La antigua leyenda de cómo nació la vainilla

Los antiguos habitantes de Papantla, Veracruz, honraron a la vainilla desde su mitología.

Pocos lo saben: la vainilla, sutil aromatizante, delicado saborizante, delicatessen mundial, es de origen mesoamericano. La más famosa de México es la vainilla de Papantla, que figura como uno de los 15 productos mexicanos que tienen denominación de origen en el mundo.

Precisamente en estas tierras, en Papantla, Veracruz, sus antiguos habitantes transmitieron una leyenda sobre el origen de la vainilla, tan importante en su cosmovisión por ser un elemento tan generoso de su entorno, modo de vida, cultura.

 

Te compartimos la leyenda del nacimiento de la vainilla en la versión  de la publicación Orgullo de México:

 

Según los antiguos habitantes de Papantla, Teniztli, tercer señor de El Tajín, tuvo con una de sus mujeres una hija de excepcional hermosura: la princesa Tzacopontziza. Una niña tan bella que el padre, al mismo tiempo que se enorgullecía de ella, vivía preocupado. ¿Qué hombre, pensaba, será digno de tener semejante tesoro? Ninguno, concluyó. No hay hombre en esta tierra que tenga los atributos que se necesitarían para disfrutar de semejante belleza. Dicho lo cual, ordenó Teniztli que su hija fuera llevada a una de las montañas cercanas, donde se levantaba el templo dedicado a la diosa Tonacayohua, y se quedara en el grupo de doncellas consagradas a su culto. Tzacopontziza se encaminó al templo de la diosa madre, protectora de la siembra y la cosecha. Durante algún tiempo aceptó su destino, quizá con alegría y devoción, quizá sólo con resignación. Hasta que un día, de la nada, apareció en las cercanías del templo un joven. Era Xcatan-oxga, quien en uno de sus paseos había visto de lejos a Tzacopontziza y, como era previsible, había quedadoprendado de ella.

Xcatan-oxga se acercó a la hija de Teniztli, habló con ella y, sin más, se la llevó consigo. Aunque no tenían la menor idea de adónde se dirigirían, lo primero era alejarse del templo, ¡y pronto! Sin embargo, sólo habían andado unos pocos pasos cuando un monstruo les cerró el paso. No había modo de escapar. Intentaron seguir un nuevo camino, pero entonces toparon con los sacerdotes de Tonacayohua. Sacrilegio, dijeron. Sin pedir explicaciones tomaron a la pareja, les cortaron las cabezas, extrajeron sus corazones y luego los lanzaron, con todo lo demás, al fondo de un barranco.

En el barranco, la vegetación comenzó a mostrar cambios inexplicables. Primero, todas las plantas y las hierbas se secaron. Después, comenzó a crecer un arbusto, uno solo, y pronto se llenó de hojas. A su lado creció una orquídea y, a los pocos días, se enredó en torno al arbusto, abrazándolo delicadamente. Cuando ambos alcanzaron su tamaño definitivo, las flores amarillas se transformaron en vainas oscuras, que despedían un aroma exquisito, incapaz de ser definido a cabalidad. Los sacerdotes dijeron que los corazones de Xcatan-oxga y de Tzacopontziza eran los responsables del prodigio y declararon que, por eso mismo, la planta era sagrada. La llamaron xanath o flor recóndita. Es la vainilla.

 

*Imagen: aprendeespanol.net/la-vainilla

15 productos mexicanos que tienen Denominación de Origen

Los más conocidos son el mezcal y el tequila pero te sorprenderá conocer otros productos de Denominación de Origen de México.

Con las políticas del comercio internacional, surgieron necesidades para diferenciar los productos hechos a base de tradiciones particulares, o bien, que cuentan con cualidades especiales en comparación con el resto del mundo.

De esta necesidad nació la Denominación de Origen, que hoy en México es otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, creado desde 1993. La más antigua de estas denominaciones le fue otorgada en este país al tequila, la más conocida de las bebidas nacionales, en 1974. Según la Secretaría de Economía:

Las denominaciones de origen son el mecanismo ideal para resguardar la creatividad que implica la elaboración de productos a partir de métodos tradicionales, vinculados a las costumbres de zonas geográficas delimitadas y que se caracterizan por contener una importante carga histórica y cultural.

 

Hasta hoy existen 15 productos mexicanos con Denominación de Origen en México y son los siguientes:

 

 

Alimentos

Arroz del estado de Morelos: las condiciones climáticas del estado le han conferido una calidad casi incomparable.

El cacao Grijalva:  su grano sigue un proceso de fermentado que ancestralmente se ha utilizado en la región Grijalva de Tabasco.

Café de Grijalva, Veracruz: de un cuerpo y aroma muy fino, reconocido en todo el mudo.

Café de Chiapas: se trata de un café que se cosecha una sola vez al año, una tradición que inició en el estado desde 1846. En doce regiones del estado se cultiva este café. Se ubica entre el cuarto y quinto productor mundial.

Chile habanero de la Península de Yucatán: se trata de uno de los chiles más picosos del mundo. El calor y humedad de la zona le provee de un sabor único y delicioso.

Mango Ataúlfo, del Soconusco, Chiapas: nacido en Tapachula a mediados del siglo pasado. De un color amarillo intenso, casi 70% de su volumen es pulpa, y su sabor es reconocido en todo el mundo.

Vainilla de Papantla: Se dice que es la mejor vainilla del mundo. De un trabajo manual impactante; los trabajadores las polinizan a mano, “toman una por una con cuidado y conecta los órganos femeninos y masculinos después de rasgar la protección que cubre a los segundos”.

 

Bebidas

Bacanora: bebida producida en el estad de Sonora, extraída de un tipo de maguey muy peculiar: el Agave angustifolia haw. Tarda de 10 a 12 años en producirse. Hay bacanora blanco, reposado y añejo.

Charanda: se trata de un aguardiente hecho a base de caña de azúcar y con un tipo de agua que se considera especial, limpísima. Es de Uruapan, Michoacán.

Mezcal: de Oaxaca, Guerrero, Zacatecas, San Luis Potosí, Michoacán y Tamaulipas en sus diversos modos de producción.

Sotol: se trata de un destilado de la planta de sotol, que crece en las zonas áridas del norte de México.

Tequila: fue el primer producto de México con denominación de origen reconocida, en 1974, es la bebida mexicana más conocida en el mundo, se obtiene luego de extraer, fermentar y destilar los jugos extraídos a un maguey.

 

Artesanías

Talavera: la hermosa cerámica pintada de un blanco lechoso, con intrincados y elegantes patrones donde resalta el azul. De Puebla y Tlaxcala.

Olinalá:  madera trabajada de linaloe (copal) pintada con meticulosos patrones con flores. Lo más tradicional son las hermosas caijitas, aunque también puede trabajarse hasta una recámara. La madera es picada cuidadosamente con espinas de maguey para luego rellenarla con impresionantes pigmentos naturales.

Ámbar de Chiapas: desde el 2003, para el ambar extraído de todo Chiapas.

 

Conoce más de estos productos en este link.

 

*Fuente: Secretaría de Economía.

*Imagen: diariopresente.com.mx

 

Conoce la increíble leyenda huichola del venado azul

Para entender la cosmovisión wixárika es fundamental conocer el valor sagrado entre el venado y el peyote.

La relación del pueblo wixárika (huichol) con el venado es muy profunda y antigua. Para ellos el venado es fuente de prosperidad (muy asociado con el peyote) todo ello se comprende al conocer su leyenda sobre el venado azul. De esta mitología emerge su adoración por el peyote y su agradecimiento a este generoso ciervo, cuyo espíritu salvó a este pueblo a través de esta planta sagrada.

Los ancianos nos contaban que hace mucho, mucho tiempo, en la Sierra Huichol los abuelos se reunieron para discutir sobre su situación. La gente se encontraba enferma, no había ni agua ni comida, no llovía y la tierra estaba seca. Ellos decidieron entonces, enviar a cuatro jóvenes de cacería, con la tarea de encontrar alimentos y llevarlos a la comunidad para compartirlos, no importando lo poco o mucho que obtuvieran cazando. Cada uno de los jóvenes representaría un elemento: fuego, agua, aire y tierra.

La mañana siguiente, los jóvenes comenzaron la jornada, cada uno cargando su arco y flechas. Caminaron durante días hasta que, una tarde, saltó detrás de unos arbustos, un venado grande y gordo. Los jóvenes se encontraban exhaustos y hambrientos pero, cuando vieron al venado, se olvidaron de todo y comenzaron a correr tras de él, sin perderlo de vista. El venado miró a los jóvenes y sintió compasión por ellos. Los dejó descansar una noche y, el siguiente día los incitó para que continuaran la persecución.

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Pasaron muchas semanas antes de llegar a Wirikuta (en el desierto de San Luis, camino sagrado de los Huicholes). Cuando los, jóvenes se encontraban en el camino de la colina, cerca del cerro de las Narices, vieron al venado saltar en dirección al lugar donde habita el espíritu de la tierra. Juraban que habían visto al venado correr en esa dirección, y trataron de encontrarlo sin éxito. De repente uno de los jóvenes disparó una flecha que cayó dentro de la figura de un venado, formada por las plantas de peyote que había en la tierra que, con el sol, brillaban como lo hacen las esmeraldas, mirando hacia una sola dirección.

Los jóvenes se encontraban confundidos por lo que había pasado, pero decidieron cortar las plantas formado la figura del Marratutuyari (venado) para llevarlas al pueblo. Después de caminar durante varios días, llegaron a la montaña Huichola, donde todos les estaban esperando. Dirigiéndose inmediatamente a los ancianos, les contaron su experiencia. Los ancianos comenzaron a repartir el peyote entre la población y, después de un tiempo, y no sintieron más hambre o sed.

Desde entonces, los huicholes adoran al peyote que, al mismo tiempo es venado y maíz, su espíritu guía. Así que, cada año desde entonces, continuan peregrinando, manteniendo la ruta viva desde la sierra Huichola hasta Wirikuta, para pedirle a Dios lluvia, comida y salud para su gente.

 

*Fuente: yoamocheran.wordpress.com

El emperador de todos los pájaros (Una leyenda del Occidente de México)

El cenzontle, por su asombrosa capacidad sonora, se ha impreso en el arte mexicano y en su cultura, incluso desde leyendas y mitos.

 

Quédate callado y solo:
casi todo sobra y huelga…
y lo que cantas dormido
es tu canción verdadera.

Alfonso Reyes -Quédate Callado.

 

Dedicado a mis alumnitos y a mis compañeros profesores de la Colonia Jalisco. Con muchísimo cariño y agradecimiento.

A la orilla de la Barranca de Huentitán, en la arbolada del patio que embellecía la escuela primaria Agustín Yáñez, las aves se arremolinaban todas las mañanas sobre las ramas, acompañando con sus cantos y trinos la entrada de los estudiantes entre las 7:45 y las 8:00 AM.

Estaban las calandrias: raras en sus visitas, engreídas, escandalosas y mitoteras, pero elegantes de plumaje. Bastante glotonas ante la gran variedad de frutos que abundaban en el jardín: capulines, granadas, huamúchiles, limones, naranjos, etc. Estaban los tordos: feos pero alegres, las conguitas con sus ojitos hermosos y diminutos, las primaveras con su canto hipnótico y bello, las palomas de alas pintas, provenientes de lo más profundo de la barranca. Había zanates y ticuces, llamados así desde antes de los españoles por su intenso color negro en el plumaje y su sinuoso canto. Estaban el cardenal y los gorriones, muy apreciados por su trinar, los agraristas, un poco menos agraciados que los anteriores pero simpáticos al fin y al cabo.

Por último se encontraba el cenzontle, llegado desde lo más recóndito de la barranca y de sus cañones. Conocido como el mil voces, quien era el emperador de todas las aves y ocasionalmente concedía el honor de visitar el jardín de la escuela. Amado y protegido por reyes indígenas desde épocas inmemoriales, adorado y codiciado. Deleitando a los niños, profesores, padres de familia y al resto de las aves con su concierto multisonoro que no era tan frecuente.

Varios años atrás, los pájaros hicieron un pacto con los niños de la escuela para que estos no volvieran a arrojarles piedras ni a trepar sus árboles para coger sus nidos ni sus polluelos. A cambio, los plumíferos tendrían a los árboles completamente libres de insectos dañinos y plagas que pudieran ponerlos en peligro.

Así vivieron varias décadas en armonía: las aves dedicadas a su canto y a alimentarse de los frutos e insectos que se daban en los árboles, y los alumnos a estudiar sin molestarles.Hasta que comenzó a aparecerse Juanito por los pasillos y los rincones de la primaria. A veces lo veían los niños en los bebederos, otras rondaba los baños de niñas al inicio de la jornada. Sus apariciones eran cada vez más frecuentes, vestidito con su uniforme azul y la camisa blanca, con cara de “yo no fui”, al igual que cualquier alumno.

Todo entró en severo caos cuando la señora que hacía el aseo por poco se infarta al encontrarlo de repente a la salida de la dirección. Y lanzó un chillido histérico que hizo salir a todos de sus salones. Juanito parecía gustar de sorprender y hacer entrar en pánico a niños y adultos.

Los pájaros notaron que los estudiantes y los maestros estaban cada vez más alterados y asustados, que cada día ponían menos atención a sus cantos y algarabías. Mucho menos a sus clases y tareas. Las maestras se encontraban nerviosas, susceptibles e irritables. Los emplumados dejaron de concurrir el jardín y partieron hacia otros sitios de la barranca en busca de comida y refugio.

Un buen día, un par de calandrias chismosas osaron posarse sobre una de las palmas que había en el jardín, nada más por satisfacer su morbo. Comentaban y cuchicheaban lo que había sucedido con aquella arbolada y con aquel jardín que otrora habían sido tan alegres y tan plenos de aves de diversos tipos.

En eso vino el cenzontle, quien las escuchó al vuelo y las calló con su poderoso y bellísimo canto de mil pájaros a la vez. El concierto que dio el emperador de la barranca fue de tal potencia y hermosura en aquella ocasión, que los niños dejaron de estar atemorizados y las maestras se relajaron. Un centenar de seres emplumados retornaron, atraídos por su monarca, eligiendo el jardín como su sitio predilecto. Y de Juanito no volvió a verse ni a comentarse nada jamás.

El cenzontle terminó su concierto ante el buen ánimo general de personas, aves y árboles. Se aclaró el buche y antes de retornar a los confines de la montaña, de donde había emergido, atinó a decirles a todos, pero sobre todo dirigiéndose a aquel par de calandrias entrometidas y alborotadoras:

-¡Alguna vez viví como niño… y estudié en esta escuela! ¡Pero ya me fui para siempre!

 

*Imagen: Ilustración de Ana Paula de la Torre Díaz

Adán de Abajo
Autor: Adán de Abajo
Escritor y músico, psicoterapeuta. Asiduo lector omnívoro y colaborador de Pijama Surf.