5 rituales prehispánicos que seguimos practicando los mexicanos hoy

Los rituales, para los antiguos mexicanos, significaban una conexión con la naturaleza y el universo –lo divino–. Para nosotros, los actuales mexicanos, ¿qué significa?

La práctica de los conocimientos universales, el ritual, es tan viejo y atemporal que probablemente haya nacido con el hombre mismo. Los primeros pobladores de nuestro territorio practicaban rituales sumamente simbólicos, y hoy muchos de ellos siguen vivos. 

Portadores de esta sabiduría son los indígenas, gracias a quienes han sobrevivido estos rituales, cuyo origen desconocemos pero que, sin embargo, forman parte incluso de la vida cotidiana en las ciudades, pues han formado un tejido en común con las prácticas que llegaron a través de la conquista.

Hoy en día, somos muchos los mexicanos que conocemos prácticas cotidianas que advierten similitudes con la medicina tradicional y los rituales prehispánicos. Quizás sea que estos rituales de curación actuales nos remiten a un origen orgánico y ancestral, acaso mágico, y que por eso los creamos tan benéficos; o quizás sólo los realicemos por su real e innegable eficacia científica en nuestro cuerpo. Cómo sea, es un hecho que éstos forman parte de nuestro ser mexicano, y siempre que los realizamos estamos retomando un poco de esa mexicanidad olvidada…

Bajada de dios

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Se trata de un baño ritual con agua bendita, hecho a los recién nacidos con la finalidad de purificarlos. Durante la conquista, los españoles le llamaron “bautizo”, una ceremonia cristiana que significa la admisión a dicha religión. En México su práctica es un sincretismo, aunque se cree que se realizaba ya en épocas prehispánicas con diversos significados. Bernardino de Sahagún describe ampliamente las ceremonias del baño ritual que los antiguos mexicanos realizaban después del nacimiento de un niño.

Actualmente lo practican diversas etnias en todo el país, tales como los huicholes, quienes impregnan de agua sagrada a los niños para que la naturaleza se impregne en ellos. La ceremonia fue instituida por Stuluwiákame, la diosa del nacimiento, madre del venado-peyote. 

Curar los hongos e ingerirlos

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La ceremonia realizada para purificar los hongos alucinógenos antes de comerlos. Durante la noche, el terapeuta reza frente al altar a oscuras y dispone los hongos, prendiendo luego dos velas, copal e incienso. Una vez terminado el ritual, los hongos están listos para ser ingeridos e inducir un viaje espiritual al individuo en cuestión. Esta práctica de curación física y espiritual sigue siendo muy recurrida, y a su búsqueda van miles de personas que viajan a estados como Oaxaca, San Luis Potosí y Michoacán por la curiosidad y el deseo de probar esta terapia.

Masajes y limpias

Los masajes eran practicados en el México prehispánico para aliviar afecciones como el llamado “aflojado de cintura”, que ocasionaba dolores de cadera, irregularidades menstruales, esterilidad, dolor en las costillas y demás males físicos. En lugares como Ocotepec, Morelos, es común la práctica del masaje para curar el empacho, sobre todo en niños. El masaje también está muy relacionado con el ajuste espiritual, como es el caos de las limpias, en las cuales se talla al enfermo con diversas plantas, huevos de gallina y otros objetos, una práctica que sigue siendo contemporánea y sobre todo atemporal, pues se trata de un ejercicio muy tradicional en México.

Caldear

Es un procedimiento terapéutico que en el México antiguo y la actualidad, consiste en aplicar remedios calientes sobre el cuerpo. Muchos mexicanos utilizan esta práctica, “caldeando” algunas plantas medicinales como el epazote o el tomate asado en el comal, así como sustancias grasas de animales como la gallina o el venado. Caldear sirve, desde entonces y hasta ahora, para calmar dolores, desinflamar músculos y bajar las calenturas.

Temazcales

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Este baño de vapor se emplea con fines curativos, preventivos, higiénicos y religiosos. Se realiza en una habitación pequeña, previamente calentada, donde se introducen a los pacientes (suele ser colectivo), junto con el (o los) guía(s) del temazcal.

Sahagún habló sobre la importancia de este baño en la época prehispánica, y señaló que para los nahuas la diosa del temazcal, Temazcaltoci, era también la patrona de los médicos, adivinos y hechiceros. Un gran número de grupos indígenas conservan actualmente la creencia de que la mujer debe tomar estos baños después del parto con la finalidad de purificarse. Se utiliza también para prevenir enfermedades y para mejorar la salud en general.

Actualmente el temazcal se realiza en prácticamente todos los estados de la República, e incluso en las ciudades se pueden encontrar muchos recintos donde vivir la experiencia de este baño azteca.

7 costumbres mexicanas, maravillosas a los ojos de cualquiera

Cada país exhibe preciosos detalles tradicionales que lo distingue. En México nuestras costumbres son la suma de tradiciones religiosas, místicas y una amplia cosmovisión.

Lo sagrado en México se despliega en múltiples dimensiones. Lo espiritual, lo religioso y lo divino permean los actos cotidianos de una forma muy especial. Además, se trenzan tradiciones diversas para articular el panorama amplísimo de nuestra cosmovisión.

Casi todas nuestras costumbres, especialmente las más arraigadas, responden al reconocimiento de un simbolismo que no se revela a primera vista. Y hasta los que no practican religión alguna, rinden culto a las preciosas costumbres mexicanas, sin cuestionarlas, porque su ejercicio es un bálsamo que reconforta la identidad personal, a través de la conexión con lo comunitario y su imaginario.

Desde la estrecha y simpática relación que los mexicanos tenemos con la muerte, hasta los extraños rituales para traer fortuna en el año nuevo, en México hay costumbres que sorprenden hasta a algunos mexicanos. Y, aunque muchas de ellas pueden encontrar su origen en una sola religión, nuestro diverso país no ha podido evitar reinterpretarlas y replantearlas con la visión de creencias prehispánicas o el espíritu de ideologías contemporáneas.

Estas son algunas de nuestras más maravillosas costumbres:

Alimentar a los muertos, porque siguen aquí

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La ofrenda a los muertos que se pone anualmente en las casas mexicanas, combina simbología mexicana con prehispánica. Cada uno de sus elementos responde a un significado especial. Los platos de comida son elementos protagónicos. Es una de nuestras más fuertes costumbres, la de alimentar a los muertos. Se cree que ellos reciben la esencia de esos alimentos y la materia, nos la comemos los vivos. Mientras que unos optan por colocar en la ofrenda los alimentos y dulces favoritos de sus muertos queridos, nunca falta el tradicional pan de muerto o los moles con pollo y arroz.

Para todo mal, remedios caseros

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Los mexicanos tenemos la mala fama de automedicarnos. Y la fama no viene sin justificación. Es posible que confiemos con mucha soltura en nuestro saber medicinal. Y esto tiene un trasfondo interesante y es que preferimos los remedios caseros a las visitas al médico. Los tés de hierbas y flores nos sirven para curar desde simples resfriados, hasta tremendas infecciones. Y no hay quien ponga en duda los calditos, los baños calientes, “las sobadas” de alcohol, las “purgas”, masajes y otros remedios caseros; estos nos han mantenido sanos por siglos. 

A los tamales berrinchudos, les toca patada

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Pocas costumbres tan curiosas, como el ritual que rodea la preparación de los tamales. Variedades de tamales hay tantas como de tacos. Es uno de los alimentos más importantes de nuestra gastronomía y en cada región del país se les hace justicia de forma especial. Y a pesar de ser tan comunes y cotidianamente encontrados, los tamales no son fáciles de preparar. La masa rellena y envuelta totomoxtle (hoja seca de maíz) se coloca en una vaporera, que se cierra y, en un acto de fé, se deja sin tocar por espacio de una hora y veinte minutos, aproximadamente.

No se pueden revisar los tamales en el transcurso, así que las cosas podrían salir mal y no te das cuenta hasta el final. La masa de los tamales se puede cortar y hacerse grumosa. Por eso, al meterlos a la olla el tamalero o tamalera les echa una bendición. A continuación, al tapar la vaporera, se le amarran un par de tiras de totomoxtle a las orejas (agarraderas), para que esta no escuche los chismes que se cuentan en la cocina. Se recomienda nunca cocinar tamales enojado, porque a los tamales los afecta y “hacen berrinche” y no terminan de cocerse. Cuando las cosas salen mal, el tamalero o tamalera tienen que darle una regañiza a los tamales. Algunos les gritan groserías, otros le dan patadas o golpes a la olla. Por eso algunas vaporeras están golpeadas o “pachacateadas”.

No pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino

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Las piñatas son una de nuestras costumbres más bonitas. Originalmente se rompen en las posadas y tienen forma de estrella con siete picos. Cada pico representa a un pecado capital y uno se venda, porque lucha con ciega fé. Cuando la rompes, obtienes la recompensa merecida. Ahora las piñatas son sinónimo de fiesta y las rompemos también en cumpleaños y otras celebraciones. Algunas representan a personajes queridos y otras, siguiendo con la tradición de romper lo negativo, representan a personajes despreciados.

La buena fortuna no es pura suerte

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A estos rituales algunos les llaman superstición, pero para muchos mexicanos el destino está en la palma de la mano. Se trata de cumplir con las costumbres, para asegurar que el año nuevo esté repleto de bondades. Algunas de estas prácticas tienen orígenes en otros países, pero más de un mexicano las sigue el pie de la letra.

Para asegurar la abundancia, se deben esparcir lentejas en la puerta de la casa. Llevar una moneda oculta en el zapato, durante la celebración del año nuevo, promete que no faltará el dinero. Otros, barren de la casa hacia la calle, ahuyentando las cosas negativas. Una variante es arrojar agua, que representa la tristeza.  

Lo único obligatorio, es disfrutar del agradecimiento

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El tequio solía ser el trabajo forzado que los españoles imponían a los indígenas como tributo, pero ahora así le llamamos en México a las faenas colectivas. El tequio ahora es la preciosa costumbre de apoyar a un miembro de la comunidad en labores físicas, como limpiar un terreno, recoger escombro de una construcción o elote en una milpa. Así, recupera su función prehispánica, cuando de se le llamaba “tequiutl” a esa labor colaborativa que tenía que ver con un acto que podría ser considerado de participación ciudadana y que definitivamente reforzaba lo comunitario. El tequio se cumple a condición de que, cuando uno lo necesite, todos los demás miembros de una comunidad apoyen en sus propias labores. Al finalizar, se sirve comida y bebidas para todos, tal vez tacos de guisado y refrescos, en agradecimiento a los que atienden al tequio.

Frases mexicanas que lo dicen todo

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Hay frases que no importa qué tan buen español hables, si no le has agarrado la onda a la comunicación mexicana, simplemente no te acaban de quedar de quedar claras o, de plano ni entiendes. Y es que a veces decimos cosas para resultar contundentes y sin dar más rodeos, terminar una conversación.

El clásico “Pos sí” (con sus variantes, “pues sí” y “pus sí”), deja en claro que uno queda de acuerdo, aunque no esté necesariamente conforme, ya sea con su interlocutor o con las circunstancias presentes.

Parecido es el “ni modo” o “ni pedo”, que resuelven obligándolo a uno a poner manos a la obra, frente a un contexto lejos de ideal.

Y claro, no olvidemos el “por ahí”, que, cuando se usa como respuesta al “¿dónde estabas?” o  al “¿dónde está tal o cual cosa?”, significa: no sé, o, en su debido caso “qué te importa”. Pásame el deste o la desta, expresa con mucha claridad que se necesita aquella cosa que evidentemente sirve para resolver un problema del momento. Si no sabes qué es “el deste o la desta”, pus ni modo.

*Imágenes: 1) Joshua Bousel; 2) David Leonardo Méndez/Flickr; 3) Siete Coyote/Flickr; 4) Joshua Bousel; 5) Tomás Roggero/Flickr; 6) Eneas de Troya/Flickr; 7) Carlos Suárez/Flickr; 8) El Chingonario

¿Por qué el 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, es uno de los más sagrados en México?

En la celebración de la Santa Cruz coinciden ingredientes que hace de este uno de los días más especiales en la identidad mexicana.

Dentro de todo calendario existen días particularmente sacros. Estos suelen indicar fechas que, trascendiendo los siglos, han auspiciado rituales. Y aquí tenemos dos sustentos para convencernos de que en verdad se trata de días “especiales”: por un lado, asumir que hubieron razones puntuales para asociar precisamente ese día con un ritual importante y, por otro, por el simple hecho de que durante siglos estas fechas se han nutrido ceremonialmente.

En el calendario mexicano, cuando pensamos en fechas sagradas, vienen a la mente el 12 de diciembre, día de “la patroncita”, cuando se celebra a la Virgen de Guadalupe; también el 28 de octubre, día en que se festeja al santo más popular del país, San Judas Tadeo. Y en esta línea también tendríamos que incluir, sin duda, el 3 de mayo, Día de la Santa Cruz.

Invitar a la lluvia

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La sacralidad de este día nos remite a tiempos prehispánicos y está relacionado con uno de los aspectos más importantes de la vida de México, el ciclo de siembra. Durante los primeros días de mayo, nuestros antepasados dedicaban rezos y rituales a Tláloc. El fin era conjurar la generosidad meteorológica de esta deidad de la lluvia, para que la temporada de siembra gozara de buenas aguas –factor decisivo en el éxito de la cosecha.  

Justo por estos días se inaugura el ciclo agrícola en el país. Si bien esto depende del clima de cada región –en algunas zonas se siembra desde abril y en otras hasta junio–, principios de mayo es un buen momento para fijar, en promedio, el inicio de la temporada de siembra. 

Hasta la fecha se siguen celebrando ceremonias para invocar las lluvias, solo que ahora se le pide el favor a Jesucristo. El caso de los tiemperos o graniceros, los “magos del clima”, es especialmente fascinante; ya sea en sus propios pueblos, ubicados alrededor de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, o en adoratorios ubicados ya en el interior de estos, por ejemplo cuevas, cascadas o diversos puntos sagrados.  

Antecedente católico

Como ocurrió con muchas otras festividades prehispánicas, con la llegada de los españoles y en su afán evangelizador, se buscó empatar estas fiestas con una contraparte católica para así redirigir la devoción original.

A finales del siglo tercero, la emperatriz Elena se abocó a hallar la cruz en la que Cristo murió. Como parte de sus pesquisas mandó demoler un templo dedicado a los viejos dioses paganos de los romanos, y bajo los escombros hallaron las tres cruces. Para descifrar cuál era la que había sostenido a Jesús, llevaron a un moribundo y lo hicieron tocar cada cruz; en cuanto tocó una de estas recuperó instantáneamente su energía vital. Por este hallazgo la mujer fue canonizada, y hasta la fecha se le venera como Santa Elena de la Cruz.

Posteriormente, y tras la muerte de su padre, el hijo de Elena, Constantino, sería proclamado emperador. Mientras este se dirigía a luchar con su contrincante Majencio, con quien se disputaba el dominio del Imperio Romano, y la decisión del credo que se habría de adoptar oficialmente, Constantino y su ejército recibieron una señal divina: se delineó el símbolo que arroparía su victoria ante un ejército mucho más poderoso, una cruz inscrita en el cielo. La causa de la cruz triunfaría y los cristianos no solo dejaron de ser perseguidos, sino que eventualmente se convertirían, aprovechando su nueva posición, en los perseguidores de los viejos cultos paganos.

En diferentes lugares de México se llevan a cabo ritos conmemorando la cruz santa que sostuvo a Jesucristo. Un ejemplo de estas fiestas es la acarreada –desde Santa Cruz Xochitepec, en Xochimilco, hasta el “cerro de las flores”–, de una monumental cruz de encino.

El Día del Albañil

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Los encargados de demoler el templo romano y desvelar la reliquia, la cruz, fueron precisamente trabajadores de la construcción. De ahí que este gremio se asociara desde entonces a este día –aunque al parecer esta relación, al menos en el caso de México, se enfatizó ya en el siglo XX. Así, el Día de la Santa Cruz terminaría también conmemorando a los practicantes de este milenario oficio.

Ese día se coloca una cruz en la obra –generalmente en el punto más alto y hecha con material de trabajo–, y se adorna con flores y una veladora. Después de trabajar medio día, el patrón los convida con una buena comida y se tiran cohetes. En ocasiones incluso se lleva una banda de música y se invita a familiares de los trabajadores para que celebren con ellos su día. El fin de este rito es, además de celebrar su oficio, pedir por que la obra sea conducida a buen final.

Y para dimensionar la relevancia de esta fecha en un plano popular, según datos del INEGI (2014) en México hay casi 2.5 millones de albañiles.

Fecha sacra

Como pudimos comprobar en líneas anteriores, esta fecha hace confluir una tradición ritual que se celebraba desde la época prehispánica, con una importante festividad de la religión católica –lo cual le aseguró una importante continuidad–. Por otro lado, la celebración inaugura un ciclo fundamental en la identidad cultural y ritual del país, así como su la subsistencia alimentaria y su desarrollo económico.

Pero la importancia y vigencia de este día no solo se deben a conjugarse en ambas tradiciones, y a vincularse a la temporada de siembra. Además, es el día en que uno de los gremios más importantes, en muchos sentidos, celebra su existencia. El de constructor, ha sido uno de los oficios más valorados y respetados a lo largo de la historia humana –y aunque a muchos sorprenda, también uno de los más místicos–.

Así que, desde cualquiera de las perspectivas posibles que lo abordes, el 3 de mayo es una fecha que, como mexicanos, haríamos bien en celebrar.   

¿Qué son las Hierbas de Tláloc y por qué su uso sigue siendo tan preciado?

En especial dos plantas forman parte de las “Hierbas de Tláloc”, que luego de 500 años de la conquista siguen honrando a este dios.

 

Y como el culto a Tláloc sobrevivía, así también sobrevivía el uso del iztauhyatl y el yauhtli entre el pueblo.

Bernardo Ortíz de Montellano

Como sabemos, para los antiguos mesoamericanos el maíz fue prácticamente el eje de su cultura. En torno a este generoso cereal domesticado (hoy el más consumido del mundo) surgió gran parte de la mitología, religión, arte. Por supuesto, quizá el dios más asociado al honrado maíz, fue el de la lluvia.

La lluvia como parte indispensable del ciclo agrícola, fue invocada y venerada, de manera fundamental, según algunos autores desde culturas tan antiguas como los olmecas (con su representación como el dios Jaguar), siendo quizá el precedente más antiguo de Tláloc. Por su parte, existe evidencia de que en Teotihuacán existió propiamente un culto a Tláloc. En Tenochtitlán, por su parte, los aztecas le dieron un lugar primordial en la cima del Templo Mayor, incluso al lado de Huitzilopochtli.

Ahora, como parte del culto a la lluvia, existieron dos plantas esenciales, que, luego de 500 años de la conquista, continúan empleándose en muchos casos en su correspondencia inicial con Tláloc y la lluvia.

En su artículo Las Hierbas de Tláloc, Bernardo Ortíz de Montellano, desglosa minuciosamente cómo es que las plantas vinculadas a este dios han permanecido en el uso del mexicano, ¿Cómo no sería así cuando el ciclo agrícola sigue siendo tan imprescindible?

¿Cuáles son las Hierbas de Tláloc?

Iztauhyatl (Artemisia ludoviciana)

Es tan popular en México que es conocida de numerosas maneras como artemisia mexicana, ajenjo, estafiate o istafiate. Para algunas etnias indígenas como la huichola, se le conoce como tumusali; para los zapotecas, guía laga –zaa y curcumin para los tarascos.

 

Yauhtli (Tagetes lucida):

Más conocida como pericónSanta María, o  yerbanís. Tiene propiedades antibióticas, nace luego de la temporada de lluvia y es, de hecho, símbolo de la culminación del ciclo agrícola aún hoy en muchas partes de México.

 

¿Por qué se les dice las Hierbas de Tláloc?

Antes de la llegada de los españoles, ambas hierbas, estaban enormemente asociadas a la lluvia. Fueron usadas como parte intrínseca en los rituales ofrecidos a Tláloc, también formaron parte de la medicina mesoamericana para tratar enfermedades relacionadas al frío; al agua.

 

Ejemplos

 

Ortíz de Montellano documentó eventos en que las Hierbas de Tláloc fueron empleadas, según documentación como los Códices, o el registro de algunos cronistas. Como ejemplos, los siguientes:

Atlcahualo (cesación de aguas), primera fiesta del año:

La fiesta de Chalchiuhtlicue, diosa del agua, se llevaba a cabo en este mes, y el sacerdote esparcía yauhtli a sus pies. 

Tecuilhuitontli (pequeña fiesta de los señores), séptima fiesta del año:

Esta fiesta se celebraba en honor de Huixtocihuatl, supuesta hermana mayor de los dioses de la lluvia (tlaloque). ” … De su bastón de carrizo colgaba papel salpicado de hule; tenía hule. En tres lugares tenía flores en forma de florero, y había en las copas de las flores, incienso [yiauhtltl .

 

Las Hierbas de Tláloc en la actualidad

Son empleadas sobre todo para curar distintas enfermedades. En el caso de yauhtli (pericón, flor de santa María), como infusión para curar el malestar estomacal; también tiene propiedades antibióticas. En el caso de la iztauhyatl (estafiate) en el tratamiento del dolor de estómago: retortijones, cólicos estomacales o intestinales, jibas, dolor e inflamación en la boca del estómago, etc.

Y aunque han pasado más de 500 años, y como Tláloc es esencial en el imaginario colectivo (aunque quizá no lo sepamos), aún hoy estas hierbas son usadas en rituales vinculados a la lluvia:

Otro ritual que utiliza el yauhtli puede ser explicado por la asociación de la hierba con l1áloc. El día de la Fiesta del Pericón se celebra en varias partes de México del 28-29 de septiembre.

El 28 de septiembre, día de San Miguel, los rancheros llevan cruces hechas de pericón [yauhtl,], que han sido bendecidas por el sacerdote, y las colocan en los cuatro lados de la milpa para protegerla contra los ventarrones que soplan con frecuencia en ese tiempo. Es una vieja creencia que si los vientos soplan fuerte y dañan el maíz es porque los danzantes que representan al Te~ pozteco en la fiesta del 8 de septiembre no han desempeñado t.ien su papel. .. Cruces semejantes se colocan en las casas, por~ que se cree que en esa noche los demonios andan sueltos, y que los aires malévolos soplan fuerte ..

 

*Imagen:zonacentronoticias.com

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )