Recicla hasta el agua con la que lavas platos con el increíble invento de estos jóvenes mexicanos

Aunque no lo creas: podrás cocinar con el agua con la que lavas ropa y te bañas gracias al ingenio de este equipo de emprendedores mexicanos.

Lo sabemos: el agua es un recurso que está escaseando. En la Ciudad de México, los habitantes de algunas de las delegaciones más pobladas experimentan con frecuencia el desabasto. Por otro lado, la conciencia sobre el uso eficiente del agua también escasea: según el Fondo Económico Mundial, una familia mexicana gasta en promedio 1,750 litros al día. Somos uno de los 10 países que más agua consume en el mundo.

Esto nos está causando muchos problemas. En algunas regiones se manifiestan sutilmente (con intermitencias en el flujo), en otras ya es un asunto muy grave (de sequías y falta de acceso al agua potable). El asunto es que no podemos seguir así. ¿Pero cómo lo solucionamos?

Esta es la pregunta que se hicieron hace 4 años un equipo de jóvenes emprendedores de la UNAM. Su respuesta fue ensamblar CICLO, una empresa mexicana dedicada a la investigación y difusión de temas ligadas a la conciencia sobre el consumo de agua y más importante a la venta de un filtro increíble, de uso doméstico e industrial que es capaz de transformar las aguas grises (las que desechas cuando lavas trastes, ropa y te bañas) en agua perfecta para el consumo humano.

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Su filtro puede ayudarnos a reciclar hasta el 80% del agua de consumo doméstico. El dispositivo funciona en tres fases: primero, retiene las partículas y desechos que están en el agua; después separa los contaminantes del líquido y finalmente retira los olores y sabores, transformando lo que normalmente dejas correr, en agua que puedes beber. Esto es: agua potable que cumple con los requerimientos de la norma no. 127, que la certifica como potable.

¿Suena increíble? Claro que sí, porque lo es, pero está pasando, porque este equipo multidisciplinario se ha asegurado de que su producto sea muy seguro y tenga todos los certificados de seguridad y calidad necesarios. Aunque, como ellos mismos declaran, la gente no confía en lo que están haciendo, porque francamente no pueden creer que de forma tan barata y eficiente se pueda limpiar a ese grado el agua y en solo segundos.

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Nos urge entenderlos, apoyarlos y adquirir el dispositivo fantástico, que, además de ser una alternativa increíble para cuidar al medio ambiente, también te ayuda a ahorrar dinero. De hecho, su filtro incluye un recolector de agua de lluvia, que purifica el líquido y después lo envía a tu contenedor principal, volviendo tu consumo sustentable y autosuficiente.

El proyecto de estos jóvenes mexicanos ya está haciendo la diferencia en estados como Puebla, Estado de México y Tlaxcala, donde, para algunas comunidades el acceso a la red de agua potable es muy complejo y esta solución podría resolver en gran medida el problema, sin dejar de preocuparse por el medio ambiente.

Además, los chicos de CICLO ya han implementado su dispositivo en el lago de Xochimilco, donde pretenden limpiar el agua para que sea resusable en las chinampas y, además, balanceando el PH del lago, ayudan a mantener saludable el hábitat de nuestro querido ajolote.

Lo que están haciendo es un auténtico proyecto ecológico y sustentable, que nos ayuda a todos a mantener una mejor economía, cuidar este recurso vital y sagrado y por qué no, financiar a los increíbles jóvenes mexicanos que ingeniosamente están resolviendo los problemas que todos compartimos.

Conoce más sobre su proyecto aquí.

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Este increíble proyecto cambiará tu visión sobre México para siempre

Tienes que conocer Albora, una plataforma que mapea los proyectos comunitarios e iniciativas sociales más esperanzadores del país...

El panorama sociocultural en México no pinta precisamente bien, sobre todo si nuestra ventana al mundo son los medios noticiosos. Además, la desconfianza va en aumento, se nota en el alza de los índices de percepción de corrupción e inseguridad. Así, aunque las cosas estén efectivamente complicadas, el imaginario colectivo no está colaborando y las alternativas y buenas noticias, se pierden en el mar de información negativa.

Aunque hay momentos donde demostramos ser increíblemente solidarios y se nos olvidan las distancias que nos hacen desconfiar, estos parecen aparecer solo frente a ciertas coyunturas (como los desastres naturales), pero cuando la efervescencia parece terminar, aunque las cosas nunca terminan de acomodarse, dejamos de movernos y tendemos a dejarnos llevar por el flujo cotidiano.

¿Qué nos falta? ¿Por qué nos cuesta tanto colaborar, organizarnos, reunirnos, ser constantemente críticos (y no solo en Twitter) y activarnos? En muchos sentidos, lo que necesitamos es estar inspirados, ver ejemplos de que las cosas sí salen bien o materializaciones de comunidades mexicanas que se han levantado para construir espacios que nos beneficien (aunque a veces sea discretamente) a todos.

También en Más de México: ¿Qué se necesita para construir la paz en México?

En estos tiempos, donde es crítico cambiar la visión sobre México para cada uno de los sujetos que queremos formar parte de este país, nace Albora, un proyecto que se plantea “recuperar la esperanza como fuerza social”. ¿Cómo planean hacerlo? Su objetivo es consolidarse como una plataforma digital donde cualquiera pueda conocer y celebrar iniciativas sociales locales dignas de reconocimiento. A través de estas historias multimedia Albora quiere “tender puentes entre colectivos organizaciones y ciudadanos involucrados en el cambio social o dispuestos a hacerlo” e invitar a los que aún no se conectan a sumarse.

¡Apoya hoy la campaña de Kickstarter para consolidar los esfuerzos de Albora!

Para entender mejor sus intenciones, nos comunicamos con Étienne von Bertrab, fundador y director de Albora, que además ha trabajado como profesor e investigador en México y Reino Unido en temas de desarrollo sustentable y ha es activista de temas ambientales. Te compartimos fragmentos de esta interesante entrevista:


+DMX: En el contexto sociocultural en el que se inscribe Albora ¿qué significa “esperanza”?

EvB: Partimos de la reflexión de que en el estado en que se encuentra México no sólo abunda (y entendiblemente) el pesimismo, [también] el optimismo, que muchas y muchos ofrecen, y que ninguna de estas posiciones o estados ayudan a salir, como sociedad, de lo que muchos consideramos el momento más oscuro de nuestra vida contemporánea.

Rebecca Solnit habla de que el pesimismo y el optimismo son dos caras de la misma moneda. Se parecen en que con ambas actitudes nos excusamos de actuar, ya sea porque ‘no hace sentido’ o porque ‘todo va a estar bien’.

Gustavo Esteva, fundador de la Unitierra en Oaxaca, ha sido fundamental para nosotros en entender la esperanza no como un estado de ánimo (y por supuesto no en un sentido religioso o que sugiera igual, ‘esperar’), sino como una convicción profunda, que es necesario cultivar y abrigar. Con ella no es que se tengan certezas, sino todo lo contrario. Se reconoce el peligro que nos acecha y sobre todo la incertidumbre, pero existe la convicción de que algo podemos hacer frente a la realidad, aunque no sepamos bien a bien cómo y cuándo surtirá nuestra acción, algún efecto.

Esteva habla de la esperanza como fuerza social, y apunta a que es eminentemente colectiva […]

+DMX: Albora pretende compartir ejemplos que inspiran, pero, en tu experiencia ¿cómo construir relaciones de este tipo en el día a día? ¿Cómo inspirarnos confianza (en todos los sentidos) los unos a los otros?

EvB: Mientras que instituciones como los partidos políticos, la justicia, los militares y policías, la iglesia, se han ganado a pulso nuestra desconfianza, lo lamentable es que desconfiamos también uno del otro. Somos de los países de América Latina donde la desconfianza es más amplia y más profunda.

Desde mi punto de vista y a partir de mi experiencia como activista en México […] llevamos también la desconfianza a la acción colectiva, a las organizaciones y a las redes de acción y solidaridad. Es demasiado común restar legitimidad al otro, por la razón que fuera – por quién es, por dónde o cómo vive, por estar relacionado con algún partido o gobierno, o haberlo hecho en el pasado, por haber recibido dinero público, y así. Por lo que sea. Eso hace que logremos muy poco, y que quienes se benefician del estado de cosas sigan intocados.

Vivimos una ciudadanía de baja intensidad, y profundizarla requerirá un montón de esfuerzos colectivos y comunitarios, y para ello será fundamental restablecer la confianza, reconocer el valor del otro y de lo que hace, aunque no estemos de acuerdo en todo.

[…] En Albora buscaremos construir confianza mediante un entramado de cosas: quiénes estamos detrás y muy particularmente los asesores temáticos, las iniciativas y esfuerzos que elegimos donde pese su impacto y capacidad de transformación, y la calidad del trabajo de documentación y de comunicación: plumas, fotos, video, audio.

La idea es que una parte creciente de la audiencia considere al menos la posibilidad de valorar lo que hacen las organizaciones y colectivos referidos, y se sume de alguna manera, ya sea como voluntario, prestando un servicio profesional, visitándolos, en lugar de ir a Acapulco o al extranjero una vez más, o donando dinero.

Los mexicanos, a pesar de nuestra amplia generosidad, que se manifiesta por ejemplo frente a cada desastre natural, contribuimos muy poco económicamente a las organizaciones de la sociedad civil.

+DMX: ¿Qué hacer para que este tipo de proyectos sociales no sean “emergencias” y se transformen en “estrategias”?

EvB: Esperemos que Albora esté para quedarse, pues siempre habrá iniciativas a las cuales apoyar ampliando su voz. México no saldrá de esta guerra y de las múltiples violencias (la criminal y la institucional, pero también aquella hacia el pobre, hacia las mujeres, hacia los jóvenes, hacia el territorio) fácilmente, y posiblemente nos tome generaciones.

Albora es un esfuerzo colectivo, una apuesta a aportar a algunos de los desafíos que tenemos como sociedad.

¿Quieres ayudar?

Hay muchas maneras de apoyar a esta fantástica iniciativa. La primera es compartiéndola con tus amigos, familia y conocidos. Hay que estar atentos a sus esfuerzos de Albora y también para el lanzamiento de su plataforma digital (que será a mediados de octubre). Además, puedes convertirte en colaborador: si eres fotógrafo, periodista o investigador puedes poner cámara, pluma y corazón para dar a conocer los proyectos que le están devolviendo la esperanza a esta tierra.

¡Y no te olvides de apoyar su campaña para fondear el proyecto!

Descubre más sobre Albora en su sitio web y Twitter.

La iniciativa de esta joven mexicana te recuerda que es posible ayudar al planeta

Un proyecto como este –con creatividad y mucha iniciativa– es lo que necesitamos para mejorar el mundo en el que vivimos.

Jhoga es una palabra en otomí cercana a los conceptos de felicidad y placer. Este fue el nombre que Sara Sacal eligió para su colección de zapatos hechos con PET en 2015. La joven emprendedora mexicana comenzó así una misión que se convertiría en Oni, una marca sustentable que está tratando de retribuirle al planeta Tierra por todo el daño que nuestros procesos de consumo le han hecho.

Todos los productos de su marca son amigables con el medio ambiente. Además de zapatos, en Oni se hacen bolsas y chamarras, y los diseños, como los de las artesanías tradicionales, son únicos. No sólo utilizan PET y otros materiales de reciclaje, algunas piezas de Oni están decoradas con bordados de comunidades de artesanos, muchos de pueblos indígenas. Estos diseños textiles son verdaderamente preciosos e implican invaluable trabajo y esfuerzo.

Es importante mencionar que todas las colaboraciones con artesanos, están mediadas por principios de comercio justo y que las ganancias que recibe la empresa, se destinan a diferentes causas y acciones medioambientales, como la reforestación y campañas para la protección de biodiversidad en peligro de extinción. De esta manera, el equilibrio en las prácticas sociales y la toma de responsabilidad sobre la forma en la que nos relacionamos con el medio ambiente, se convierte en una sola cadena de consumo. Por otro lado, las piezas de Oni no comprometen el estilo, demostrando que es posible mediar entre las necesidades personales y el bienestar ecológico.

La comunidad de Oaxaca que transformó su destino tras rescatar su bosque

En Capulálpam de Méndez, hace 25 años su comunidades decidieron aprovechar su bosque con un manejo forestal sustentable, y los resultados son bellísimos.

Los bosques son sitios fascinantes. Ya sea por que ofrecen experiencias sensoriales que se imprimen en la memoria de sus visitantes, por que son epítomes de vida y equilibrio, o incluso por que estimulan la imaginación, se trata de lugares que presumen una cierta devoción en el imaginario. Sin embargo, pocos consideramos que además de sus bondades poéticas o estéticas, los bosques tienen un papel fundamental en el desarrollo de una comunidad y que pueden ser aliados cruciales de la misma.

Enclavado en la Sierra Juárez (Norte) de Oaxaca, existe un poblado que hace 25 años decidió tomar el control de su bosque. Hoy Capulálpam de Méndez es un caso ejemplar en el manejo y conservación forestal. A continuación te compartimos su historia.

La recuperación de su bosque

Durante casi tres décadas el bosque, que por derecho ancestral y legal pertenecía a la comunidad, fue explotado por la empresa Fapatux. A cambio recibían un “derecho de monte”, que correspondía a una mínima porción del valor comercial de la madera extraída, y eran básicamente marginados de la operación y los grandes beneficios que se generaban.

A finales de los setentas, cuando la concesión fue renovada, Capulálpam, junto con otras 25 comunidades de la región, obligaron al gobierno a retirar la concesión. Fue entonces cuando comenzó una nueva era para esta comunidad, su desarrollo económico y su relación con el bosque.

El bosque, su mejor aliado

Una vez recuperado su bosque, la comunidad entabló con él una relación simbiótica basada en un simple binomio: cuidado y aprovechamiento. Hoy, Calpulálpam de Méndez es una comunidad que encontró en el bosque un motor económico, un eje de identidad colectiva y, en pocas palabras, a su mejor aliado.

¿Cómo lo logró?

– Se convirtieron en la primera comunidad mexicana en obtener la certificación internacional (FSC) por prácticas forestales sustentables.

– Los miembros de la comunidad se capacitaron para aprovechar comercialmente su bosque: adquirieron un aserradero, crearon un taller para fabricar muebles y se abocaron a generarle un mayor valor a la madera que extraen.

– Se establecieron lineamientos de cuidado para evitar la sobreexplotación del bosque y se dedicó una quinta parte del mismo exclusivamente a conservación.

– Los beneficios económicos del bosque, que incluyen la generación de empleos en la propia industria comunitaria, se han utilizado para beneficio de la comunidad: mejora de infraestructura y servicios públicos (hoy el 100% de los hogares cuenta con servicios básicos y se encuentran entre los municipios más desarrollados de Oaxaca).

– Aprovecharon el bosque como motor económico para generar otras actividades productivas, entre ellas una empresa de ecoturismo, una purificadora y embotelladora de agua y una pequeña fábrica de artesanías.

– Se incorporaron conceptos clave al universo de la comunidad, tales como capital social, desarrollo sustentable, desarrollo local, acción colectiva y gobernanza.

Actualmente en México existen alrededor de 2,400 comunidades manejando sus bosques, entre las cuales operan ya casi mil empresas comunitarias. Apoyados por diversas organizaciones, entre ellas el Consejo Civil mexicano de Sivicultura Sostenible, estas comunidades han implementado modelos muy exitosos, y gozan del reconocimiento internacional. Hoy son ellos los verdaderos guardianes de los bosques mexicanos, a quienes corresponde protegerlos y aprovecharlos de forma responsable y sostenible.

*Imagen: 1)visitmexico.com