¿Cómo se debería llamar la jirafa bebé del zoológico de Chapultepec? Aquí puedes votar por tu nombre favorito

Una jirafa acaba de nacer en la CDMX y se abrió una convocatoria para que la nombremos entre todos.

Una jirafa bebé en Chapultepec es sin duda una noticia absolutamente enternecedora. Y definitivamente la propuesta de que los ciudadanos le pongamos nombre está increíble.

Aunque, ya en nuestro tiempo es relativamente extraña la costumbre de ir a ver animales en los zoológicos, pues tiene la connotación —muy particular— de que la naturaleza está para que los humanos la observemos.

Sin embargo, las jirafas —y otras tantas especies que se resguardan en recintos como Chapultepec— están en peligro de extinción. Así, sí alegran mucho los nacimientos de la especie. Por otro lado, la dinámica de nombrar a la jirafa bebé debería abrir una reflexión importante.

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Si estamos tan enamorados de la naturaleza ¿por qué continuamos siendo tan crueles con ella? No solo un animal tan encantador como la jirafa sin nombre está pidiendo desesperadamente nuestro cuidado y atenciones extraordinarias. Otros tantos ejemplos de flora y fauna que habitan los inmensos paisajes mexicanos necesitan urgentemente que nos empecemos a preocupar en serio por el medio ambiente y que reduzcamos el impacto de nuestra presencia en este mundo.

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Empecemos por darle un poco de cariño a la nueva residente del zoológico del Bosque. La convocatoria de la Secretaría del Medio Ambiente te invita a sugerir un nombre o votar por alguno de los que ya están incluidos en la lista. Hasta el momento los primeros lugares son:

  1. Jira-fifí-ta
  2. Aristemo
  3. Cuca
  4. Wookie
  5. Yoss
  6. Yatzil (cosa amada en maya)
  7. Rinoceronte
  8. Jiraiya
  9. Rafita la Jirafita

¿Cuál les late? Pueden votar aquí.

*Imágenes: 1) Creative Commons; 2) Secretaría del Medio Ambiente, CDMX.

El “mal del aire” contemporáneo y algunas maneras de contrarrestarlo

Este “mal del aire” de nuestros tiempos nos ha llevado a una auténtico estado de contingencia…

Entre distintas comunidades indígenas el “mal del aire” es una enfermedad auténtica y peligrosa. Se trata de un padecimiento —elusivo, pero potente— que puede acaecer cuando uno se expone a “energías” o situaciones pesadas y de maldad.  

El sujeto enfermo normalmente se siente débil, con “cuerpo cortado” y puede experimentar punzadas en distintas regiones, particularmente la cabeza. Por otro lado, confirmar el diagnóstico es complejo, uno debe ir a ser revisado por un especialista, un curandero que pueda efectuar los rituales indicados para determinar si alguien sufre de un “mal del aire”.

De acuerdo con las creencias populares, este mal le puede suceder a casi cualquier persona y sin previo aviso y funciona como una “intrusión” en el cuerpo, que debe ser expulsada mediante el uso de remedios medicinales, limpias y ahumadas.

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¿Cuál es el “mal del aire” contemporáneo?

Hay otro mal que acecha en el México contemporáneo. Se trata de un muy literal “mal del aire”, producto de la inmensa e innegable contaminación ambiental. Partículas contaminantes en volúmenes catastróficos se mezclan con el oxígeno que nuestros cuerpos anhelan y se adentran en nosotros, como un aire intruso, enfermándonos, nublando nuestra visión y concentración.

Las consecuencias son notables, pues este tipo de contaminación está asociada a distintas enfermedades cardiovasculares, respiratorias y hasta un aumento en la mortalidad. Según la OMS 18 mil personas anualmente mueren por este mal que entra hacia nuestro cuerpo, sin que lo notemos o podamos evitarlo, como un “mal aire”.

Y aunque la situación es francamente alarmante, hay algunas acciones que podemos practicar para contrarrestar.

Remedios terapéuticos

Las creencias sobre el “mal del aire” dictan que a este hay que expulsarlo del sujeto enfermo. Para eso se realizan distintas limpias y sahumadas. La última, en caso de un mal aire contemporáneo no se recomienda; de hecho tiene un efecto adverso encender incienso, copal y cigarros.

Por otro lado, sí podemos recurrir a algunos “remedios terapéuticos” muy tradicionales, como los baños con vapor, que ayudan a descongestionar las vías respiratorias; la hidratación de la piel con la “carnita” del aloe (solo extráela de la planta y úntala en tu piel), y las infusiones de plantas medicinales.

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Estas últimas pueden ayudarte mucho a descongestionar, prevenir enfermedades, limpiar las vías respiratorias y a relajarte un poco. Usa plantas mexicanas como la gobernadora, jara negra, coronilla, gordolobo, manzanilla y geranio.

Acciones que remedian

Por otro lado, es vital que te involucres en hacer que mejore la situación. La contaminación del aire es la suma de acciones humanas (en diferentes escalas). Algunas acciones que remedian son:

  1. Evita fumar, especialmente en espacios cerrados o interiores.
  2. Camina más; prefiere la bicicleta o el transporte público a los automóviles.
  3. Si estás en un lugar que es susceptible a los incendios (como un bosque), toma todas las precauciones: no fumes, no tires basura, no enciendas fogatas. Los incendios son una de las causas más importantes de eso que llamamos la “contingencia ambiental”.
  4. Compra local y lo menos procesado posible. Al hacerlo privilegias la economía de tu zona y disminuyes el impacto por distribución de bienes o su fabricación industrial (que es ultra contaminante).
  5. Hazte responsable del manejo de tu basura. No permitas que sea quemada. Haz composta. Re usa y recicla tanto como puedas. 

Remedios psíquicos

Igual que el “mal del aire” reconocido por algunas comunidades indígenas, hay algo psíquico y hasta místico en este mal aire contemporáneo. Se trata de la forma en que nos relacionamos con la naturaleza. Si no empezamos ya a entenderla como el único escenario donde nuestra vida es posible, probablemente nunca mejore la situación.

Los remedios psíquicos incluyen: tomar responsabilidad sobre la propia acción en contra de la contaminación; hacerse cargo del entorno que uno mismo habita; revalorar la función de la naturaleza en la propia existencia, y tratar al medio ambiente de forma análoga a la manera en que se trata al propio cuerpo.

Los tlacuaches son chidos: haz patria y defiéndelos

Los tlacuaches no son intrusos, son nuestros vecinos. Además son increíbles y hay que cuidarlos.

Los tlacuaches son chidos. Pero están en peligro de extinción. Eso es porque nosotros no somos tan chidos y nos hemos inventado extrañas justificaciones para lastimarlos. Pero debes saberlo: el tlacuache es el único marsupial mexicano; es una especie completamente endémica; estaba en esta tierra desde antes que tú y merecen seguir vivos.

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Por su aspecto intenso (o sea, no son bonitos y no son tiernos como las vaquitas marinas o los ajolotes) mucha gente los confunde con las ratas; sobre todo porque a los tlacuaches no les ha quedado de otra más que convivir con nosotros en nuestras ciudades y, como las ratas, aprovechan lo que desechamos.

Pero ni siquiera son roedores: están más cerca de ser canguros; como ellos, se caracterizan porque las hembras tienen una bolsa en el vientre, donde transportan a sus bebés. Además, en México hay 6 especies de tlacuaches y todas son importantes para la ecología de los ecosistemas. El más conocido es el tlacuache norteño, que se adapta bien las ciudades y se come la basura orgánica que encuentra a su paso (y que tú simplemente tiras sin saber a dónde va).

Los tlacuaches son chidos

#LosTlacuachesSonChidos y merecen más cosas bonitas que tú ❤ (por ejemplo, que el Dr. Pangolín les cante una canción tlacuache tururú turú)

Posted by Dr. Pangolín on Tuesday, September 4, 2018

Los demás viven en zonas tropicales, porque les cuesta más adaptarse. Pero también abonan a mejorar el entorno, en este caso porque comen insectos que dañan los árboles: son reguladores de plaga en los bosques. Además, son alimento de otras especies que tampoco se deben extinguir.

Los humanos somos su peor enemigo, en primer lugar porque estamos destruyendo los bosques que habitan muchos de ellos. Además, porque consideramos “intrusos” a los que luchan por co-existir con las personas en las ciudades y los matamos. Pero los tlacuaches no son intrusos, son vecinos; además, contrario a lo que se cree normalmente, no contagian rabia y son muy dóciles: no te van a lastimar.

Pero si te faltan argumentos recuerda que los tlacuaches son chidos. ¿Sabías que cuando se sienten amenazados fingen estar muertos? ¿Y que eran considerados representaciones de deidades en antiguas cosmovisiones? Si los ves, no los lastimes, no es necesario. Aunque tampoco puedes mantenerlos como mascota. Los tlacuaches deben estar en libertad. Haz patria: mejor defiéndelos.

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EXTINTO: una increíble iniciativa para regresar a las especies en peligro a nuestro imaginario (FOTOS)

En las calles de diversas ciudades de México se asoman las miradas curiosas de jaguares, armadillos, orangutanes y otros olvidados…

A veces tratamos a lo que se está extinguiendo como si fuera transparente. Lo atravesamos casi sin darnos cuenta y solo nos sorprende cuando su ausencia es inevitable. Tristemente este es el caso de las especies amenazadas y en peligro de extinción en México. A veces, especialmente en las ciudades, nos olvidamos de que somos muy afortunados y que podemos presumir una inmensa (casi indescriptible) riqueza natural. Pero nuestro desbordado y arbitrario desarrollo se ha llevado “de corbata” a algunas icónicas especies mexicanas.

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Vale la pena mencionarlas y, por qué no, involucrarse en protegerlas; pero antes, tenemos que conocerlas; tenemos que regresarlas a nuestro imaginario cotidiano. Con esto en mente trabaja el colectivo EXTINTO, formado por un grupo de artistas y diseñadores preocupados por “generar conciencia” sobre estas especies en México y el mundo. Su invitación es simple: podemos cambiar los hábitos que contribuyen a dañar a estos animales y plantas y, con mucho trabajo y un poco de suerte, recuperarlos.

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Armadillo

¿Y cómo hacer explotar esta conciencia? Los diseñadores de EXTINTO decidieron regresar la imagen de estas especies a nuestro día a día a través del arte urbano. Así, quienes protagonizaron las calles fueron las miradas curiosas de jaguares, armadillos, orangutanes y otros olvidados, sorprendiendo a los transeúntes.

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Además de celebrar este proyecto, hay que considerarlo como una inspiración para involucrarse en la causa y compartirla con otros. El graffiti y otras técnicas de arte urbano siempre han tenido esta carga ligada a la comunicación, a lo colectivo, a lo social y también a la protesta y lo político. Mientras que a muchos les ha servido para reapropiarse del espacio público esta vez se trata de que los animales en peligro se vuelvan a apropiar de la tierra.

La técnica que utilizó el colectivo se llama “paste up” y consiste en pegar con engrudo impresiones de tintas vegetales en papel reciclado. Es barata, no contamina mucho y en palabras de los creadores lo efímero de esta técnica refleja la vulnerabilidad de los animales representados. Cada imagen viene acompañada de una ficha informativa que cuenta detalles sobre la especie y su situación actual, haciendo de este un proyecto de difusión muy completo. Pero lo que se queda contigo es la imagen de estos simpáticos compatriotas a los que nos toca cuidar y, sin duda, revalorar.

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