Conoce este surrealista y hermoso mirador de nubes: La Bufa en San Sebastián del Oeste

San Sebastián del Oeste es uno de los pueblos mineros más hermosos de México, y en la cima de su cerro La Bufa, la neblina se despliega hermosa y libre.

La neblina es uno de los fenómenos naturales más fantasmagóricos, fríos y apacibles. Cuando la bruma de la neblina cubre un espacio, las imágenes, todas, paradójicamente se vuelven de colores más brillantes, aunque apenas se asoman, tímidos, de la condensación blanco-grisásea, fresca, limpísima.

En México existe un lugar predilecto para ver uno de los mejores espectáculos de neblina, se encuentra en el hermoso pueblo mágico de Jalisco, San Sebastián del Oeste, en la Sierra Madre Occidental; a solo dos horas de Puerto Vallarta.

Este pueblo ex minero, con la cuasi cualidad de ser un pueblo fantasma, con apenas 600 habitantes, es uno de los más bellos de Jalisco. Calles empedradas, olor a bosque, callejones de piedra: en pocas cuadras se despliega una herencia colonial impregnada de antigüedad y orden.

Uno de sus atractivos, como decíamos, es su mirador conocido como La Bufa, ubicado en la cima del cerro con el mismo nombre. El ascenso al mirador suele hacerse de la mano de locales que te llevarán en cuatrimoto, para luego cruzar a pie una zona de bosque habitado de neblina; ahí se pierde la noción del tiempo,  las imágenes se difuminan; un hermoso velo te envuelve durante el trayecto.

Luego llegas al mirador, donde cuando está más despejado, es posible incluso atisbar la Bahía de Banderas. Sobre todo, luego de las seis y media de la tarde, la neblina discurre como agua, y cubre el horizonte como un enorme manto; todo abajo es neblina, y tú, flotas un poco.

 

 *Imágenes: 1,2,3,4,5,6 y 7: Archivo Más de Mx.

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

Indelebles poemas de Irma Pineda en el idioma de la gente nube

Con una delicadeza excepcional, esta poeta zapoteca retrata las maravillas y los dolores que acontecen en su comunidad.

Irma Pineda escribe poesía en diidxazá (zapoteco, “idioma de la gente nube”), casi como acto ritual. Pronunciarse a sí misma las palabras suaves de este idioma indígena es un ejercicio que le permite conectar una y otra vez con lo más íntimo de su subjetividad: su lengua materna.

Por otro lado, a través de sus textos, la poeta originaria de Juchitán, describe las maravillas y los dolores que acontecen en su vida y en su comunidad  y en el acto de auto-representarse, además, emprende una necesaria resistencia.

No sólo reivindica su cultura haciendo vibrar el diidxazá de formas ingeniosas y a través de conmovedoras escenas; también describe el dolor de la lucha que los zapotecos comparten con otros pueblos indígenas de México: una lucha por la autonomía, por el territorio y por el reconocimiento y ejercicio de sus derechos humanos.

En 1978, el padre de Irma fue víctima de la desaparición forzada. Este hecho sin duda empapa sus palabras y vuelve a su poesía indispensable; pues el suceso —como sabemos— no es aislado y los niveles de violencia en la zona del Istmo —y en casi todo el país— han aumentado con el paso de los años.

En ese sentido, las palabras de esta poeta zapoteca, resuenan entre muchos y se transforman en un bálsamo que ayuda a aliviar un poco el dolor y también en un buen pretexto para abrir conversaciones propositivas y sensibles sobre estos complejos asuntos.

La violencia es un tema que está constantemente presente en los textos de Irma. Además, habla de la migración por necesidad; la conquista como un proceso social que continúa activo y otros asuntos que afectan a su comunidad. Pero también habla de amor, de maternidad, cariño, deseo, nostalgia, ritos, naturaleza. La vivencia a la que nos invita es preciosa e indeleble. Te compartimos algunos poemas suyos que te marcarán para siempre.

También en Más de México: Conoce algunos de los escritores zapotecas contemporáneos

Cándida

Jñaa bichiá neza lua’

ni rini’ ca beleguí ca

Gudaa ndaani’ diaga riuunda binnizá

Biluí’ naa ca lana ni ricá lu la’ya’

bisiidi naa guiquiiñe’ aju lu guendaró

cuaa bia’ya’ ni nanaxhi ne canela

qui gahua ni naí’ pa ca cayete ndaane’

qui guidxibe’ pa xidxilaa ique yoo dexa

ra gaca xu

Laabe rului’be naa ni qui ganna’

Xisi qui ñuu dxi ninabadiidxa’ jñaa

xi naca guendanabani

ora dxuguiiba’ chiné xheelalu’

Xi naca gudxiilulu’ ca dxi ca

ne xizaa nandaca ñeelu’ ra canazou’

Xi ne diidxa’ gabilu’ ca xhiiñilu’

xiinga “binni que guidxela”

Xi ne xigaba’ riuu bia’ ni que guinni

ca dxi nacahui ca

Xi ganda guzeeteneu’ guirá la

ca guidxi ni guzalu’ cuyubilu’ ti lu

guirá ca binniguenda guni’neu’ ti gului’ca lii

paraa guidxela ti binni zinecabe laa

**

Mi madre descifró para mis ojos

el lenguaje de las estrellas

Depositó en mis oídos los cantos de la gente nube

Me enseñó los signos de mi nombre

A usar el ajo en la comida

a medir el dulce y la canela

a evitar el limón cuando viene la regla

a no temer el crujido del techo de madera y teja

cuando la tierra tiembla

Ella resolvía las dudas

Pero nunca le pregunté a mi madre

cómo trascurre la vida

cuando los soldados se llevan al marido

Cómo se enfrenta lo cotidiano

con la incertidumbre tras los pies a cada paso

Con qué palabras se explica a los hijos

qué es “un desaparecido”

Con qué unidad se mide la ausencia

los días oscuros

Cómo nombrar de un solo golpe

las ciudades recorridas buscando un rostro

los espíritus consultados para tener indicios

de dónde encontrar a un desaparecido

Ni ruquixe donda

Sica ñaca ti guiiba’ nanda’

nuu guniná beela ladi binni

redandá xa ñee’ tobi ni napa ti bezalú si

Ne tobilucha si lu ca rizá neza dani

rididilaaga gui’xhi’ ne guiigu’

Sica ñaca ti gudxiu’ naduxhu’ runiná xa ndaane’

Ruuti

Rusibani

Riguiñe ne xhiana

Raxha ruaa’ guendaruuna

Casi ni ruquixe donda riguiñe bazeendu’

de ra gunadiaga cayete la bido’

**

Dispuesto como clavo ardiente

para atormentar la carne

llega a mis torres el viejo cíclope

Con su único ojo recorre montes

atraviesa selvas y ríos

Como filosa daga hiere mi vientre

Mata

Resucita

Ataca con rabia

Arranca ayes y gemidos

Cual inquisidor castiga la herejía

hasta oír el nombre de dios

Nanaa guendariuu stubi lu telayú

Nanaa guendariuu stubi lu telayú

sicasi rinaa laga binni galaa bacaanda’

Nuaa guidxela’ lii lade doo guixhe

Rului’ ti guiigu’ ga’chui’ ndaani yanne’ pa lii qui guinnu’

Nuaa guiale ti ridxi

guedandá ra nuu za

ti guinaba’ ca ni bisibani naa

gapa chahuiica’ neza zé ñeelu’

Canié sti bieque ca stiidxa’ jñaa gola

neza lu guié sti guendabiaani’

ti guzetenala’du’ neza reeda ra nuaa

Zabeza lii

zuba lu xpangu’ huadxi

Cugaba’ ni die’ ladi beedxe

ni bidii xpinne naa gaca’ bixhoze’

Zaguñe’ ladi be’ñe’

ti guiuba’ guidiladilu’ pa gusiaandu laadu

**

Me pesa la soledad de las madrugadas

como los párpados a medio sueño

Quiero encontrar tu cuerpo entre los hilos tejidos de la hamaca

Tu ausencia se vuelve un río contenido en mi garganta

Quiero que me nazca un grito

que llegue hasta la nubes

para pedir a mis antiguos padres

que bien guarden la marcha de tus pies

Repito las palabras de mi abuela

frente a la piedra de la memoria

para que recuerdes el camino de vuelta a mí

Te esperaré

sentada en la butaca de la tarde

Contando las manchas en la piel del jaguar

que esta estirpe me dio como padre

Rascaré las escamas del lagarto

para que te duela la piel cuando intentes olvidarnos.

El sorpresivo rincón-espejo que guarda el bosque de Mineral del Chico (FOTOS)

En el Parque Nacional El Chico de Hidalgo, a las faldas de la montañas, se despliegan espejos de agua que reflejan magníficas rocas.

Mineral del Chico es famoso por sus bosques de coníferas, tan bellos, que es una de las zonas naturales protegidas más antiguas de México. Porfirio Díaz declaró a El Chico como Bosque Nacional en 1898; este hermoso lugar forma parte de la Sierra de Pachuca, en Hidalgo.

Hace quinientos años aquí también proliferaron las minas, por ello nació el pueblo también conocido como Mineral del Chico, y hasta 300 minas fueron instaladas en los derredores.

Sus bosques de coníferas son muy antiguos: ahí yacen helechos que, por su tamaño, parecieran prehistóricos, en mancuerna con cientos de encinos hermosos cuyos tonos resultan una extensa gama de apacibles colores otoñales. Sus formaciones de roca conocidas como Las Monjas son por demás singulares. También, formaciones de roca hacen uno de los laberintos naturales de México más intrincados y famosos (aquí se escondían los revolucionarios): El Contadero.

Con todas estas maravillas, un lugar más discreto, poco conocido, y accesible solo con guía a través del bosque, se descubre luego de un delicioso descenso que puede hacerse a caballo.

Nos referimos a espejos de agua en las faldas de la montaña, que cobijan la base de enormes montículos de piedra; la vista salta hermosa con geometrías que parecieran guardar una capa de metal en su superficie, y que reflejan las rocas que las habitan; estas últimas forman pasillos que jamás se escapan del reflejo (su onírico cimiento).

El elgantísimo minimalismo del sitio es un recuerdo que querrás tener en tu vida.

 

 

*Imágenes: Archivo Más de Mx

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )
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Este es el bosque más mágico del mundo según la BBC (y está en México)

El bosque de la reserva de la biosfera El Triunfo, en Chiapas, es el escenario donde nubes y copas de árboles coquetean oníricamente.

Existe un raro y deleitable ecosistema que está en peligro de extinción a nivel mundial, el bosque nuboso. Como intuyes, este se encuentra abrazado por una capa de neblina ligera, superficial, que se posa al nivel de las copas de los árboles.

Uno de estos preciosos vestigios existe en el estado de Chiapas, en el sureste de México. Este bosque nuboso es conocido como El Triunfo, una Reserva de la Biósfera ubicada en las montañas de la Sierra Madre de Chiapas, al sur del estado.

Alberga aún algunas de las especies más exóticas de toda Latinoamérica, entre ellas el quetzal, tapir, puma, mono añaraña, pavón cornudo y la tángara celeste. Su extensión abarca hasta 119,177 hectáreas. En los bosques nubosos o bosques de niebla la condensación de agua es muy alta y por ello la vida es tan abundante.

En 2015 la BBC Earth viajó a este sitio y lo calificó como El Bosque más Mágico del Mundo, “un espectáculo de vida nunca visto en el mundo”.

La conjunción de las zonas biogeográficas neoártica y neotropical hacen que sus especies sean de lo más extrañas. Es uno de los bosques más raros de encontrar. Sobra decir que Chiapas, familiarizado íntimamente con la neblina, es asimismo uno de los lugares más mágicos del planeta, y que México tiene el honor, y la proporcional obligación, de proteger los tesoros naturales de este estado. 

*Si estás interesado en apoyar la conservación de este hermoso lugar, puedes hacerlo en el siguiente vínculo.

 

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*Imagen: Fulvio Eccardi