Conoce algunos de los escritores zapotecas contemporáneos

A finales del siglo IXX la milenaria tradición poética de los zapotecas comenzó a publicarse en textos de poemas y relatos traducidos al español.

Pues estos se creen hijos de las raíces de los vetustos árboles y de las fieras como el tigre y el lagarto, hijos de los peñascos y de las nubes. Toda esa mitología fantástica ha estado presente en la imaginación de los zapotecas de ayer y hoy para crear una peculiar obra de ficción artística.

 

Macario Matus

 

Los binnizá o zapotecas, son un milenario pueblo indígena asentado en la región del Istmo en el estado de Oaxaca. Su tradición literaria, sobre todo en forma de poemas, ha sido muy basta, ello quizá derivado de su concepción sobre su propia descendencia. Los binnizá (originalmente este pueblo se autodenominaba “ben´zaa” o “vinizá” ) significa “gente de las nubes”. Desde esta definición observamos una metáfora con tintes poéticos sobre su surgimiento, una expresión estética sobre el mundo.

Durante cientos de años su producción literaria se hacía de manera oral, hasta finales del siglo IXX fueron apareciendo los primeros poetas zapotecas que publicaron por primera vez por escrito su trabajo literario. Basado en un artículo de Irma Pineda Santiago publicado por la UNAM, enlistamos algunos de los escritores zapotecas más memorables desde el siglo IXX hasta la fecha.

 

Arcado G Molina

En 1876 comienza a producir los primeros relatos o poemas escritos en zapoteco.

 

Enrique Liekenes

Nació en Juchitán en 1882 y empezó a escribir sus primeros textos desde muy joven. A inicios del siglo XX Liekenes se va a vivir a la Ciudad de México, ahí formó parte del Estado Mayor del general Álvaro Obregón y desde ahí ayudó a la donación de terrenos para la construcción de escuelas en su Juchitán. También desde la Ciudad de México dio un fuerte impulso a la literatura zapoteca, apoyó al grupo conocido como la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos (posteriormente conocidos como la Generación Neza), esta agrupación publicaba la Revista Neza (el camino, lo correcto).

 

Víctor de la Cruz

En 1909 escribió el poema La Flor de a Palabra. Se reconoce que este poema integra elementos de la cultura zapoteca que son muy propios, alusivos sobre todo a la naturaleza.

 

A una bella juchiteca

 

Si al velorio, huipil llevas bordado,

prendida a la cintura la cenefa

con blanquísimo olán muy bien plisado

haciendo como en verso, sinalefa;

Sin doblones ni traje de brocado

que en la guzanagola acusa jefa,

de la zandunga canto el zapateado

por ti, xhuncu scarú, galana Chefa.

Te llevaré a las velas de Cheguigo

te cantaré mi amor en zapoteco

y un jacal en Xadani te prodigo.

Si me das a fumar guie’ xhuuba’ seco

cual flor de guiriziña y vas conmigo

a bailar al estrado juchiteco.

 

Andrés Henestrosa

Nació en Ixhuatán en 1906. Cuando cumplió 23 años, como regalo obtuvo el primer ejemplar impreso de Los Hombres que Dispersó la Danza. Su trabajo desglosa una infancia en la que le fueron contadas tradiciones orales, como el que los zapotecos se dispersaron luego de una danza, entonces fundaron Juchitán, y otro aspectos como “la venganza del Dios Rayo, el nacimiento de San Vicente Ferrer (Santo Patrono de Juchitán), el romance entre los nenúfares mudubina y stagabe’ñe, la creación de algunos animales, hasta la figura del personaje fundamental en la tradición zapoteca: “el conejo siempre listo que logra vencer todas las adversidades gracias a su inteligencia y que logra burlarse de los más fuertes.” Nos dice Pineda Santiago.

 

Gabriel López

Nació en 1906. Publicó sus primeros textos en la Revista Neza: cuentos extraídos de la tradición oral zapoteca, poemas amorosos y épicos. Su poema más conocido, y quizá el mejor, es Ni gudxi’ba xmani` Duarte (El que montó el caballo de Duarte), publicado en 1936, escrito en octosílabos y lengua materna.

 

Uno de sus poemas:

 

Dicen que se va el zapoteco

Ya nadie lo hablará

Ha muerto, dicen,

La lengua de los zapotecas.

La lengua de los zapotecas

Se la llevará el diablo,

Ahora los zapotecos cultos

Sólo hablan español.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

quienes te menosprecian

ignoran cuánto

sus madres te amaron.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

lengua que me das la vida,

yo sé que morirás

el día que muera el sol

 

Nazario Chacón Pineda

Nació en Juchitán en 1916. Estudió en la Ciudad de México la carrera de profesor en la Escuela Nacional de Maestros, la imprenta de esta escuela publica en 1939 su libro Estatua y Danza. Se considera de la Generación Neza, aunque es un poco más joven. En su momento Gabriel López Chiñas comentó sobre su poema Bigu (La Tortuga):“nótese la ingenuidad infantil, primitiva casi, de este poema y la gran sonoridad de sus versos zapotecos”. Su poema Canción de la Sangre fue publicado en 1962 y elogiado por José Vasconcelos y los contemporáneos.

 

El desfile de tortugas

Simula un collar

De tortugas grandes

De tortugas chicas

A la orilla de la mar

Tortugas chicas Tortugas grandes

Y grandes y pequeñas

¿dónde dejó su hijo

Dónde dejó su hijo

La diosa de la mar?

Diosa del Mar, Diosa del Mar,

Mira a la tortuga chica

Mira a la tortuga grande

Donde dejó su hijo

Donde dejó su hijo

La tortuga grande, la tortuga chica

 

Pancho Nácar

La mayor parte de su trabajo literario fue descubierto después de su muerte y reunido por Víctor de la Cruz, en el libro Diidxa (1973), todos publicados en zapoteco.

 

Hoy es la primera visita de tu alma,

sólo me encuentro en esta casa,

aunque en un lejano sepulcro estás

dos cirios ofrezco a los santos por ti.

Una gran ofrenda colocaría en tu honor

si en mi pueblo yo viviera,

cuanto me duele en estos momentos

estar lejos, vivir en la tierra de otros.

Si estuviera en mi pueblo pondría un altar

con sagradas palmas tejería estrellas

para adornar la casa, en la mesa santa

pondría frutos

repartiría tabaco y ofrecería aguardiente.

Todas las mujeres se acercarían a ayudar

las que fueron tus amigas ofrecerían sus manos;

como en una casa donde hay molienda

se vería

cómo preparamos la primera ofrenda por tu muerte

 

Nuevas generaciones

 

Víctor de la Cruz

Víctor de la Cruz nació en Juchitán en 1948. Es uno de los escritores zapotecos de nuestros tiempos. Su trabajo literario lo dio a conocer a la sociedad, aunque en los últimos años su labor de investigación sobre la cultura zapoteca ha sido muy importante y reconocida, sobre todo sobre el pasado histórico el origen mítico de los biznná.

 

Macario Matus

Nació en Juchitán en 1943 y murió en el 2009. Es considerado el escritor zapoteca más prolífico de todos los tiempos (con unos 30 libros publicados). Publicó desde poesía, narrativa, ensayo, teatro, traducciones e invenciones. Fue también un importante promotor de la cultura zapoteca. Estuvo al frente de la Casa de la Cultura de Juchitán por diez años y favoreció el surgimiento de pintores, escritores, músicos, etc. Su obra en los últimos años se caracterizó por una alta presencia de erotismo.

 

Que haré con el cuenco de mis ojos

si la sombra de su pecho

lejos se ha escapado.

Más de mil días guardo su aroma,

originarias en el Sur de México 301 el perfume de su sexo

y el olor a hierba mojada

de su generoso pubis alado.

 

80´s

En esta década destacaron autores como Víctor Terán, Enedino Jiménez, Alejandro Cruz, Natalia Toledo, Rocío González, Jorge Magariño, Esteban Ríos y Antonio López Pérez, formados en los talleres de la Casa de la Cultura de Juchitán (a cargo de Macario Matus). Sus publicaciones fueron también apoyadas por esta instancia. En los 90´s consolidan sus carreras con reconocimiento, incluso, internacional.

 

Un poema de Víctor Cata:

 

Duda

Yo no mendigo un pedazo de tortilla para comer

ni pido un lugar en el cielo ni imploro que me tengan compasión

ni solicito dinero a los que lo tienen

tampoco pido que me alaben

lo que pido de rodillas con todo mi corazón

y con todas mis fuerzas es una palabra tuya.

Una palabra que sea como una luz que me alumbre

que me aproxime en el principio de un camino limpio

de un camino grande, de un camino apacible

donde encuentre lo verdadero, lo justo,

que me devuelva las ganas de vivir.

Si hay algo verdadero, si hay algo correcto

¡dilo! ¡pronúncialo! Que tengo hambre de ello

para que mitigue este gran dolor que me está matando, que me está marchitando el alma.

Deseo tu palabra, la deseo.

 

Según la apreciación de Pineda Santiago, en los últimos años la generación de poetas y escritores zapotecos han buscado una universalidad de la literatura, aunque siempre tocando temas de su cultura; un natural efecto de la globalización, aunque en una generación que en esa globalización reconoce el valor del origen.

 

*Fuente:

La literatura de los Binnizá. Zapotecas del Istmo de  Irma Pineda Santiago 

 

*Imagen: old.nvinoticias.com

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

3 conmovedoras cartas de Salvador Novo a Federico García Lorca

El poeta mexicano le tenía un amor enorme al gran poeta español. De esto quedan como preciosa evidencia algunas cartas y otras líneas discretas.

De entre los chismes literarios que se guardan entre líneas nuestros grandes escritores, el apasionado amor que le profesó Salvador Novo a Federico García Lorca es uno de los más conmovedores. Elegante y ceremonioso, el poeta mexicano parece haber sido como sus palabras: discreto solo en cierta medida. 

Como dijo el escritor español José de la Colina

Ante una sociedad hipócrita y de una larga tradición en el escarnio, en la represión moral y social de la sexualidad disidente, el poeta de las arrogantes poses dandísticas, el de la sinuosa y guiñadora prosa, el apodado (con gran regocijo suyo) “don Nalgador Sobo”, se arriesgaba a manifestar lo que la clase alta y dizque culta conocía pero hipócritamente pasaba por alto […]

Su encuentro con García Lorca fue fugaz, pero también apasionante y controvertido. De este Novo dejó registro en “Continente vacío”, sus crónicas viajeras. Además quedan 3 preciosas cartas y un poema en que se le “declara”, de forma bastante más que evidente, aunque ciertamente ingeniosa. 

Cuenta Novo que conoció al brillante español en Buenos Aires, en diciembre de 1933. Fueron a desayunar a un restaurante y, aunque era la primera vez que hablaban, se trataron como “amigos de toda la vida”. García elogió los sonetos del mexicano y después le dijo, poniéndose serio: “Para mí, la amista e ya pa siempre; e cosa sagrá; ¡paze lo que paze, ya tú y yo zeremos amigo pa toa la vida!”. Así lo escribe Salvador, haciendo alusión al acento español de Federico.

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Pero tal vez el momento más entrañable de su feliz encuentro es este, que describe el poeta mexicano: 

Tú cantaste La Adelita, que sabías tan bien, y me dijiste que para ti esa canción  simbolizaba todo el México que querías conocer, que Adelita era para ti una mujer viva, de carne y hueso, idolatrada por los sargentos, respetada hasta por el mismo coronel; fiel a su soldado, apasionada, morena y fecunda, y, hechizado por tu conjuro, por tu promesa de hacerle un monumento, cuando paladeabas su nombre, Adela, Adelita, y te conté su vida. 

Porque en Torreón, cuando vivimos la epopeya de Villa, una criada de mi casa, que era exactamente como tú la imaginas, llevaba ese nombre cuando nació esa canción, y decía que a ella se la había compuesto un soldado. Y al proclamarlo satisfecha, con aquella boca suya, plena y sensual como una fruta, no pensaba sino en el abrazo vagabundo de aquel con quien al fin huyó por los montes de aquella estrecha cárcel de su laguna; no imaginó jamás esta perenne sublimación de su vida en un himno que ahora a tus ojos vuelve a prestarle un corazón y que llena el mío del violento jugo de la nostalgia.

Es extraño y muy especial imaginarse a García Lorca entonando, como podía, el corrido suriano más popular del país; buscando tal vez, un lugar común con el poeta mexicano. 

Aunque es curioso pensar que en los asuntos de Revolución, no tenían casi nada en común: Novo era bastante conservador, tanto que cuando el país era presidido por Lázaro Cárdenas le escribió a Lorca que “este México que ha caído en las peores horribles manos” y a Lorca lo mataron por sus ideales socialistas, muchos de los cuales podrían ser comparables a visión de Cárdenas.  

Después de ese crucial desayuno, García y Novo no se volvieron a ver, pues al día siguiente, el primero cayó misteriosamente enfermo. Según los chismes de Sergio Téllez-Pon, otro poeta mexicano, corría entre escritores la historia (desde la boca del mismo Salvador Novo, dicen) de que, después de desayunar, los dos poetas y amigos tuvieron un encuentro de una naturaleza más sensual a orillas del río, lo que causó en Novo una enfermedad respiratoria tremenda, que lo sumió en “un prolongado, febril sueño”. 

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No sabemos, ni nos interesa, si esto efectivamente pasó: todas las palabras y narraciones suman a la construcción de ambas figuras, bien queridas y dignas de protagonizar nuestras mitologías

Después del episodio, Novo envió 3 cartas a García Lorca. No se tiene registro de respuesta. Pero las palabras son igual de disfrutables que cualquier poema. Además, está el poema, en donde él se pinta como una Adela y Federico es “Angelillo”, un torero y aventurero: 

Ella venía de México

—quietos lagos, altas sierras—,

cruzara mares sonoros

bajo de nubes inciertas:

por las noches encendía

su mirada en las estrellas.

Iba de nostalgia pálida,

iba de nostalgia enferma,

que en su tierra se dejaba

amores para quererla

y en su corazón latía

amarga y sola la ausencia.

Él se llamaba Angelillo

—ella se llamaba Adela—,

él andaluz y torero

—ella de carne morena—

él escapó de su casa

por seguir vida torera;

mancebo que huye de España,

mozo que a sus padres deja,

sufre penas y trabajos

y se halla solo en América.

Tenía veintidós años

contados en primaveras.

Porque la Virgen lo quiso

Adela y Ángel se encuentran

en una ciudad de plata

para sus almas desiertas.

Porque la Virgen dispuso

que se juntaran sus penas

para que de nuevo el mundo

entre sus bocas naciera,

palabra de malagueño

—canción de mujer morena—,

torso grácil, muslos blancos

—boca de sangre sedienta.

Porque la Virgen dispuso

que sus soledades fueran

como dos trémulos ríos

perdidos entre la selva

sobre las rutas del mundo

para juntarse en la arena,

cielo de México oscuro,

tierra de Málaga en fiesta.

¡Ya nunca podrá Angelillo

salir del alma de Adela!

(De Nuevo amor y otras poesías, SEP, 1984)

Puedes leer más sobre esta historia aquí.

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También en Más de México: Mario Santiago Papasquiaro: dos poemas brutales de un infrarrealista con jeta de santo

Indelebles poemas de Irma Pineda en el idioma de la gente nube

Con una delicadeza excepcional, esta poeta zapoteca retrata las maravillas y los dolores que acontecen en su comunidad.

Irma Pineda escribe poesía en diidxazá (zapoteco, “idioma de la gente nube”), casi como acto ritual. Pronunciarse a sí misma las palabras suaves de este idioma indígena es un ejercicio que le permite conectar una y otra vez con lo más íntimo de su subjetividad: su lengua materna.

Por otro lado, a través de sus textos, la poeta originaria de Juchitán, describe las maravillas y los dolores que acontecen en su vida y en su comunidad  y en el acto de auto-representarse, además, emprende una necesaria resistencia.

No sólo reivindica su cultura haciendo vibrar el diidxazá de formas ingeniosas y a través de conmovedoras escenas; también describe el dolor de la lucha que los zapotecos comparten con otros pueblos indígenas de México: una lucha por la autonomía, por el territorio y por el reconocimiento y ejercicio de sus derechos humanos.

En 1978, el padre de Irma fue víctima de la desaparición forzada. Este hecho sin duda empapa sus palabras y vuelve a su poesía indispensable; pues el suceso —como sabemos— no es aislado y los niveles de violencia en la zona del Istmo —y en casi todo el país— han aumentado con el paso de los años.

En ese sentido, las palabras de esta poeta zapoteca, resuenan entre muchos y se transforman en un bálsamo que ayuda a aliviar un poco el dolor y también en un buen pretexto para abrir conversaciones propositivas y sensibles sobre estos complejos asuntos.

La violencia es un tema que está constantemente presente en los textos de Irma. Además, habla de la migración por necesidad; la conquista como un proceso social que continúa activo y otros asuntos que afectan a su comunidad. Pero también habla de amor, de maternidad, cariño, deseo, nostalgia, ritos, naturaleza. La vivencia a la que nos invita es preciosa e indeleble. Te compartimos algunos poemas suyos que te marcarán para siempre.

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Cándida

Jñaa bichiá neza lua’

ni rini’ ca beleguí ca

Gudaa ndaani’ diaga riuunda binnizá

Biluí’ naa ca lana ni ricá lu la’ya’

bisiidi naa guiquiiñe’ aju lu guendaró

cuaa bia’ya’ ni nanaxhi ne canela

qui gahua ni naí’ pa ca cayete ndaane’

qui guidxibe’ pa xidxilaa ique yoo dexa

ra gaca xu

Laabe rului’be naa ni qui ganna’

Xisi qui ñuu dxi ninabadiidxa’ jñaa

xi naca guendanabani

ora dxuguiiba’ chiné xheelalu’

Xi naca gudxiilulu’ ca dxi ca

ne xizaa nandaca ñeelu’ ra canazou’

Xi ne diidxa’ gabilu’ ca xhiiñilu’

xiinga “binni que guidxela”

Xi ne xigaba’ riuu bia’ ni que guinni

ca dxi nacahui ca

Xi ganda guzeeteneu’ guirá la

ca guidxi ni guzalu’ cuyubilu’ ti lu

guirá ca binniguenda guni’neu’ ti gului’ca lii

paraa guidxela ti binni zinecabe laa

**

Mi madre descifró para mis ojos

el lenguaje de las estrellas

Depositó en mis oídos los cantos de la gente nube

Me enseñó los signos de mi nombre

A usar el ajo en la comida

a medir el dulce y la canela

a evitar el limón cuando viene la regla

a no temer el crujido del techo de madera y teja

cuando la tierra tiembla

Ella resolvía las dudas

Pero nunca le pregunté a mi madre

cómo trascurre la vida

cuando los soldados se llevan al marido

Cómo se enfrenta lo cotidiano

con la incertidumbre tras los pies a cada paso

Con qué palabras se explica a los hijos

qué es “un desaparecido”

Con qué unidad se mide la ausencia

los días oscuros

Cómo nombrar de un solo golpe

las ciudades recorridas buscando un rostro

los espíritus consultados para tener indicios

de dónde encontrar a un desaparecido

Ni ruquixe donda

Sica ñaca ti guiiba’ nanda’

nuu guniná beela ladi binni

redandá xa ñee’ tobi ni napa ti bezalú si

Ne tobilucha si lu ca rizá neza dani

rididilaaga gui’xhi’ ne guiigu’

Sica ñaca ti gudxiu’ naduxhu’ runiná xa ndaane’

Ruuti

Rusibani

Riguiñe ne xhiana

Raxha ruaa’ guendaruuna

Casi ni ruquixe donda riguiñe bazeendu’

de ra gunadiaga cayete la bido’

**

Dispuesto como clavo ardiente

para atormentar la carne

llega a mis torres el viejo cíclope

Con su único ojo recorre montes

atraviesa selvas y ríos

Como filosa daga hiere mi vientre

Mata

Resucita

Ataca con rabia

Arranca ayes y gemidos

Cual inquisidor castiga la herejía

hasta oír el nombre de dios

Nanaa guendariuu stubi lu telayú

Nanaa guendariuu stubi lu telayú

sicasi rinaa laga binni galaa bacaanda’

Nuaa guidxela’ lii lade doo guixhe

Rului’ ti guiigu’ ga’chui’ ndaani yanne’ pa lii qui guinnu’

Nuaa guiale ti ridxi

guedandá ra nuu za

ti guinaba’ ca ni bisibani naa

gapa chahuiica’ neza zé ñeelu’

Canié sti bieque ca stiidxa’ jñaa gola

neza lu guié sti guendabiaani’

ti guzetenala’du’ neza reeda ra nuaa

Zabeza lii

zuba lu xpangu’ huadxi

Cugaba’ ni die’ ladi beedxe

ni bidii xpinne naa gaca’ bixhoze’

Zaguñe’ ladi be’ñe’

ti guiuba’ guidiladilu’ pa gusiaandu laadu

**

Me pesa la soledad de las madrugadas

como los párpados a medio sueño

Quiero encontrar tu cuerpo entre los hilos tejidos de la hamaca

Tu ausencia se vuelve un río contenido en mi garganta

Quiero que me nazca un grito

que llegue hasta la nubes

para pedir a mis antiguos padres

que bien guarden la marcha de tus pies

Repito las palabras de mi abuela

frente a la piedra de la memoria

para que recuerdes el camino de vuelta a mí

Te esperaré

sentada en la butaca de la tarde

Contando las manchas en la piel del jaguar

que esta estirpe me dio como padre

Rascaré las escamas del lagarto

para que te duela la piel cuando intentes olvidarnos.

3 conmovedores poemas que celebran la resistencia de las comunidades indígenas

La poesía es un acto de resistencia cuando imagina nuevos mundos. Así lo demuestran estos preciosos poemas escritos en lenguas indígenas mexicanas.

La poesía es un acto de resistencia. Y aunque pocas veces la describimos así, tal vez “resistirse” sea su labor principal. Contrariando la estructura y el sentido cotidianos del lenguaje, por ejemplo, cuestiona lo establecido. Imaginando mundos imposibles, plantea nuevos caminos para el “mundo real”.

Por esas cualidades, la poesía es un medio donde preciosamente manifiestan resistencia algunas comunidades indígenas, pues, como explica la lingüista mixe Yásnaya Elena: tratar de imaginar escenarios radicales es una especie de resistencia narrativa.

¿Y a qué se resisten esas comunidades? En gran medida su lucha es por la de mantenerse vivos sin dejar de experimentar el mundo bajo sus propios términos culturales. Por otro lado, la historia mexicana ha fabricado enormes estructuras sociales que obligan a los pueblos indígenas a quedar en segundo plano.

Las consecuencias se manifiestan en la pérdida de territorios, diversidad humana, cultural, artística y lingüística. Resistir es vital. Y, del otro lado, empaparse de estas manifestaciones también es muy importante.

No solo porque hacerlo implica aprender sobre mundos que desconocemos, sino porque permitirle la entrada a nuestro mundo personal a las formas de vida de otros significa validar su lucha y compartir el peso de la misma.

Si escuchamos, las resistencias mutan: dejan de ser “transgresiones” y se aceptan como formas valiosas de ser. Dice Yásnaya Elena: “En un mundo ideal la resistencia no existe porque no existen las opresiones que la motiven. En un mundo ideal nunca existieron. Tratamos de imaginarlo, detalladamente. “

Así, te compartimos 3 conmovedores poemas contemporáneos que celebran la resistencia de las comunidades indígenas. Todos fueron publicados en la Revista de la Universidad, en la edición de abril 2019. Consulta la publicación completa aquí.

También en Más de México: Así suena el kiliwa, idioma mexicano que tiene solo 3 hablantes.

Cómo ser un buen salvaje

Escrito originalmente en zoque por Mikeas Sánchez

Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,

aprendió castilla

y el nombre de todos los santos.

Danzó frente al templo

y recibió el bautismo con una sonrisa.

Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo

y su nagual era un tigre.

Mi abuelo era un poeta

que curaba con las palabras.

Pero él quiso ser un buen salvaje,

aprendió a usar la cuchara,

y admiró la electricidad.

Mi abuelo era un chamán poderoso

que conocía el lenguaje de los dioses.

Pero él quiso ser un buen salvaje,

aunque nunca lo consiguió.

Escúchalo en su idioma original:

Ensueño

Escrito originalmente en chontal por Auldárico Hernández

Niño

   hermanito Jaguar

             casta

             espíritu

             de mística indomable

     tu fuerza será de la tierra

             el sol

             el agua

             el aire

             y el fuego emergen de tu pecho

             de tus ojos y de tus manos

     El poderío de tu alma

     viene de las estrellas

     donde habita la fábula

     de tus primeros sueños

             duerme

             duerme

             duerme con el vuelo de las garzas

             con el silencio de la selva

             con el arrullo que nos dan los ríos

             eleva tu sueño en las nubes

             y desde los picachos de las cumbres

             detente y mira a tus hermanos

Niño

   hermanito Jaguar

             ya es hora que despiertes

             aquí los tambores y tuncules

             están llamando

             ven con el colibrí

             viajarás en los pueblos

             y hallarás en cada hermano

             una mirada de tristeza

             sumido en el insomnio

             de una derrota ancestral

     Tú ya no bajes la mirada

     despierta…

     despierta…

     únete a las olas

     únete al viento

     elévate con las águilas

     habla con otros jaguares

     toma el hacha

             el machete

     haz con ellos la libertad

     de tus hermanos

             pide con ello

             tu Justicia

             mi Justicia

             nuestra Justicia…

Lee el poema en su lengua original aquí.

Nos suspendieron

Escrito originalmente en tsotsil por Andrés López Díaz

Nos suspendieron en el tiempo,

suspendieron el ciclo de nuestra vida,

nos crecieron la noche, tétrica y fría,

nos cubrieron de polvo los ojos y el alma,

nos cortaron los diez dedos de las manos,

y los diez dedos de los pies.

 

Nos suspendimos en el vacío,

en las cuevas ocultas,

en los escombros de la guerra,

en las piedras edificadas.

 

Nos suspendimos en el salvajismo,

en las oraciones a los santos,

en los ojos de los sacerdotes,

en el discurso de los gobernantes,

en las armas de la esclavitud.

Nos suspendieron en la historia.

Sin materia, sin deseo, sin alivio.

 

Suspendidos estamos en las hojas del sueño,

en el aroma de flores que muerden corazones,

en la esencia de la oscuridad silenciosa.

 

Nos suspendieron en el día olvidado del amor:

una tormenta de dioses extraños

invadió nuestra viva visión del universo,

un veneno invadió nuestra sustancia.

 

Nos suspendieron

como polvo en el espacio:

diminutos y separados volamos en el vacío

como humo sin cuerpo,

insignificantes, fríos y callados.

 

¿Unirán su estrella al jaguar

con el fuego de nuestra sangre

o seguirán muertos nuestros ojos en esta tierra?

¿O seguiremos suspendidos sin más tiempo

que el pasado sin presencia?

Escúchalo en su idioma original:

*Imagen destacada: Tlacolulokos/Mural.