Festival Hola México: una probadita del nuevo cine mexicano (al otro lado de la frontera)

Estas 4 películas se proyectarán en la edición 11 del Hola Mexico Film Festival en Los Ángeles y no podemos esperar para verlas.

El cine mexicano está viviendo una segunda época dorada. “Roma”, “Museo”, “Cómprame un revólver”, son solo algunas de las nuevas composiciones audiovisuales cuyos nombres retumban en el circuito local, pero también internacional.

La lista continuará ampliándose y no es extraño: en México tenemos mucho que decir y la boyante creatividad nacional nos ha permitido traducir estas historias al formato del séptimo arte con elegancia e ingenio. Por eso algunas de las nuevas propuestas que están presentándose en festivales por todo el mundo nos emocionan muchísimo. Uno de esos festivales es “Hola Mexico Film Festival”, una propuesta endémica de Los Ángeles, dedicada a mostrar el estado del cine contemporáneo de nuestro país, al otro lado de la frontera.

En su edición número 11 serán proyectados nuevos clásicos (como la ya mencionada y muy celebrada ROMA); una buena muestra de cine comercial, y una selección de historias que relatan micro-realidades de México que frecuentemente son ignoradas. Entre ellas hay 4 historias que consideramos imperdibles. Aquí te las presentamos.

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Huachicolero

Tocando una serie de temas que urgen discutir, “Huachicolero” es una propuesta que simplemente no podemos ignorar. En esta película Lalo, el personaje principal, es un joven que buscando dinero decide involucrarse con un grupo de huachicoleros; por supuesto la situación se complica, exhibiendo que, por donde la veas, la estructura social de nuestro país tiene fracturas enormes que tenemos que empezar a reparar.

Rita: el documental

Este precioso documental, lleno de música —de La Santa Sabina, por supuesto— celebra la vida de Rita Guerrero, activista, zapatista y vocalista de la épica banda de rock mexicana.

Niebla de culpa

La protagonista de esta película en blanco y negro es Marina de Tavira (nominada a un Oscar por “Roma”); pero esas cosas no son las únicas que este filme comparte con la aclamada de Cuarón, pues también decide abordar temas de desigualdad, ruralidad y trabajo doméstico. Aunque el tráiler promete una narración menos “localizada”, menos enfocada en memorias personales y mucho más poética.

Feral

El buen cine de terror no abunda y no solo en el cine mexicano. Parece que ese género prefiere concentrarse en “asustar” a través de una serie de artimañas técnicas y narrativas predefinidas, que en contar una historia. Pero “Feral” podría ser un antídoto a esta crisis.

No te pierdas estas 7 películas mexicanas para terminar el año con buen cine

Aprovecha los últimos días del 2019 para darte un atracón de películas mexicanas de calidad; tu apetito cinéfilo seguro queda satisfecho.

El cine mexicano es una bestia rara, sin lugar a dudas. Detrás de las propuestas simples y más “comerciales”, si buscas con detenimiento, puedes encontrar verdaderas joyas que se le pondrían al tú por tú a cualquier filme nominado en Cannes o en los Óscares. De hecho, varias de ellas sí están (o han estado nominadas) a reconocimientos en las escenas nacional e internacional.

Así que no desesperes si la superficie parece mediocre: échate un clavado y descubre estas perlas cinematográficas. Todas ellas están en la Cineteca Nacional (qué sorpresa, ¿verdad?), pero un par también podrás encontrarlas en cines comerciales. Aquí una lista de 7 películas mexicanas maravillosas para acabar el año:

1: Esto no es Berlín

Hari Sama, México, 2019, 112 mins.

Un tour de force de juventud, liberación y búsqueda de identidad. Un cuadro perfecto de una sociedad convulsionada, con la Ciudad de México de 1986 como escenario. La creatividad y desenfreno de la adolescencia, enmarcados por música punk, libertad sexual, drogas y un efervescente underground artístico.

2: El guardián de la memoria

Marcela Arteaga, México, 2018, 93 mins.

La descarnada y devastadora historia de las familias migrantes y la realidad en que viven. Un retrato de un gobierno mexicano coludido con el crimen, contrastado por la inquebrantable voluntad de sobrevivir de aquellos quienes decidieron dejar de ser víctimas. Exilio y memoria, búsqueda y redención.

3: Yo no soy guapo

Joyce García, México, 2018, 80 mins.

Un maravilloso documental sobre la personificación de la cultura de los barrios en México: los sonideros. La búsqueda de una identidad a través del baile, la música y la cercanía se explora a fondo en este largometraje. Un fenómeno social y cultural que brinda a la gente un espacio que ocupar, un lugar para expresarse tal y como es.

Más sobre “Yo no soy guapo” aquí.

4: Luciérnagas

Bani Khoshnoudi, 2018, 86 mins.

La turbulenta búsqueda de identidad y sosiego interior de un joven homosexual iraní, Ramin, que llega a Veracruz, escapando de la persecución en su país. Un acercamiento personal a lo que significa vivir en el limbo, en la periferia de lo socialmente aceptado y lo visible.

5: Torre x Torre

Roberto Garza y Juan Obregón, 2018, 105 mins.

1926; Carlos Torre, candidato indiscutible para ser el siguiente campeón del mundo de ajedrez. Un terrible acontecimiento truncó su carrera y dio un volantazo a su vida. Sé testigo de una historia de furia y de infortunio, de un viaje interior escabroso que desemboca en reencuentro, a pesar de las adversidades.

6: Tiempo sin Pulso

Bárbara Ochoa, 2016, 80 mins.

Una cicatriz familiar que mantiene a todos sus integrantes en pausa y les impide seguir con sus vidas. La muerte de Esteban aprisiona emocionalmente a su hermano, Bruno, y a su madre. El regreso de Elisa, primer amor de Bruno, parte los nubarrones y deja entrever un delgado rayo de luz, que tal vez sea suficiente para ayudarlos a sanar.

7: Quería un final feliz, pero ya no había

Sergio Sanjinés, 2018, 60 mins.

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Imagen de: Cineteca Nacional

Documental en torno a la vida de Sandra del Pilar, doctora en Historia del Arte y pintora comprometida con su realidad. Explicarse una realidad atroz a través del arte, intentar encontrarle un sentido a lo absurdo, a lo que ha sido opacado por el horror hasta tornarlo irreconocible. Un intento de encontrar catarsis en un mundo descorazonador.

*Imagen destacada de: imcine.gob.mx

Pozole: un entrañable y divertido cortometraje sobre ser chicano

Buscando reencontrarse con un lado de su identidad, Maia visita a su familia mexicana y, por supuesto, todo sale chistosamente mal. Ve este genial cortometraje aquí.

Ser mexicano es un juego de azar. En el enorme espectro de diversidades y posibilidades, nunca sabes cómo te toca representar a este inmenso país. Especialmente porque tenemos 32 estados ultra distintos, 68 idiomas, miles de colores e infinitas culturas de las que eres parte en mayor o menor medida. 

Sin embargo, una identidad tan elusiva, cambiante y variada como la mexicana tiene que buscar de dónde agarrarse para poder afirmar su propia existencia. Así que nunca faltan los rasgos esterotípicos y los clichés, que casi adquieren un carácter sagrado entre las familias, sobre todo, las que son atravesadas por la “binacionalidad”. 

Es el caso de muchas familias chicanas que, empapadas de la también compleja cultura estadounidense, buscan, a como de lugar, rasgos a los cuales anclarse para poder decirse mexicanos. Y es que, cuando se trata de identidad, ¿qué tanto se podrá estirar la liga, sin perderse? 

Un poco de esto retrata de forma super ingeniosa, divertida y entrañable “Pozole” (2019), un cortometraje dirigido por Jessica Méndez Siqueiros, chicana y vegana. 

Pozole, un entrañable corto sobre ser chicana y vegana

Buscando reencontrarse con el lado mexicano de su identidad, Maia, una chica con identidad binacional, pero que apenas habla español, visita a su familia mexicana en el cumpleaños de su abuelita y, por supuesto, todo sale chistosamente mal. La pieza tiene tintes auto-reflexivos, pues —como su personaje— Jessica Méndez había conectado poco con su lado “latino”  y con la forma en que los rasgos personales de su propia identidad la alejan de “lo mexicano”. 

Desde su visión, no saber español y, sobre todo, ser vegana son casi pecados mortales a los ojos de una familia “tradicional mexicana”, que, por supuesto, pone la carne y el maíz al centro de la dieta y las ganas enormes de hablar y echar el chisme constante como eje central de la conexión social. 

Como ella lo explica: para la comunidad chicana, no hablar español y no comer carne es “un asunto más grave, porque hay una sensación de pérdida si decides dejar ir algo que es tan culturalmente importante.”

En el corto, la noticia de que Maia “la gringa” es vegana, genera tanto shock que termina por matar a la abuela y eso provoca un caos tremendo entre los otros tíos, tías y primos que salen a escena. Con este panorama frente a ella, Maia debe decidir si aflojar un poco su identidad personal —por lo menos por un rato— para acercarse a su familia o alienarse. La conclusión es brillante y preciosa. 

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Aunque, lentamente, la industria cinematográfica comienza a abandonar los clichés sobre la mexicanidad, aún queda mucho trabajo por hacer. “Pozole” es muy ingenioso en ese sentido: los clichés no son gratuitos, sino que develan lo frágil que es en realidad la identidad nacional y lo mucho que necesita estas anclas para definirse hacia el exterior. Por otro lado, la composición visual es preciosa y sin duda, cada detalle recuerda a México porque provoca cierta nostalgia. 

Además, que Méndez se haya inspirado en la cinematografía de Wes Anderson para generar sus encuadres y colorear la fotografía, es otro punto a favor: nos dice que se quiere tomar en serio esta narración y la vuelve personal: está hablando del otro, mientras se narra a sí misma; en lugar de hablar de lo mexicano con un tono visual “folklorizado”, como hacen muchos otros.

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“Pozole” es para disfrutar y compartir, como una buena comida familiar, con sus dramas, sus risas, sus enojos y cuestionamientos sobre la propia identidad y pertenencia:

Muestra de Cine Callejero en Mérida: un mapa audiovisual de esta increíble ciudad y la realidad de quienes la habitan

A través de un precioso proyecto, jóvenes cineastas relatan las problemáticas de su ciudad en 3 entrañables cortometrajes.

No hay duda: el cine nos hace mucho más empáticos. Podríamos decir que la mejor cualidad del séptimo arte es que nos conecta con otras formas de ver el mundo. Pero ¿será posible que el cine nos reconecte con nosotros mismos? 

Ciertamente, el cine, como práctica, es un arte que invariablemente lleva a la autorreflexión. Y en tiempos como los nuestros qué urgente es reconectar con uno mismo, con la propia cotidianidad y con el entorno. Pero el cine es una disciplina muy particular y es fácil caer en la trampa del argumento y decir que “no cualquiera puede hacer cine”

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Por suerte, proyectos como la Muestra de Cine Callejero en Mérida demuestran exactamente lo contrario. 

¿Qué es la Muestra de Cine Callejero en Mérida?

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Esta increíble iniciativa, gestionada por jóvenes mexicanos, quiere probar que cualquiera puede narrarse a sí mismo a través del cine. Pensada para fomentar la educación gratuita y la participación cultural en la preciosa “ciudad blanca”, la MCC en Mérida comenzó como una serie de 3 talleres de creación cinematográfica a los que asistieron más de 60 alumnos meridanos. 

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Guiados por creadores como Guido Arcella, Maricarmen Sordo, Patricio Saiz, entre otros, los jóvenes participantes produjeron 3 cortometrajes originales que forman un breve pero intenso mapa audiovisual de sus cotidianidades. En sus piezas relatan, con una óptica personal y simultáneamente colectiva, las problemáticas que definen su día a día. 

El tema central es la calle; sobre todo, pensándola como espacio público. A través de este ejercicio de cine comunitario, los creadores emergentes retomaron su calles y la Muestra servirá de pretexto para que cualquier habitante de la ciudad se una a la reflexión sobre su propia forma de habitar este microterritorio y relacionarse con otros al hacerlo.

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Pero esta inclusión no se limita a la exhibición de los cortometrajes que fueron generados. Durante el proceso de aprendizaje, fueron impartidas clases magistrales abiertas al público, en distintos espacios culturales. Así, estaba abierta la posibilidad de aprender un poco sobre cine, sin importar quién fueras. 

Asiste al estreno de los cortometrajes

El proyecto culminará con el estreno de los 3 cortometrajes generados y, si estás en Mérida, no puedes faltar. A continuación una breve reseña de lo que podrás ver:

La Pinta

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Realizado en el taller del Centro Cultural del Sur impartido por José Luis Alanís. Dirigido por: Ilse Pech.

“La Mecha” es una artista feminista de 21 años que intentará hacer una pinta a modo de catarsis y protesta en una pared que limita una zona violenta y marginada de la ciudad.

Visitantes

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Realizado en el taller de la Alianza Francesa Mérida impartido por María Bello. Dirigido por: Alejandra Peraza y Adrián Lavarriega.

Fidelia comienza una travesía casi imposible en la ciudad meridana para devolver a una pequeña su objeto más preciado, pero la sombra de la discriminación la pondrá en apuros.

Lulú

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Realizado en el taller del Centro Cultural Olimpo impartido por Emmanuel Tatto. Dirigido por: Sofía Lara.

Lulú descubre el secreto más guardado de su familia y abre una puerta a los recuerdos de su tía. Luchas sociales y personales se entrelazan creando un caos liberador.

¿Cuándo y dónde?

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La premiere será este 27 de noviembre en el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida a las 7 PM. Más información en el sitio de la MCC en Mérida o en su página de Facebook.

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