Fandango fronterizo (son jarocho en la frontera para reconectar a la comunidad)

El son jarocho es social por naturaleza y por eso musicaliza un encuentro en la frontera entre E.U. y México.

El son jarocho se toca en conjunto. Se puede decir con gusto que esta música es comunitaria por naturaleza. El zapateo, los versos y las notas tocadas por las cuerdas, se conjugan en un delicioso diálogo que reúne a todos los participantes bajo el rico halo de la música. Una pieza de son siempre deviene en jolgorio. El son llama siempre a vincularse.

Así, no resulta tan extraño que jaraneros de ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos se quisieran juntar a tocar son. Pero no podían, por las mismas razones que las familias fronterizas se ven apenas algunas veces al año y sólo a través de los huecos de ese extraño conjunto de barrotes y rejas que es el muro.

Yo no podía comprender cómo era posible que no pudiéramos reunirnos alrededor de una tarima como en Veracruz, siendo que eso era lo que me había hecho acercarme al son y enamorarme de su particularidad, llena de esa magia y misticismo campesino que se podía transportar a mi mundo urbano.

Jorge F. Castillo, Jaranero de las Californias

Así empezó el Fandango fronterizo, una fiesta que se realiza cada año en el Parque de La amistad, en la frontera entre Tijuana y San Diego. Desde 2008, se reúnen en mayo jaraneros de todos lados a tocar son “hasta que el cuerpo aguante” o las autoridades que patrullan la frontera, les pidan que se retiren.

El son jarocho manifiesta lo comunitario

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El fandango tienen sus orígenes como tradicional fiesta en Veracruz (de donde viene el son jarocho). Músicos, versadores (cantantes que recitan las coplas, con un particular grito, típico en el género), bailarines y espectadores, se reúnen en torno a la tarima, donde se zapatea vigorosamente. El son es música que se disfruta en sociedad y la fiesta del fandango guarda protocolos que se siguen para mantener las danzas bastante organizadas, y que se valen del respeto que cada miembro de esta comunidad, ensamblada cada vez en lo espontáneo, le tiene a los otros.

El (primer) Fandango fronterizo fue todo un éxito y terminó a las 5 PM cuando los agentes de la patrulla fronteriza se acercaron a decirnos que solo una canción más y nunca se esperaron que la bamba duraría treinta minutos. En fin, fue genial verlos preguntar, cuánto duraba esa canción mientras los versos volaban de un lado a otro de la frontera sin parar.

Jorge F. Castillo

Fandango fronterizo para reencontrarse

El Fandango fronterizo, es, por supuesto, un evento muy peculiar. Hay una tarima de cada lado de la frontera y los que zapatean, a penas adivinan la figura del que está en frente. Y, aún así, con esta visión de fondo, el Fandango fronterizo no deja de ser una fiesta. Mucho más que eso: es un movimiento cultural, para, en palabras de sus organizadores “reclamar el espacio”. Los versos cantados alternan, entre los de sones populares mexicanos y otros que hacen alusión a la situación migrante y este panorama histórico que nos pintan las fronteras.

Felizmente no sólo asisten mexicanos. El tejido crece, con la participación de amantes del son jarocho nativos de Estados Unidos. Además, el evento llama a sujetos que reconocen un fenómeno similar, en sus propios países.

La música se cuela deliciosamente entre las fronteras

La música se manifiesta poderosamente. Y es que el ejercicio de intercambiar bienes simbólicos es efectivo a la distancia, pues corrompe esa frontera que, extrañamente, es apenas milimétrica. Los meñiques de sujetos en ambos lados se entrelazan y ese tacto discreto reconforta, pero también intensifica la añoranza. La música te abraza deliciosamente; la música se cuela entre las fronteras.

Poéticos retratos de Yalitza Aparicio que nos recuerdan que todas las fronteras son una ilusión (GALERÍA)

La actriz de “Roma” protagonizó una preciosa serie de fotografías en el muro que divide a México y a Estados Unidos.

Las fronteras son porosas. Pero lo más extraño y maravilloso es que —todas las fronteras— se definen por su exterioridad. Lo que está al interior es una cosa, pero la frontera, eso que divide grupos sociales, religiones, territorios, cuerpos y demás, adquiere irremediablemente la forma que tiene su afuera. A ratos trata de liberarse, de expandirse o transmutar, pero cualquiera de esos procesos se convierte en una lucha con otras fronteras.

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Algunas fronteras lo reconocen, se saben permeables y entienden que solo la flexibilidad les permite expandirse. Otras no. Algunas fronteras quieren conquistar el mundo o quieren resguardar a toda costa lo que está en su interior. Así, se endurecen y terminan por olvidar que solo son fronteras.

“El muro convierte a las personas en enemigos sin ninguna razón. Las paredes no tienen sentido. Ya sea que exista o no una estructura física, me preocupa más el muro invisible que divide las clases sociales y los orígenes. Esa es una barrera que aceptamos todos los días, sin pensar.” Alfonso Cuarón para W Magazine

Es importante hacerlas evidentes, recordarles sus fugas. Pero no es necesario introducirnos a través de ellas con violencia, podemos hacerlo de forma sutil y delicada. Así lo hizo, sin duda, Yalitza Aparicio, la protagonista de “Roma”, mujer, indígena y mexicana que ha conmocionado Hollywood con su preciosa personalidad; mezcla perfecta entre candor y sagacidad.

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La joven originaria del poblado de Tlaxiaco, Oaxaca, fue la primera mujer indígena en recibir así el reconocimiento que la industria cinematográfica estadounidense no puede dejar de otorgarle. La paradoja produce una extraña picazón. Como explicó Alfonso Cuarón a la revista “W”:

“Creamos una división todos los días con las personas que nos rodean, y Yalitza proviene de un lugar que es fácil poner de lado y olvidar. En México y en otros lugares, las personas que se parecen a Yalitza son inmediatamente clasificadas y consideradas indignas. Ser reconocido por la Academia tiene un gran impacto. Es otra pared. Y espero que ese muro haya empezado a caer. “

Con esto en mente, el director de cine buscó fotografiar a Yalitza en la frontera entre México y Estados Unidos, pues, aunque la actriz ha logrado globalizar su voz, sus opiniones y su belleza, múltiples cualidades de su identidad remiten (y orgullosamente) a las culturas despreciadas por el inmenso racismo occidental.

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La visión de Cuarón, ingeniosa y siempre simbólica, fue magníficamente materializada en las fotografías de Carlos Somonte. Ojalá te inspiren a realizar un análisis de tus propias fronteras y a reconocer la forma en que decides relacionarte con la exterioridad de la que proteges a tus entrañas.

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Para los niños no hay muros ni fronteras: artista francés explora la conciencia infantil en su contacto con el muro fronterizo

Esta obra conjuga la sensibilidad infantil con un potente mensaje social: los hijos de mexicanos que se encuentran en uno u otro lado de la frontera.

Un niño gigante mira con ojos curiosos el muro que cruza la frontera de San Diego, California. Es su primer año de vida, y su inocencia aún no le permite dimensionar lo que esas barras con las que juega significan.

Quien elaboró esta inmensa instalación fue JR, un artista francés cuyo discurso estético retoma a la ilegalidad, a las minorías excluidas y, también, a las mayorías excluidas —como es el caso de su documental Women are heroes (Las mujeres son héroes), donde la dignidad de las mujeres es el núcleo de la obra—.

Colaboración de Sketchfab y JR de una vista 3D hecha con imágenes captadas por drones.

Su lienzo perpetuo son las ciudades; espacios que modifica (legal o ilegalmente), convirtiéndolos en nichos de reflexión y protesta, como la que realizó en la frontera de Tecate, México y San Diego,California. Se trata de una instalación impresionante, por lo dicotómico que encarna la escena. Y no sólo porque retrata a un niño de proporciones inmensas, sino porque su inocencia contrasta con el lugar en donde se encuentra: la parte del muro fronterizo que divide San Diego y el pueblo mágico de Tecate, y que a simple vista posee un manto de pesadumbre.

Esta obra conjuga la sensibilidad infantil con un potente y subversivo mensaje social que llama la atención sobre una cuestión latente: los hijos de mexicanos que se encuentran en uno u otro lado de la frontera, y la inherente incertidumbre que pesa sobre ellos.

La idea le vino al artista en un sueño: “Algunas personas sueñan sobre mundos de fantasía. Yo sueño con muros”, explica en su web.

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Muros que impiden la reunión de las familias y que sellan inexorablemente los destinos de miles de mexicanos. Y muchos de ellos aún no lo saben, como los niños. Sobre esto gira esta intervención, que deja una reflexión profunda sobre el mundo que heredarán los niños como el retratado por JR (cuyo nombre, por cierto, es Kikito). Un mundo en el que hemos impuesto fronteras y que sólo un espíritu infantil puede ver con inocencia, como si en cualquier momento pudiese pasarse al otro lado, sin visas ni pasaportes.

Pero, ¿y después? ¿Qué mundo heredarán las generaciones futuras? Es la pregunta que deja abierta este artista francés, ante la visión contrastante de Kikito jugando en la frontera.

 

*Imágenes: 1) JR; 2) Instagram Mytag

 

¿Sabías que el son jarocho es terapéutico para los niños con autismo?

Sobre todo los acordes menores del son jarocho han comprobado ser positivos en el aprendizaje de los niños.

La verdad es que sabemos que la música es mágica desde toda la vida, nosotros que somos jaraneros sabemos el significado de ‘jarana’, que es alegría en palabra árabe, y al ser jaraneros somos alegradores. Más allá de ser una cura o algo así, la música siempre nos alegrará.

Camil Messeger, integrante de la agrupación Sonex.

 

El autismo sigue siendo, hasta cierto punto, un misterio. Se manifiesta en los primeros tres años de vida, por la dificultad de un niño para socializar, comunicarse o aprender cosas básicas como ir al baño. Sin embargo, no existe una diferencia visible en su código genético.

Para el padre de un niño autista es muy difícil su crianza, pues este difícilmente responde a estímulos externos. Afortunadamente existen herramientas como la música, que ostentan propiedades terapéuticas cuyo valor es cada vez más reconocido.  Y de hecho en el caso del autismo existe un género tradicional mexicano que ha demostrado resultados particularmente buenos con los niños: el son jarocho.

El son jarocho es oriundo de los estados de Oaxaca, Tabasco y Veracruz, nació hace unos 300 años; es una música muy alegre, un ritmo armónico, generalmente sesquiáltero, con síncopas y contratiempos, y su lírica tiene coplas cambiantes llamadas “verso”.

En el Centro Estatal para la Detección y Atención del Autismo (Cedaa) de Veracruz, desde hace tres años es impartido un taller para niños con autismo, haciendo uso del son jarocho. Rafael Figueroa, especialista en son jarocho por la Universidad Veracruzana, explica que es una música orgánica, predominantemente acústica, que funciona a partir de maderas y cuerdas; tiene mucha flexibilidad.

Sael Bernal, profesor del taller de jarocho, narra que en un principio la mayoría de los niños son intolerables a esta música, aunque con el tiempo van adaptándose. Y existe un caso de éxito en específico, el de Emir Yosimar Mendoza de 7 años. Gracias al taller, según narra su madre Victoria Cosme, ha aprendido a pronunciar su nombre, convivir con otros niños y soportar ruidos que anteriormente no toleraba como la guitarra, el violín y la jarana. “También soporta que le toquen sus bracitos, algo que antes era impensable”.

La terapia se da con músicos en vivo, lo que a su vez hace que los niños se familiaricen aún más con las tradiciones de su entorno.

*Imagen: Iustración del libro La Jarana de Mario.