6 famosas vedettes mexicanas

En sugerentes bailes eróticos estas vedettes mexicanas conquistaron a muchos; su mayor reto fue dar un espectáculo a partir de la fantasía y la gracia.

  

 Las estrellas de noche brillan

El cabaret, a finales del siglo XIX, se convirtió en el espacio de entretenimiento abocado al erotismo; entre el humor, la provocación y la contracultura. Más allá de la milenaria pornografía, el cabaret nació como una manera de “darle su lugar” a las pasiones eróticas en las artes nocturnas.

El género burlesque, con gracia, disolvió en miles la culpabilidad de sus fantasías, y las volvió comunes. De esta manera la vida nocturna del cabaret, con sus bemoles, fue parte imprescindible de la aceptación y la liberación sexual. Fue la manera en que se “normalizó” la búsqueda erótica.

En Estados Unidos culminó su éxito con Lydia Thompson, pionera de la escena burlesque en Nueva York a mediados del siglo XIX. Su declive en el mundo fue a mediados del siglo XX, aunque en México su época más aclamada fue en los 50´s, cuando el cine lo puso de moda. Sin embargo, hasta los 70´s y 80´s, continuó una escena de bajo perfil, popular, y que dio fama a grandes vedettes mexicanas que hoy viven, como las siguientes ( 5 de elas, por cierto, forman parte del reciente documental de María José Cuevas Bellas de Noche).

Olga Breeskin (1951)

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Nació en la Ciudad de México. Fue hija de un violinista ruso que le enseñó a tocar este instrumento. De niña tuvo que trabajar por necesidad tocando su violín en restaurantes. Protagonizó largas y exitosas temporadas en el Hotel Continental; considerada como la vedette número uno de México; la prensa aludía a ella simplemente como “La número uno”. Su película más famosa es Nora la Rebelde. Hoy se ha convertido al cristianismo y toca el violín en eventos religiosos.

Lyn May (Lilia Mendiola Mayanes)  (40´s)

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De descendencia japonesa, aunque nacida en México, ha sido una de las más legendarias y famosas vedettes por su curvilísimo cuerpo. Comenzó a trabajar con Raúl Velasco (el presentador de televisión) durante un año en un cabaret. Luego cambió su nombre a Lyn May y trabajó como bailarina exótica durante años para mantener a sus dos hijas. Hoy es instructora de danza tahitiana en Cancún.

Thelma Tixou

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Aunque nació en Argentina, en México consiguió gran fama por formar parte del programa de  Variedades de medianoche, con Manuel “El Loco” Valdés, junto a la vedette Wanda Seux. Su éxito internacional lo alcanzó cuando formó parte del la película Santa Sangre de Alejandro Jodorowsky. En México fue considerada por décadas una de las “reinas de la noche”. Trabajó por años en el legendario Teatro Capri, donde desfilaron luminarias como Agustín Lara o José Alfredo Jiménez.

Rossy Mendoza (1950)

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Nació en Vícam, uno de los ocho pueblos yaquis del sur del estado de Sonora. En 1968 entró al elenco de el prestigioso Capri, en el que trabajó al lado de figuras como Yolanda Montes; formó parte de el espectáculo de memorables lugares como Terraza Casino, El Cadillac, El Rondinella, El Clóset, Las Galaxias, El Can Can, Quid y Capri, entre otros. Fue de las bailarinas más taquilleras entre los 70 y 80´s; entre sus apodos figuraron “La cintura más breve” y “El cuerpo”.

Princesa Yamal 

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Hoy es dueña de un restaurante en Acapulco. Fue una de las más aclamadas por su físico, de una mini cintura y sensualidad desbordante. La PGR la involucró en un robo de piezas prehispánicas en el Museo Nacional de Antropología e Historia luego del terremoto del 85. Su belleza y presencia la hicieron muy famosa.

Wanda Seux (1948)

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Aunque nació en Paraguay, su mayor éxito y estancia lo ha pasado en México. En 1973 debutó en el Teatro Nacional, fue parte de numerosos shows y aún a sus 60 años, en 2009, formó parte de la revista Playboy. Uno de los calendarios más famosos en los que participó, fue el Marca, en 1974.

 

 

 *Imágenes: 1,2,3,5,6 y 7) Bellas de Noche

Recuerdo de Lucía Zárate, liliputiense y vedette mexicana

La mujer más pequeña de la historia nació en Veracruz y fue la reina de un curioso cabaret.

Liliputiense: Por alusión a los habitantes de Liliput, imaginados por J. Swift, 1667-1745, en sus Viajes de Gulliver. 1. adj. Dicho de una persona: Extremadamente pequeña o endeble.

Real Academia Española


Lucía Zárate fue una vedette mexicana de fama internacional. Fue exhibida por años para presumir su extraordinariamente baja estatura, como una pequeñísima poesía que es recitada en un extraño escenario, frente a ojos interesados en develar lo evidente y nada más.

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Medía poco más de 50 centímetros cuando alcanzó su altura máxima. Era la mujer más pequeña del mundo y también la celebridad mexicana más demandada a finales del siglo XIX.  De su vida no sabemos mucho, aunque quedan algunas fotografías, un par de datos sueltos y algunas especulaciones hechas por novelistas como Jordi Soler, autor de “El cuerpo eléctrico”, libro donde se inventa la vida de Lucía.

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Sabemos con bastante certeza que nació en el municipio de Úrsulo Galván, Veracruz en 1864 y fue la primer persona en ser identificada por padecer enanismo primordial ostidisplástico microcefálico Tipo II (Majewski Osteodysplastic) enfermedad que mantiene equilibradas las dimensiones de la persona, a pesar del enanismo; exceptuando la nariz, que no deja de crecer y suele ser prominente.

persona-mexicana-mas-pequena-historia-liliputense-vedette-lucia-zarate-historiaCuando tenía 12 años su familia la llevó a vivir a Estados Unidos, donde fue expuesta como curiosidad en la Exposición del Centenario de Filadelfia y de ahí saltó a la fama. Pronto fue incluida en un espectáculo de circo, donde acompañada por Francis Joseph Flynn (apodado General Mite), quien sufría la misma enfermedad, realizaba un extraño acto donde representaban escenas cotidianas romantizadas, ocasionalmente interrumpidas por la aparición de un “gigante” chino, un sujeto de más de dos metro de altura llamado Chang.

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La gente no podía resistirse a esta “rareza” muy al estilo de nuestro contemporáneo David Lynch. En un artículo de 1889 del Washington Post se describe a Lucía Zárate como: “un pequeño pero poderoso imán para atraer al público.”

Por supuesto Lucía y General Mite no eran los únicos sujetos de esta indescriptible explotación a la “visualidad” de sus cuerpos. En Estados Unidos y Europa el cabaret combinado con el “freak show” fue especialmente popular durante el siglo XIX. Las personas de clase alta de las comunidades occidentales no podían evitar la deliciosa fascinación que estas “rarezas de la naturaleza” les provocaban y se permitían sentirla en los circos; sin culpa alguna, ni remordimientos.

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Los “freaks” no tenían más que exhibirse. Hacer cualquier cosa. Se dice que el acto de Lucía no implicaba más que pasearse por el escenario, imitando escenas del hogar, ataviada con un infantil vestido que sutilmente resaltara su ínfima belleza. Y sí parece existir una extraña infatuación del público y los medios de la época hacia ella. Era común que la describieran como curiosa, linda y coqueta.

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Pero a pesar de la cuestionable industria en la que vivió inmersa, cuenta el escritor Jordi Soler que sus giras no eran menos lujosas que las de cualquier otra estrella: “viajaba con una asistente personal, una traductora, una cocinera, sus padres y alguno de sus hermanos de talla normal; a este séquito habría que agregar las cajas con ingredientes para preparar la comida que toleraba su frágil organismo, su extensa colección de joyas y los baúles donde guardaba su ropita mínima”.

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Además, en 1884 Lucía decidió montar su propia compañía de espectáculos y ganaba tanto dinero que sus padres adquirieron un par de ranchos en Veracruz. Por otro lado, fue invitada para actuar frente a celebridades de talla real como la reina Victoria de Inglaterra y el zar Nicolás en Rusia.

Su muerte, en 1890, fue trágica, pero curiosamente no relacionada a la enfermedad que la hizo rica. De viaje en un ferrocarril rumbo a San Francisco, durante una gira, el tren quedó aislado a causa de una tormenta de nieve que los dejó varados por 13 días. Lucía murió de hipotermia, dejando tras de sí un legado de extraños chismes que no dejan de impresionarnos o de seducir intensamente nuestra curiosidad.

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En múltiples medios que relatan su vida se hace una curiosa anotación: en ninguna de las fotografías que de ella nos quedan se le ve sonriente. Tal vez no sea tan extraño. La historia de Lucía Zárate, pequeña vedette mexicana es sin duda una rareza, pero hay algo en el afán de hacerla “espectacular” que sin duda podría ser reprochado. Habrá que pensarlo.  

Conoce a algunas de las mujeres más poderosas e increíbles de México (según Forbes)

Algunas son muy populares; otras, tal vez más discretas. Todas están haciendo cosas realmente increíbles por México y tienes que conocerlas.

Ser mujer en México (y casi en cualquier parte) sigue siendo una lucha. Si la frase parece trillada es porque ser sujeto en el sentido más amplio posible es, en muchos sentidos, luchar constantemente contra las circunstancias. Sin embargo, sería un poco ingenuo negar que las circunstancias para las mujeres, son increíblemente complejas.

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Así, celebramos que haya chicas, mujeres y niñas que están construyendo cosas increíbles y que, no solo son “ejemplos a seguir” también, abren los caminos y las posibilidades para otras tantas que tienen ideas fantásticas o buscan participar activamente en construir la sociedad que habitan.

Recientemente, 100 de estas mujeres formaron parte de la lista de Mujeres Poderosas Forbes en 2018, algunas (como la escritora Amparo Dávila) por su inmensa trayectoria, otras como Xóchitl Cruz de 8 años, por sus logros recientes. Algunas de ellas son muy populares, como Natalia Lafourcade; otras tal vez más discretas como la partera, Otila Gómez. Sin duda todas están haciendo cosas increíbles en y por México. A nosotros nos toca, en el mejor de los casos, seguirles el paso.

Para dejarte inspirado, aquí te presentamos el perfil de algunas de ellas.

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Elisa Carrillo

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Ella baila danza clásica y empezó a estudiar a los 6 años de edad y hoy, a los 37 años, es la primera bailarina de la Ópera de Berlín.

Marta Sánchez Soler

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Es una investigadora y defensora activa de los derechos migrantes. Ella dirige el Movimiento Migrante Mesoamericano que se dedica a cuidar los derechos de migrantes mexicanos y centroamericanos que van hacia Estados Unidos.

Fritzia Irízar

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Imagen: CIAC Art.

Esta artista mexicana es una de las escultoras contemporáneas más importantes. Su obra cuestiona al sistema económico actual, a través de ingeniosos juegos. Ha expuesto en algunas de las galerías más importantes del mundo.

Xóchitl Guadalupe Cruz

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Tiene 8 años, es originaria de Chiapas y este año ganó el premio del Instituto de Ciencia Nuclear a la Mujer porque construyó su propio calentador solar de agua. Ama profundamente la ciencia.   

Alexia Ulibarri

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Imagen: Mulier.

Esta importante diseñadora mexicana ha consolidado una popular marca de ropa. Además, es la creadora de los chalecos luminiscentes que, diseñados para los rescates después del sismo del 19 de septiembre. Alexia también se dedicó a recaudar fondos para los rescatistas.

Natalia Lafourcade

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Además de ser una importante embajadora de la cultura mexicana, Natalia trabaja con la fundación TECHO, que construye viviendas para personas de bajos recursos.

María Guadalupe ”Lupita” González

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Imagen: El País.

Esta increíble atleta ganó la medalla de oro en la prueba de 20 kilómetros de caminata en la Copa del Mundo en Taicang, China. Y este no ha sido el primer oro de su carrera.

Carmen Aristegui

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Imagen: Economicon.

La periodista que desde 2017 dirige el sitio independiente Aristegui Noticias es un referente vital para los medios y el ejercicio informativo en México.

Charlyn Corral

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Imagen: Noticiasnet.mx

Esta futbolista mexicana juega delantera en el equipo Levante Unión Deportiva, de la Primera División Femenina española. Además es una goleadora para la Selección Mexicana Femenil.

Daniela Michel

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Imagen: FICM.

Ella es la fundadora y directora del Festival de Cine Internacional de Morelia. Además e suna prominente crítica de cine y ha sido jurado en festivales internacionales como Sundance.

Dorothy Ruiz

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Amante de las estrellas, esta mujer originaria de San Luis Potosí, representa la presencia femenina y latinoamericana como científica de la NASA.

Ángeles Camacho Rosales

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Imagen: Prensa CONACYT.

Esta investigadora ganó el premio Women In Science, en Londres. La mexicana diseñó un programa para eliminar la brecha de género en la ciencia que incentiva el interés de las niñas y jóvenes inglesas por esta área del conocimiento.

Amparo Dávila

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La brillante escritora publicó por primera vez en 1950, pero sigue siendo un referente para la literatura mexicana contemporánea.

Toni François

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Esta fotógrafa hace crónica visual de la música en vivo de la Ciudad de México. Su trabajo es fantástico y se ha expuesto en importantes eventos de fotografía.

Ana Ramírez

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Es artista visual, animadora y fue parte del equipo de animación de Coco, que ganó el Oscar a mejor película animada en 2018 y que además, conquistó el corazón de miles de amantes del cine, haciendo una preciosa representación de México.

Otila Gómez Morales

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Es partera tradicional, originaria de Chiapas y es la presidenta de la Asociación Mexicana de Partería. Además es una activista de los derechos de las mujeres, derechos de la infancia, la salud sexual y reproductiva y defensora de la perspectiva de género en las prácticas médicas.

Feminismo comunitario en Oaxaca: El cuerpo como metáfora del territorio

La mujeres indígenas de Oaxaca tienen algunas lecciones de feminismo que compartirnos

Un susurro se transporta en el viento, pasando por el Istmo de Tehuantepec y llegando hasta la Sierra Norte de Oaxaca. Es el susurro colectivo de cientos de mujeres indígenas que se han organizado en torno al territorio y a las raíces que en él subyacen.

Son mujeres, no obstante, que consideran que la categoría de territorio entraña más que selvas, mares, campos y montañas; para ellas entraña también el cuerpo; su cuerpo. Desde los pies, pasando por las piernas, la vulva, el ombligo (centro de ese territorio), los senos y la cabeza; todo eso es su tierra.  

De esta amplia categoría de territorio ha devenido el feminismo comunitario, una práctica que se ha extendido por todo el estado de Oaxaca como un susurro, pero que se ha transformado en miles de voces exigiendo mejores condiciones de vida para los pueblos originarios y un alto a la violencia de género, tanto al interior como al exterior de sus comunidades. En esta simbiosis de cuerpos y territorios, de territorios y cuerpos, las mujeres han recuperado sus raíces y su dignidad, defendiendo todo lo que es sagrado en el mundo para ellas.

“El lenguaje neoliberal ha construido las cárceles para nuestros cuerpos que son las construcciones sociales-culturales y políticas que se hacen sobre los cuerpos”, dice Julieta Paredes, poeta, escritora y feminista comunitaria de Bolivia. Por ello, tanto la tierra como el cuerpo son en esta concepción espacios que se siembran, se cultivan, que se aman y se defienden. Las mujeres indígenas entienden que el cuerpo de una mujer es el primer y último territorio, el más inmediato, y que es suyo porque el cuerpo, como la tierra, es de quien lo trabaja.

Estas mujeres han hecho lo que otros feminismos no han podido: llevar a la práctica cotidiana el empoderamiento de la mujer, el cual va más allá de instancias jurídicas para posicionarse como un empoderamiento multidimensional en el cual se vuelven, antes que nada, regentes de su propio cuerpo. Así, y con la dignidad a tope, estas mujeres oaxqueñas han hecho sus propias alianzas productivas en sus localidades, haciéndose autosuficientes y combatiendo la carestía generalizada a la que están sometidos los pueblos indígenas de nuestro país. Incentivan así el apoyo mutuo en sus comunidades, mientras denuncian la violencia de género e intentan reconstruir y defender su identidad como mujeres y como indígenas.

Ponentes en el foro “Mujeres en el poder, comunidad y comunalidad” que se llevó a cabo en la Feria Internacional del Libro Feminista realizado en mayo de 2017, en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca

Una lógica diferente

Los indígenas, tanto en México como en otros países del continente, reivindican una lógica muy suya. Sin la necesidad de conocer las diatribas de la historia de la filosofía (predominantemente europea), las comunidades no dejan de darnos lecciones de lo que es aquello que los griegos llamaron praxis: la práctica más allá de la contemplación, la unión entre teoría y práctica. Porque mientras nosotros interiorizamos las formas de la competencia, ellos practican el apoyo mutuo; mientras que nosotros pensamos dicotómicamente, ellos piensan en todo un cosmos de posibilidades que rigen y transforman nuestro estar en este mundo.

Eso es lo que ha dado fuerza al feminismo comunitario el cual, con esas poderosas raíces de lógica indígena, ha podido hacer florecer la lucha de las mujeres al interior de los pueblos y comunidades originarias, demostrando que “feminismo” no es sinónimo de “europeo”, al igual que la praxis no fue un invento griego, sino una relación social que ellos, como indígenas, mantienen hasta el día de hoy sin tener que llamarle praxis. Ello no quiere decir que sean reticentes a aceptar otras visiones del mundo exteriores a su cosmogonía, pero saben que es fundamental, antes que nada, el rescate de sus raíces. Eso es lo que han hecho las mujeres que han encontrado en el feminismo un lenguaje que parecía ajeno, pero que con el tiempo se ha descubierto como uno que puede ser traducido al mixteco, al zapoteco, al mixe o al chinanteco por igual.

“Para entender la despatriarcalización lo primero que hay que entender es la descolonización del tiempo, que nuestros pueblos y nuestras comunidades nos estamos conceptualizando como un cuerpo y desde allí es que vamos hablando”, dice Julieta Paredes.

Las mujeres de Oaxaca y de otras comunidades, como la de Cherán, en Michoacán, nos dan así la más importante lección de feminismo (entre muchas otras): que el feminismo es un lenguaje no monopolizable y que debe ser, ante todo, hablado de forma cotidiana para aprenderlo, entenderlo e ir haciéndolo parte de la vida de todas y todos. 

*Imágenes: 1)Pinterest, 2)NSS Oaxaca

Sandra Vanina Celis
Autor: Sandra Vanina Celis
Hija de tiempos posmodernos, pero aún así terca en la necesidad de construir el socialismo. Colaboradora del proyecto político Colectivo Ratio.