Nuevos retratos de muxes que celebran la diversidad sexual

El mundo de los muxes ha generado expectación y asombro en todo el mundo, y por ello se documenta constantemente, como una manera de celebrar la diversidad sexual.

Hace más de 500 años, antes de que los europeos llegaran a tierras americanas, las preferencias sexuales se trataron en Mesoamérica de manera mucho más natural que en Occidente. Es decir, simplemente se aceptaba que había otros géneros más allá del dictado por el cuerpo físico; había quien se sentía mujer siendo físicamente hombre, o viceversa, o, simplemente, se sabía que algunos sentían atracción por el mismo sexo.

La palabra nahua, xochihua significa literalmente “el que porta la flor”, y según la versión de Fray Bernardino de Sahagún “El xochihua se vestía como mujer, hablaba como mujer, corrompía, confundía y engañaba a las personas y poseía la flor”. Es decir, era un especie de travesti en el mundo mexica.

Luego de la colonización, en el siglo XVI nacieron en el Istmo de Tehuantepec, específicamente en Juchitán, Oaxaca, las muxes, zapotecas que son los dos géneros sin que ello cause escándalo alguno. Y, de hecho, tienen un rol social importante, ya que hacen labores asignadas para las mujeres, y suelen quedarse en el hogar a cuidar de los padres cuando son ancianos.

La diversidad sexual, así, se ha practicado en México desde tiempos prehispánicos, un reconocimiento que se dio de manera orgánica a una pluralidad que ha existido desde siempre.

El mundo de las muxes, desde luego, ha generado expectación y asombro en todo el mundo, y por ello se documenta constantemente, como una manera de inducir al mundo, por medio de una cultura milenaria, a la inclusión de la diversidad sexual a la que tanto miedo hemos tenido, como a todo lo que sale de la “norma” social.

Las siguientes son fotografías de Nuria López, publicadas en el País:

muxes oaxaca

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Comunidad de Oaxaca nombra todas sus calles y edificios públicos en idioma Ixcateco

"Paisaje Linguistico" reivindica el valor del Ixcateco. Hace 5 años quedaban 21 hablantes de la lengua y se pretende salvarla.

De las 68 lenguas que perviven en México, en Oaxaca son habladas 16 de ellas. La hermosa Oaxaca, matrona y de una intrincada orografía, guarda celosamente numerosos grupos étnicos en sus sierras, como a los mixes, el pueblo jamás conquistado.

Este estado es como una hermosa caja que para México ha significado el resguardo de culturas ancestrales. En la comunidad de Santa María Ixcatlán, desde antes de la colonización existía un señorío, su lengua, el ixcateco, es una de las más antiguas de Oaxaca.

Hoy esta está perdiéndose, en parte por la migración de los jóvenes que luego suelen abandonar sus raíces. Según datos del mismo INALI en 2010 quedaban solo 21 hablantes de ixtateco, lo anterior pues se cree que solo en la comunidad de Santa María Ixcatlán es hablada esta lengua, aunque no por todos sus miembros. Un nuevo proyecto busca reivindicar el valor de Ixcateco para sus pobladores a partir del “paisaje lingüístico” del sitio. Pocas veces caemos en cuenta del enorme valor cultural que conlleva la manera en que nos referimos del espacio público, por ello, al dar el nombre de las calles y edificios públicos en lengua ixcateca se está propagando su importancia desde lo más cotidiano, la calle.

El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) en mancuerna con el titular de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) han inaugurado recientemente este proyecto llamado “Paisaje Lingüístico”. Con este se busca la atención de los habitantes para que se familiaricen con esta lengua que podría perderse si las nuevas generaciones no encuentran valor en ella. Afortunadamente, este es un primer paso de conservación que abarca toda la infraestructura de la comunidad.

 

paisaje linguistico ixcateco oaxaca

paisaje linguistico oaxaca

*Imágenes: 2) rioaxaca.com; 3)oaxaca.mx; 4) puertolibre.com.mx

La primera transexual Muxhe Gunaa se gradúa de la Universidad Veracruzana

Desde una comunidad con una amplia tradición en la diversidad sexual, Amaranta Gómez ha sido una activista imprescindible.

A occidente le ha tomado milenios reconocer que existen distintos géneros sexuales además de los otorgados por los órganos genitales: hombre y mujer. En las culturas prehispánicas se conocía como naturales a estas diferencias  ¿Quién dice que al género lo dicta el cuerpo?

Uno de estos ejemplos son los muxes, mucho más presentes en la cultura zapoteca de Juchitán, Oaxaca. Ahí viven hasta tres mil personas que practican este tipo de tercer género que significa mujer. Existen dos tipos de muxes: Homosexual Hombre (Muxhe Nguiiu’) quien se viste de hombre y se casa con el fin de reproducirse y Muxhe Gunna, quien se viste de mujer.

Una de ellas, una Muxhe Gunna, ha sido la primer muxe transexual como tal, en graduarse de una Univerdad Veracruzana.

Amaranta Gómez Regalado gradua universidad veracruzana

Su caso es muy especial porque ella ha sido una férrea promotora de la cultura de aceptación de la biodiversidad desde las comunidades antiguas que ya lo aceptaban de algún modo. sin embargo, aún en un contexto como el suyo, el erotismo continúa siendo un tabú. Es muy interesante pues se pensaría que al tener una apertura a otros géneros el erotismo sería ampliamente adoptado. Por eso Amaranta Gómez Regalado enfocó su tesis  La comunidad muxhe del Istmo de Tehuantepec y su relación erótica- afectiva.

Desde el siglo XVI en México, principalmente en comunidades zapotecas, ha existido aquello que se le conoce como el tercer género, aquel ser extraordinariamente conformado por ambos sexos –o ambas identidades de género– que ha liberado a las personas de la dicotomía de género. Se trata de los muxes, un grupo cuyo singular estilo de vida encarna la magia humanista de la cultura en Juchitán, Oaxaca.

Gómez Regalado el año pasado obtuvo su credencial del Instituto Nacional Electoral (INE) con su nombre “Amaranta”, después de llamarse “Jorge”  (nombre de pila). También consiguió el  cambio en sus documentos oficiales comoel acta de nacimiento,  curp y pasaporte.

En mi tesis quise estudiar a los muxhes de mi Istmo de Tehuantepec, ser crítica en las respuestas y análisis, comprendí que la vida de un homosexual, esta sumado en un contexto cultural amplio, desde las festividades, la lengua, los bailes y la vestimenta, pero también la cosmovisión de la vida, todo eso retraté y plasmé en mi tesis, la cual consta de más de 300 cuartillas.

Amaranta Gómez Regalado durante más de 20 años ha sido activista en temas de prevención del VIH y la discriminación muxhe. En el 2003 cuando tenía 25 años fue postulada  por el partido “México Posible” a ocupar una curul en la cámara de Diputados a nivel federal. Una figura crucial en la lucha por la libertad sexual en el país. 

[pagina3.mx]

*Imágenes: 1) estudios-pacifico.com.ar, 2)pagina3.mx

Sobre los muxes de Oaxaca o la fascinante diversidad sexual en México

En México existe una amplia diversidad sexual que cruza las fronteras del tradicionalismo heternormativo, en donde la heterosexualidad, forjada por los pilares de la familia, deja de ser suficiente para ...

En México existe una amplia diversidad sexual que cruza las fronteras del tradicionalismo heternormativo, en donde la heterosexualidad, forjada por los pilares de la familia, deja de ser suficiente para las vivencias de placer y salud de cada individuo.

Ahora el mexicano comienza a reconocer la diversidad de su sexualidad al reconocer sus propias experiencias a través de su cuerpo y genero. De algún modo los embajadores de esta vivencia tan única son los miembros de la comunidad LGBTTTI –lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travestis e intersexuales–. Gracias a ellos, al menos en la ciudad de México, se ha comenzado a defender legalmente sus derecho a salud sexual plena y satisfactoria, libre de discriminación, abuso y violencia, así como a la libertad de decisión acerca de su reproductividad.

Si bien pareciera que este reconocimiento a la diversidad sexual en el país es un hecho reciente, en realidad registra antecedentes ancestrales. Por ejemplo, desde el siglo XVI en México, principalmente en comunidades zapotecas, ha existido aquello que se le conoce como el tercer género, aquel ser extraordinariamente conformado por ambos sexos –o ambas identidades de género– que ha liberado a las personas de la dicotomía de género. Se trata de los muxes, un grupo cuyo singular estilo de vida encarna la magia humanista de la cultura en Juchitán, Oaxaca.

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Muxe, que quiere decir “mujer”, es aquel hombre que se vive y se sabe mujer. No se trata de cualquier travesti, transgénero o transexual, sino de una deidad hermafrodita o de un sacerdote azteca que simboliza la buena suerte.

Podría decirse que la muxe es el único tercer género –y en ocasiones, tercer sexo– reconocido “oficialmente” por la sociedad masculina. La autodefinición de las muxes inclusive ha provocado que la sociedad se adapte a ellas y no a la inversa –como sucede con el resto de la población “trans”–. Por ello, la vivencia misma de las muxes ha tenido que trascender a lo que el Estado o las leyes entienden al respecto de la diversidad de géneros; ha implicado un replanteamiento no sólo acerca de la idealización de la experiencia de lo femenino, también acerca de la identidad cívica y religiosa de una cultura entera.

Gracias a ello más de 3 mil muxes de Juchitán viven su propio género más allá del cuerpo: han escapado de los límites dicótomos de género; han aprendido a ser libres y autónomas, monógamas y  poliandras, con o sin hijos; han descubierto una manera de amar a hombres y mujeres deconstruyendo al género y al sexo porque la orientación sexual ya no les alcanza para delimitar su capacidad de amar; han gozado el cuerpo de un hombre o de una mujer por el simple hecho de ser personas.

La intrigante dinámica de las muxes ha sido capaz de transformar una sociedad paternalista para que esta última se adapte a las necesidades de ellas. Las muxes, libres de la discriminación férrea que sufre la población trans, gozan del reconocimiento social sin pedirles a cambio su capacidad reproductiva. Ellas viven su propio género más allá del cuerpo que tengan. Simplemente gozan su existencia, como cualquier cosa en la vida.

Para conocer más acerca de esta cultura tan apasionante, te compartimos el cortometraje de Las Intrépidas buscadoras de peligro, del archivo de VICE. Se trata de una invitación a experimentar la vivencias de una muxe.

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Imágenes: 1 y 2 )Nicola Ókin Frioli, representaciondf.oaxaca.gob.mx