Conoce el Mexican Museum of San Francisco, voz del arte mexicano en el extranjero

Recuperar tanto el alma como espíritu de una cultura nunca ha sido menester sencillo; sin embargo, The Mexican Museum en San Francisco, EE.UU., ha aceptado el reto de reunir la ...

Recuperar tanto el alma como espíritu de una cultura nunca ha sido menester sencillo; sin embargo, The Mexican Museum en San Francisco, EE.UU., ha aceptado el reto de reunir la complejidad y riqueza del arte latino a través del discurso artístico.

The Mexican Museum en San Francisco inició en 1975, en el corazón del distrito Mission, como el sueño de Peter Rodríguez. Él deseaba crear una visión institucional en la que se pudiera exhibir la expresión estética de los mexicanos y mexicanos-estadounidenses, como si de alguna manera pudiera rescatar la identidad de la mexicanidad de los estereotipos que abundan en esta cultura latina.

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Rodríguez cumplió con su objetivo de convertir a la cultura mexicana en un tema “de boca en boca”, retomando la belleza de su diversidad cultural, artística y social. Desde entonces, logró que “su visión se expandiera para reflejar un enfoque revolucionario de lo mexicano, lo chicano y lo latino”.

Tal fue su impacto que en 1982, The Mexican Museum tuvo que mudarse al Fort Mason Center en el distrito Marina, en San Francisco, en donde logró reunir una colección permanente con 16 000 objetos artísticos. Las piezas son de origen prehispánico, colonial, popular, moderno y contemporáneo tanto mexicano, latino como chicano.

Actualmente el museo está preparando un compendio en una nueva sección en el centro de arte contemporáneo Yerba Buena, ofreciendo programas educativos para público en general del área de San Francisco Bay.

Te compartimos un video de la transformación de The Mexican Museum a lo largo de los años:

 

*Imágenes: 1) The Mexican Museum; 2) Fox News

Mira los curiosos y entrañables barrios en miniatura de una artista chicana

Las detalladas y coloridas miniaturas de cartón de esta joven artista retratan y celebran la vida en los barrios binacionales de Los Ángeles.

La obra de la artista chicana Ana Serrano es una auténtica curiosidad. Probablemente porque las miniaturas siempre llaman a nuestra mirada. Nos encanta la posibilidad de reinventar los objetos más cotidianos en el acto de dimensionarlos distinto. 

Este es tal vez el propósito central de sus piezas: redimensionar. Sus entrañables “barrios” en miniatura demuestran la belleza inherente a estas colonias binacionales que normalmente se oculta tras nuestros prejuicios

La artista mexicoamericana, nació en Los Ángeles, California y siempre ha estado rodeada de estos espacios “latinizados”, coloridos y adornados con detalles de la cultura popular que evocan los rincones más familiares de México —y otros países al sur de la frontera— combinándose con la realidad migrante.

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Las miniaturas de esta artista no son reproducciones; se ensamblan como sueños que enfatizan los detalles que se instalaron en su memoria: rótulos divertidos, grietas en las paredes, objetos desechables convertidos en adornos (como cubetas-maceta) y una extraña arquitectura que va de lo humilde o discreta a lo extravagante, según el gusto de quien la habita.

Y más que los habitantes, a Ana Serrano le interesa el “habitar”. Por eso se concentra en la manera forma en que las personas “mejoran” sus viviendas o se apropian de ellas, aunque sea con los objetos o herramientas que tienen a la mano. 

En un acto ingenioso, reservado y muy resiliente, los migrantes hacen suyo el espacio en donde viven, lo “territorializan” y construyen una perfecta mezcla que se siente como “casa”, desde cualquier ángulo que se mire.

Conoce más de la obra de Ana Serrano aquí.

Memes finos y muy mexicanos para celebrar al Museo Dolores Olmedo (GALERÍA)

Para celebrar sus 24 años este museo organizó un concurso de memes inspirados en la obra de Diego, Frida y más. ¡Tienes que verlos!

 

El Dolores Olmedo, uno de los museos más icónicos de la Ciudad de México, acaba de celebrar su 24 aniversario y decidieron hacerlo de una forma bastante peculiar: organizando un concurso de finos y muy mexicanos memes.

Estos están inspirados en el acervo del museo: la antigua colección de Dolores Olmedo Patiño, que tiene más de 3000 obras, entre ellas 600 piezas prehispánicas, 139 de Diego Rivera y 25 de Frida Kahlo. Además, el jurado incluía a los creadores del Instituto Nacional de Bellos Memes, una página de Facebook dedicada a convertir obras de artistas mexicanos consagrados en pequeñas joyas virales para los amantes del humor contemporáneo.

El resultado es fantástico: una serie que, tal vez sin quererlo, modificó para siempre la lectura de algunas de las piezas más icónicas del acervo del museo; re-contextualizándola y dándole un sentido que probablemente sus autores no habrían sospechado.

Mientras que a algunos ese ejercicio podría suponer una “falta de respeto” (dicho de la manera más políticamente correcta) para otros tiene sentido regresar al imaginario colectivo no solo a los creadores de otras épocas, también a piezas que no les conocíamos.

Y lo mejor, es que los memes se permiten hacerlo de forma crítica; por un lado, porque hablan del pasado con la voz del presente, y por el otro, porque la “burla” es una manera de bajar lo consagrado a un plano más flexible, donde se vale jugar con ídolos y quemarlos de las maneras más ingeniosas posibles.

Es innegable que los memes tienen la cualidad de manifestar no solo los sentimientos o las anécdotas sociales de una generación, también de narrar en presente la historia de toda clase de disciplinas. Ahora le tocó al arte mexicano y a uno de sus grandes recintos que, sin duda, merece ser celebrado.

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El poco conocido padre de Frida Kahlo (y sus increíbles fotografías)

Un hombre de personalidad fría, pero cuya mirada fotográfica capturó a México, su más grande musa. Conoce su legado y difúndelo.

Caracterizado por una personalidad racional, Guillermo Kahlo vivió su historia como los edificios que retrataba: a partir de la fuerza y la construcción de un legado. Aunque, y a pesar de su frío temple, la belleza y seducción de México lo volvió un romántico empedernido.

Todos los caminos llevan a México

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Autorretrato

Hablar de la historia de Guillermo Kahlo antes de su llegada a México es una misión casi imposible. Respecto a ésta, los datos biográficos como su nacimiento en Pforzheim, Alemania; su nombre original: Carl Wilhelm Kahlo o su estancia en la Universidad de Erlangen-Núremberg son los más conocidos.

No obstante, la existencia en torno a una anécdota familiar u otro detalle de su vida se desconoce. Y es que este misterio nos revela algo más: el apellido Kahlo estaba destinado a sólo escribirse en México. Tanto así, que cuando Wilhelm llegó a tierras mexicanas en 1890, la sincronía con este país lo llevó casi de inmediato a hispanizar su nombre como Guillermo.

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Matilde y Guillermo

Este acto, el cual también podría interpretarse como un deseo de abandonar su antigua vida, lo colocó en los rieles de un nuevo camino. Uno que, al poco rato, lo hizo casarse en 1893 con María Cardeña, esposa con la que compartiría un pequeño lapso de su vida, hasta que en 1898 quedó viudo. Sin embargo, la historia no le deparaba la soledad a Guillermo, por lo que se casó con Matilde Calderón, mujer con la que años después tendría a su famosa hija Frida.

Una profesión familiar

Autorretrato en su taller

El gusto por el arte llegó a Kahlo cuando su suegro (del segundo matrimonio) lo hizo incursionar en la fotografía y, poco después, abrir un taller.

Dicha inclinación se volvió un oficio cuando aceptó su primera comisión, fotografiar la Casa Boker, un caso de éxito, debido a que fue el producto impreso más difundido de sus tiempos en el continente americano.

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Fotografía de la Casa Boker, actualmente Sanborns Boker.

Pero este no sería el único logro en la vida de Guillermo Kahlo. Su estilo era único y su visión de vanguardia concordaba con la que el gobierno de Porfirio Díaz quería dar al mundo

Su legado fotográfico

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Imagen del Palacio Legislativo, actualmente Monumento de la Revolución

Entre sus trabajos más reconocidos estuvieron la producción de album México 1904 y el registro visual de la Casa de los Azulejos; la Cámara de Diputados en Donceles, el Palacio de Bellas Artes, el Hospicio de Niños y la captura del retablo de iglesias, imágenes que él tomó por iniciativa propia

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Algunas de las fotografías que hizo de retablos

No obstante, y más allá de que su estilo sería nacionalmente conocido por el avance tecnológico que la época del Porfiriato quería dar, Kahlo demostró tener un lado suave cuando se trataba de fotografía a su hija predilecta, Frieda.

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Fotografía de la niña Frieda (Frida)

Y es que, en las fotografías  que Guillermo tomó de Frida, aparece otro tipo de estética, más cálida y humana. Esto nos muestra la  versatilidad del artista y, más que nada, la valía e importancia de rescatar este personaje en la historia del arte.