Mario Santiago Papasquiaro: dos poemas brutales de un infrarrealista con jeta de santo

Un aullido vibrante penetró violentamente en la elegante producción cultural del México moderno: era la voz de Mario Santiago Papasquiaro.

Se asumía Mario Santiago Papasquiaro, aunque se llamaba José Alfredo Zendejas Pineda. Pero “José Alfredo solo hay uno” y en Santiago Papasquiaro había nacido José Revueltas. Por eso asumió el nombre, elegante por su longitud, distinguido por su sonoridad, pero rebelde, por ser otro que no era el que le habían asignado originalmente.

Nació y vivió en la Ciudad de los Palacios, pero lejos de su elegancia; más bien en sus inframundos, en sus poéticas y apestosas pulquerías, en sus cafés mal iluminados. Estudió apenas filosofía en la UNAM, pero desistió para convertirse en poeta de tiempo completo.

Tal vez tú lo conoces como Ulises Lima, el entrañable amigo de Arturo Belano en “Los detectives salvajes”, la épica novela de Roberto Bolaño (donde, incidentalmente desentraña la identidad nacional). Sí, detrás de Lima está Mario Santiago, hombre inventado a medias por los recuerdos de su viuda, amigos que lo querían y literatos mexicanos que lo detestaban.

Igual que a otros del grupo autodenominado como “infrarrealistas” (en la novela de Bolaño, los real-visceralistas) a Mario Santiago Papasquiaro lo hundieron en un tremendo olvido su soberbia creativa, su “rebeldía sin causa”, la falta de financiamiento por parte del gobierno y el desdén rotundo de quienes en el México moderno protagonizaron la elegante producción cultural.

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Pero a Mario Santiago le importaba poco la “falta de reconocimiento”, especialmente de parte de personajes que consideraba deleznables como Octavio Paz y Carlos Monsiváis. Así, junto a Bolaño y otros amigos nocturnos (delicadamente retratados en “Los detectives”), encontraron la forma de publicar y autopublicarse en revistas de corto tiraje, editadas por ellos mismos.

De su vida hay pistas regadas por todos lados, como gotas de pulque derramadas en una esquina polvorienta; pero francamente, es lo de menos, pues la hipótesis que ilumina la existencia de este texto es que Mario Santiago Papasquiaro, además de ser poeta, además de ser rebelde, encarna a un sujeto desfigurado —anarquista dice de sí mismo— y marginal, en el mejor de los sentidos, que necesitamos revivir.

Con jeta de santo…

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En la historia hay muchos de esos. No es casualidad que los infrarrealistas se identificaran tan profundamente con la generación Beat, tampoco que a Mario Santiago lo llamen el Allen Ginsberg mexicano. Tal vez en el sentido de su poesía, visceral, por supuesto, llena de huecos (y huevos), honesta, desdichada, iluminada, fértil y putrefacta. Inútil, en todo el sentido de la palabra; es decir, perfectamente inoperante, y, por lo tanto, activa, presente, auténtica.

Pero Ginsberg estaba cortado con otra tijera. Era más depresivo que rebelde, parsimonioso, en muchos sentidos, iluminado, también, pero fresco. Secretamente buscaba la calma, la plenitud que solo la felicidad, la pareja, los compromisos socio-civiles, pueden ofrecer. Mario Santiago era un Neal Cassady, pero radical.

Con jeta de santo, por supuesto y un bastón, terriblemente engañoso. La jeta, posiblemente devenir de madrugadas, drogas y alcohol. El bastón, porque tenía la costumbre de caminar largamente por el Distrito Federal y particularmente de cruzar la calle sin mirar a los lados, “jugándole al…”, haciendo suerte con la muerte. En 1980 se ganó el bastón. En 1998 se ganó el final perfecto.

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Se puede decir que en su poesía se vertía de la misma manera en la que cruzaba la calle. Así, algunos piensan que su obra es el resultado de la indisciplina, de la estupidez. Otros pensamos que se requiere de un temple de hierro para elegir ser inoperante, cruzar la calle sin mirar y escribir y publicar auténtica verborrea.

Los sujetos así, los que corrompen el mundo con su estar rizomático, son espectacularmente atractivos, los consagramos por sus actos vivos, mucho más que por su obra y sus memorias. Los anhelamos profundamente por ser sabios disfrazados de ladrones, místicos perfumados con basura, arrogantes y dorados criminales, pero generosos como bosques inmensos.

En una carta a Juan Pascoe, Roberto Bolaño escribió sobre nuestro héroe: “…he descubierto que TODO mi teatro lo he realizado para que Mario Santiago haga el papel principal, para que él haga mi papel, protagonice mis sueños, ¿bonito, no?»” Aunque Papasquiaro no leyó nunca el drama de Bolaño, murió un día después de que el chileno acabara de corregir su novela.

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Ojalá en nuestra generación se hagan manifiestos estos ladrones de sueños.

A continuación dos poemas brutales, cortesía de Mario Santiago Papasquiaro. Son largos, pero te los compartimos completos, porque vale la pena la lectura:

Canción Implacable

Me cago en Dios
& en todos sus muertos
Me cago en la hostia
& en el coñito de la virgen
Me cago en los muertos
del Dios de Dios
En la soberbia de Federico Nietzche
en el cuerpo tembloroso de mi alma
& en las ortigas al aire del ateo
En la muerte prematura de los justos
en la fugacidad del coito & sus centellas
en el verbo animal
en la imaginación-rizoma
en los textos del saber tan destetado
En la raja de los mundos
yo me caigo
Concentrado en el incendio de mis poros
En este alcohol-maleza que me cimbra
en el ojo infinito de mis huellas
en el furor salvaje del desmadre
en la imposible muerte & sus ofrendas
en el barro de áspid que calienta
en las rocas de la amada
en la levitación de mi calaca
en el cojo corazón de lo innombrable
En el aleph acuoso de mis llagas
en la vítrea desazón de mi asesino
en la mano del placer
en la droga anidada en sus colmillos
En el ogro filantrópico & su esposa
en la tumba del azar tan manoseada
en el germen de la lírica / que es caca
En la boñiga aérea
en las lagañas topas
en el cráneo todo esplendor de Charleville
En las ratas que aún huyen del Mar Ebrio
en lo blando
en lo fofo
& en lo inerme
En el eructo de éter de los sapos
en las sangres hirvientes
en las sombras
en el rosa gargajo de las albas
en el vidrio insensato que he escogido como calle en las barrancas de Venus tumefacta
En el platón del festín
en las bacinicas de la tregua
en el hongo podrido & su tridente
En el genealógico tumor de la US Army
en el extenso linaje de la mierda
Abismo & resplandor / azar & viento
Vena abierta de cocxis a clavícula
Regazo de embriaguez
Llama de arpas embozadas
En las ingles sin axilas de Dios-inventamuertos
en el suave & múltiple rumor que hacen 2 lágrimas
en el mar : en sus desiertos :
& en mí mismo.

La Poesía sale de mi boca…

Para Roberto Bolaño, al que presiento ya como mi Maharischi
e iniciador de 1 movimiento cuyo nombre ignoro
& en el cual prometo realizarme plenamente

La poesía sale de mi boca,
asoma las narices / el pene
a lo imprevisto /
el estremecimiento
el resplandor /
& la baba también
& los pelos arrancados a este tiempo
a fuerza de jinetearlo
& desatascarle su rodeo /
& la caspa / & la petrificación
de tantas de las yerbas y raíces
de este mundo / que antes de
morderlas nos vemos obligados
a escupir…
La poesía sale de mi boca,
de mis puños, de cada poro
resuelto de mi piel /
de éste mi lugar volátil, aleatorio /
testiculariamente ubicado /
afilando su daga / sus irritaciones
su propensión manifiesta a
estallar / & encender la mecha
en 1 clima refrigerador
donde ni FUS ni FAS
ni mechas ni mechones
ni un solo constipado
que merezca llamarse constipado,
ni 1 solo caso de Fiebre-Fiebre
digno de consignarse en este
mi inmóvil país
La poesía sale de mi boca,
con 1 pelambre & unas antenas
& unos ojos de mosca/
Con los gorjeos de 1 canario
enjaulado / & los bostezos
cacofónicos bostezos del cuidador
del zoológico /
Noche & día / Roja & negra
con los ovarios de 1 muchacha
con la voz ronca de 1 muchacho
con la mirada vacilante
pero rabiosa / hermosamente rabiosa
de 1 niño marica que no
quiere que lo escondan en 1
barril sin fondo
La poesía sale de mi boca
con la limpia negrura de la gasolina
con el brillo elocuente de 1 foco de 500 voltios
con la emoción & el orgullos
de unos bíceps
dueños de su mundo
(& dentro de la relatividad
del maestro Einstein):
Todopoderosos
Con los colores de 1 vestido
hecho con retazos de telas /
con los sonidos confundidos
caóticamente armonizados
de cientos & cientos de cláxons
distintos /
1 día de embotellamiento
en el periférico
Contra vendavales e inundaciones
(& de cierta manera a
favor de ellos)
contra casas de puertas cerradas
contra soles agusanados
contra cirrosis más allá
del hígado /
contra botellas de refresco
conteniendo urea /
contra niños & niñas
castrados / congelados
el día de su nacimiento /
contra las toneladas
de tierra & basura
que nos caen encima,
cuando lo que 1 quiere
es mostrarse alegre & hermoso
como demostración palpable
de 1 nuevo “renacimiento”
Saltando y corriendo con los
ágiles / poniendo 1 cerillo en
el fundillo de los lerdos /
planeando almuerzos & veladas
con los lúcidos /
poniéndole unas ganas
inmensas a la resolución
de las averías / de Aries a Piscis
de lunes a domingo /
de enero a diciembre
del día 1 al día 31
de tabla apolillada en el piso
a telaraña bailoteando sobre
el techo /
de reventazón en reventazón
de la impresión de 1 cavernícola
al conocer por 1ª vez a 1
mujer desnuda /
el última Ah de un “fulano
cualquiera”, cuando estalle la
3ª Guerra Mundial /
visitando enfermos
saludando sanos
conspirando bajotierra
saboteando sobretierra
deteniéndose / avanzando
apurando su trago
saboreándolo
gargareándolo
masajeándoselo
inyectándoselo
/ rascando, rasguñando
por 1 sol de medianoche
como 2 enamorados excarvándose
como 2 enamorados ensanchando
hasta sus últimas posibilidades
los significantes & el significado
del sistema Braille
como 1 borrachera de
girasoles en círculos / como 1
diadema de dalias la flor
favorita de Judith /
como 1 toque de mariguana
& tocas el Nirvana con las manos
mueves 1 dedo, & te das cuenta
arrancas el pasto & te sonríes /
gusano de maceta / gusano de
tierra roja que no te conocías /
Como 1 psilocibinazo galopante
que hace harina la piedra
de tus 4 paredes /
& te pone en la proa del cometa Kohoutek
& deja tu jarana al descubierto,
toda tu extensión
tu abreviatura,
lista a sacudirse /
a no olvidar la cólera justa
por las cabronadas injustas /
sino a enriquecerla
sino a fortificarle
la mecha al TNT,
sino a explotarle
a revirarle la pupila
Ahora canta el que lloró
hace rato
Grita / Salta / Monta / Eyacula /
el fulano aquel, ya dábanlo
por muerto /
Ahora los cantares duros
las cantatas suaves / las trompetillas
& el regusto de aquel que ha escupido
la tierra & las lagañas
con que habían tapádole los ojos /
La poesía sale de mi boca
a todo tranco de gerundio
a todo flujo de agua potable
a todo virus luminoso
a toda capacidad de contagio
Así va la poesía /
& para ella
no tengo sino alabanzas.

María Fernanda Garduño Mendoza
Autor: María Fernanda Garduño Mendoza
Estudios y gestión de la cultura, UCSJ. Ensayando discursos, constantemente. Articulando rupturas.

Conoce algunos de los escritores zapotecas contemporáneos

A finales del siglo IXX la milenaria tradición poética de los zapotecas comenzó a publicarse en textos de poemas y relatos traducidos al español.

Pues estos se creen hijos de las raíces de los vetustos árboles y de las fieras como el tigre y el lagarto, hijos de los peñascos y de las nubes. Toda esa mitología fantástica ha estado presente en la imaginación de los zapotecas de ayer y hoy para crear una peculiar obra de ficción artística.

 

Macario Matus

 

Los binnizá o zapotecas, son un milenario pueblo indígena asentado en la región del Istmo en el estado de Oaxaca. Su tradición literaria, sobre todo en forma de poemas, ha sido muy basta, ello quizá derivado de su concepción sobre su propia descendencia. Los binnizá (originalmente este pueblo se autodenominaba “ben´zaa” o “vinizá” ) significa “gente de las nubes”. Desde esta definición observamos una metáfora con tintes poéticos sobre su surgimiento, una expresión estética sobre el mundo.

Durante cientos de años su producción literaria se hacía de manera oral, hasta finales del siglo IXX fueron apareciendo los primeros poetas zapotecas que publicaron por primera vez por escrito su trabajo literario. Basado en un artículo de Irma Pineda Santiago publicado por la UNAM, enlistamos algunos de los escritores zapotecas más memorables desde el siglo IXX hasta la fecha.

 

Arcado G Molina

En 1876 comienza a producir los primeros relatos o poemas escritos en zapoteco.

 

Enrique Liekenes

Nació en Juchitán en 1882 y empezó a escribir sus primeros textos desde muy joven. A inicios del siglo XX Liekenes se va a vivir a la Ciudad de México, ahí formó parte del Estado Mayor del general Álvaro Obregón y desde ahí ayudó a la donación de terrenos para la construcción de escuelas en su Juchitán. También desde la Ciudad de México dio un fuerte impulso a la literatura zapoteca, apoyó al grupo conocido como la Sociedad Nueva de Estudiantes Juchitecos (posteriormente conocidos como la Generación Neza), esta agrupación publicaba la Revista Neza (el camino, lo correcto).

 

Víctor de la Cruz

En 1909 escribió el poema La Flor de a Palabra. Se reconoce que este poema integra elementos de la cultura zapoteca que son muy propios, alusivos sobre todo a la naturaleza.

 

A una bella juchiteca

 

Si al velorio, huipil llevas bordado,

prendida a la cintura la cenefa

con blanquísimo olán muy bien plisado

haciendo como en verso, sinalefa;

Sin doblones ni traje de brocado

que en la guzanagola acusa jefa,

de la zandunga canto el zapateado

por ti, xhuncu scarú, galana Chefa.

Te llevaré a las velas de Cheguigo

te cantaré mi amor en zapoteco

y un jacal en Xadani te prodigo.

Si me das a fumar guie’ xhuuba’ seco

cual flor de guiriziña y vas conmigo

a bailar al estrado juchiteco.

 

Andrés Henestrosa

Nació en Ixhuatán en 1906. Cuando cumplió 23 años, como regalo obtuvo el primer ejemplar impreso de Los Hombres que Dispersó la Danza. Su trabajo desglosa una infancia en la que le fueron contadas tradiciones orales, como el que los zapotecos se dispersaron luego de una danza, entonces fundaron Juchitán, y otro aspectos como “la venganza del Dios Rayo, el nacimiento de San Vicente Ferrer (Santo Patrono de Juchitán), el romance entre los nenúfares mudubina y stagabe’ñe, la creación de algunos animales, hasta la figura del personaje fundamental en la tradición zapoteca: “el conejo siempre listo que logra vencer todas las adversidades gracias a su inteligencia y que logra burlarse de los más fuertes.” Nos dice Pineda Santiago.

 

Gabriel López

Nació en 1906. Publicó sus primeros textos en la Revista Neza: cuentos extraídos de la tradición oral zapoteca, poemas amorosos y épicos. Su poema más conocido, y quizá el mejor, es Ni gudxi’ba xmani` Duarte (El que montó el caballo de Duarte), publicado en 1936, escrito en octosílabos y lengua materna.

 

Uno de sus poemas:

 

Dicen que se va el zapoteco

Ya nadie lo hablará

Ha muerto, dicen,

La lengua de los zapotecas.

La lengua de los zapotecas

Se la llevará el diablo,

Ahora los zapotecos cultos

Sólo hablan español.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

quienes te menosprecian

ignoran cuánto

sus madres te amaron.

¡Ay! Zapoteco, zapoteco,

lengua que me das la vida,

yo sé que morirás

el día que muera el sol

 

Nazario Chacón Pineda

Nació en Juchitán en 1916. Estudió en la Ciudad de México la carrera de profesor en la Escuela Nacional de Maestros, la imprenta de esta escuela publica en 1939 su libro Estatua y Danza. Se considera de la Generación Neza, aunque es un poco más joven. En su momento Gabriel López Chiñas comentó sobre su poema Bigu (La Tortuga):“nótese la ingenuidad infantil, primitiva casi, de este poema y la gran sonoridad de sus versos zapotecos”. Su poema Canción de la Sangre fue publicado en 1962 y elogiado por José Vasconcelos y los contemporáneos.

 

El desfile de tortugas

Simula un collar

De tortugas grandes

De tortugas chicas

A la orilla de la mar

Tortugas chicas Tortugas grandes

Y grandes y pequeñas

¿dónde dejó su hijo

Dónde dejó su hijo

La diosa de la mar?

Diosa del Mar, Diosa del Mar,

Mira a la tortuga chica

Mira a la tortuga grande

Donde dejó su hijo

Donde dejó su hijo

La tortuga grande, la tortuga chica

 

Pancho Nácar

La mayor parte de su trabajo literario fue descubierto después de su muerte y reunido por Víctor de la Cruz, en el libro Diidxa (1973), todos publicados en zapoteco.

 

Hoy es la primera visita de tu alma,

sólo me encuentro en esta casa,

aunque en un lejano sepulcro estás

dos cirios ofrezco a los santos por ti.

Una gran ofrenda colocaría en tu honor

si en mi pueblo yo viviera,

cuanto me duele en estos momentos

estar lejos, vivir en la tierra de otros.

Si estuviera en mi pueblo pondría un altar

con sagradas palmas tejería estrellas

para adornar la casa, en la mesa santa

pondría frutos

repartiría tabaco y ofrecería aguardiente.

Todas las mujeres se acercarían a ayudar

las que fueron tus amigas ofrecerían sus manos;

como en una casa donde hay molienda

se vería

cómo preparamos la primera ofrenda por tu muerte

 

Nuevas generaciones

 

Víctor de la Cruz

Víctor de la Cruz nació en Juchitán en 1948. Es uno de los escritores zapotecos de nuestros tiempos. Su trabajo literario lo dio a conocer a la sociedad, aunque en los últimos años su labor de investigación sobre la cultura zapoteca ha sido muy importante y reconocida, sobre todo sobre el pasado histórico el origen mítico de los biznná.

 

Macario Matus

Nació en Juchitán en 1943 y murió en el 2009. Es considerado el escritor zapoteca más prolífico de todos los tiempos (con unos 30 libros publicados). Publicó desde poesía, narrativa, ensayo, teatro, traducciones e invenciones. Fue también un importante promotor de la cultura zapoteca. Estuvo al frente de la Casa de la Cultura de Juchitán por diez años y favoreció el surgimiento de pintores, escritores, músicos, etc. Su obra en los últimos años se caracterizó por una alta presencia de erotismo.

 

Que haré con el cuenco de mis ojos

si la sombra de su pecho

lejos se ha escapado.

Más de mil días guardo su aroma,

originarias en el Sur de México 301 el perfume de su sexo

y el olor a hierba mojada

de su generoso pubis alado.

 

80´s

En esta década destacaron autores como Víctor Terán, Enedino Jiménez, Alejandro Cruz, Natalia Toledo, Rocío González, Jorge Magariño, Esteban Ríos y Antonio López Pérez, formados en los talleres de la Casa de la Cultura de Juchitán (a cargo de Macario Matus). Sus publicaciones fueron también apoyadas por esta instancia. En los 90´s consolidan sus carreras con reconocimiento, incluso, internacional.

 

Un poema de Víctor Cata:

 

Duda

Yo no mendigo un pedazo de tortilla para comer

ni pido un lugar en el cielo ni imploro que me tengan compasión

ni solicito dinero a los que lo tienen

tampoco pido que me alaben

lo que pido de rodillas con todo mi corazón

y con todas mis fuerzas es una palabra tuya.

Una palabra que sea como una luz que me alumbre

que me aproxime en el principio de un camino limpio

de un camino grande, de un camino apacible

donde encuentre lo verdadero, lo justo,

que me devuelva las ganas de vivir.

Si hay algo verdadero, si hay algo correcto

¡dilo! ¡pronúncialo! Que tengo hambre de ello

para que mitigue este gran dolor que me está matando, que me está marchitando el alma.

Deseo tu palabra, la deseo.

 

Según la apreciación de Pineda Santiago, en los últimos años la generación de poetas y escritores zapotecos han buscado una universalidad de la literatura, aunque siempre tocando temas de su cultura; un natural efecto de la globalización, aunque en una generación que en esa globalización reconoce el valor del origen.

 

*Fuente:

La literatura de los Binnizá. Zapotecas del Istmo de  Irma Pineda Santiago 

 

*Imagen: old.nvinoticias.com

 

Ana Paula de la Torre Diaz
Autor: Ana Paula de la Torre Diaz
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto huenasnoticias.com Y pintora con bordadora ocasional ( http://bit.ly/2jkE8lD )

12 frases de Jaime Sabines sobre el amor verdadero

Siendo el tema más recurrente en sus poemas el amor, Jaime Sabines nos compartió muchas de sus reflexiones al respecto.

Uno puede enamorarse mil veces quizá, pero hay amores que marcan mucho más. Y aunque algunos puedan ser altamente pasionales, que sacuden, ocurre un algo que impide que de algún modo “necesitemos” a esa persona. ¿Qué es lo que hace que alguien se vuelva tan deseable en nuestra vida, casi imprescindible (o al menos así se sienta)?

Aunque es difícil definir el amor verdadero, podríamos caer en cuenta que, sin que una persona se convierta en la condición de la felicidad propia (ya que esa es una tarea individual) sucede verdaderamente que con ciertas personas la existencia se torna más significativa, ello la vuelve de algún modo necesaria, y sobre ello han escrito incontables poetas en la historia del mundo.

Compartimos algunas frases de amor, extraídas de fragmentos de poemas y cartas de Jaime Sabines, el poeta y político chiapaneco que renunció a su profesión de doctor por una más lírica, sobre esas personas a las que sentimos necesitar, y que ello las vuelve en un amor más presente, futuro, persistente, y quizá, real.

 

¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba…

 

Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza. Córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor.

 

Tú eres como mi casa, eres como mi muerte, amor mío.

 

No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti.

 

Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas y diciéndote adiós yendo a tu lado.

 

Te quiero, sí, te quiero: pero a medida de que te quiero se me van haciendo innecesarias las palabras.

 

Amor, todos los días. Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.

 

(…) Estoy enfermo de ti que me eres necesaria como un vicio tremendo imprescindible, exacta, insoportable.

 

Estoy terriblemente solo. Te necesito. No puedo defenderme más contra tu ausencia y mi soledad.

  

En ese momento sentí que te quería más allá de la pasión que es necesidad, más allá del hábito que es ejercicio.

 

Porque eres distinta a todas las mujeres, en tu cuerpo, en tu andar, en lo que eres para mis ojos, en lo que sugieres a mi corazón.

 

Me doy cuenta de que me faltas  y de que te busco entre las gentes, en el ruido,  pero todo es inútil. 

 

*Puedes leer más poemas de Jaime Sabines en el siguiente link.

 

*Imagen: zoesees.com

Octavio Paz, su biografía a través de sus poemas

“Mi verdadera biografía son mis poemas”, escribió alguna vez Octavio Paz. Con esta pista, es posible seguir su vida a través de su obra.

“Mi verdadera biografía son mis poemas”, escribió Octavio Paz a Jean-Clarence Lambert (uno de sus primeros traductores al francés) en una carta fechada en Tokio el 3 de septiembre de 1952 y, quizá, si atendemos su aseveración, un recorrido por la historia de su vida nos lleve menos a las enciclopedias y los diccionarios temáticos y más hacia sus poemarios y otros libros publicados en vida.

Sí, es cierto, resulta práctico saber que nació un 31 de marzo de 1914 en Mixcoac, que su padre fue enviado por Emiliano Zapata a Estados Unidos como su representante personal, que su abuelo Ireneo era un gran lector y un aguerrido periodista (al grado de que resolvió una difamación en un duelo en el que el hermano de Justo Sierra perdió la vida), o que además de ser embajador en Delhi y agregado cultural en París y otras ciudades europeas y de Asia, Paz finalmente recibió el Premio Nobel de Literatura en 1990, reconocimiento con el que vivió durante 8 años más, hasta su muerte.

¿Pero no es esta apretada síntesis biográfica mucho más pálida frente a su obra poética? ¿No resulta más estimulante y enriquecedor seguir el curso de su vida al hilo de sus versos y sus ensayos?

INTERMITENCIAS DEL OESTE (2)

(CANCIÓN MEXICANA)

Mi abuelo, al tomar el café,
Me hablaba de Juárez y de Porfirio,
Los zuavos y los plateados.
Y el mantel olía a pólvora.

Mi padre, al tomar la copa,
Me hablaba de Zapata y de Villa,
Soto y Gama y los Flores Magón.
Y el mantel olía a pólvora.

Yo me quedo callado:
¿De quién podría hablar?

(De Ladera Este [1962-1968])

Este poema corto condensa la doble vertiente que confluyó sobre la temprana formación intelectual y práctica de Paz, la de un par de hombres decisivos, su abuelo y su padre, que tomaban parte de los grandes sucesos que transformaron a México, esa cercanía con los protagonistas conseguida gracias a una sólida capacidad de pensamiento y acción, cualidades que después redundarían en el joven Octavio, a pesar de la temprana pérdida del padre.

Yo estoy en donde estuve:
entre los muros indecisos
del mismo patio de palabras.
Abderramán, Pompeyo, Xicoténcatl,
batallas en el Oxus o en la barda
con Ernesto y Guillermo. La mil hojas,
verdinegra escultura del murmullo,
jaula del sol y la centella
breve del chupamirto: la higuera primordial,
capilla vegetal de rituales
polimorfos, diversos y perversos.

(De Pasado en claro [1974])

La biblioteca y el jardín, dos de los territorios más generosos de este mundo, también fueron para Paz objeto de sus primeras exploraciones, el primer acercamiento al “olvidado asombro de estar vivos”, el suelo en donde comenzó a crecer su vocación como poeta que eventualmente lo llevó al Congreso de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia en 1937, como una de las varias acciones en defensa de los republicanos españoles, su primera gran experiencia poética y política, en donde se templó su praxis y a partir de la cual se convertiría en un viajante inquieto de geografías, pero, sobre todo, de movimientos intelectuales.

Madrid, 1937,
En la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes escupidas
y el huracán de los motores, fijo:

(De Piedra de sol [1950])

En esta trayectoria el siguiente punto importante fue París, adonde el poeta fue enviado como parte del servicio exterior mexicano; ahí terminó de escribir El laberinto de la soledad y, no menos significativo, trabó conocimiento con los artistas surrealistas más destacados de la época, entre ellos André Breton y Benjamin Péret, a quienes está dedicado su poema Noche en claro (1958):

A las diez de la noche en el Café de Inglaterra
Salvo nosotros tres
                             No había nadie
Se oía afuera el paso húmedo del otoño
Pasos de ciego gigante
Pasos de bosque llegando a la ciudad
Con mil brazos con mil pies de niebla
Cara de humo hombre sin cara
El otoño marchaba hacia el centro de París
Con seguros pasos de ciego

A partir de entonces podría decirse, como cuando se tira un volado, que su suerte estaba echada. La moneda está suspendida en el aire pero en cierta forma el destino ya se había definido: “águila o sol”, como dice el título de otro de sus mejores libros. París, Ginebra, Tokio, Corea y Delhi fueron algunas de las ciudades por las que lo llevó ese destino, un itinerario increíble que también se deja rastrear por medio de sus varios epistolarios, siendo el que sostuvo con el también poeta Tomás Segovia uno de los más ricos al respecto.

Casi diez años después de la aventura parisina, Paz recaló en India, otro de sus grandes momentos biográficos, fuente de experiencias sorprendentes que inevitablemente se reflejaron en su obra. A dicha estancia pertenecen algunos de los títulos mejor apreciados no sólo dentro del corpus paciano, sino de la literatura hispánica en general: sus poemarios Salamandra y Ladera Este, ese inquietante experimento que lleva por nombre El mono gramático (para algunos el mejor ejercicio del Paz prosista fuera de sus ensayos) y el ambicioso Blanco, un poema inspirado en la concepción hindú del tiempo y el espacio como un continuo fluir que a su vez dialoga con otras tradiciones de Occidente, como la teoría de los cuatro elementos.

VI

Te hablaré un lenguaje de piedra
                (respondes con un monosílabo verde)
Te hablaré un lenguaje de nieve
                (respondes con un abanico de abejas)
Te hablaré un lenguaje de agua
                (respondes con una canoa de relámpagos)
Te hablaré un lenguaje de sangre
                (respondes con una torre de pájaros)

(De “Duración”, Salamandra [1958-1961])

Como sabemos, la estadía en la India terminó abruptamente con su renuncia como embajador en protesta a la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968, suceso que lo sacó “de la embriaguez de Oriente” para meterlo de lleno en la realidad mexicana y sus contradicciones.

Después de una breve escala en Estados Unidos, Paz regresó a un país que si bien parecía acusar cierta bonanza económica (simbolizada en los Juegos Olímpicos de aquel año), socialmente seguía reproduciendo prácticas atávicas que fluían en sentido contrario a esa supuesta modernidad a la que tanto se afanaba en participar. En Posdata, una adenda a El laberinto de la soledad, intentó explicarse dicha tensión, concluyendo que la matanza no era un suceso extraordinario de la historia mexicana, sino una continuación de esta, expresión de una sociedad y un sistema político construidos sobre la base de las formas y la ritualidad.

A partir de entonces la vida de Paz es menos impetuosa. El poeta superaba ya los 50 años, y si bien casi hasta el final de su vida fue parte imprescindible de proyectos que definieron la historia cultural de México (sobre todo la fundación de la revista Vuelta y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes durante el gobierno de Carlos Salinas), comparativamente, incluso en su poesía, su labor podría considerarse un tanto más retrospectiva. Salvo, quizá, en 1994, cuando con ocasión del levantamiento zapatista en Chiapas recobró parte de esa vitalidad ante un interlocutor, el subcomandante Marcos, a quien le reconoció talento para el debate.

Como se ve, la vida de Paz fue rica en sí misma, exuberante en más de un sentido, inabarcable en la medida en que sus experiencias pasaban también por el crisol de la poesía, donde por la vía de la transmutación persistieron para mantenerse hasta nuestros días, para permitirnos atisbar nuestra realidad por alguno de sus prismas y participar así de esa diversidad y las muchas formas del asombro.

Juan Pablo Carrillo Hernández
Autor: Juan Pablo Carrillo Hernández
Escritor y lector. Colaborador en los sitios web Pijama Surf, Petite Mort y otros.