Mixe” a través de la pintura

El diario vivir y los sucesos que suceden en su entorno, como la cosmovisión, la siembra del maíz, la muerte, etc, son temas abordados por el pintor mixe Ángel Vásquez Martínez.

La historia, la cultura y las tradiciones se viven día a día en la Sierra Mixe ubicada al norte del estado de Oaxaca. Esta vez tuvimos la oportunidad de asistir al festival cultural Näx Yoots, un evento coordinado por las autoridades municipales de Santa María Tlahuitoltepec y que se llevó a cabo en el mes de noviembre. En el lugar nos encontramos al joven Ángel Vásquez Martínez, uno de los muchos artistas que hay en la región. Ángel basa sus obras en las actividades del diario vivir y los sucesos que suceden en su entorno, como la cosmovisión, la siembra del maíz, la muerte etc. Es originario de la comunidad de las Flores que pertenece al municipio antes mencionado.

pintor mixe angel vasquez martinez

En palabras del artista:

Yo quiero demostrarle al mundo a través de mis obras la conexión que hay entre el humano-tierra, la fiesta, mi lengua, la comida, y la cosmovisión desde una cultura tan antigua, al igual como las muchas culturas que hay en nuestro país.

Uno de sus razones para pintar es para conocerse así mismo tomando en cuenta que cada generación de la humanidad re-inventa muchas cosas nuevas. Muchas de estas cosas se basan en aspectos materiales que anhelamos y que están muy distantes de las necesidades básicas que requiere cualquier ser humano del planeta para vivir. Actitudes como estas generan que nos vayamos olvidando de la esencia de la vida y desconectando de la madre naturaleza, empezamos a desconocer nuestras raíces, del origen de uno mismo, el origen de los alimentos, la profundidad de la lengua, el simbolismo de la vestimenta y todo esto genera que nos perdamos en el tiempo y que nunca nos imaginemos en el día que dejemos de respirar…….

pintor mixe angel vasquez martinez

pintor mixe angel vasquez martinez

pintor mixe angel vasquez martinez

Los Ayuujk, como nosotros nos nombramos, somos uno de los 16 grupos indígenas que se encuentran ubicados en el estado de Oaxaca y Tlahuitoltepec es uno de los 470 municipios que se rigen por usos y costumbres. Como la mayoría de las culturas de los pueblos originarios del mundo, enfrentan embates culturales que tratan de homogenizar todo lo que se encuentran el camino, tratan de imponer un pensamiento que muchas veces representa ir en sentido contrario a lo que nuestros antepasados nos enseñaron. Por esta razón escribo estas palabras que representan parte del esfuerzo para seguir siendo quienes somos y poder seguir diciendo que somos el pueblo de los “Jamás Conquistados”.

Dicho lo anterior en mixe:

Jate´n ja jujky´äjtën, yä ayuujk jää´y et jëëjty nyaxy ku ja wïnmää´ny   t´ats atsëky ja ëyjii´kxy, ja ëwyet ja ënyääm, ja jëën ja pujx, ja pëktä´äk miti ja ka tsojkëp, näxp ja tsënää´yën jats ja jotmay´o´jkën myiny ku ja u´unk ja unäjk jayääts ja kyukoj   t´ats jää´tyïkëy, paty këxp jan mïku´uk ja tyunk ja pyëk tnänkyixyë mëët ja ´ujkën ja pëjkën

yë´ matsyoop ku ja jujkyäjtën ntsënää´yën japom japom, mëët ja teety ja tääkj, mëët ja uu´nk ja unä´jk, mëët ja mëku´uk tejk miti mëët mnamyayë…

 

Agileo Vasquez Gutierrez
Autor: Agileo Vasquez Gutierrez
Originario de la Sierra Mixe de Oaxaca, de la localidad de Rancho Tejas municipio de Santa María Tlahuitoltepec. Durante los últimos años se ha interesado en que la población de la sierra re-valorice su cultura Mixe por medio de la cohesión comunitaria, los sistemas alimentarios, el intercambio de experiencias y la imagen por medio de fotografías.