Conoce algunos de los escritores zapotecas contemporáneos

A finales del siglo IXX la milenaria tradición poética de los zapotecas comenzó a publicarse en textos de poemas y relatos traducidos al español.

Pues estos se creen hijos de las raíces de los vetustos árboles y de las fieras como el tigre y el lagarto, hijos de los peñascos y de las nubes. Toda esa mitología fantástica ha estado presente en la imaginación de los zapotecas de ayer y hoy para crear una peculiar obra de ficción artística.

 

Macario Matus

 

Los binnizá o zapotecas, son un milenario pueblo indígena asentado en la región del Istmo en el estado de Oaxaca. Su tradición literaria, sobre todo en forma de poemas, ha sido muy basta, ello quizá derivado de su concepción sobre su propia descendencia. Los binnizá (originalmente este pueblo se autodenominaba “ben´zaa” o “vinizá” ) significa “gente de las nubes”. Desde esta definición observamos una metáfora con tintes poéticos sobre su surgimiento, una expresión estética sobre el mundo.

Durante cientos de años su producción literaria se hacía de manera oral, hasta finales del siglo IXX fueron apareciendo los primeros poetas zapotecas que publicaron por primera vez por escrito su trabajo literario. Basado en un artículo de Irma Pineda Santiago publicado por la UNAM, enlistamos algunos de los escritores zapotecas más memorables desde el siglo IXX hasta la fecha.

 

Arcado G Molina

En 1876 comienza a producir los primeros relatos o poemas escritos en zapoteco.

 

Enrique Liekenes

Nació en Juchitán en 1882 y empezó a escribir sus primeros textos desde muy joven. A inicios del siglo XX Liekenes se va a vivir a la Ciudad de México, ahí formó parte del Estado Mayor del general Álvaro Obregón y desde ahí ayudó a la donación de terrenos para la construcción de escuelas en su Juchitán. También desde la Ciudad de México dio un fuerte impulso a la literatura zapoteca, apoyó al grupo conocido como la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos (posteriormente conocidos como la Generación Neza), esta agrupación publicaba la Revista Neza (el camino, lo correcto).

 

Víctor de la Cruz

En 1909 escribió el poema La Flor de a Palabra. Se reconoce que este poema integra elementos de la cultura zapoteca que son muy propios, alusivos sobre todo a la naturaleza.

 

A una bella juchiteca

 

Si al velorio, huipil llevas bordado,

prendida a la cintura la cenefa

con blanquísimo olán muy bien plisado

haciendo como en verso, sinalefa;

Sin doblones ni traje de brocado

que en la guzanagola acusa jefa,

de la zandunga canto el zapateado

por ti, xhuncu scarú, galana Chefa.

Te llevaré a las velas de Cheguigo

te cantaré mi amor en zapoteco

y un jacal en Xadani te prodigo.

Si me das a fumar guie’ xhuuba’ seco

cual flor de guiriziña y vas conmigo

a bailar al estrado juchiteco.

 

Andrés Henestrosa

Nació en Ixhuatán en 1906. Cuando cumplió 23 años, como regalo obtuvo el primer ejemplar impreso de Los Hombres que Dispersó la Danza. Su trabajo desglosa una infancia en la que le fueron contadas tradiciones orales, como el que los zapotecos se dispersaron luego de una danza, entonces fundaron Juchitán, y otro aspectos como “la venganza del Dios Rayo, el nacimiento de San Vicente Ferrer (Santo Patrono de Juchitán), el romance entre los nenúfares mudubina y stagabe’ñe, la creación de algunos animales, hasta la figura del personaje fundamental en la tradición zapoteca: “el conejo siempre listo que logra vencer todas las adversidades gracias a su inteligencia y que logra burlarse de los más fuertes.” Nos dice Pineda Santiago.

 

Gabriel López

Nació en 1906. Publicó sus primeros textos en la Revista Neza: cuentos extraídos de la tradición oral zapoteca, poemas amorosos y épicos. Su poema más conocido, y quizá el mejor, es Ni gudxi’ba xmani` Duarte (El que montó el caballo de Duarte), publicado en 1936, escrito en octosílabos y lengua materna.

 

Uno de sus poemas:

 

Dicen que se va el zapoteco

Ya nadie lo hablará

Ha muerto, dicen,

La lengua de los zapotecas.

La lengua de los zapotecas

Se la llevará el diablo,

Ahora los zapotecos cultos

Sólo hablan español.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

quienes te menosprecian

ignoran cuánto

sus madres te amaron.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

lengua que me das la vida,

yo sé que morirás

el día que muera el sol

 

Nazario Chacón Pineda

Nació en Juchitán en 1916. Estudió en la Ciudad de México la carrera de profesor en la Escuela Nacional de Maestros, la imprenta de esta escuela publica en 1939 su libro Estatua y Danza. Se considera de la Generación Neza, aunque es un poco más joven. En su momento Gabriel López Chiñas comentó sobre su poema Bigu (La Tortuga):“nótese la ingenuidad infantil, primitiva casi, de este poema y la gran sonoridad de sus versos zapotecos”. Su poema Canción de la Sangre fue publicado en 1962 y elogiado por José Vasconcelos y los contemporáneos.

 

El desfile de tortugas

Simula un collar

De tortugas grandes

De tortugas chicas

A la orilla de la mar

Tortugas chicas Tortugas grandes

Y grandes y pequeñas

¿dónde dejó su hijo

Dónde dejó su hijo

La diosa de la mar?

Diosa del Mar, Diosa del Mar,

Mira a la tortuga chica

Mira a la tortuga grande

Donde dejó su hijo

Donde dejó su hijo

La tortuga grande, la tortuga chica

 

Pancho Nácar

La mayor parte de su trabajo literario fue descubierto después de su muerte y reunido por Víctor de la Cruz, en el libro Diidxa (1973), todos publicados en zapoteco.

 

Hoy es la primera visita de tu alma,

sólo me encuentro en esta casa,

aunque en un lejano sepulcro estás

dos cirios ofrezco a los santos por ti.

Una gran ofrenda colocaría en tu honor

si en mi pueblo yo viviera,

cuanto me duele en estos momentos

estar lejos, vivir en la tierra de otros.

Si estuviera en mi pueblo pondría un altar

con sagradas palmas tejería estrellas

para adornar la casa, en la mesa santa

pondría frutos

repartiría tabaco y ofrecería aguardiente.

Todas las mujeres se acercarían a ayudar

las que fueron tus amigas ofrecerían sus manos;

como en una casa donde hay molienda

se vería

cómo preparamos la primera ofrenda por tu muerte

 

Nuevas generaciones

 

Víctor de la Cruz

Víctor de la Cruz nació en Juchitán en 1948. Es uno de los escritores zapotecos de nuestros tiempos. Su trabajo literario lo dio a conocer a la sociedad, aunque en los últimos años su labor de investigación sobre la cultura zapoteca ha sido muy importante y reconocida, sobre todo sobre el pasado histórico el origen mítico de los biznná.

 

Macario Matus

Nació en Juchitán en 1943 y murió en el 2009. Es considerado el escritor zapoteca más prolífico de todos los tiempos (con unos 30 libros publicados). Publicó desde poesía, narrativa, ensayo, teatro, traducciones e invenciones. Fue también un importante promotor de la cultura zapoteca. Estuvo al frente de la Casa de la Cultura de Juchitán por diez años y favoreció el surgimiento de pintores, escritores, músicos, etc. Su obra en los últimos años se caracterizó por una alta presencia de erotismo.

 

Que haré con el cuenco de mis ojos

si la sombra de su pecho

lejos se ha escapado.

Más de mil días guardo su aroma,

originarias en el Sur de México 301 el perfume de su sexo

y el olor a hierba mojada

de su generoso pubis alado.

 

80´s

En esta década destacaron autores como Víctor Terán, Enedino Jiménez, Alejandro Cruz, Natalia Toledo, Rocío González, Jorge Magariño, Esteban Ríos y Antonio López Pérez, formados en los talleres de la Casa de la Cultura de Juchitán (a cargo de Macario Matus). Sus publicaciones fueron también apoyadas por esta instancia. En los 90´s consolidan sus carreras con reconocimiento, incluso, internacional.

 

Un poema de Víctor Cata:

 

Duda

Yo no mendigo un pedazo de tortilla para comer

ni pido un lugar en el cielo ni imploro que me tengan compasión

ni solicito dinero a los que lo tienen

tampoco pido que me alaben

lo que pido de rodillas con todo mi corazón

y con todas mis fuerzas es una palabra tuya.

Una palabra que sea como una luz que me alumbre

que me aproxime en el principio de un camino limpio

de un camino grande, de un camino apacible

donde encuentre lo verdadero, lo justo,

que me devuelva las ganas de vivir.

Si hay algo verdadero, si hay algo correcto

¡dilo! ¡pronúncialo! Que tengo hambre de ello

para que mitigue este gran dolor que me está matando, que me está marchitando el alma.

Deseo tu palabra, la deseo.

 

Según la apreciación de Pineda Santiago, en los últimos años la generación de poetas y escritores zapotecos han buscado una universalidad de la literatura, aunque siempre tocando temas de su cultura; un natural efecto de la globalización, aunque en una generación que en esa globalización reconoce el valor del origen.

 

*Fuente:

La literatura de los Binnizá. Zapotecas del Istmo de  Irma Pineda Santiago 

 

*Imagen: old.nvinoticias.com

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Indelebles poemas de Irma Pineda en el idioma de la gente nube

Con una delicadeza excepcional, esta poeta zapoteca retrata las maravillas y los dolores que acontecen en su comunidad.

Irma Pineda escribe poesía en diidxazá (zapoteco, “idioma de la gente nube”), casi como acto ritual. Pronunciarse a sí misma las palabras suaves de este idioma indígena es un ejercicio que le permite conectar una y otra vez con lo más íntimo de su subjetividad: su lengua materna.

Por otro lado, a través de sus textos, la poeta originaria de Juchitán, describe las maravillas y los dolores que acontecen en su vida y en su comunidad  y en el acto de auto-representarse, además, emprende una necesaria resistencia.

No sólo reivindica su cultura haciendo vibrar el diidxazá de formas ingeniosas y a través de conmovedoras escenas; también describe el dolor de la lucha que los zapotecos comparten con otros pueblos indígenas de México: una lucha por la autonomía, por el territorio y por el reconocimiento y ejercicio de sus derechos humanos.

En 1978, el padre de Irma fue víctima de la desaparición forzada. Este hecho sin duda empapa sus palabras y vuelve a su poesía indispensable; pues el suceso —como sabemos— no es aislado y los niveles de violencia en la zona del Istmo —y en casi todo el país— han aumentado con el paso de los años.

En ese sentido, las palabras de esta poeta zapoteca, resuenan entre muchos y se transforman en un bálsamo que ayuda a aliviar un poco el dolor y también en un buen pretexto para abrir conversaciones propositivas y sensibles sobre estos complejos asuntos.

La violencia es un tema que está constantemente presente en los textos de Irma. Además, habla de la migración por necesidad; la conquista como un proceso social que continúa activo y otros asuntos que afectan a su comunidad. Pero también habla de amor, de maternidad, cariño, deseo, nostalgia, ritos, naturaleza. La vivencia a la que nos invita es preciosa e indeleble. Te compartimos algunos poemas suyos que te marcarán para siempre.

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Cándida

Jñaa bichiá neza lua’

ni rini’ ca beleguí ca

Gudaa ndaani’ diaga riuunda binnizá

Biluí’ naa ca lana ni ricá lu la’ya’

bisiidi naa guiquiiñe’ aju lu guendaró

cuaa bia’ya’ ni nanaxhi ne canela

qui gahua ni naí’ pa ca cayete ndaane’

qui guidxibe’ pa xidxilaa ique yoo dexa

ra gaca xu

Laabe rului’be naa ni qui ganna’

Xisi qui ñuu dxi ninabadiidxa’ jñaa

xi naca guendanabani

ora dxuguiiba’ chiné xheelalu’

Xi naca gudxiilulu’ ca dxi ca

ne xizaa nandaca ñeelu’ ra canazou’

Xi ne diidxa’ gabilu’ ca xhiiñilu’

xiinga “binni que guidxela”

Xi ne xigaba’ riuu bia’ ni que guinni

ca dxi nacahui ca

Xi ganda guzeeteneu’ guirá la

ca guidxi ni guzalu’ cuyubilu’ ti lu

guirá ca binniguenda guni’neu’ ti gului’ca lii

paraa guidxela ti binni zinecabe laa

**

Mi madre descifró para mis ojos

el lenguaje de las estrellas

Depositó en mis oídos los cantos de la gente nube

Me enseñó los signos de mi nombre

A usar el ajo en la comida

a medir el dulce y la canela

a evitar el limón cuando viene la regla

a no temer el crujido del techo de madera y teja

cuando la tierra tiembla

Ella resolvía las dudas

Pero nunca le pregunté a mi madre

cómo trascurre la vida

cuando los soldados se llevan al marido

Cómo se enfrenta lo cotidiano

con la incertidumbre tras los pies a cada paso

Con qué palabras se explica a los hijos

qué es “un desaparecido”

Con qué unidad se mide la ausencia

los días oscuros

Cómo nombrar de un solo golpe

las ciudades recorridas buscando un rostro

los espíritus consultados para tener indicios

de dónde encontrar a un desaparecido

Ni ruquixe donda

Sica ñaca ti guiiba’ nanda’

nuu guniná beela ladi binni

redandá xa ñee’ tobi ni napa ti bezalú si

Ne tobilucha si lu ca rizá neza dani

rididilaaga gui’xhi’ ne guiigu’

Sica ñaca ti gudxiu’ naduxhu’ runiná xa ndaane’

Ruuti

Rusibani

Riguiñe ne xhiana

Raxha ruaa’ guendaruuna

Casi ni ruquixe donda riguiñe bazeendu’

de ra gunadiaga cayete la bido’

**

Dispuesto como clavo ardiente

para atormentar la carne

llega a mis torres el viejo cíclope

Con su único ojo recorre montes

atraviesa selvas y ríos

Como filosa daga hiere mi vientre

Mata

Resucita

Ataca con rabia

Arranca ayes y gemidos

Cual inquisidor castiga la herejía

hasta oír el nombre de dios

Nanaa guendariuu stubi lu telayú

Nanaa guendariuu stubi lu telayú

sicasi rinaa laga binni galaa bacaanda’

Nuaa guidxela’ lii lade doo guixhe

Rului’ ti guiigu’ ga’chui’ ndaani yanne’ pa lii qui guinnu’

Nuaa guiale ti ridxi

guedandá ra nuu za

ti guinaba’ ca ni bisibani naa

gapa chahuiica’ neza zé ñeelu’

Canié sti bieque ca stiidxa’ jñaa gola

neza lu guié sti guendabiaani’

ti guzetenala’du’ neza reeda ra nuaa

Zabeza lii

zuba lu xpangu’ huadxi

Cugaba’ ni die’ ladi beedxe

ni bidii xpinne naa gaca’ bixhoze’

Zaguñe’ ladi be’ñe’

ti guiuba’ guidiladilu’ pa gusiaandu laadu

**

Me pesa la soledad de las madrugadas

como los párpados a medio sueño

Quiero encontrar tu cuerpo entre los hilos tejidos de la hamaca

Tu ausencia se vuelve un río contenido en mi garganta

Quiero que me nazca un grito

que llegue hasta la nubes

para pedir a mis antiguos padres

que bien guarden la marcha de tus pies

Repito las palabras de mi abuela

frente a la piedra de la memoria

para que recuerdes el camino de vuelta a mí

Te esperaré

sentada en la butaca de la tarde

Contando las manchas en la piel del jaguar

que esta estirpe me dio como padre

Rascaré las escamas del lagarto

para que te duela la piel cuando intentes olvidarnos.

3 conmovedores poemas que celebran la resistencia de las comunidades indígenas

La poesía es un acto de resistencia cuando imagina nuevos mundos. Así lo demuestran estos preciosos poemas escritos en lenguas indígenas mexicanas.

La poesía es un acto de resistencia. Y aunque pocas veces la describimos así, tal vez “resistirse” sea su labor principal. Contrariando la estructura y el sentido cotidianos del lenguaje, por ejemplo, cuestiona lo establecido. Imaginando mundos imposibles, plantea nuevos caminos para el “mundo real”.

Por esas cualidades, la poesía es un medio donde preciosamente manifiestan resistencia algunas comunidades indígenas, pues, como explica la lingüista mixe Yásnaya Elena: tratar de imaginar escenarios radicales es una especie de resistencia narrativa.

¿Y a qué se resisten esas comunidades? En gran medida su lucha es por la de mantenerse vivos sin dejar de experimentar el mundo bajo sus propios términos culturales. Por otro lado, la historia mexicana ha fabricado enormes estructuras sociales que obligan a los pueblos indígenas a quedar en segundo plano.

Las consecuencias se manifiestan en la pérdida de territorios, diversidad humana, cultural, artística y lingüística. Resistir es vital. Y, del otro lado, empaparse de estas manifestaciones también es muy importante.

No solo porque hacerlo implica aprender sobre mundos que desconocemos, sino porque permitirle la entrada a nuestro mundo personal a las formas de vida de otros significa validar su lucha y compartir el peso de la misma.

Si escuchamos, las resistencias mutan: dejan de ser “transgresiones” y se aceptan como formas valiosas de ser. Dice Yásnaya Elena: “En un mundo ideal la resistencia no existe porque no existen las opresiones que la motiven. En un mundo ideal nunca existieron. Tratamos de imaginarlo, detalladamente. “

Así, te compartimos 3 conmovedores poemas contemporáneos que celebran la resistencia de las comunidades indígenas. Todos fueron publicados en la Revista de la Universidad, en la edición de abril 2019. Consulta la publicación completa aquí.

También en Más de México: Así suena el kiliwa, idioma mexicano que tiene solo 3 hablantes.

Cómo ser un buen salvaje

Escrito originalmente en zoque por Mikeas Sánchez

Mi abuelo Simón quiso ser un buen salvaje,

aprendió castilla

y el nombre de todos los santos.

Danzó frente al templo

y recibió el bautismo con una sonrisa.

Mi abuelo tenía la fuerza del Rayo Rojo

y su nagual era un tigre.

Mi abuelo era un poeta

que curaba con las palabras.

Pero él quiso ser un buen salvaje,

aprendió a usar la cuchara,

y admiró la electricidad.

Mi abuelo era un chamán poderoso

que conocía el lenguaje de los dioses.

Pero él quiso ser un buen salvaje,

aunque nunca lo consiguió.

Escúchalo en su idioma original:

Ensueño

Escrito originalmente en chontal por Auldárico Hernández

Niño

   hermanito Jaguar

             casta

             espíritu

             de mística indomable

     tu fuerza será de la tierra

             el sol

             el agua

             el aire

             y el fuego emergen de tu pecho

             de tus ojos y de tus manos

     El poderío de tu alma

     viene de las estrellas

     donde habita la fábula

     de tus primeros sueños

             duerme

             duerme

             duerme con el vuelo de las garzas

             con el silencio de la selva

             con el arrullo que nos dan los ríos

             eleva tu sueño en las nubes

             y desde los picachos de las cumbres

             detente y mira a tus hermanos

Niño

   hermanito Jaguar

             ya es hora que despiertes

             aquí los tambores y tuncules

             están llamando

             ven con el colibrí

             viajarás en los pueblos

             y hallarás en cada hermano

             una mirada de tristeza

             sumido en el insomnio

             de una derrota ancestral

     Tú ya no bajes la mirada

     despierta…

     despierta…

     únete a las olas

     únete al viento

     elévate con las águilas

     habla con otros jaguares

     toma el hacha

             el machete

     haz con ellos la libertad

     de tus hermanos

             pide con ello

             tu Justicia

             mi Justicia

             nuestra Justicia…

Lee el poema en su lengua original aquí.

Nos suspendieron

Escrito originalmente en tsotsil por Andrés López Díaz

Nos suspendieron en el tiempo,

suspendieron el ciclo de nuestra vida,

nos crecieron la noche, tétrica y fría,

nos cubrieron de polvo los ojos y el alma,

nos cortaron los diez dedos de las manos,

y los diez dedos de los pies.

 

Nos suspendimos en el vacío,

en las cuevas ocultas,

en los escombros de la guerra,

en las piedras edificadas.

 

Nos suspendimos en el salvajismo,

en las oraciones a los santos,

en los ojos de los sacerdotes,

en el discurso de los gobernantes,

en las armas de la esclavitud.

Nos suspendieron en la historia.

Sin materia, sin deseo, sin alivio.

 

Suspendidos estamos en las hojas del sueño,

en el aroma de flores que muerden corazones,

en la esencia de la oscuridad silenciosa.

 

Nos suspendieron en el día olvidado del amor:

una tormenta de dioses extraños

invadió nuestra viva visión del universo,

un veneno invadió nuestra sustancia.

 

Nos suspendieron

como polvo en el espacio:

diminutos y separados volamos en el vacío

como humo sin cuerpo,

insignificantes, fríos y callados.

 

¿Unirán su estrella al jaguar

con el fuego de nuestra sangre

o seguirán muertos nuestros ojos en esta tierra?

¿O seguiremos suspendidos sin más tiempo

que el pasado sin presencia?

Escúchalo en su idioma original:

*Imagen destacada: Tlacolulokos/Mural.

Mario Santiago Papasquiaro: dos poemas brutales de un infrarrealista con jeta de santo

Un aullido vibrante penetró violentamente en la elegante producción cultural del México moderno: era la voz de Mario Santiago Papasquiaro.

Se asumía Mario Santiago Papasquiaro, aunque se llamaba José Alfredo Zendejas Pineda. Pero “José Alfredo solo hay uno” y en Santiago Papasquiaro había nacido José Revueltas. Por eso asumió el nombre, elegante por su longitud, distinguido por su sonoridad, pero rebelde, por ser otro que no era el que le habían asignado originalmente.

Nació y vivió en la Ciudad de los Palacios, pero lejos de su elegancia; más bien en sus inframundos, en sus poéticas y apestosas pulquerías, en sus cafés mal iluminados. Estudió apenas filosofía en la UNAM, pero desistió para convertirse en poeta de tiempo completo.

Tal vez tú lo conoces como Ulises Lima, el entrañable amigo de Arturo Belano en “Los detectives salvajes”, la épica novela de Roberto Bolaño (donde, incidentalmente desentraña la identidad nacional). Sí, detrás de Lima está Mario Santiago, hombre inventado a medias por los recuerdos de su viuda, amigos que lo querían y literatos mexicanos que lo detestaban.

Igual que a otros del grupo autodenominado como “infrarrealistas” (en la novela de Bolaño, los real-visceralistas) a Mario Santiago Papasquiaro lo hundieron en un tremendo olvido su soberbia creativa, su “rebeldía sin causa”, la falta de financiamiento por parte del gobierno y el desdén rotundo de quienes en el México moderno protagonizaron la elegante producción cultural.

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Pero a Mario Santiago le importaba poco la “falta de reconocimiento”, especialmente de parte de personajes que consideraba deleznables como Octavio Paz y Carlos Monsiváis. Así, junto a Bolaño y otros amigos nocturnos (delicadamente retratados en “Los detectives”), encontraron la forma de publicar y autopublicarse en revistas de corto tiraje, editadas por ellos mismos.

De su vida hay pistas regadas por todos lados, como gotas de pulque derramadas en una esquina polvorienta; pero francamente, es lo de menos, pues la hipótesis que ilumina la existencia de este texto es que Mario Santiago Papasquiaro, además de ser poeta, además de ser rebelde, encarna a un sujeto desfigurado —anarquista dice de sí mismo— y marginal, en el mejor de los sentidos, que necesitamos revivir.

Con jeta de santo…

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En la historia hay muchos de esos. No es casualidad que los infrarrealistas se identificaran tan profundamente con la generación Beat, tampoco que a Mario Santiago lo llamen el Allen Ginsberg mexicano. Tal vez en el sentido de su poesía, visceral, por supuesto, llena de huecos (y huevos), honesta, desdichada, iluminada, fértil y putrefacta. Inútil, en todo el sentido de la palabra; es decir, perfectamente inoperante, y, por lo tanto, activa, presente, auténtica.

Pero Ginsberg estaba cortado con otra tijera. Era más depresivo que rebelde, parsimonioso, en muchos sentidos, iluminado, también, pero fresco. Secretamente buscaba la calma, la plenitud que solo la felicidad, la pareja, los compromisos socio-civiles, pueden ofrecer. Mario Santiago era un Neal Cassady, pero radical.

Con jeta de santo, por supuesto y un bastón, terriblemente engañoso. La jeta, posiblemente devenir de madrugadas, drogas y alcohol. El bastón, porque tenía la costumbre de caminar largamente por el Distrito Federal y particularmente de cruzar la calle sin mirar a los lados, “jugándole al…”, haciendo suerte con la muerte. En 1980 se ganó el bastón. En 1998 se ganó el final perfecto.

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Se puede decir que en su poesía se vertía de la misma manera en la que cruzaba la calle. Así, algunos piensan que su obra es el resultado de la indisciplina, de la estupidez. Otros pensamos que se requiere de un temple de hierro para elegir ser inoperante, cruzar la calle sin mirar y escribir y publicar auténtica verborrea.

Los sujetos así, los que corrompen el mundo con su estar rizomático, son espectacularmente atractivos, los consagramos por sus actos vivos, mucho más que por su obra y sus memorias. Los anhelamos profundamente por ser sabios disfrazados de ladrones, místicos perfumados con basura, arrogantes y dorados criminales, pero generosos como bosques inmensos.

En una carta a Juan Pascoe, Roberto Bolaño escribió sobre nuestro héroe: “…he descubierto que TODO mi teatro lo he realizado para que Mario Santiago haga el papel principal, para que él haga mi papel, protagonice mis sueños, ¿bonito, no?»” Aunque Papasquiaro no leyó nunca el drama de Bolaño, murió un día después de que el chileno acabara de corregir su novela.

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Ojalá en nuestra generación se hagan manifiestos estos ladrones de sueños.

A continuación dos poemas brutales, cortesía de Mario Santiago Papasquiaro. Son largos, pero te los compartimos completos, porque vale la pena la lectura:

Canción Implacable

Me cago en Dios
& en todos sus muertos
Me cago en la hostia
& en el coñito de la virgen
Me cago en los muertos
del Dios de Dios
En la soberbia de Federico Nietzche
en el cuerpo tembloroso de mi alma
& en las ortigas al aire del ateo
En la muerte prematura de los justos
en la fugacidad del coito & sus centellas
en el verbo animal
en la imaginación-rizoma
en los textos del saber tan destetado
En la raja de los mundos
yo me caigo
Concentrado en el incendio de mis poros
En este alcohol-maleza que me cimbra
en el ojo infinito de mis huellas
en el furor salvaje del desmadre
en la imposible muerte & sus ofrendas
en el barro de áspid que calienta
en las rocas de la amada
en la levitación de mi calaca
en el cojo corazón de lo innombrable
En el aleph acuoso de mis llagas
en la vítrea desazón de mi asesino
en la mano del placer
en la droga anidada en sus colmillos
En el ogro filantrópico & su esposa
en la tumba del azar tan manoseada
en el germen de la lírica / que es caca
En la boñiga aérea
en las lagañas topas
en el cráneo todo esplendor de Charleville
En las ratas que aún huyen del Mar Ebrio
en lo blando
en lo fofo
& en lo inerme
En el eructo de éter de los sapos
en las sangres hirvientes
en las sombras
en el rosa gargajo de las albas
en el vidrio insensato que he escogido como calle en las barrancas de Venus tumefacta
En el platón del festín
en las bacinicas de la tregua
en el hongo podrido & su tridente
En el genealógico tumor de la US Army
en el extenso linaje de la mierda
Abismo & resplandor / azar & viento
Vena abierta de cocxis a clavícula
Regazo de embriaguez
Llama de arpas embozadas
En las ingles sin axilas de Dios-inventamuertos
en el suave & múltiple rumor que hacen 2 lágrimas
en el mar : en sus desiertos :
& en mí mismo.

La Poesía sale de mi boca…

Para Roberto Bolaño, al que presiento ya como mi Maharischi
e iniciador de 1 movimiento cuyo nombre ignoro
& en el cual prometo realizarme plenamente

La poesía sale de mi boca,
asoma las narices / el pene
a lo imprevisto /
el estremecimiento
el resplandor /
& la baba también
& los pelos arrancados a este tiempo
a fuerza de jinetearlo
& desatascarle su rodeo /
& la caspa / & la petrificación
de tantas de las yerbas y raíces
de este mundo / que antes de
morderlas nos vemos obligados
a escupir…
La poesía sale de mi boca,
de mis puños, de cada poro
resuelto de mi piel /
de éste mi lugar volátil, aleatorio /
testiculariamente ubicado /
afilando su daga / sus irritaciones
su propensión manifiesta a
estallar / & encender la mecha
en 1 clima refrigerador
donde ni FUS ni FAS
ni mechas ni mechones
ni un solo constipado
que merezca llamarse constipado,
ni 1 solo caso de Fiebre-Fiebre
digno de consignarse en este
mi inmóvil país
La poesía sale de mi boca,
con 1 pelambre & unas antenas
& unos ojos de mosca/
Con los gorjeos de 1 canario
enjaulado / & los bostezos
cacofónicos bostezos del cuidador
del zoológico /
Noche & día / Roja & negra
con los ovarios de 1 muchacha
con la voz ronca de 1 muchacho
con la mirada vacilante
pero rabiosa / hermosamente rabiosa
de 1 niño marica que no
quiere que lo escondan en 1
barril sin fondo
La poesía sale de mi boca
con la limpia negrura de la gasolina
con el brillo elocuente de 1 foco de 500 voltios
con la emoción & el orgullos
de unos bíceps
dueños de su mundo
(& dentro de la relatividad
del maestro Einstein):
Todopoderosos
Con los colores de 1 vestido
hecho con retazos de telas /
con los sonidos confundidos
caóticamente armonizados
de cientos & cientos de cláxons
distintos /
1 día de embotellamiento
en el periférico
Contra vendavales e inundaciones
(& de cierta manera a
favor de ellos)
contra casas de puertas cerradas
contra soles agusanados
contra cirrosis más allá
del hígado /
contra botellas de refresco
conteniendo urea /
contra niños & niñas
castrados / congelados
el día de su nacimiento /
contra las toneladas
de tierra & basura
que nos caen encima,
cuando lo que 1 quiere
es mostrarse alegre & hermoso
como demostración palpable
de 1 nuevo “renacimiento”
Saltando y corriendo con los
ágiles / poniendo 1 cerillo en
el fundillo de los lerdos /
planeando almuerzos & veladas
con los lúcidos /
poniéndole unas ganas
inmensas a la resolución
de las averías / de Aries a Piscis
de lunes a domingo /
de enero a diciembre
del día 1 al día 31
de tabla apolillada en el piso
a telaraña bailoteando sobre
el techo /
de reventazón en reventazón
de la impresión de 1 cavernícola
al conocer por 1ª vez a 1
mujer desnuda /
el última Ah de un “fulano
cualquiera”, cuando estalle la
3ª Guerra Mundial /
visitando enfermos
saludando sanos
conspirando bajotierra
saboteando sobretierra
deteniéndose / avanzando
apurando su trago
saboreándolo
gargareándolo
masajeándoselo
inyectándoselo
/ rascando, rasguñando
por 1 sol de medianoche
como 2 enamorados excarvándose
como 2 enamorados ensanchando
hasta sus últimas posibilidades
los significantes & el significado
del sistema Braille
como 1 borrachera de
girasoles en círculos / como 1
diadema de dalias la flor
favorita de Judith /
como 1 toque de mariguana
& tocas el Nirvana con las manos
mueves 1 dedo, & te das cuenta
arrancas el pasto & te sonríes /
gusano de maceta / gusano de
tierra roja que no te conocías /
Como 1 psilocibinazo galopante
que hace harina la piedra
de tus 4 paredes /
& te pone en la proa del cometa Kohoutek
& deja tu jarana al descubierto,
toda tu extensión
tu abreviatura,
lista a sacudirse /
a no olvidar la cólera justa
por las cabronadas injustas /
sino a enriquecerla
sino a fortificarle
la mecha al TNT,
sino a explotarle
a revirarle la pupila
Ahora canta el que lloró
hace rato
Grita / Salta / Monta / Eyacula /
el fulano aquel, ya dábanlo
por muerto /
Ahora los cantares duros
las cantatas suaves / las trompetillas
& el regusto de aquel que ha escupido
la tierra & las lagañas
con que habían tapádole los ojos /
La poesía sale de mi boca
a todo tranco de gerundio
a todo flujo de agua potable
a todo virus luminoso
a toda capacidad de contagio
Así va la poesía /
& para ella
no tengo sino alabanzas.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.